sábado, 18 de julio de 2015

Los Hijos del Relativismo


          Si pones bencina en una bomba autoservicio y tu auto es bueno, es muy probable que aparezcan cuatro chiquillones, te apunten con un arma o amenacen con un fierro o un cuchillo, te tiren al suelo y después de patearte, golpearte y sacarte la billetera, se lleven el auto. Duración: 20 segundos. Si la policía los llega a pillar, ten por seguro que un juez los dejará libres para volverte a asaltar.

          Si tu casa tiene puertas o ventanas no muy gruesas, más temprano que tarde aparecerán los chiquillones que las romperán, te golpearán y amenazarán a las mujeres de tu casa (últimamente las obligan a desnudarse) y se llevarán todo lo de valor que encuentren, y naturalmente tu auto, no sin antes golpearte e insultarte por ser viejo  (más que ellos, por supuesto) y no tener más plata a mano.

          Ellos son los hijos del relativismo y se están tomando el país. El relativismo dice que el bien y el mal, el orden y la legalidad, la propiedad y los derechos, no existen como tales sino que son “relativos”. Saben que nadie les hará nada y no tienen cargos de conciencia porque sus profesores comunistas o similares les han enseñado que la sociedad es injusta con ellos porque no tienen suficiente dinero para drogarse ni comprar buenos autos. Y si la policía llega a apresarlos, comparecerán ante jueces que les confirman que la sociedad es la culpable y los dejarán libres. Porque el delito no lo han cometido ellos, sino “el establishment”, que ha definido el bien y el mal, la legalidad y los derechos a su antojo y es un monstruo que les veda tener lo que otros tienen gracias a ese abuso. Y entonces quedan listos para volver a asaltar con la conciencia perfectamente tranquila.

          Ya tú no puedes ni siquiera pensar en ir al estadio, porque tu última oportunidad fue la Copa América, donde el precio de las entradas te aseguraba que podías ir con toda la familia, debido a que el público era sólo A y B, educado en colegios particulares pagados, donde enseñan que el Bien y el Mal existen, que deben respetarse las leyes y los derechos de los demás y que no debes agredirlos ni asaltarlos. No como enseñan los profesores comunistas y similares de la enseñanza estatal que en los raros momentos en que no están en huelga enseñan que todo es relativo, que “la propiedad es un robo” y que si tomas algo ajeno están contribuyendo a disminuir la desigualdad y haciendo justicia. Entonces, cuando el precio de las entradas es normal, ya no puedes ir al estadio y ni siquiera pueden jugarse los partidos, porque los “hijos del relativismo” y de la cultura dominante destruyen los asientos, se los lanzan a los carabineros, ponen en fuga a los guardias privados y atacan a la brava brava adversaria, que también es hija del relativismo y contraataca y jura que cuando sus agresores vayan al estadio de ellos sí que van a ver lo que es canela.

          Los jueces chilenos, también “hijos del relativismo”, velan por los derechos de los delincuentes y terroristas, porque las nuevas leyes que se han dictado son para protegerlos, debido a que son víctimas de la desigualdad y de la “violencia institucionalizada”, como la llamaba ya Allende, cuyo “legado” Michelle Bachelet declaró que iba a completar. La “violencia institucionalizada” consistía en que las fuerzas del orden reprimían a los que cometían asaltos o pretendían tomar el poder por las armas. Los “violentos” eran los que no dejaban a los comunistas y socialistas tomarse el poder. Bueno, ahora éstos llegaron al poder y hacen lo que quieren, porque son “víctimas”. Por eso están remediando las injusticias de toda la estructura jurídica antigua, y la han reemplazado por otra que vele por “defender sus derechos humanos”.

          El industrial español al que golpearon con un fierro, patearon y luego intentaron aplastar con su propio auto los jóvenes “hijos del relativismo” ha escrito elocuentes cartas a los diarios preguntando quién defiende sus derechos. La respuesta es “nadie”, porque son “relativos”. Las familias asaltadas dicen que ya no pueden vivir tranquilas y organizan un gran ruido de cacerolas para pedir protección. Pero el relativismo es sordo, no las va a oír. Los habitantes de la Araucanía y los agricultores claman por lo que llaman  “estado de derecho”. Pero ¿en qué país creen que viven? Si el “estado de derecho” ahora es un concepto relativo. ¿Quién les dijo que tenían “derecho” de propiedad sobre sus cosas? ¿Y por qué los demás no, sobre esas mismas cosas? Para eso se quiere cambiar la Constitución, en el fondo. El derecho “a la” propiedad es de quienes desean tenerla. El auto valioso es de los que no tienen auto o tienen un cacharro. Los “derechos” antiguos ya no existen, hay otros. Por eso están todos los terroristas libres y cobrando pensiones y cada día más militares presos por haberlos combatido hace 40 años. Ahora se llama “estado de derecho” NO aplicar las leyes en los juicios. En eso todo el mundo está de acuerdo. Por eso la Revista del Colegio de Abogados no me quiso publicar un artículo en que yo denunciaba un fallo de la Corte Suprema que NO aplicó las leyes (y, para el caso, tampoco la verdad de los hechos) a tres almirantes, un oficial de carabineros y un detective.

