domingo, 29 de abril de 2012

El Modelo Socialista en la Educación

El Presidente Piñera propone sustraer 350 mil millones de pesos de las empresas privadas mediante un mayor impuesto y dice que los va a destinar a mejorar la educación. Eso es menos de lo que ha hecho año a año cada gobierno socialista anterior, sin lograr mejoría de la educación.

El presupuesto educacional era hace cinco años la mitad que hoy, es decir, 2,9 billones de pesos (hoy es 5,8 billones). ¿Ha mejorado la enseñanza en cinco años? No. Este año se ha celebrado la mejoría en el SIMCE de matemáticas, pero casi sin destacar la caída en lenguaje. Es lo que llaman "mirar el vaso medio lleno y no el medio vacío". Los otros gobiernos de la Concertación, más socialistas que el actual, reajustaban el Presupuesto del sector en más del doble que éste, que lo subió en 7 por ciento en 2012, mientras sus antecesores lo hacían en más de 15 por ciento anual. Es decir, con la propuesta de aumento de 700 millones de dólares anunciada (350 mil millones de pesos), lo único que se hará será alcanzar un reajuste similar al de años anteriores. No será nada nuevo ni revolucionario. Pero sí será igualmente improductivo, porque es el modelo socialista el que ha fracasado, y no por falta de recursos.

La calidad de la educación particular pagada (el seis por ciento de los alumnos va a ella) alcanza niveles propios de países desarrollados. La particular subvencionada los alcanza inferiores, pero mejores que la enseñanza pública. Pero ninguna de ellas es realmente una educación libre, pues deben enseñar según los programas que indica el Estado. No pueden apartarse de ellos, porque la prueba para ingresar a la universidad (PSU) se toma sobre la base de la programación estatal. Por eso, puede decirse, tenemos una educación socialista.

Lo peor es que predomina una mentalidad socialista en el tema. Hablan el lenguaje educacional socialista los alumnos, los profesores, los rectores, los ministros, el presidente y los empresarios: "más plata para el Estado para enseñar mejor". Pero consume y consume más plata y no enseña mejor. Los chilenos no conocemos lo que es una educación realmente libre, con innovación surgida de la libertad de iniciativas y la inventiva personal, pese a que la Constitución garantiza la libertad de enseñanza. Y año a año destinamos más recursos a la que tenemos, la controlada y socialista, a la cual están ceñidos incluso los colegios particulares pagados que atienden al 6 por ciento de los alumnos y que, dentro del mismo marco socialista, enseñan mejor, justamente porque son más libres.

Lo que se conoce de la llamada "reforma tributaria" de este gobierno es que aumentará el impuesto a las empresas, lo que disminuirá el ahorro, la inversión y el empleo; incidirá en un aumento del gasto, que presionará al alza a la tasa de interés y a la baja al tipo de cambio, haciendo menos competitiva a la economía chilena. Pero, pese al perjuicio que ocasionará, ni siquiera será significativa para el financiamiento de la enseñanza socialista, pues sólo pondrá en línea el reajuste del presupuesto para educación de este año con el de años anteriores.

Chile no requiere una reforma tributaria para financiar la educación, porque ya ha multiplicado los recursos públicos para ella sin que mejore. Lo que requiere es una reforma que establezca en el país la libertad de enseñanza que provee la Constitución, y que los recursos públicos, que se han doblado en cinco años, vayan a manos de las familias necesitadas para que ellas elijan entre establecimientos particulares realmente libres donde educar a sus hijos. Esa reforma constituiría un gran salto adelante en la calidad de la educación y en el grado de libertad de los chilenos.

sábado, 28 de abril de 2012

El Subidor de Impuestos

Nuestro actual Presidente ha hecho del aumento de impuestos un objetivo permanente de su acción política. En 1990, como senador, fue el gran articulador de la política que permitió a la Concertación alzar los tributos, en nombre de la "democracia de los acuerdos". Mientras lo hacía, Sebastián Piñera, volviéndose hacia los de nuestro sector, decía que era "para legitimar el modelo". Lo legitimó tanto que el país terminó, bajo el pasado gobierno de la Concertación, creciendo a la mitad de lo que lo había hecho bajo el primero.

