domingo, 12 de enero de 2014

Un Fantasma Recorre la Derecha


                Leyendo las declaraciones de los dirigentes de la UDI y las versiones periodísticas de lo tratado en su último consejo directivo ampliado, como asimismo el extenso “manifiesto político” de catorce páginas de Andrés Allamand, publicado en “El Mercurio”, seguido, a mayor abundamiento, de una entrevista al mismo senador electo, todo ello explicando la derrota en las pasadas elecciones (derrota graficada en un cuadro estadístico según el cual ese sector casi volvió al caudal más bajo de votos que ha registrado desde 1990 en una primera vuelta presidencial, 24,4 % en 1993 y 25% en 2013), es posible encontrar toda suerte de razones atendibles para explicar el desastre, con una sola excepción, la de la principal, pues nadie menciona siquiera a “la madre del cordero”.

                En efecto, en esos ríos de tinta y mares de oratoria no hay una sola mención a la causa fundamental de lo que le ha sucedido a la derecha, que es su identificación con el Gobierno Militar y la figura de Augusto Pinochet y la calculada campaña de desprestigio y “asesinato moral” de su principal exponente. Pues bajo el mandato de éste las huestes de la derecha desplegaron sus capacidades y esfuerzos para gobernar, ya fuere desde cargos en el Ejecutivo, en las Comisiones Legislativas, Intendencias, Gobernaciones y Alcaldías, y así reconstruir el país devastado por el socialismo marxista.
Fueron titulares de esa tarea prácticamente todos los dirigentes y parlamentarios de RN y la UDI que a la época tenían edad de trabajar. Y hay que añadir que, a ese efecto, realizaron una labor brillante y habrían sido merecedores, ellos también, y no sólo los altos oficiales uniformados, de haber recibido al cabo del mandato gubernativo la medalla al mérito “Misión Cumplida”, resumen y testimonio de la transformación del Chile al que le quedaba “harina y leche para pocos días más” (Salvador Allende, 1973) en “la joya más preciada de la corona latinoamericana” (Bill Clinton, 1997).
                Ya ni siquiera la derecha reconoce que el Gobierno Militar fue, merced a su injerencia en él, un gobierno de derecha (rasgo que, por lo demás, lo salvó del fracaso de sus similares de otras latitudes). Pues en los documentos y discursos de la actual catarsis derechista se afirma que antes del gobierno de Piñera (como si éste hubiera sido de derecha, lo cual ciertamente no ha sido), es preciso remontarse al de Jorge Alessandri como el inmediatamente anterior de tal condición, saltándose olímpicamente los 17 años en que estuvieron en el poder con la misma frescura excluyente con que lo hace la exhibición de los Presidentes de Chile ostentada en un panel del izquierdista y venido a menos café “Torres” de la capital.
            Pues, en efecto, vivimos en un país de derecha que es un lujo latinoamericano, legado por el Gobierno Militar tutelado por la derecha del país, y a mucha honra para ella. Justamente por ser un lujo de país los DC y socialistas llegados al poder a lo largo de veinte años no se atrevieron a desmantelarlo y se limitaron sólo a “rayarle la pintura”, llegando hasta a vanagloriarse de algunos de sus logros fundamentales, como la salud privada (Frei Ruiz-Tagle ante el Congreso norteamericano) o la Constitución de 1980, que les gustó tanto que se la apropiaron, como lo hizo Ricardo Lagos con bastante frescura, al poner su firma al pie de ella en lugar de la de su legítimo inspirador, Augusto Pinochet. No resisto volver a reproducir el discurso de Lagos cuando consumó esa confiscación impaga, en 2005 (aunque a Lagos no le gusta que se le recuerde, como la mayoría de las cosas que ha escrito, dicho y hecho). Así discurseó entonces:
"Felicitémonos por este paso trascendente, hoy es un gran día  para Chile. El Congreso Pleno ha ratificado un conjunto de cambios a la Constitución, que Chile venía reclamando desde hace muchos años.
“La sociedad chilena, que nunca ha perdido su espíritu democrático, venía construyendo desde hace años una práctica democrática que no se reflejaba en la Constitución.
“Hoy, el nuevo texto constitucional se pone a la altura del espíritu democrático de todos los chilenos.
“Todos sabemos que la Constitución nacida como expresión de un régimen autoritario no expresaba a la mayoría de los chilenos y mucho menos era expresión de unidad nacional".