          Los “hijos del relativismo” representan la “modernidad”, el “nuevo derecho”, la igualdad, la “inclusión”. Representan al 62% que votó por Bachelet. Usted y yo representamos el “integrismo”, creemos que la ley y el orden deben respetarse, que la propiedad es un derecho, que deben reprimirse y castigarse la delincuencia y el terrorismo, que la justicia está hecha para proteger a la gente honrada de los delincuentes y no al revés; que quienes están en punta Peuco nos salvaron de los que hoy están libres, cobran indemnizaciones millonarias por habérseles impedido tomar el poder por las armas y han engendrado a la generación de jóvenes relativistas que ya no nos dejan ir a los estadios, poner bencina tranquilos y hasta estar en nuestras casas teniendo la seguridad de que nadie va romper la puerta para llevarse lo que tenemos y que ahora todos dicen que era sólo relativamente nuestro.

          No hay remedio, creemos en el bien y el mal, somos minoría frente al relativismo y no sé qué diablos estamos haciendo aquí.

jueves, 16 de julio de 2015

País Ridículo en Sumo Peligro


          Este país es tan ridículo que eligió con el 62% de los votos a una política de extrema izquierda cuyo programa pretendía perseguir al capital y ofrecía repartir beneficios a medio mundo que sólo pueden existir con la colaboración y el entusiasmo del capital. No se había dado cuenta de esa contradicción, como no se dio cuenta del Transantiago ni de que en todo el mundo, salvo en Corea del Norte, Cuba y, supongo, en algún otro par de lugares miserables que se me escapan, ya se dieron cuenta de que aquella receta no funciona.

          La ex popular política de extrema izquierda ahora se ha percatado con horror de que el 62% de votos de otrora se ha transformado en exactamente igual cifra de rechazo a su gestión. Sus nuevos ministros, designados para reemplazar a los principales artífices de su experimento de izquierda, le han dicho que persiguiendo al capital no conseguirá la plata que ofreció repartir y entonces se frena y retrocede como puede, sin  saber qué hacer.

Pero no contaba con los comunistas, que precisamente lo que quieren es un país como Corea del Norte o Cuba antes de la conversión de Raúl Castro al cristianismo (se la confesó al Papa, si bien ni éste ni nadie se la creyó) y al capitalismo (se la confesó a Obama, y esta vez le creyeron más, porque, de hecho, han surgido nuevas empresas privadas y aparecido libertades económicas en Cuba). Pero los comunistas de acá lo que quieren es lo que siempre han querido, la revolución, y por eso le están diciendo a Bachelet que si no sigue con las reformas extremas y absurdas, es decir, marxista-leninistas, ellos van a salir las calles a levantar al pueblo, que, por supuesto, no es el pueblo, sino sus encapuchados del FPMR en las sombras, que son una ínfima minoría pero agrediendo, destrozando e incendiando aterrorizan a la gente y al Gobierno y siempre consiguen lo que quieren.

Ahora  mismo están furiosos porque le han dado el beneficio de la libertad condicional, después de 23 años de presidio, a un ex carabinero responsable de haber asesinado a la cúpula del FPMR en 1985, muy de acuerdo con la política antiterrorista de los Estados Unidos e Israel, que los habrían aplaudido, pero contraviniendo la política del Gobierno Militar de la época, que velaba por el debido proceso mucho más que los gobiernos de la Concertación, incluido entre ellos el de Piñera, por supuesto, y que el actual de la Nueva Mayoría, que contravienen el debido proceso apresando a uniformados violando normas sobre amnistía, prescripción, cosa juzgada e irretroactividad de la ley penal, todo ello tras haber liberado e indemnizado a todos, pero absolutamente todos los terroristas que atentaron contra las personas y el orden interno y cometieron sangrientos crímenes antes de 1990.