En 1984 el Gobierno Militar, ciñéndose a la estrategia opuesta, bajó los impuestos y creó un gran incentivo al ahorro, dejando exentas las utilidades no retiradas de las empresas, con lo cual se fortaleció la inversión y ella estimuló el crecimiento. Por eso Chile inició, poco después, su "década dorada" de 1987-1997. Pero a fines de los '90 las alzas de impuestos de la "democracia de los acuerdos" entre la Concertación y la RN de Piñera comenzó a surtir efecto y condujo a la disminución de la tasa de crecimiento. Ahora, elegido Presidente, ya ha subido los impuestos en 2010 y se apresta a hacerlo otra vez con su nuevo proyecto.

Como destaca hoy en carta a "El Mercurio" el abogado Darío Romero, si a partir de 1984 el gran estímulo al ahorro fue precisamente la diferencia entre el impuesto que pagaban las empresas con el que pagaban las personas, lo cual las inducía a no hacer retiros de utilidades, ahora, al subir el impuesto a las empresas y bajar el de las personas, esa diferencia será menor y habrá menos incentivo para ahorrar dejando las utilidades dentro de las empresas. Menor incentivo al ahorro, menor inversión y menor crecimiento.

Lo estamos viendo en 2012, tras un año con 20% de impuesto, que iba a ser transitorio, pero que el Presidente quiere hacer permanente. Bueno, en 2012 se crecerá menos que en 2011. Lo seguiremos viendo ocurrir posteriormente. Hoy el Presidente declara a "La Tercera" que su decisión corresponde a una medida de "alta política". Al parecer, le quedó sonando el calificativo de "político inepto" que le endosó "The Economist". Pero acoger una medida pedida por las encuestas, que ni siquiera estaba en su programa, difícilmente puede ser catalogado como "alta política". Eso se llama simplemente populismo. En todo caso, cualquiera sea el nombre, derivará en menos ahorro, menos inversión y menor crecimiento.

Es el costo de haber elegido a un subidor de impuestos.

jueves, 26 de abril de 2012

Popularidad Por Libro

Hace unos días le pregunté a un experto cómo era esto de que el Presidente Piñera hace sistemáticamente lo que las encuestas le demandan y, sin embargo, él empeora en ellas. Y me respondió que porque se trataba de una "impostura", en el sentido de una cosa que le es "impuesta" por los sondeos, pero no de algo en lo cual él crea. La gente se da cuenta de esto y no le atribuye valor a su gesto. Le repliqué que, precisamente, él iba a consagrar, como lo ha hecho hoy, un aumento del impuesto a las empresas para dedicarlo a educación, es decir, exactamente lo que las movilizaciones estudiantiles han venido demandando, con amplio apoyo en las encuestas; y que, por tanto, eso debería redundar en una mejoría presidencial en las mismas. Pero el experto me respondió que no, que creía que el Presidente iba a continuar bajando en su nivel de aprobación.

Bueno, está por verse quién tiene razón. Yo creo que va a subir, pues él está haciendo lo que la mayoría quiere. El manual básico del populismo señala que ésa es la receta para remontar en popularidad. El aumento del impuesto a las empresas no estaba en su programa de gobierno ni en el ideario del grueso del sector que lo eligió, consistente en creer que con impuestos bajos y un Estado pequeño el crecimiento es más alto y la pobreza retrocede más. Aprobado el proyecto tributario, tres pesos más de cada cien que ganaba una empresa van a ir a manos de la burocracia, en lugar de ser administrados por aquélla. Y todos sabemos cuán poca es la eficacia económico-social de los dineros en manos de la burocracia.

