Cuando
ayer vi una entrevista en CNN al senador Ossandón, el único que se atreve a
decir que es de derecha, y en ella expresó estar de acuerdo con el Gobierno en
aumentar los impuestos y darle más plata al Estado para educación, ahí pensé: “Hasta
aquí no más llegamos”. Si eso creen los políticos de la derecha ¿qué queda para
los demás?
Es que la izquierda
los ha inducido a todos a hablar su idioma y por eso el país está como está.
¡Subir los impuestos para darle más plata a la educación estatal! Lo dicen todos. ¡Pobre país equivocado!
De
partida, con sus anuncios tributarios el Gobierno lo único que ha logrado ha
sido crear incertidumbre, disminuir el crecimiento y ¡por supuesto!, recaudar
menos impuestos (ver cuántos menos en “El Mercurio”, 15.07.14, p. B5).
“Lo estás viendo, está
pasando”, como dice la misma CNN. Y sin embargo lo sigues haciendo. Piñera se
dedicó a subir impuestos y lo único que logró fue transformar un superávit
fiscal de 0,6% del PIB en 2012 en un déficit de igual monto en 2013. Bachelet,
con sus solos anuncios de todavía más impuestos, reformas laborales contrarias
al capital, reforma constitucional expropiatoria, persecución a los privados a
donde ve alguno que se mueve, se encamina a un déficit fiscal de 1,7% del PIB
este año (misma fuente).
Cuando es el crecimiento de “la torta” lo que permite
sacar de ella pedazos más grandes, incluso para impuestos.
Bueno,
ahora con los arreglos a la Reforma Tributaria se está transformando lo que era
un desastre completo en sólo un retroceso superable en cuatro años más. Tanto la
Nueva Mayoría como la Alianza están divididas a este respecto. En la primera, los revolucionarios de izquierda
insisten en que se debe “avanzar sin transar” (Rossi, Navarro, Lorenzini, un
kerensky devenido Altamirano) y no modificar el proyecto. En la segunda hay quienes
sostienen lo mismo, y que se debe dejar que la Revolución marxista siga su curso,
porque así el desastre será completo y el triunfo en 2018 quedará asegurado (si
hay quienes piensan que hablar de 2018 es prematuro, lean las declaraciones de
Rossi en “El Mercurio” donde acepta desde ya ser candidato presidencial para
entonces). Pero, también en la Alianza, un sector mayoritario se inclina por evitar
el desastre completo y ayudar al Gobierno a llevar a cabo sólo una Reforma
Tributaria moderadamente perjudicial, pensando que de todas maneras será
coronada por un fracaso económico e igual permitirá el triunfo opositor en 2018.
En resumen
y objetivamente, lo mejor sería que no hubiera reformas, pero un país equivocado
las quiere tener de todas maneras. Con su pan se las coma.
Pues lo
más grave es que alguien de la oposición pueda siquiera pensar que la Reforma
Educacional de Eyzaguirre vaya mejorar la educación, siendo que sus tres
aspectos básicos conducen a empeorarla: la supresión del lucro, porque equivale
a expulsar de la enseñanza a los emprendedores que busquen ganarse la vida
educando y que han demostrado conseguir mejores resultados en ello que la enseñanza
estatal; la supresión del copago, porque resta recursos de particulares
precisamente encaminados a mejorar la instrucción de sus hijos; y el término de
la selección, porque ésta es el medio idóneo para saber cuáles establecimientos
son mejores. Pues si un colegio selecciona es porque enfrenta una demanda de
cupos superior a su oferta, gracias a su calidad; al revés, los que no
seleccionan (hoy los municipales) es porque tienen una oferta sobrada de cupos,
debido al éxodo de alumnos, ya que todo apoderado que puede hacerlo retira de
ellos a sus hijos, en busca de calidad. Es lo que ha sucedido en la práctica. ¿Qué
nadie lo ve, cuando es evidente? ¿Qué les parecería a los chilenos que el
equipo nacional de fútbol se formara sin la abominable selección y sólo por un
equitativo e igualitario sorteo entre todos los que quisieran integrarlo? Yo ciertamente
aspiraría a ser uno de ellos. ¿Qué le parecería a la gente que jugara yo en vez
de Alexis representando a Chile, gracias al “sorteo equitativo e igualitario”? ¡Sería
un seleccionado chileno tanto menos “segregado” y más “inclusivo”! Pero nunca
más iríamos a un Mundial. Eso pretenden hacerle a la educación.
Entonces,
el país está muy perdido. Completamente equivocado. Persigue con mayores
impuestos a los que producen y recibe menos ingresos debido al clima negativo
que eso genera. Y afirma que los mayores recursos derivados de aquella
persecución tributaria (recursos que no existen ni van a existir) deberán ser
destinados a suprimir el lucro, el copago y la selección, para que haya
educación de calidad, siendo que esos tres factores precisamente mejoran la
calidad y sin ellos va a empeorar. Y hasta un senador de derecha aparece apoyando
conceptualmente el doble disparate.
¡Pobre
país equivocado! No tiene remedio. Está condenado a aprender a golpes. O a
pronunciamientos.