miércoles, 9 de noviembre de 2011

El Socialista Que Sebastián Lleva Adentro

Alguien me llamó preocupado porque, dijo, hace semanas que este blog no ataca a Sebastián. "¿Te pasa algo?" --me preguntó-- "¿No has estado sintiéndote bien? Si te descuidas va a seguir subiendo en las encuestas".

En realidad, preocupado, como estoy, de la revolución comunista en curso, había descuidado la vigilancia del Presidente. Pero ahora él ha hecho lo necesario para que la reanude, pues ha anunciado al país un hecho trascendental: la creación del Ministerio del Deporte. Y ha ido más allá, pronosticando que, por este hecho, la cantidad de deportistas en el país aumentará de 2,5 millones a 5 millones.

¡Qué fe más acendrada en las virtudes del Estado! Sólo un socialista de alma y, por tanto, un completo desconocedor del género humano (nadie que lo conozca bien será socialista) puede creer que un nuevo ministerio puede solucionar algún problema.

Al contrario: él será fuente de más problemas, como el de Educación. Desde luego, habrá que financiar a miles de nuevos funcionarios, "cuotearlos" entre los partidos de gobierno, despedirlos si cambia el gobierno, adquirir inmuebles en muchos miles de millones de pesos para que funcione, alhajarlos, contratar asesores para que hagan el trabajo del futuro ministro y sus subsecretarios, y muchas secretarias para que hagan el trabajo de los asesores, además de ejércitos de telefonistas para impedir que la gente inoportuna llame a los asesores, subsecretarios y al ministro para pedirles cosas, pero, sobre todo, puestos en el ministerio. Habrá que inaugurar salas-cunas para las guaguas de las funcionarias, gimnasios para ellas y los funcionarios. Habrá millonarias campañas publicitarias. Se necesitarán flotas de automóviles para que las autoridades viajen "a terreno" (así se llama el lugar donde los funcionarios públicos están cuando alguien los llama a su oficina). Habrá que financiar los aportes para las "Asociaciones de Funcionarios", cuyas misiones son pedir aumentos de sueldos y declararse en huelga ilegal, paros de brazos caídos o paros de advertencia. Habrá que financiar archivos, papelería, mobiliario, imposiciones, viáticos, sobresueldos, horas extra, cuentas de luz, gas y agua, dispensadores de agua filtrada, de jugos y de café, colaciones y terapias ocupacionales, departamentos de bienestar, terapeutas ocupacionales, visitadoras sociales y "soporte técnico".

Y de todo eso el socialista que habita dentro de nuestro Presidente espera que resulte un salto de 2,5 a 5 millones de deportistas. ¡Ojalá! No he podido dejar de recordar a mi difunto amigo Álvaro Bardón, a quien le gustaba preguntar: "¿Sabes por qué nunca ha habido problemas con el pan?". Uno entonces le contestaba; "No", y él explicaba: "Porque nunca ha habido un Ministerio del Pan".

Este es el país en que hay 15 % de pobres, pero si la plata para los pobres (gasto social) fuera realmente a manos de ellos, no habría ninguno. ¡Ninguno! Saque la cuenta: el gasto social son 30 mil millones de dólares y los pobres son 2,5 millones. El pago directo los dejaría muy por sobre la línea de pobreza.

Entonces ¿por qué hay pobres? ¡Porque la plata va a los ministerios!