Además, se ha estatizado, marginando a los bancos particulares, el crédito para la enseñanza universitaria, en medio del aplauso socialista (aplauso limitado, es cierto, porque el socialismo quiere todavía más impuestos y más Estado, y mi impresión es que eso es lo que a la larga vamos a tener). Pero el país entero parece satisfecho de lo que está ocurriendo. Me recuerda cuando Allende les dio el zarpazo a las cupríferas norteamericanas y el país respaldó ese robo, de izquierda a derecha y por unanimidad. Ahora el presidente de la asociación de bancos particulares está contento del curso de acontecimientos que separará a sus representados de un negocio que tenían, para entregarlo al Estado. Y aparecen empresarios diciendo que tres puntos menos de disponibilidad para invertir no disminuirá su inversión. Supongo que lo afirman a sabiendas de no estar diciendo la verdad, porque si antes disponían de 83 pesos para inversión y ahora dispondrán de sólo 80, yo creo que hasta los niños de kinder, y hasta, probablemente, los de prekinder, pueden anticipar que las empresas van a invertir menos.

Además, todo el mundo sabe que ese impuesto no era necesario para incrementar el gasto en educación. Perfectamente el mismo podría haberse financiado con endeudamiento. El Libro Elemental del Populismo enseñaba que si la mayoría opina que el impuesto a las empresas debe subir, entonces debe subir. El P:residente se ha ceñido a ese texto. La estricta observancia del mismo, a la larga, lleva a situaciones como la que viven muchos países de Europa hoy. Pero, según yo creo, ayuda a remontar en las encuestas. Según el especialista antes citado, no. Él opina que el Presidente bajará todavía más. Dentro de poco veremos quién tiene la razón.

miércoles, 25 de abril de 2012

Cae Otra Canallada

Como parte de la persecución que ha continuado el actual V Gobierno de la Concertación contra el Gobierno Militar, el Consejo de Defensa del Estado pidió la apertura del testamento del ex Presidente Pinochet. Leemos en “El Mercurio” de hoy: “El fisco pretende demandar civilmente a los herederos con el fin de recuperar 2 millones 56 mil 840 dólares. Se trata del monto por el cual Pinochet fue desaforado por malversación de caudales públicos, en el marco del uso de gastos reservados, pese a que el ex gobernante fue sobreseído tras su muerte”.

Pero ¿cómo? ¿No le habían dicho al país y al mundo que la fortuna de Pinochet era de más de 27 millones de dólares? ¿No dice “La Segunda” de hoy que la fortuna es de 26 millones de dólares, de los cuales no se ha podido explicar 17 millones? Sí, lo habían dicho y lo siguen repitiendo, porque la norma de comunicación de la gente de izquierda es “mentid, mentid, que algo queda” (Voltaire). Ellos siempre supieron que era una mentira lo de los “27 millones de dólares”, porque en 2005 el director socialista de Impuestos Internos examinó todas las platas del ex Presidente durante su ejercicio del mando y concluyó que, en los 17 años, había sin explicar sólo un monto de 544 mil dólares (“La Tercera”, 8 de octubre de 2005, pág. 4). Esa suma equivalía a que ese Presidente hubiera usado para sí algo más de un millón de pesos mensuales de gastos reservados durante su presidencia. ¿Saben ustedes cuánto contenía cada uno de los “sobres con billetes” de gastos reservados que se llevaban para la casa los gobernantes de la Concertación hasta que fueron pillados? Un millón ochocientos mil pesos mensuales.

Pero el celoso (con Pinochet) Consejo de Defensa del Estado nunca investigó nada de eso, ni menos a ningún Presidente de la Concertación, pese a que se supone que ellos se llevaban sobres más gruesos, porque su sueldo era mayor al de los ministros y funcionarios "con sobres". En realidad, los gastos reservados de la sola Presidencia eran de 256 millones de pesos mensuales durante el gobierno de Lagos, cuando él y los suyos resultaron “pillados”, “traspié” del cual los ayudó a salir el caballeroso Pablo Longueira, sin siquiera exigirles que devolvieran la plata. La corruptela se había generado en el gobierno de Aylwin, como él una vez reconoció paladinamente en “El Mercurio”, confesando que, precisamente, “fue una corruptela”.