Este país es tan, pero tan ridículo, que modificó su sistema procesal penal para favorecer a delincuentes y terroristas, diciendo que lo hacía en nombre del “debido proceso”, pero sin que a sus autoridades se les mueva un solo músculo de la cara, aplicando el antiguo sistema judicial penal a los uniformados que combatieron al terrorismo antes de 1990 y lo hace sin siquiera respetar las normas legales que a éste lo rigen.

Naturalmente, un país que vive en medio de esas contradicciones y acciones gubernativas tan disparatadas no puede sino estar en un grave peligro de implosión política, económica y social, más aún si la totalidad de sus conductores políticos han sido sorprendidos faltando a las normas legales y éticas con tal de conseguir fondos para sus campañas electorales. Es decir, en él se ha perdido completamente la autoridad moral para enderezar nada de todo lo torcido que hay.

Si le quitan el puñal que lo está matando, lo matan los comunistas; si se lo dejan, dándoles el gusto a ellos, se nos desangra por la herida de la puñalada izquierdista que está recibiendo.


Sólo la Virgen del Carmen, patrona declarada de Chile, cuya festividad se celebra hoy, puede salvarlo.

martes, 14 de julio de 2015

Y Van Tres, Bergoglio


          Soy católico, conservador, de Misa y Comunión, y sometido al Papa… en materia de religión. Pero en cuanto ciudadano, soy súbdito chileno y no del Estado Vaticano, que él dirige. Y en las señaladas condiciones ya colecciono tres desacuerdos importantes y recientes con el señalado Jefe de Estado y Pontífice, habiendo dejado pasar varias opiniones suyas adicionales en materias valóricas y socio-económicas con las que tampoco he concordado.

          Pues como nacional chileno estimo insólito que, no habiendo estado oficialmente programada ninguna referencia suya a la ambición marítima boliviana durante su visita al Altiplano, él, saliéndose del libreto oficial, haya aludido expresamente al anhelo de mar soberano de ese país. Eso ha sido un respaldo implícito a Bolivia, en menoscabo de la posición chilena y en pleno juicio incoado por aquel país en La Haya.

Además, ese apoyo no solicitado a un litigante que pretende desconocer un tratado vigente y válido, contradice la doctrina vaticana explícita, contenida en la encíclica Summi Pontificatus de Pío XII, cuyo número 58 estipula: “…Pero considerar los convenios ratificados como cosa efímera y caduca y atribuirse la tácita facultad de quebrantarlos unilateralmente, sin consultar a la otra parte contratante, es un proceder que echa por tierra la confianza recíproca entre los Estados; de esta manera queda totalmente derribado el orden natural y los pueblos quedan separados por un inmenso vacío imposible de salvar” (citado por Jorge Precht, profesor de Derecho Público UC, “El Mercurio” 14.07.15, A-2).

          Del mismo modo, ha dicho el Papa argentino, consultado acerca de si es injusta la aspiración de soberanía marítima boliviana, que ella “no es injusta”. Este soporte a la tesis boliviana también contradice la citada doctrina vaticana de respeto irrestricto a los tratados y  el principio de no intervención a que está obligado el Estado Vaticano en relación a diferendos en curso entre terceros países.

          ¿Actuó el Pontífice en Bolivia más como argentino que como jefe universal de la Iglesia? Pues Argentina en su tiempo estuvo lista para declarar “insanablemente nulo” un fallo de la reina de Inglaterra que se había comprometido a acatar con el aval de su honor nacional. Dicho aval careció de solvencia. A continuación de ello Argentina nos puso en 1978 al borde de la guerra y, luego, en 1982, tras invadir las Malvinas, declaró, a través de su presidente Galtieri, que ése era “el primer paso en la recuperación del territorio insular austral argentino”. El segundo paso obvio era la invasión de islas chilenas. Ahora los argentinos pretenden presentar ciertas ayudas chilenas a los británicos como “traición” de nuestra parte. ¿Es que querían apoyo nuestro para después invadirnos? Chilenos “ser indios, pero no tontos.” Y por eso no se nos escapan las “salidas de libreto” del Papa argentino.

          En tercer lugar, el Papa, como líder espiritual de la Iglesia, ha incurrido en un acto de omisión inexcusable al no rechazar el insólito regalo del jefe de Estado cocalero y marxista de Bolivia, consistente en un Crucifijo tallado sobre el símbolo comunista de la hoz y el martillo. La mera aceptación pontificia del insultante símbolo, sólo mediando una débil protesta, ha cohonestado la campaña propagandística de origen soviético que desde largos años persigue debilitar las bases de la Iglesia Católica.

Particularmente grave es ese nuevo renunciamiento si se tiene en cuenta que el origen de la Teología de la Liberación estuvo detrás de la Cortina de Hierro, como lo denunciara  el agente defector rumano Ion Pacepa, que fuera miembro de los servicios de inteligencia de su país.