¿Y qué ha discurrido entonces el Presidente? Crear otro ministerio.

martes, 8 de noviembre de 2011

Hacia el País Orwelliano Perfecto

Como sabe toda persona culta, e incluso algunas no tan cultas, como es mi caso, el inglés George Orwell escribió en los años 40 un libro pretendidamente profético que tituló "1984", donde imaginó a una sociedad tecnológicamente avanzada pero completamente totalitaria, que él preveía podía materializarse en dicho año.
En esa sociedad el gobernante absoluto se encargaba de precisar todo lo que debía saber y pensar la gente y, en particular, lo que no debía conocer. Para ese efecto había dispuesto periódicamente "un minuto de odio", durante el cual todos los ciudadanos debían proferir insultos contra el principal (y único) crítico y opositor del régimen, cuyo nombre era "Emmanuel Goldstein".
En el Chile actual, que, como reiteradamente he advertido en este blog --aunque sin ser creído-- está básicamente manejado por el Partido Comunista, encargado de manejar la agenda ciudadana, suceden muchas cosas parecidas a las de "1984" y, en particular, ya hay una figura histórica a la cual se ha asignado el papel de "Emmanuel Goldstein", cuyo nombre, por el justo temor que me sobreviene de que pudiera irritar al poder dominante, no voy a reproducir.
Pero sí voy a reproducir un proyecto de ley en actual trámite parlamentario, moción de, naturalmente, el diputado comunista Lautaro Carmona y varios "compañeros de ruta" socialistas y radicales y el acostumbrado "tonto útil" (el nombre se lo pusieron los comunistas a los respectivos personajes, a quienes yo, que soy más delicado, en el caso del último, llamo prudentemente "kerensky"), han presentado a la consideración del Congreso.
Dicha moción dice así: "Se prohíbe en los espacios y organismos públicos, así como en establecimienos educacionales, las imágenes, estatuas, placas o escudos que honren o recuerden al ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile, general Augusto Pinochet y todos los miembros de la Junta Militar que gobernó a nuestro país desde el 11 de septiembre de 1973 al 11 de marzo de 1990".
El error de hecho de la última parte de la moción es manifiesto y deriva de la general ignorancia de los totalitarios acerca de la historia de Chile. Pues entre 1981 y 1990 este país fue gobernado por un Presidente elegido y no por la Junta.
Pero lo que sí saben bien los totalitarios es algo que les enseñó su Escuela Matriz, la Unión Soviética, donde periódicamente se retocaban las fotografías oficiales de la "nomenklatura" gobernante para suprimir de ellas a quienes sucesivamente iban cayendo en desgracia.
Esto hacía las delicias de la prensa del mundo libre, que presentaba galerías de sucesivas fotos soviéticas "actualizadas" con exclusiones al estilo de la moción de Carmona y sus seguidores.
En realidad los totalitarios chilenos, sus compañeros de ruta y tontos útiles, que ya estuvieron en el poder por veinte años, se anticiparon a la referida moción, pues ya durante sus gobiernos procuraron borrar sistemáticamente toda huella de recordación de la obra de la Junta y del Presidente Pinochet. Casos que recuerdo en particular fueron el del busto recordatorio que había a la entrada del Hospital del Profesor y todas las placas inaugurales de la Carretera Presidente Pinochet, que además pasó a llamarse Carretera Austral. Ricardo Lagos culminó el escamoteo cuando, en 2005, estampó su nombre al pie de la Constitución de Pinochet, en lugar del de éste.
La principal dificultad que puede haber para aplicar debidamente la moción totalitaria se va a presentar a la hora de dar cuenta histórica del enorme y revolucionario cambio (para bien) que tuvo lugar en el país a partir de la Segunda Independencia Nacional de 1973, lograda al liberarnos del yugo soviético. ¿Cómo se va a justificar, en efecto, y sin nombrar a sus autores, el reemplazo de un país dividido, desabastecido, arruinado, endeudado y rehén de un ejército guerrillero clandestino que había en 1973, por el país próspero, pacífico, ordenado y pujante que recibieron los gobernantes civiles el 11 de marzo de 1990?
El retoque totalitario de la historia deberá ser hecho con la misma maestría que el de las fotos soviéticas.
En síntesis ¿puede una moción de ley terminar de borrar, de una plumada, al gobierno más exitoso del siglo XX?
En el Chile orwelliano de 2011 parece que se puede.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La Cosa es Estar Bien con Karl Marx