Pero a ellos nadie los investigó ni investiga. Entonces ¡el único procesado por uso de gastos reservados en Chile ha resultado ser Augusto Pinochet, y eso que su “sobre con billetes” habría sido sólo de poco más de la mitad de lo que contenían los sobres concertacionistas! Pero dejo establecido que yo no creo que haya sustraído ninguna suma indebida. Pocos días antes de su muerte nos dijo a un grupo de amigos que lo homenajeaba: “Juro por la memoria de mi madre que nunca he tomado un peso que no me correspondiera”. Y para mí su palabra tiene más valor que la de cualquier juez de izquierda o consejero de un politizado Consejo de Defensa del Estado. Bueno, así es Chile.

Si Pinochet hubiera querido hacer fortuna con dineros públicos habría podido reunir más de cien millones de dólares de gastos reservados de la Presidencia, por los cuales nunca hubo que rendir cuenta. Como no los reunió, ahora dicen que se le investiga por dos millones 56 mil 840 dólares, que es lo único que se encontró. Los jueces tienen autoridad para pedir todos los dineros de Pinochet, dondequiera que estén, en cualquier lugar del mundo. En publicaciones de prensa se ha dicho que el tribunal ha logrado incautar 7 millones de dólares. ¿Dónde están los otros veinte, o diecinueve? Bueno, ahora los siete se reducen a dos. En todo caso, esos siete o dos son sólo una fracción de lo que diversos particulares del país y del exterior han declarado haberle donado al general en diversas épocas.

Otra cosa que no se dice es que a todos los familiares del general la justicia ha terminado por sobreseerlos, sin cargos, tras haber sido acusados y privados de libertad por un caracterizado juez de izquierda, en medio de un mayúsculo escándalo de prensa, en el cual participaron todos los medios. Y el albacea Óscar Aitken, también víctima del ludibrio, finalmente fue sobreseído, de lo cual se informó en caracteres infinitamente más pequeños que los de las acusaciones que se le habían hecho. Es que así son las cosas.

Hace un par de años, la defensa del banco norteamericano Espirito Santo me pidió ayuda para demostrar que los fondos depositados en él por Augusto Pinochet eran bien habidos, pues el Consejo de Defensa del Estado había demandado a la entidad, pretendiendo incautar esos fondos “por pertenecer al fisco chileno”, todo en medio de la habitual fanfarria publicitaria. Ayudé en lo que pude con absoluto desinterés. Tiempo después, la defensa del banco me informó que había ganado el juicio. El politizado Consejo perdió su tiempo y la plata de los contribuyentes chilenos, porque no pudo probar que los fondos del Espirito Santo hubieran sido malhabidos. Y de eso ningún medio, ni menos el Consejo, informó nada. Pero la justicia de izquierda, el V Gobierno de la Concertación y su Consejo de Defensa del Estado van a continuar reflotando el caso, denominado “caso Riggs” (aprovecho de aclarar que el dueño de ese banco vino a ofrecerle al general administrarle sus ahorros, en 1996, según puede verse en el Informe del Senado norteamericano; y la verdad es que le permitió obtener una buena rentabilidad, por la cual la sucesión Pinochet pagó los correspondientes impuestos).