"Hoy tenemos, entonces, en Chile un día de alegría, de unidad, de reencuentro con nuestra historia. Como Presidente de todos los chilenos agradezco a todos los ciudadanos que lucharon por contar con una Constitución a la altura de nuestro espíritu libertario, agradezco a todos los partidos que pusieron su empeño en esta tarea, agradezco al Congreso Nacional, a todos sus miembros que han hecho posible que desde ahora Chile pueda mostrar al mundo un texto constitucional que lo hace participar plenamente de las naciones democráticas".
Hoy él, como tantos (casi todos) ha quemado lo que ayer adoró y se juega por la vacua e impredecible AC.
Pero volvamos a lo nuestro: la derecha debería estar orgullosa de los pilares básicos de su legado: el ideario valórico y socioeconómico que inspiró al Gobierno Militar, vaciados en la Carta y otros derivados de las garantías de su texto: primero, la familia como pilar fundamental de la sociedad, obviamente fundada en la institución que la Humanidad eligió desde sus albores como la más apropiada  para construir una vida en comunidad fructífera y progresista, el matrimonio de un hombre con una mujer, garante de la integridad de los hijos y la prosperidad de las sucesivas generaciones.
¿Por qué los revolucionarios hoy dispuestos a arrasar con todos los valores permanentes de nuestra sociedad han puesto el grito en el cielo ante la verdad expuesta por Miguel Otero en un encuentro estudiantil, en el sentido de que el hogar fundado en el matrimonio es el que engendra los mejores hijos? Porque Otero ha puesto el dedo en la llaga, ha dado en el blanco de la principal arma marxista contra la integridad y solidez de la sociedad: el arma que busca destruir la familia normal como su núcleo fundamental.
Segundo: la derecha debería estar orgullosa de haber rescatado de las garras totalitarias el derecho de propiedad, base de todo progreso real contemporáneo.
Y también debería estar orgullosa de haber sido parte de un régimen que derrotó a la delincuencia y al terrorismo. ¿Alguien se imagina que el caos en la Araucanía, la ilegal anarquía portuaria actual, la proliferación impune de los incendios intencionales, las “tomas” generalizadas, los saqueos de los “encapuchados”, el reinado sin contrapeso de la delincuencia y la impunidad del terrorismo podrían haber existido bajo el Gobierno Militar? ¿Alguien concibe que bajo ese régimen un matrimonio pudiera ser asaltado y quemado dentro de su hogar con casi total impunidad? ¿Alguien creería que entonces pudieran haber salido libres los que colocaron un centenar de bombas terroristas o el asesino comprobado de un carabinero en la Araucanía?
Ése era otro país, pacífico y progresista, donde los únicos que tenían razón para temer eran los delincuentes y los terroristas, que es como debe ser. Era un país donde se creaban fuentes de energía eléctrica suficientes para abastecer el crecimiento, no como hoy, bajo un gobierno que de hecho es de centroizquierda, además de personalista y débil, el cual, para no caer en las encuestas, suspende centrales generadoras y ni siquiera va a poder decir en dos meses más, cuando se vaya, “el último apaga la luz”, porque casi no va a quedar luz.
La derecha debería estar haciendo en estos días un recuento orgulloso de los cinco pilares que posibilitaron el crecimiento de dos dígitos anuales a fines del Gobierno Militar, obra de sus ideas y sus funcionarios, pilares que cinco gobiernos de signo opuesto no han podido derribar:
I.                         La previsión privada, que puso a disposición del crecimiento los fondos de jubilación que antes derrochaban los políticos en lujos propios e indebidos;

II.                       La salud privada, que liberó enormes recursos del Estado, permitiendo que creciera la inversión en clínicas y mejorara la atención para millones de chilenos;

III.                     Las universidades privadas, que crearon un polo de atracción para enormes inversiones educacionales nacionales y extranjeras, las cuales dieron cabida a un millón de estudiantes que antes no tenían acceso a la universidad, si bien la absurda persecución al lucro desatada bajo este “V Gobierno de la Concertación” ha implicado una enorme destrucción de valor y paralización de inversiones en ese campo, hoy en lamentable declinación;