Como el país se ha desordenado, los diarios llegan cada día más tarde. Para qué decir los domingos. Luego, puedo salir a trotar más tarde, porque de todas maneras los leo, aunque sea sólo para encontrarme, en la vida social de "El Mercurio", con la gran gala de Entel. ¿Quién es el gran artista invitado? El redomado marxista y cantante Joan Manuel Serrat, que ha perdido todo, incluso gran parte de la voz, pero no sus convicciones. Las mismas de cuando venía a "avivarle la cueca" a Salvador Allende y los suyos, y a apoyar su consigna favorita de "el momio al paredón y la momia al colchón". Ahora el momio y la momia, que escaparon de sus respectivos destinos gracias a no recuerdo quiénes, lo aplauden por igual. Es que Entel debe hacerse perdonar: era estatal y ahora es privada y muy exitosa, gracias a tampoco recuerdo quiénes. Y eso Entel de hoy tiene que hacérselo perdonar por el marxismo. Pues éste sigue mandando en Chile (¿o me van a decir que Camila Vallejo, Jaime Gajardo y Giorgio Jackson no son marxistas... o no mandan?).
El ejemplo lo pone el Gobierno, que para sus eventos convida a los Quilapayún o los Jaivas, con sus charangos perú-bolivianos (es que el Presidente alega tener ancestros peruanos), y no a los políticamente incorrectos Quincheros con sus guitarras chilenas, que alguna vez cantaron en homenajes a la Junta.
Luego viene en el diario de hoy el rector Peña, por supuesto, intentando despedazar a Andrés Concha por haber dicho que subir los impuestos disminuye la inversión y el empleo. Siempre "dropping names", dice el rector que Kaldor y Hicks demostraron que la inversión estatal derivada de los impuestos es más rentable que la privada sacrificada debido a ellos. Pero él, Kaldor y Hicks tendrían entonces que explicar cómo la educación pública chilena, que ha pasado a recibir siete veces más recursos, en términos reales, que hace veinte años, sigue siendo pésima. Fue plata sustraída mediante mayores impuestos. Y, merced a ellos, se generó menos inversión y empleo, y el país terminó, bajo la Concertación, creciendo a la mitad de lo que lo hacía antes.
En su columna el rector Peña quiso hacer con Andrés Concha lo mismo que con Cristián Labbé, cuando éste aplicó la ley e hizo desocupar un establecimiento educacional usurpado: despedazarlo. Pero al primero no pudo decirle que estaba excedido de peso, que fue uno de los argumentos que discurrió para vituperar a Labbé, porque aquél le da duro a la bicicleta.
Después me encontré en "El Mercurio" con redoblados homenajes a la memoria del locutor de Radio Moscú y director de "El Siglo", devenido escritor y recientemente fallecido, José Miguel Varas, a quien los medios, los críticos y los políticos de derecha no se cansaron de elogiar, hasta lograr darle hace no mucho el Premio Nacional de Literatura.
Ojalá algún escritor de derecha, como Fernando Emmerich, por ejemplo, que ha escrito más y mejores libros que Varas y por muchos más años, hubiera tenido la misma (o siquiera alguna) acogida en los medios y entre las autoridades que dicen tener las mismas posiciones políticas de él.
Entre paréntesis, muchos de quienes nos libraron del destino que Varas propiciaba para nosotros (satélite de la URSS) vegetan en las cárceles, sentenciados inicuamente por jueces de izquierda, llegándose al extremo de que, como lo ha denunciado el sagaz abogado Marcelo Elissalde en estos días, un oficial de Carabineros agónico, inculpado de haber dado muerte a una guerrillera comunista hace 35 años, no ha podido obtener la posibilidad de pasar sus últimos días junto a su familia, porque el Seremi del actual gobierno, un funcionario político, se lo ha denegado, pese al dictamen favorable de las instancias jurídicas pertinentes.
En fin, por lo menos en "El Mercurio" de hoy salva la plata Hernán Büchi, en una columna donde defiende la sana doctrina y prueba que una causa fundamental de la desigualdad en el país es que en cada hogar del decil más pobre hay sólo 0,52 personas con trabajo, mientras en los hogares del decil más rico hay 1,7 personas con trabajo.
¿Y qué hacen, frente a eso, los políticos y la opinión pública? Encarecer todavía más la contratación de personas pobres. O sea, profundizar la desigualdad. Y luego todos culpan al "modelo neoliberal".
¿Y quiénes lo defienden? Cuesta encontrarlos, pues parece que la cosa es estar bien con Karl Marx.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Nuestro Presente Griego