En todo caso, la izquierda sabe que tiene una herramienta de propaganda política que siempre le da dividendos. Aunque una y otra vez la canallada caiga por sí sola, como ahora, en que ha quedado reducida a dos millones de dólares, lo que no ha obstado a que se siga hablando de 26 o 27 millones que nadie ha podido acreditar ni decir dónde están, pero que son los que quedan en la memoria de la gente. que saben que “una mentira mil veces repetida pasa a ser verdad” (Goebbels).

lunes, 23 de abril de 2012

Ocios y Negocios de País Rico

Un país como Chile, con finanzas públicas equilibradas, comercio exterior favorable, que no les roba a los inversionistas extranjeros y tiene ahorros acumulados en el exterior por 20 mil millones de dólares (los cuales le dan intereses de mil 200 millones de dólares anuales) y que aumenta su recaudación tributaria gracias al crecimiento, es un país rico. Pero en él hay un ente inmensamente rico, el más rico de todos, que se llama Estado, por contraste con el cual todavía quedan dos y medio millones de pobres.

No debería haberlos, porque el ente rico recauda dinero para, supuestamente, los pobres (gasto social). Si éstos lo percibieran, no habría pobres. Ese es un cálculo que se ha hecho muchas veces. Pero el Estado dilapida el gasto social que debería ser para los pobres y por eso todavía los hay. La gente le saca plata como puede al más rico de todos. Su método más efectivo es la violencia ilegal. Frente a ella, el gobierno, que carece de autoridad, suelta la plata. El año pasado los estudiantes asolaron impunemente al país pidiendo, en el fondo, más dinero para financiar su educación. Y hoy, justamente, el gobierno les ha entregado algo: los créditos educacionales tendrán un interés de dos por ciento, en lugar de más de cinco que costaban. Claro, el Estado debería entregarles a las familias pobres TODO el dinero que recauda para educación, y así las familias tendrían educación particular pagada para sus hijos y habría un gigantesco salto en la enseñanza.

Pero, en fin, el socialismo imperante lo impide. En todo caso, el método de la violencia ilegal funciona para extraerle plata al más rico y es rentable. Lo pueden acreditar los subcontratados, los magallánicos, los ayseninos. Funciona tan bien que la sola amenaza surte efecto, como lo pueden acreditar los calameños. Tanto sobra la plata en el país que ahora se destinarán 770 millones de dólares anuales a cubrir las pérdidas del engendro socialista concebido por Ricardo Lagos para regir la locomoción colectiva, que reemplazó a un sistema basado en la iniciativa privada que dejaba 63 millones de dólares anuales de ganancias y no requería ni un peso de subsidio. Tanto sobra la plata, que la salud pública cuesta el doble que la del sistema privado (isapres), siendo mucho peor.

El otro día lo acreditó así, con cifras, el gerente de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, en carta a "El Mercurio", y nadie lo rectificó. ¿Y qué han hecho los gobiernos? Perseguir y desprestigiar al sistema privado, que junto con costar la mitad funciona mucho mejor (por algo los políticos de izquierda están en isapres); y aportarle cada vez más dinero al sistema público, que funciona peor. Son lujos que pueden darse los países ricos, pero lujos que pagan los pobres, porque el dinero malbaratado lo deberían percibir ellos para dejar la pobreza.

¿Y a qué se dedican los políticos en este país rico? A su negocio: hacer política. Mejorar en las encuestas para mantener o recuperar el poder. "Panem et circenses", decían los romanos, "pan y circo". Ofrecer, mostrarse, repartir, sonreír, halagar. Hay algunos que tienen ya la sonrisa casi plastificada en el rostro. Y el negocio de la política consiste en negociar. El que mejor negocia es un partido que tiene muy pocos votos, el comunista. Se alía con la DC para obtener diputados, con la Concertación para obtener alcaldes y con el PPD y el PR para obtener concejales. Obtiene de todos los cargos sin votos suficientes. Hay acusaciones cruzadas de traición, pero la traición es casi connatural a la política y, como bien sabemos, con los comunistas nadie se atreve, y menos que nadie la DC. La guinda, cereza o frutilla de la torta (puede ser cualquiera de esas frutas) la constituye el pacto DC-PS en que acuerdan apoyar al(la) mismo(a) candidato(a)presidencial tanto para la primaria como para la elección de 2013 (la primaria la financiaremos los contribuyentes, según una "reforma democratizadora" que viene).