IV.                     El FUT o incentivo tributario al ahorro privado, que permitió un salto gigantesco en la inversión, el empleo y el crecimiento, progresos que la Concertación en sus cinco gobiernos no quiso o no pudo anular, pero que se apresta a derogar en el próximo, con el entusiasta apoyo de los destructores de progreso por antonomasia, los comunistas;

V.                       Y “last but not least”, porque económicamente puede haber sido lo más importante, el respeto a la propiedad privada de las concesiones mineras, que ha permitido un auge sin precedentes en esa actividad y que ha sido la base de los aumentos de crecimiento y empleo bajo el actual gobierno, el cual, como dijera el profesor Ernesto Fontaine, realmente no ha hecho nada por el crecimiento y el empleo, sino al contrario (alza de impuestos), pero se ha beneficiado sobremanera del auge de los commodities, gracias a la institucionalidad que dio seguridad a los inversionistas bajo Pinochet.
              Pero la derecha ha olvidado todo eso. Bajo la marea de la mentira institucionalizada de los cinco gobiernos de centroizquierda ha permitido que se le lave el cerebro al país y que se lo laven a ella, llegándose al extremo de que muchos derechistas piden perdón y “se arrepienten”, tal como el cardenal Midszenty de Hungría, tras el lavado de cerebro que le prodigaron los soviéticos, les pedía perdón públicamente por haber cometido los falsos delitos que sus captores rojos le imputaban.

El peor pecado de esta derecha ha sido haber permitido, cuando no actuando lisa y llanamente en calidad de portavoz y cómplice, la falsificación histórica más escandalosa que ha presenciado el país, con motivo de los 40 años de la Segunda Independencia Nacional. Fue un suicidio político, una autodestrucción encabezada por Sebastián Piñera, que puso en marcha la ejecución de la estrategia de Goebbels: “una mentira mil veces repetida, pasa a ser verdad”. La reiteración hasta el cansancio de la mentira histórica ha sido la causa básica de la demolición electoral de la derecha, y fue realizada con su propio concurso y encabezada por el propio individuo que ella eligió para conducir los destinos del país.
Los representantes de la derecha, desorientados por la propaganda, ideológicamente debilitados, absurdamente “arrepentidos”, lo único que hacen en estos días es prometer que se alejarán de sus propios valores, doctrina, logros e historia. Se atropellan para irse “hacia el centro”, donde creen que está la salvación (y los votos que se les fueron). Se superan unos a otros con tal de parecerse más a sus adversarios, creyendo que ahí está la elusiva “popularidad”.
La derecha les está dando al país, al mundo y a los que conocemos la verdad histórica objetiva un espectáculo lamentable, como si en los recintos en que debate su desesperada condición de sector huidizo, carente de memoria y personalidad propias,  no estuviera apareciendo a la vista de todo el mundo, omnipresente y a cada paso, un fantasma, el de una figura a la cual la única que no ve es ella, y de la cual nunca, por más que lo procure e intente, se va a poder desligar. El fantasma de quien ella inspiró, apoyó y ayudó a fundar el exitoso Chile actual; Chile actual que, también con la complicidad de ella, de sus indefiniciones, desmayos y cobardías, está destinado a ser lanzado por la borda a partir de menos de dos meses más, en cumplimiento del sino histórico nacional de darnos cada cuarenta años un balazo en el pie.

 

viernes, 10 de enero de 2014

La Galería de los Presidentes


¿Será de mal gusto volver a recordar que yo le dije en 2009 a la derecha que Sebastián Piñera la iba a dejar en un estado tan lamentable como el que hoy la aflige? Probablemente, pero tengo derecho a darme el gusto una vez más porque el sepulturero prosigue su tarea. ¿Alguien duda de que él está detrás de la deserción de Rubilar, Godoy y Browne de RN? Al menos yo no conozco a nadie. Y vendrán más, salvo que recupere para sí y sólo para sí el partido que en un momento de distracción le quitó de las manos Carlos Larraín, en una operación genial que yo catalogué en su oportunidad como equivalente a la de “robarle los huevos al águila”.