"¿Qué se fizo el Rey don Juan?/ Los Infantes de Aragón ¿qué se fizieron?"
¿Dónde están los sociólogos, opinólogos y humanistas que nos recomendaban imitar a los Estados Benefactores de Europa y no al frío modelo monetarista norteamericano?
¿Qué dicen de los gobiernos socialistas de Grecia, Portugal y España, que no hallan cómo salir de las crisis que generaron en sus respectivos países?
En realidad, no dicen nada. Pero "le avivan la cueca" a la revolución comunista que tiene lugar entre nosotros y que, como primera etapa, conduce a un Estado sobredimensionado, "a la griega", que empiece por darle un gran tarascón al sistema educacional privado chileno.
Acá, lo que los revolucionarios están preparando, es ni más ni menos que "un presente griego", el primer paso para llegar a otro "Estado Benefactor" del estilo del que ya antes se consagró entre 1964 (DC) y 1973 (UP) y que terminó en la correspondiente crisis terminal en el segundo de dichos años.
Nunca debéis olvidar a George Santayana: los países que no aprenden de su pasado están condenados a repetirlo.
Se llama "presente griego" por el Caballo de Troya, que los griegos les regalaron a los troyanos y en cuyo vientre viajaba el contingente que iba a liquidar a estos últimos.
Acá ese "presente" es el Estado sobredimensionado que están gestando los revolucionarios comunistas, con la complicidad de sus socios de siempre, los socialistas, y transitando sobre la alfombra roja que los kerenskys chilenos siempre terminan por tenderles para que asciendan por ella al poder.
Y como la derecha está muerta (algunos de sus prohombres --y "promujeres"-- hasta se han entregado a la oleada socialista) ideando nuevos impuestos para financiar un Estado más grande y adhiriendo a las críticas a la única voz (Larroulet) que propuso una medida en el sentido correcto (que el Estado se desprenda de activos para traspasarlos a los estudiantes).
Sólo nos espera,entonces, más gasto público, menos libertad de enseñanza y más socialismo. Un Estado más grande. ¿Saben ustedes cuánto se ha incrementado el gasto público en educación en los últimos veinte años? Se ha multiplicado por siete veces, en términos reales (Subsecretario de Educación, Fernando Rojas, en "La Segunda" de hoy, p. 52).
¿Y qué ha hecho el Estado con ese enorme incremento? Nada. De otro modo no se explica que el principal problema nacional, hoy por hoy (según las encuestas) sea la educación. Es decir, durante veinte años el Leviatán ha hecho lo de siempre: HA BOTADO LA PLATA.
Pese a ello la mayoría lo sigue adorando. Dicen que el 89 por ciento de los chilenos quiere más Estado en la educación, menos enseñanza privada, denegar a los particulares el derecho a ganarse la vida enseñando, decir "no" a las universidades que, en lugar de ser un pozo negro por donde se pierden miles de millones (Universidad de Chile) sean fuente de beneficios que permiten ampliaciones, nuevos edificios y crecimiento del alumnado (universidades privadas con y sin fines de lucro).
¿Y qué es lo que está a punto de resolverse en los diálogos, consensos, tratativas, negociaciones y torceduras de brazos al Gobierno? Darles al Estado y sus apéndices dilapidadores todavía más miles de millones de dólares, extrayéndolos de las empresas que producen, para que no puedan invertir tanto ni dar tanto empleo como lo han venido haciendo. Para que todo se siga yendo al hoyo negro estatal.
La Camila Vallejo, Jaime Gajardo y Giorgio Jackson son el Caballo de Troya, nuestro "presente griego".
Dicen que el 89 por ciento de los chilenos está dispuesto a aceptar el regalo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Si Hubiera Derecha...