¿Alguien tiene alguna duda acerca de quién será ese candidato(a)? Nadie, que yo sepa. Supongo que los aspirantes DC se sienten traicionados. Pero la traición, como señalé, es casi connatural a la política. Y si no, que lo digan los presos políticos uniformados. Y hasta aquí me permite llegar el marco de hierro de Blogger.

domingo, 22 de abril de 2012

El Duopolio Busca Más Fondos

Se me ha privado de la posibilidad de escribir párrafos separados. Si no me resigno, simplemente no puedo seguir escribiendo, y hoy necesito hacerlo. Porque el duopolio (mercado controlado por dos productores) que maneja la política se apresta a consumar nuevos abusos a costa de la gente, cuya gran mayoría, como de costumbre, no entiende nada pero opina según lo que le dictan los duopolistas que controlan el mercado político. Aquí se ha hecho gran cuestión de "reformar el binominal", pero eso no es lo que importa. Lo que importa es que no hay competencia en la política, porque el duopolio tiene la atribución de designar y hacer elegir candidatos, y ésa es la competencia que se debe establecer: que cualquiera pueda ser candidato y pueda competir en igualdad de condiciones en las elecciones. Eso lo establece la Constitución, la cual dice que los partidos no podrán tener ningún privilegio en relación a los independientes, pero en la práctica las leyes electorales, desconociendo esa norma constitucional, las dictaron los duopolistas y, por tanto, los independientes no tienen ninguna posibilidad. La prueba es que casi no los hay en el parlamento, y justamente el único que hay en el senado, el senador Bianchi, ha presentado la única propuesta razonable de reforma política, la que les da iguales derechos a los candidatos independientes para inscribirse y para ser elegidos, moción que no ha tenido el menor eco, porque tiene un solo voto, el de su autor. Ahora el duopolio propicia, como gran "reforma política", el establecer las elecciones primarias. Los duopolistas pueden perfectamente hacerlas para designar sus candidatos, y de hecho las hacen. Lo que sucede es que deben pagarlas, porque las elecciones cuestan plata. Y lo que quieren los duopolistas es que este nuevo gusto que desean darse para solucionar las pugnas que hay entre sus ambiciosos caciques lo paguemos nosotros, los contribuyentes. Los duopolistas, además, son casi iguales entre sí: la Concertación y la Alianza (que a veces se llama "Coalición", aunque todos sabemos que aparte de RN y la UDI sólo hay "partidos imaginarios", como diría Parra), levantan la voz airados cuando se descubre que en alguna actividad, como las ventas de remedios o de pollos, hay pocas empresas; y denuncian a esos oligopolios, pero éstos son "desafiables", en el sentido de que cualquiera puede establecer una farmacia o criar y vender pollos. Si nadie lo hace, es porque los oligopolistas venden demasiado barato, es decir, benefician al consumidor. En cambio los oligopolistas de la política, el duopolio, no es "desafiable". Un independiente debe enfrentar condiciones casi imposibles para ser candidato a algo y totalmente imposibles para resultar elegido, porque no puede formar listas ni hacer pactos, y los duopolistas sí. Si quieren "más y mejor democracia", como dicen, entonces abran la política a la competencia, háganla desafiable, que cualquiera pueda ser candidato y que salga elegido el que consiga más votos, sin que los partidos tengan ventajas. Pero el duopolio no quiere competidores. Por eso hemos tenido una sucesión de gobiernos iguales unos a otros, y ya llevamos cinco casi idénticos. ¿Qué diferencia hay entre el actual y los anteriores? Crean ministerios, subsecretarías, superintendencias y burocracias por igual. Suben los impuestos por igual. Desfiguran la historia por igual, como se desprende de las palabras del Presidente duopolista en el Museo de la Memoria Marxista, que, naturalmente, se financia con nuestros impuestos. Persiguen a quienes nos libraron del régimen totalitario con la misma saña, y si no lo creen, pregúntenles a las familias y los camaradas de los presos políticos uniformados. Por eso yo he señalado que éste no es más que un "V Gobierno de la Concertación" y, visto lo que ha hecho, podríamos decir que los otros cuatro también fueron como "Gobiernos de la Alianza o Coalición". Han llegado a ser términos que pueden usarse indistintamente. Y aquí termino porque las nuevas reglas del blog no me permiten, por ahora, escribir más.