A todo esto, que la DC no tome palco ni aplauda, porque ahora los balazos van para allá. “Amplitud” es sólo una cabeza de playa antes del desembarco de Piñera en la DC, la cual en tres años más va a estar sufriendo el éxodo de su militancia hacia cualquier parte menos la izquierda, tras el tenebroso período de retorno al socialismo que se inicia el próximo 11 de marzo.
Ya la DC sufrió un anticipo en Santiago de las consecuencias de su alianza con el comunismo, cuando parte de su electorado más moderado prefirió votar por los candidatos de RN a senadores que por los de ella. Ese efecto no esperado del pacto con los rojos no ha sido bien analizado por los expertos electorales, pese a constituir la única explicación de por qué esta vez los buenos candidatos que llevaba la UDI no ganaron a los de RN, como invariablemente lo habían hecho antes en dichas circunscripciones Novoa, Bombal y Longueira; y por qué se perdieron los dos DC a manos de los socialistas.
Entretanto, Sebastián Piñera ha reservado algunas de sus mejores energías para realzar el culto del cual es más devoto, en especial en estas semanas finales de su mandato, que sólo podría echárselas a perder el fallo de La Haya. Ahora ha inaugurado con amplia publicidad la remozada “Galería de los Presidentes”, en La Moneda, remozamiento resuelto por él y dirigido a realzar el señalado culto. Ya había convocado a otros mandatarios anteriores a él que tampoco tienen busto en La Moneda, y cuyo concurso era necesario para poder llegar a inaugurar el más anhelado de todos.

El principal deterioro sufrido por la Galería de los Presidentes no resultó del bombardeo del Palacio en 1973, sino de las iras de un enfurecido Salvador Allende que, en medio del intercambio de fuego del 11 y de los ex abruptos provocados por la ingesta excesiva de Chivas Regal, ese 11 de septiembre, según testimonio de sus más próximos, exclamó: “Habría que destrozar a todos estos viejos de m…”, emprendiéndolas contra las esculturas de los ex Presidentes, las cuales derribó y después golpeó con la culata de la AK-47 que le había regalado Fidel Castro y de la cual haría todavía más tétrico uso pocas horas más tarde, según ha comprobado la Corte Suprema de izquierda, sin ningún sentido del ridículo y tras ímprobos esfuerzos destinados a corroborar lo que el testigo presencial del suicidio, doctor Patricio Guijón Klein, revelara a los telespectadores de Chile y el mundo ese mismo 11 de septiembre de 1973.

Obviamente, la Galería de los Presidentes concebida por Sebastián Piñera tenía como propósito dejar todo listo para que su propio busto fuera exhibido en ella, pero a la altura de Salvador Allende se topó con una dificultad imprevista: si incluía a los Presidentes posteriores, como era indispensable para llegar a él mismo, debía instalar el del más importante de los que faltaban, y probablemente también de los que no faltaban, Augusto Pinochet. Y si lo hacía, el comunismo encabezaría una verdadera revuelta propagandística que lo podría castigar sobremanera en las encuestas, siendo la tarea de remontar en ellas a la que más dedica su preocupación de gobernante. A la vez, si no lo hacía y excluía a Pinochet, dando así gusto a la izquierda, la derecha tendría una razón más para murmurar (es lo máximo a que alcanza a alzar la voz) que Piñera habría cometido una nueva traición.
Entonces ha tenido que dejar la Galería de los Presidentes sólo hasta Allende, pero en la certeza de que Michelle Bachelet sí que se va a saltar a Pinochet sin miramientos y va a instalar los bustos de Aylwin, Frei, Lagos, sí misma y, finalmente, el más esperado de todos por Sebastián Piñera.
Hay un café izquierdista de segunda clase en Santiago, el “Torres”, que exhibe los retratos de los Presidentes de Chile por orden cronológico, salvo el de uno, lo que provoca un vacío no explicado de casi 17 años en la sucesión de los mandatarios. La Galería de los Presidentes en La Moneda corre el riesgo de quedar a la altura del "Torres", lo que sin duda haría desmerecer al país.

Sea como fuere, Piñera ha debido dejar la misión de completar dicha Galería a su sucesora y antecesora, y seguramente piensa que ya verá ella cómo se las arregla sin o con Pinochet, lo cual poco le importa a él, pues lo único que realmente le preocupa es que el busto propio (seguramente ya encargado a algún escultor de renombre) sea inaugurado a la brevedad.
Oscar Wilde decía que cuando uno se enamora de sí mismo suele iniciar un idilio que dura toda la vida.     

jueves, 9 de enero de 2014

¿Lapidación Pública de Miguel Otero?