A su turno, el historiador chileno Claudio Véliz ha denunciado y documentado otro artificio similar del comunismo, al crear a través de un agente suyo “Amnistía Internacional”, usando de pantalla a un “compañero de ruta”, Peter Berenson (ver detalles en “Estudios Públicos”, CEP, N°108).

          El crucifijo marxista herético no es sino otro artificio inaceptable para disimular la antinomia absoluta entre la doctrina atea y materialista y las religiones cristianas. Pretender incorporar a Cristo a la simbología del culto totalitario que ha segado cien millones de vidas humanas (cfr. “Libro Negro del Comunismo”) es un insultante recurso publicitario que debió haber generado el más enérgico y escandalizado rechazo del Papa jesuita, pero no lo suscitó.

           Distinguidos prelados del Cónclave, este católico conservador chileno les dice: designar un Papa argentino ya fue una imprudencia; y si, además, era jesuita, resultó una temeridad.

sábado, 11 de julio de 2015

Los Mentirosos Están Nerviosos


          Un notable reportaje de “La Tercera” de hoy, titulado “1973: La herida que no cicatriza” se admira de que el tema del “11” y el Gobierno Militar no cese de ser la trama de numerosas obras nuevas de teatro, cine y televisión de izquierda.

Pero eso es perfectamente natural, porque la “Historia Oficial” en Chile, desde 1990, falsificada por la Concertación y la izquierda y con la “complicidad pasiva” de la Alianza, es una sarta de mentiras, y una ley básica de la mentirología dice ellas deben ser repetidas constantemente hasta que sus propios autores lleguen a créeselas. “Una mentira mil veces repetida llega a ser verdad” (Goebbels). El problema de la DC y la izquierda no es que la derecha no las crea, porque ésta “se las ha comprado todas”. Su problema es que ellos mismos se saben mintiendo, se ponen nerviosos y necesitan reasegurarse.

“La Tercera” hace un recuento de los nuevos montajes teatrales que, por enésimo año consecutivo, repiten los mismos temas. Por ejemplo, anuncia que “el autor y dramaturgo Pierre Sauré… estrenará en septiembre ‘Selva’, en el GAM, sobre el Caso Quemados de 1986, que significó la muerte del fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri y dejó con graves secuelas a Carmen Gloria Quintana”.

          Ese es un caso paradigmático de falsificación histórica, pues la única versión divulgada entre los chilenos y creída por éstos (y que sirvió a los denostadores del Gobierno Militar, como el entonces Presidente Sebastián Piñera y los columnistas Jorge Correa Sutil (DC) y Ricardo Solari (PS ), para enlodar a aquel gobierno cuando se cumplieron 40 años del “11”. En esa fecha se desató una campaña sin precedentes de destrucción de imagen. Y, naturalmente, una vez más, la versión del “caso quemados” fue la de que una patrulla militar prendió fuego a los dos activistas de extrema izquierda antes nombrados.

          Pero la verdad fue muy distinta y la comprobó un ministro de Corte designado para investigar el caso, don Alberto Echavarría Lorca, unánimemente respetado. Él comprobó que los militares no quemaron a Rojas y Quintana, sino, al contrario, los “apagaron” cuando fueron objeto de las llamas, tras el puntapié de la furibunda extremista Carmen Gloria Quintana a un recipiente con líquido altamente explosivo que ella y su acompañante portaban. Y lo llevaban, precisamente, para quemar ellos a la gente que iba en buses de la locomoción colectiva en un día en que los opositores al Gobierno Militar querían paralizar la ciudad, en una de sus “protestas pacíficas”. Como la mayoría ciudadana no adhería al paro de actividades e iba a su respectivo trabajo o lugar de estudio, los extremistas como Rojas y Quintana lanzaba artefactos incendiarios contra los buses. Hubo frecuentes víctimas, incluidos niños, en esas acciones criminales de extrema izquierda. Pero una patrulla militar al mando del capitán Fernández Dittus los sorprendió y detuvo. Y cuando la furibunda Carmen Gloria Quintana dio un puntapié al recipiente de líquido altamente inflamable, la patrulla apagó las llamas consiguientemente desatadas, que quemaban el cuerpo de ella y su acompañante Rojas de Negri. Esa fue la verdad.

          Pero la versión que se ha impuesto en Chile y el mundo, y se va a “montar” una vez más como espectáculo este año, es la falsa: los militares quemaron a los dos “jóvenes”, siempre aludidos así y no por su verdadera condición de subversivos incendiarios y terroristas.