Este país sería muy diferente si en él hubiera una Derecha, con mayúscula, de verdad. Me refiero a una opinión sustantiva de suficiente gente partidaria de una sociedad libre, que es aquella en que se materializa el pensamiento de derecha.
Pero aquí son todos, en mayor o menor medida, de izquierda, socialistas.
¿Qué otra cosa significa que el actual y supuesto gobierno de centroderecha se haya especializado en subir impuestos y aumentar el tamaño del Estado, creando más ministerios, más superintendencias y más controles estatales? Bueno, está presidido por un gobernante que declaró palmariamente: "No soy de derecha" y que propiciaba "un Estado fuerte, que norme, regule, controle, supervise", como declaró a "El Mercurio" una vez, en extensa entrevista, cuando era candidato. ¿Qué diferencia hay entre esa postura y la de la Concertación, que es la alianza del centro con la izquierda?
La rebelión comunista en curso, que ya dura seis meses, se ha aprovechado de nuestra juventud de cerebros lavados por la izquierda y del anhelo humano inveterado de conseguir cosas gratis y ha puesto en evidencia nuestro completo vacío de derechismo. Pues la sociedad entera, por unanimidad, habla el lenguaje de la izquierda: todos tienen su receta de "cómo debe ser la educación chilena". Todos están listos para allegar miles de millones de dólares para que el Estado-monstruo crezca más y administre "el sistema educacional que todos queremos": uno, centralizado, estatista, socialista.
Y nadie, salvo el autor de este blog, expresa al respecto el pensamiento de derecha: "la educación de los hijos es un tema que compete a la respectiva familia, libre y exclusivamente. La libertad de enseñanza consiste en que cualquiera pueda ofrecer libremente educar a todos quienes, también libremente, deseen contratarlo para ello. La educación es un bien privado e individual, en cuya producción y aprovechamiento el Estado no tiene por qué interferir, pues es del resorte de cada individuo jefe de familia, en el caso de los estudiantes menores y, en el de los mayores de 18 años, de ellos mismos".
¿Y la solidaridad con los pobres? En una sociedad libre justamente debe manifestarse en que el Estado, en lugar de centralizar la enseñanza, les entregue los recursos para adquirirla, que hoy dilapida, a los chilenos que no los tengan en suficiente cantidad. Para que éstos elijan cómo y dónde van a educar a sus hijos. El "voucher".
¿Alguien, fuera de este blog, dice estas cosas en Chile? Nadie. En cambio, todos hablan de "la educación que queremos para los chilenos", como si fueran déspotas ilustrados con derecho a decidir a nombre de los millones de jefes de familia y estudiantes chilenos.
Es tan poco reconocida en los hechos la libertad de enseñanza entre nosotros que los propios contribuyentes declaran estar dispuestos a entregarle más recursos ("reforma tributaria") al Estado, para que incremente su actual poder monopólico sobre la educación chilena. No les basta con que él hoy ya diga qué se va a enseñar, cómo y cuándo, siendo que, en una sociedad libre, esos son temas a decidir por los ciudadanos, soberana e individualmente.
En medio del festival de declaraciones de diferentes ministros del gobierno de centroderecha sobre el financiamiento de "la educación" socialista que tenemos, una sola de ellas se ajusta al pensamiento de derecha: la del Secretario General de la Presidencia, Cristián Larroulet, que ha propuesto vender activos del ente más rico de Chile, el Estado, para el financiamiento educacional. Yo digo: si son recursos para dárselos directamente a los pobres para que elijan dónde y cómo educar a sus hijos, es una excelente idea.
Pero, por supuesto, ya el Presidente, horrorizado por esta idea de derecha, que amenaza disminuir el tamaño del Estado que él se ha dedicado a aumentar, ha desestimado la sugerencia de su ministro. Y varios otros "derechistas" se han apresurado a atacarla. Por supuesto, la izquierda la considera "una provocación". Y, en particular, otro ministro, también, supuestamente, "de derecha", ha adoptado el argumento de un senador de centroizquierda, que ha pontificado: "no se puede financiar gastos que son periódicos, como los educacionales, con la venta de activos, que reditúa una sola vez".
¿De dónde han sacado eso? Pues ellos mismos dicen que se requieren mil millones de dólares más para "financiar la educación de calidad" (el modelo socialista actual, amplificado). Si se vendiera una parte de Codelco en 30 mil millones de dólares (una parte, he dicho, porque el total vale mucho más hoy, con el cobre al precio que tiene); y suponiendo una rentabilidad del cinco por ciento anual, que es la que rinden los fondos soberanos chilenos, habría mil quinientos milllones de dólares anuales para "financiar la educación de todos los chilenos". Así es que no es cierto que la venta de activos estatales no sirva para financiar gastos permanentes. Sí sirve, cuando se vende un monto de activos suficiente.
Por supuesto, la postura de derecha dice que esos mil quinientos millones de dólares anuales deberían ir, a través de "vouchers", a los chilenos (no sólo pobres, porque también alcanzaría para muchos que no lo son), a fin de que elijan a quién le pagarán la educación de sus hijos con sus "vouchers".
Pero todo esto es predicar en el desierto, porque la Derecha, la verdadera Derecha, la realmente partidaria de una sociedad de hombres y mujeres libres, no existe en Chile. Al menos, las anteriores ideas de derecha recién expuestas no las he visto reproducidas en ninguna otra parte que no sea este blog.
Si hubiera Derecha en Chile, usted las oíría expresadas, debatidas, analizadas, controvertidas o refutadas en muchas instancias. Pero, como no la hay, en el único lugar en que usted podrá encontrarlas expresadas será en este blog.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¡Los Empresarios se Aumentan los Impuestos!