Miguel Otero es un político inteligente. Nunca he oído a nadie que le niegue esta condición. Pero suele decir verdades "políticamente incorrectas". El problema es que la corrección política es frecuentemente rayana en la estupidez. En un ambiente en que ella reina sin contrapeso, un personaje público que no tiene empacho en expresar verdades inteligentes corre serio riesgo de ser lapidado.

Siendo Miguel embajador de este gobierno en Argentina, le declaró a un diario de allá que Pinochet había hecho un buen gobierno. En Argentina esa opinión no levantó mayor revuelo, pero acá la extrema izquierda y la Concertación hicieron del asunto un gran escándalo y, teniendo el presidente "encuestocrático" que tenemos, inmerso hasta lo más profundo en todos los lugares comunes y simplezas de general aceptación, éste resolvió pedirle la renuncia al embajador. En Argentina no tenía problemas, pero en Chile sí. Y nadie tuvo en cuenta que en 1973 el Gobierno Militar recibió un país en ruinas, que iba a la zaga de las naciones subdesarrolladas ni que en 1990 devolvió a los civiles otro que era puesto como ejemplo para América Latina. Ésa es una verdad del tamaño de un catedral, pero es "políticamente incorrecto" decirla. Miguel Otero fue lapidado porque la dijo.

Hace un par de días él, durante una intervención televisada, citó un estudio según el cual los hijos de matrimonios normales tienen un alto cuociente intelectual, los de padres separados tienen uno menor y los de mujeres solas el más bajo de todos. Dado el país en que vivimos, es evidente que citar un estudio como el invocado por Otero es un gran imprudencia: dos tercios de los chilenos nacen fuera del matrimonio. Nadie puede ganar una elección si le planta en la cara a las dos terceras partes de los padres semejante presunción acerca de la capacidad intelectual de sus hijos. Pero, evidentemente, desde el punto de vista del interés social, es conveniente que tal estudio, pese a su manifiesta impopularidad, sea por lo menos conocido.

Si resulta científicamente validado, es bueno que los chilenos sepan que si mantienen sus matrimonios vigentes van a tener hijos intelectualmente más capacitados; que si se separan, éstos lo serán menos; y que si los abandonan en manos de una madre sola, esos hijos van a sufrir un menoscabo intelectual mayor. Antes de separarse o dejar solas a sus mujeres e hijos sería bueno que los chilenos supieran todo eso. Y si ese estudio carece de fundamento, con seguridad aparecerá otro cuyos resultados dirán lo contrario, pero hasta ahora nadie lo ha invocado ni revelado. De modo que el citado por Miguel Otero debería ser, por el momento, tenido en cuenta para las políticas públicas y en las decisiones privadas de los chilenos, para que éstos sepan cuáles son las consecuencias de las mismas.
 
Pero vivimos en el país en que vivimos,  de modo que mi mujer, que mientras yo escribo ha estado mirando programas matinales de televisión, ha entrado a mi escritorio y me ha dicho: "Supongo que no vas a escribir sobre lo que dijo Miguel Otero, porque lo están despedazando en la televisión". Y entonces yo le expuse lo que me proponía escribir, que es lo que he dejado expresado más arriba, y ella se retiró dando muestras de extremo disgusto y diciéndome que no tengo remedio.

Pero yo creo que es el país el que no tiene remedio. ¿Qué va a hacer si el estudio citado por Miguel Otero es fundado? ¿Van a dictar una ley tipificando como delito la divulgación de estudios que digan esas cosas? ¿Van a dictar otra que se incorpore al Plan AUGE la prescripción de una "inyección de imbecilidad" obligatoria para todos los hijos de matrimonios normales o de padres separados a fin de dejarlos en el mismo nivel intelectual de los de madres solas, de modo que así no haya desigualdad ni "segregación"?

¡Ojo, que "por ahí va a ir la cosa" bajo el nuevo régimen igualitario al que ingresaremos el 11 de marzo!  

martes, 7 de enero de 2014

El Sepulturero de la Derecha


Hace cuatro años la derecha decidió cavar su propia tumba y eligió a la persona más idónea para ese lúgubre menester: Sebastián Piñera.