          Tan establecido dejó el ministro en visita que la patrulla no había originado el fuego, que el fallo definitivo condenó al capitán por un cuasidelito, consistente en la negligencia de no haber llevado a los subversivos a un hospital, sino haberlos liberado y hecho bajar del vehículo militar en un lugar apartado. Pero esto se debió a que los mismos extremistas, sabedores de que quedarían detenidos si eran llevados a un hospital, le pidieron que los liberara, cosa que el capitán hizo, sin darse cuenta de la gravedad de las quemaduras que habían experimentado.

          Los mentirosos están siempre nerviosos, pese a que han triunfado ampliamente, en particular a raíz de las series televisivas de los tres canales principales, pero muy en particular del que era de Sebastián Piñera, Chilevisión, que a través de sus teleseries, para los 40 años del “11”, hizo el grueso de la tarea falsificatoria y llevó a su ex dueño y entonces Presidente a fulminar a quienes lo habían llevado a la Presidencia, motejándolos de “cómplices pasivos” de supuestos delitos del Gobierno Militar.

          ¿Por qué, como acredita el reportaje de “La Tercera”, la izquierda marxista gobernante necesita insistir una y otra vez, año tras año, en copar el escenario con nuevas reiteraciones de las mismas falsificaciones históricas, si éstas han sido ya digeridas y aceptadas por la opinión pública nacional? Porque los mentirosos, conscientes de sus mentiras, nunca están seguros de que no los van a pillar y por eso necesitan repetirlas una y otra vez.

miércoles, 8 de julio de 2015

Una Voz Que Clama En El Desierto


          Un general (r) y amigo mío extendió en 1990 un cheque por 23 mil y tantos dólares y, naturalmente, ya no recuerda a favor de quién ni por qué, pues el beneficiario aparece ilegible. Un ministro sumariante de izquierda, que está haciendo méritos para ser designado por la Presidenta de izquierda para ascender a la Corte Suprema y consolidar allí la mayoría que tiene su sector, tampoco sabe a quién le extendió el cheque el general ni por qué, aunque sí sabe o debería saber que extender un cheque no es por sí mismo un acto constitutivo de delito. Pero, en aras de la política y su carrera, se ha olvidado de eso y, como el cheque apareció depositado en una cuenta del general Pinochet, condenó a mi amigo, sin prueba alguna, por un supuesto “fraude al fisco”,  a 541 días de pena remitida, después de años de proceso y enormes molestias y gastos para su perseguido político. Porque evidentemente quien es procesado y condenado por un hecho lícito (girar un cheque lo es, mientras no se pruebe lo contrario, lo cual en el caso no sucedió), y por razones políticas, necesariamente debe ser considerado un perseguido político.

Para que hubiera habido delito, el ministro habría tenido que probarlo, y no lo ha hecho, pues reconoce en su fallo que tampoco sabe el motivo, el origen ni la razón del cheque. La existencia del delito es la piedra angular del proceso penal. Pero estamos en Chile y, si se trata de un militar, para él no rige el debido proceso. Tan poco rige que cuando comenzó el juicio contra mi amigo el general el hecho, de haber sido delictual, estaba sobradamente prescrito. Y como ni siquiera podía asimilarse a un “delito de lesa humanidad”, a los cuales un proyecto de ley del Gobierno pretende declarar imprescriptibles e inamnistiables (la mejor prueba de que hasta hoy no lo son), la arbitrariedad ni siquiera tiene una excusa ilegítima.

          Como “soy una voz que clama en el desierto”, en otro caso en que la Corte Suprema prevaricó de similar manera contra uniformados, hice un artículo acreditándolo así y lo envié a la Revista del Abogado, del respectivo colegio profesional. Después de cuatro meses de dudas y cavilaciones, dicha publicación, en cuyo consejo dícese que hay “mayoría de centro-derecha”, lo rechazó, de modo que lo publiqué en este blog, que es “la voz del que clama en el desierto”, donde apareció publicado el 27 de marzo pasado y ha tenido hasta la fecha 1.818 lectorías.

          Pues bien, cuando los jueces faltan a la verdad (inventando un delito donde no lo hay) con mayor razón lo hace el resto del país. El sábado pasado, calculo, casi todos los televisores nacionales estaban sintonizados con la final de la Copa América. Es decir, prácticamente todo Chile veía repetidamente un sector de graderías vacías e iluminadas bajo un letrero que reza: “Un país que no tiene memoria no tiene futuro”. Nadie, pero absolutamente nadie, que yo sepa (pues si hubiera habido alguien se habría oído decir) ha dudado de que ese símbolo llamativo y el respectivo letrero repudian el hecho de que el Estadio Nacional haya sido empleado como centro de detención de una parte de los más de veinte mil extremistas armados de izquierda que proyectaban tomarse el poder en Chile en 1973 e instaurar un régimen “a la soviética”.