Cuando esta mañana leí en "El Mercurio" que los empresarios ya estaban haciendo sus presupuestos como si el impuesto a la renta de las empresas se hubiera mantenido en 20 % (pues en 2012 debe bajar, según la ley vigente, a 18,5 %), tuve un síndrome depresivo similar al que me atacó hace años, cuando ellos aplaudieron de pie a Nicolás Eyzaguirre, en Casapiedra, tras éste haberles relatado su experiencia como miembro de las Juventudes Comunistas y haber asegurado que, en tal carácter, bien podría haber sido muerto por la represión. ¡Y los empresarios, cuyas empresas y, posiblemente, cuyos pellejos fueron salvados por los militares que derrotaron al terrorismo de extrema izquierda, se pusieron de pie a aplaudirlo!
Ahora ellos les están diciendo al Gobierno, a la oposición y a los dirigentes comunistas del estudiantado y del profesorado: "Sí, súbannos el impuesto, ya lo tenemos considerado".
Increíble. Porque si a ellos no les importa, al país debería importarle, y mucho.
Cuando una empresa pierde un millón de pesos, lo pierde completo. Pero cuando gana un millón de pesos, le debe entregar 200 mil al fisco.
Cada peso más de impuesto significa un peso menos en que ella puede expandir sus operaciones, innovar y contratar personas. Cada peso más de impuesto significa que hay proyectos de emprendimiento, que generarían inversión y empleo, que no se van a emprender, porque su margen se torna insuficiente para justificarlos económicamente.
Un mayor impuesto de 1,5 % implica que inversiones en innovaciones tecnológicas que harían más barata y abundante la producción no se van a hacer, por ahora. Eso perjudicará a los consumidores, que no tendrán acceso a una producción más barata, gracias a esas innovaciones. Y a los trabajadores que buscan empleo, porque esa oportunidad de encontrarlo no se les presentará.
He leído en "El Mostrador", en cambio, que el ministro Larroulet, más preocupado, al parecer, de la conveniencia general del país que los empresarios, hace una propuesta muy diferente a la de alzar el impuesto a las empresas: dice que, para financiar la educación, el Estado podría desprenderse de activos prescindibles.
El Estado es, lejos, el ente más rico de Chile. Esa riqueza debería ser de todos los chilenos, pero no lo es, porque dentro del Estado se gesta una dinámica que Buchanan, el premio Nobel, investigó muy bien: los funcionarios no son ángeles tutelares del bien común, sino que son seres humanos de carne y hueso que velan, antes que nada, por su propio beneficio y por incrementar su poder, sobre todo el adquisitivo. Si no, examine usted los ingresos de un funcionario que encabeza el Poder Legislativo, que circulan profusamente en internet.
Por eso que un peso en manos del Estado genera menor crecimiento económico que un peso en manos de un empresario privado. Porque éste lo dedica a producir más a través de la inversión y el empleo, y aquél lo dedica a mejorar su propio consumo.
¡Por suerte el manejo de la política oficial está en manos de personas como Cristián Larroulet y no de empresarios presurosos en facilitar que aumenten los impuestos!.