sábado, 21 de abril de 2012

Retorno Con Perplejidad

Después de un proceso trabajoso, he podido regresar a escribir a este blog, lo cual las modernizaciones tecnológicas del mismo me habían vedado. Y siento que he podido retornar en momentos en que la acumulación de acontecimientos lo hacían indispensable. Pero, por el momento, me ocuparé de uno solo, intrigante y que no acierto a explicar. Pues he visto esta mañana en el diario una noticia extraña: el Presidente Piñera ha ido a visitar el "Museo de la Memoria", sólo en compañía de su máxima autoridad, y, muy importante, un camarógrafo. Es que se trata de que millones lo vean en una pantalla. Había también un fotógrafo, naturalmente, para dar cuenta de la visita en la prensa. Este Museo de la Memoria, por si usted no lo sabe, es efectivamente de la Memoria, sí, pero una muy particular: la marxista. Para explicárselo, imagine usted que Adolfo Hitler hubiera tenido la posibilidad de hacer un Museo de la Memoria de su gestión de estadista. Usted puede lucubrar cómo habría sido eso: una síntesis de las crueldades y barbaridades cometidas por los aliados contra el mismo Hitler y los pobres nazis, las víctimas. Miles de fotografías de los salvajes e inhumanos bombardeos aliados de Dresden y Hamburgo, los niños y las mujes quemados en las calles; las salvajes acciones y torturas de los soldados norteamericanos y rusos contra los valientes e inocentes soldados del nazismo. El inhumano sitio de Stalingrado, por ejemplo, una acción cruel y constitutiva de los mayores atropellos contra los pobres sitiados. Usted saldría del Museo de la Memoria de Hitler horrorizado de los atropellos perpetrados por los aliados contra el nazismo, una doctrina concebida para la grandeza y felicidad de los hombres y las mujeres del mundo. ¿Hornos crematorios, campos de concentración, Treblinka, Auschwitz, Sobibor? Nada de eso existió, según el Museo de la Memoria de Hitler. Bueno, el Museo de la Memoria marxista es lo mismo: las "barbaridades" cometidas por los militares chilenos contra los marxistas, que lo único que querían era instalar en Chile un régimen al estilo del que Lenin, Stalin y Brezhnev querían instalar en todo el mundo, a partir del modelo soviético. Un modelo de felicidad social como el que se vive hoy en Cuba o en Corea del Norte. ¿Terrorismo del MIR, "compañeros de Tropas" cubanos, doce mil guerrilleros extranjeros, ingresados clandestinamente, diez mil paramilitares marxistas armados, reconocidos por Altamirano? ¿Asesinatos terroristas, carabineros muertos en atentados, pasajeros de buses quemados por bombas molotov, pasajeros del metro asesinados en atentados explosivos? ¿De qué está hablando usted, señor? Pues nada de eso existió, puesto que no está en el Museo de la Memoria... ¿Por qué Sebastián Piñera quiere ir a visitarlo, se conmueve y se emociona con sus imágenes y recuerdos, acompañado del personaje clave en todas sus actuaciones, el camarógrafo? La respuesta sólo podemos imaginarla. Él es un político hábil, no inepto, como han dicho algunos. Seguramente está concibiendo una nueva estrategia, a partir de su visita solitaria, sin otra compañía que la de la autoridad de la institución y la de un divulgador gráfico del solemne momento. Pronto lo sabremos. ¿Un nuevo zigzag?