          Como soy “la voz que clama en el desierto” reivindiqué la verdad histórica en un espacio televisivo de “Biobiotv” y en mi columna de los miércoles en “Estrategia”, cuya edición anterior ya cité la semana pasada en este blog, lo cual no es obstáculo a que vuelva a hacerlo con la de la semana actual, que representa fiel y resumidamente otra versión de la verdad histórica. Reza así:

¿País Sin Futuro?
 Hermógenes Pérez de Arce
               A raíz de la Copa América vimos en el Estadio Nacional un sector de graderías vacías bajo un gran letrero que dice: “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Es una condena a haber usado el estadio en 1973 y 1974 como centro de detención, lo que hoy se considera injustificable. ¿Lo fue? Veamos.
               Un líder de la UP, Carlos Altamirano, confesó que la izquierda tenía en 1973 unos diez mil guerrilleros en armas. Para tomarse el poder, naturalmente. El jefe comunista Luis Corvalán declaró a un diario italiano que los militares sólo habían descubierto una parte mínima de sus armas. La OEA comprobó que doce mil extranjeros entraron clandestinamente entre 1970 y 1973. Aylwin los calculaba en más de diez mil. Un documento interno de la Unidad Popular, declarado auténtico por el historiador Gonzalo Vial, señalaba como fecha tentativa para un autogolpe el 19 de septiembre de 1973. ¿Usted recuerda todo eso?
               Ese peligro fue la principal razón de los partidos Nacional, DC, Democracia Radical e Izquierda Radical (este último escindido de la UP) para llamar, el 22 de agosto de 1973, a las Fuerzas Armadas a intervenir. ¿Y qué podían hacer entonces éstas sino utilizar un recinto amplio, como el Estadio Nacional, para detener a los miembros de un ejército clandestino tan numeroso?
               Por eso los líderes de la derecha, algunos radicales y los de la DC, en particular Eduardo Frei Montalva y Patricio Aylwin, defendieron la acción militar mientras hubo prisioneros en el Estadio Nacional, que dejó de usarse como centro de detención en 1974. Hasta los jueces justificaron esa represión. Aylwin en sus memorias relata que el ministro de la Corte Suprema Rafael Retamal, simpatizante DC, le dijo: “Patricio, los extremistas nos iban a matar a todos. Dejemos que los militares hagan el trabajo sucio y después vendrá la hora del derecho”. ¿Recordaba usted eso?
               Seguro que no. Estas cosas, históricamente documentadas, se han perdido de nuestra memoria. ¿Querrá decir que también así se está perdiendo nuestro futuro?

Casi 17 millones de chilenos presenciaron impávidos la mentira oficial implícita en el espacio de graderías vacías y su letrero. Cuando un país se hunde, como Chile hoy, en la ciénaga de la descomposición, la primera víctima es, generalmente, la verdad. El espectáculo general es de corrupción, soborno, ilegalidad, prevaricación, aborto, "matrimonio" homosexual, niños sin hogar, disolución familiar y reinado general de los delincuentes y terroristas, sobre todo si a éstos les sirve para cosechar enormes cantidades de dinero fiscal como las que se reparten antiguos terroristas, supuestos y reales exonerados políticos, torturados imaginarios o reales (pero éstos de un solo lado, porque no he sabido que les hayan dado pensión de tales a los torturados bajo la UP, comenzando por mis amigos Juan Luis Ossa, Maximiano Erráruriz y Carlos de la Sotta (q.e.p.d.)

          Otro logro de “la voz que clama en el desierto”, y debido a un seguidor de este blog, Douglas Pollock, ha sido poner en venta a través de internet y como “e-books”, once de mis libros, todos, salvo uno, escritos al servicio de la verdad histórica.

Por orden cronológico son: “La Verdad del Juicio a Pinochet”, “Los Chilenos en su Tinto”, “Está Temblando”, “Contra la Corriente”, “Terapia para Cerebros Lavados”, “Programa de Gobierno”, “Autobiografía Desautorizada”, “El Rescate de Pinochet”, “Ni Verdad ni Reconciliación” y “El Gobierno de Piñera”, más uno relativo a intereses personales míos y ajeno a la política y la ideología: “Confieso que Creo en los Ovnis”.