martes, 1 de noviembre de 2011

El Tsunami Que No Va a Ser

"La Tercera" reprodujo días atrás una noticia del periódico argentino "Diario Perfil", informando que el movimiento de extrema izquierda argentino "Quebracho" envió una "Brigada Ejército de los Andes" a unirse a la revolución comunista que está teniendo lugar en Chile y de la cual el único que parece no haberse dado cuenta es el Gobierno.
La brigadista transandina Florencia Prego, junto con retratarse al pie del monumento a Allende, levantado al lado de La Moneda como homenaje al peor Presidente de la historia de Chile (esas cosas sólo se les pudieron ocurrir a los chilenos del siglo XX, porque a los del siglo XIX, que eran mucho mejores, jamás se les habrían pasado por la mente), declaró que el movimiento en curso en nuestro país era "una gesta histórica y encarna la crisis del modelo neoliberal".
A mediados de los '70 los grupos guerrilleros latinoamericanos organizaron en París, también, una coordinadora para unir la subversión en América del Sur, a la cual los gobiernos, entre ellos el militar chileno, respondieron con la organización Cóndor. Al final, la guerrilla fue derrotada, el plan Cóndor tuvo éxito, todos los países amenazados por la subversión marxista retornaron a la democracia salvada de aquélla y los uniformados que lograron este gran éxito han ido a parar en gran número a la cárcel, porque así es la política. En Uruguay todavía no meten presos a los militares, porque los de allá son más tiesos que los de acá, pero es cuestión de tiempo, dado que tienen a un ex guerrillero como Presidente (bastante renovado, es verdad).
Y el 20 de septiembre, junto con presentar su encuesta CERC, mi amigo Carlos Huneeus se dejó llevar por su entusiasmo y proclamó en "El Mostrador" que el 22 por ciento de apoyo a Piñera era un tsunami político. En un largo artículo expuso, en realidad, un mar de cifras constitutivas del tsunami: que el movimiento estudiantil tiene el apoyo del 89 % de la ciudadanía; que el 73 % de los chilenos considera la educación como el principal problema, versus el 24 % de mayo pasado; que el 72 % (incluyendo la mayoría de los partidarios de la UDI y RN) considera que los estudiantes están ganando la batalla; que apenas el 17 % acepta que las universidades tengan utilidades; que el 75 % quiere reforma constitucional (antes era 48 %); que el 53 % quiere reformar el sistema binominal y el 79 % que deben subirse los impuestos a quienes ganan más y que, en cuanto al gobierno de Sebastián Piñera, el 22 % aprueba su gestión y el 66 % la rechaza, en tanto que el 67 % de la gente "no le cree".
El corolario de la encuesta es que Bachelet es la persona con más futuro político; la principal figura de la oposición; la presidenciable indiscutida de la Concertación; es vista como la próxima Presidenta por el 32 % de los chilenos (lejos el mayor porcentaje) y, frente a una elección y compitiendo con el mejor candidato de la Alianza (Golborne), ella ganaría con el 59 %.
Entonces, Carlos Huneeus concluye: "Hay contundentes indicadores objetivos y subjetivos, como los que hemos mostrado acá, de que estamos ante una crisis de gobernabilidad, con una democracia debilitada y con un sistema económico cuestionado".