Están disponibles en las principales librerías virtuales de Chile y del mundo en formato de e-books y para todas las plataformas (iPad, iphone, Android, Windows, Kindle, etc.). Algunas de ellas son: Patagonia ebooks; Amazon, iBookstore (Apple); Barnes&Noble; Gandhi; Kobo, entre muchas otras. Sólo en Patagonia están disponibles en pesos chilenos.

          Para ser el eco de, apenas, “una voz que clama en el desierto”, no está tan mal…

domingo, 5 de julio de 2015

Éxito Nacional de un Triunfo Privado


          Gracias a la libertad de precios, que permitió cobrar caro por las entradas, se llenó el Estadio Nacional con 45 mil personas civilizadas, principalmente provenientes de las comunas donde ganó Evelyn Matthei con el 80 por ciento, personas que acogieron a cinco mil argentinos sin “sacarles la mugre”, gracias a que se educaron en colegios particulares pagados que la actual revolución marxista-leninista en curso en Chile quiere, en último término, suprimir.

Y recorrió el mundo la imagen de las 40 mil banderas chilenas donadas por un millonario que tuvo el buen ojo de vender sus negocios en Chile y refugiarse en USA, huyendo de la persecución socialista, pero haciéndonos por una noche parecer país triunfante y civilizado justo cuando estamos rápidamente volviendo al tercer mundo del social-populismo intervencionista y retrógrado en el cual vegetamos desde el ’38 al ’73, y del cual, cuando hizo crisis final, nos rescató la Junta Militar que nos cambió el chip y nos convirtió en el mejor país de Latinoamérica gracias a que aplicó “El Ladrillo” derechista que hoy día la gobernante que remonta en las encuestas merced a la Copa América quiere destruir. La Junta salvadora, por supuesto, es hoy vilipendiada por el socialismo ambiente y sus cómplices activos y pasivos.

          El propio Estadio Nacional fue idea de otro millonario, Gustavo Ross Santa María, que como Ministro de Hacienda reconstruyó las finanzas públicas entre 1932 y 1938, destruidas tras las crisis de 1929-31. Estadio Nacional que llegó a pretender albergar a 80 mil personas, que no cupieron debido a la sobreventa en la final de la misma Copa América de 1955, que perdimos ante Argentina por 1-0, estando yo presente al borde de la cancha junto con mi amigo y compañero de colegio Jorge Joannon. Llegamos allí sin pagar y en medio de la marea humana que aplastó las rejas y fue debida a que los socialistas a cargo habían sobrevendido las entradas y generado así el tumulto que dio lugar a las seis muertes producto de la avalancha consiguiente.

          El hecho fue que anoche se mostró la mejor cara de Chile, que es la que le debemos a la libertad. El público, civilizado gracias a la educación particular pagada libre, que fue el único que pudo pagar el alto valor de las entradas determinado gracias a la libertad de precios, respetó a los miles de argentinos que oficiaron de manchas albicelestes en medio del mar rojo que inundó el estadio.

          Todo resultó bien porque está a cargo de una organización privada, como la ANFP, integrada por sociedades anónimas deportivas privadas. Armamos un buen equipo y triunfamos gracias a la desigualdad propia de los entes libres, que puso en la nómina a los mejores y mejor pagados y estampó su rúbrica cuando Alexis, surgido de la pobreza extrema de Tocopilla pero que acaba de comprarse una mansión de diez millones de dólares cerca de Londres, “picó” astutamente la pelota y convirtió el cuarto penal, tras convertir los otros los millonarios surgidos de la pobreza gracias a las recetas de “El Ladrillo” y a que trabajan libres del igualitarismo socialista que al resto nos quieren imponer acá, como el Mati, el Príncipe y el Rey, que convirtieron sus respectivos penales y ganan más que “los poderosos de siempre” a los cuales persigue el régimen encabezado por la señorita de polera roja, que los ha puesto en fuga junto con Farkas, para perjuicio de todos los chilenos.

          Pero no desconozcamos la deuda con el socialismo que nos permitió llegar a la máxima instancia del torneo: si no hubiera sido por el doble dedo en el trasero que Gonzalo Jara, típico producto de la educación estatal en manos de profesores comunistas hoy en huelga y que enseñan contravalores, violencia e intolerancia (pero el mismo Jara hoy millonario y en proceso de  civilizarse en el Mainz alemán, donde seguramente le van a inculcar “manners” para no volverlo a hacer), tal vez no habríamos llegado a la final, pues el mejor goleador uruguayo pudo haber seguido en la cancha y habernos convertido o, en todo caso, impedido convertir. Todo es de dulce y de agraz y no muy justo también en el triunfo o si no ésta no sería vida humana.

          En todo caso, estamos todos felices y, como somos “inclusivos”, también lo está la señorita que encabeza el proceso de destruir nuestras exitosas libertades y que remonta en las encuestas precisamente gracias al gran triunfo inédito, paradójicamente hecho posible gracias a que esa actividad es todavía una isla a salvo de las políticas liberticidas impulsadas por la referida señorita.

miércoles, 1 de julio de 2015

Se Ha Abierto Una Puerta


          Uno de los placeres humanos que no son pecado ni engordan es el de leerse a sí mismo, que sólo cede en deleite al de oírse a uno mismo. Hoy lo experimenté al leer mi columna de los miércoles en el diario de negocios “Estrategia”, que me concede un espacio semanal. Lo ocupo con suerte dispar, pero en esta oportunidad lo hice con bastante acierto (si se me perdona el autoelogio) por cuyo motivo lo paso a reproducir:                            

Un Partido de Derecha
               Distinguidos políticos han anunciado su intención de formar un “partido único” de centro-derecha. No menos distinguidos no-políticos (que no es lo mismo que “apolíticos”) estamos interesados en fundar un partido de derecha. No “único”, ciertamente, porque ello contravendría nuestra profesada fe en la libertad de iniciativa.
               La principal diferencia que existe entre derecha y centro-derecha es que la primera no tiene interés en armonizar sus puntos de vista con quienes militan en el centro o la izquierda y ganar votos entre ellos, y la segunda sí. A los de derecha no nos interesa ganar votos si ello implica cambiar nuestros principios. Lo que nos interesa es ganar con éstos. Si el costo de mantenerlos es perder votos, estamos dispuestos a perderlos.
¿Cuáles son esos principios? En lo valórico, la defensa de la vida desde la concepción, el premio al matrimonio bien constituido, el hogar como pilar de la sociedad, que eduque, forme y ampare. En lo económico, la defensa de la libertad para emprender, elegir, educarse, trabajar y producir, y para adueñarse del fruto del esfuerzo individual, que es la propiedad. Y en lo social la preservación del orden público, la moral, las buenas costumbres y la legalidad.
               Un partido de derecha debe velar por los derechos de las víctimas de la delincuencia y por aplicar mano dura al delincuente. Y porque haya policías eficaces, cuyos miembros tengan más garantías que quienes cometen delitos. Éstos deben pagar su deuda con la sociedad, por el daño que infligen, en penales en que trabajen para resarcir ese daño y aprendan a ser útiles.
               Un partido de derecha debe reconocer el servicio que los uniformados prestaron al país, al salvarlo de ser una colonia del más brutal totalitarismo de nuestro tiempo y después reconstruirlo desde las cenizas. Y, por tanto, debe luchar por la liberación de los presos y procesados políticos ilegalmente privados de libertad debido a la prevaricación de jueces politizados de izquierda.
               ¿Queda claro por qué quien es de derecha no puede ser de centro-derecha?

               Al releerme me sentí tan bien interpretado y sintetizado que no resistí el deseo de reproducirme aquí.

Es que está llegando la hora de la derecha. Y quienes han hecho eso posible han sido el centro y la izquierda, no sólo por el hecho de haber desarticulado al país con sus políticas, sino por haber obrado con una miopía estratégica imperdonable, pero muy conveniente, al haber abierto una puerta impensada e inintencionada a una mayor libertad política. Han hecho posible que ¡por fin! pueda fundarse un partido realmente de derecha. Han derogado el sistema binominal y, para conseguir los votos para ese fin en el Senado, han debido facilitar la formación de nuevos partidos políticos  

Esta pequeña puerta que se les ha quedado abierta a los políticos controladores del Duopolio me ha recordado la “kerkaporta” de Bizancio, una pequeña puerta de servicio que nadie se acordó de cerrar durante el sitio de los turcos otomanos que en 1450 puso término al Imperio Romano de Oriente. Por esa  pequeña puerta olvidada penetraron los jenízaros del sultán Mulat a desarticular las defensas de Constantino, cuando ya los otomanos se daban por derrotados y se aprestaban a abandonar el asedio. Una pequeña puerta secundaria olvidada que cambió la historia de la Humanidad.

La facilidad para fundar un partido de derecha será la pequeña puerta por la cual podrán entrar quienes derroten al Duopolio de los políticos que han traído al país a su crisis actual, y luego puedan cambiar el curso autodestructivo que ha tomado nuestra historia.

Un viaje de mil leguas comienza con un paso. Ese primer paso en la recuperación del Chile libre y próspero será la constitución de un verdadero y genuino partido de derecha.