¿Y qué? ¿Van a venir los aviones de la OTAN a bombardear La Moneda? ¿Los encapuchados van a derrotar y tomar prisioneros a los carabineros del GOPE? ¿Sebastián Piñera va a subirse a un avión para ir a refugiarse a París, dejando como Vicepresidente a Rodrigo Hinzpeter para que administre los 13 mil millones de dólares que tiene ahorrados el Gobierno? ¿Y todo porque hay una terrible amenaza de que unos miles de estudiantes extremistas pierdan el año?
¡Por favor, Carlos! ¡Tu encuesta lo único que demuestra es la volubilidad de la opinión pública ante la influencia de los medios que "inflan" las marchas callejeras!
Sólo nos dice que estamos viviendo una etapa de ingobernabilidad debido a que un Presidente impopular no quiere tomar decisiones que, cree él, lo harían todavía más impopular.
Pero todo el mundo sabe que el país está bien, aunque se haya desordenado y no haya autoridad. Cuando gobernaba Allende tampoco había autoridad, pero el país estaba pésimamente mal, con hiperinflación, la legalidad sobrepasada, el Gobierno fuera de la Constitución y "harina para pocos días más", como reconocía el propio Allende. Y el Gobierno ¿estaba a punto de caer? ¡No! Si no hubiera habido un llamado de la mayoría parlamentaria democrática de todos los partidos, salvo los marxistas, a todas las fuerzas armadas y policiales para que pusieran término a la situación, Allende se queda para siempre (porque su intención confesa --como él mismo le dijo a una diario alemán occidental, creyéndolo del lado oriental-- era que no hubiera más elecciones).
Cero tsunami, Carlos. El movimiento estudiantil se va a extinguir, las pantallas y los titulares van a cambiar y la opinión pública también. Es verdad, según el sondeo, que Michelle Bachelet tiene, por el momento, la próxima Presidencia en su regazo. Yo siempre les creo a las encuestas. Pero las encuestas cambian. En 2002 decían que Joaquín Lavín tenía la Presidencia en el bolsillo y algunos pensadores de la Concertación confesaban que ésta ya estaba bailando "el vals del adiós", pero después todo cambió. No voy a decir por qué, pues es otra historia (bastante sórdida).
Como "sospeché desde un principio", el movimiento estudiantil, ya en declinación, va a terminar en casi nada. Me equivoqué en el plazo, cuando lo pronostiqué así, porque no creí que durara tanto ni que la autoridad fuera tan débil ni que la minoría revolucionaria fuera capaz de autoinferirse (e inferir a otros) tanto daño.
En definitiva, al gobierno de Sebastián Piñera el Partido Comunista le hizo una revolución que ha perjudicado mucho al régimen, pero no tanto como a los propios estudiantes. Pero esa revolución va a fracasar, aún con ayuda externa, y ya está en plena declinación.
Lo único notable de ella ha sido que el Gobierno contra el cual se hizo no se ha dado cuenta, lo que tal vez explique por qué ella se prolongó. Pero, sin duda, esta vez la ONEMI puede tranquilizarnos anunciando, sin temor a errar, que el tsunami previsto por Carlos Huneeus, tras presentar su encuesta CERC de septiembre, no llegará a nuestras cosas.