Hoy él está culminando tal cometido con singular eficacia. Para comenzar, el que era su partido, RN, hace agua por sus cuatro costados y los tripulantes empiezan a abandonarlo. Los diputados Karla Rubilar, Pedro Browne y Joaquín Godoy, todos piñeristas caracterizados, han renunciado a la colectividad y proclamado la formación de otra, “Amplitud”, que pese a su denominación dice no querer tener nada que ver con las fuerzas pinochetistas y conservadoras que dominan, según ellos, su antigua tienda.

El mismo Piñera, a todo esto, se muestra renuente a volver a militar en ella. A juzgar por sus actuaciones de los últimos meses, en particular desde el momento en que, con motivo de los 40 años del  11 de septiembre, se puso a la cabeza del “derby de demolición” del legado histórico del Gobierno Militar, ya no podría moralmente volver a un partido fundado por connotados integrantes de ese régimen y cuando todavía los militares estaban en el poder. Claro, Piñera a estas alturas también ha olvidado por completo que él mismo, en 1989, saltó ágilmente desde las filas del “No” a las del “Sí”, para ser generalísimo del candidato presidencial Hernán Büchi contra el representante del “No”, Patricio Aylwin. Sin perjuicio de ello, Aylwin ha pasado a ser ahora el político al que más visita y admira y con el cual se prodigan mutuos elogios. En realidad, tienen bastante en común, y en particular comparten la habilidad para asestar puñaladas en la espalda a los militares cuando ya han dejado de serles útiles para sus ambiciones políticas personales.

En este último aspecto Piñera ha sido particularmente habilidoso, pues consiguió el “voto militar” comprometiéndose expresamente a hacer respetar la prescripción en los juicios contra uniformados y después, bajo su gobierno, su subsecretario Ubilla ha sido el más activo para presentar querellas contra militares en casos ostensiblemente extinguidos por la prescripción que su jefe se comprometió a hacer respetar. Pero la política no es un quehacer caracterizado por imponer sanciones morales a quienes cometen trasgresiones como la descrita y, de hecho, a veces los premia. Pues Piñera ha aumentado, según la última encuesta Adimark, a 45 por ciento su nivel de apoyo ciudadano.

Claro, Adimark es la única encuesta que le brinda ese guarismo, pues CEP y CERC, que realizan encuestas menos frecuentes (no tienen los medios de Adimark), muestran un apoyo a lo menos diez puntos menor para el Presidente. Y la propia Adimark se contradice consigo misma, pues en ella la Alianza, que es el conglomerado encabezado por Sebastián Piñera, tiene un apoyo de menos de la mitad que él, 21 por ciento, y un rechazo de 63 por ciento; y, asimismo, la identificación con el gobierno de Piñera es sólo de un 29 por ciento. Notable diferencia entre 29 y 45 por ciento, siendo éste, ostensiblemente, el gobierno de, por y para Sebastián Piñera.

Si RN hace agua, la UDI no está libre de embates y dentro de ella se enfrentan dos corrientes, una de las cuales, según su personero José Pedro Guilisasti, presidente de la juventud, representa la necesidad de transformar al partido en “un colectivo más tolerante”, pues “sufre del estigma de mostrarse ‘pinochetista y conservador’” (“La Segunda”, 07.01.14).

El “derby de demolición” emprendido por Sebastián Piñera en septiembre ciertamente es sólo un colofón, pues había sido iniciado hace veinte años por Aylwin con el “Informe Rettig”, instrumento de falsificación histórica que tenía el fin preciso de condenar al Gobierno Militar y exculpar a la extrema izquierda, junto con llenarla de dinero indemnizatorio, en compensación por habérsele impedido consumar la benemérita tarea de transformar a Chile en un estado totalitario marxista-leninista.

A todo esto, es interesante ir a la página web de CERC y estudiar sus encuestas sobre la opinión acerca del Gobierno Militar, la última de las cuales es de junio de 2013. Allí se comprueba cómo el lavado de cerebros sobre la historia reciente del país ha operado entre los chilenos, pues desde una adhesión importante a ese régimen a comienzos de los ’90, se ha llegado a una muy escasa en la actualidad, como lo prueban por lo demás las divisiones actuales en los partidos cuyos militantes y líderes fueron parte del mismo Gobierno Militar.

Estamos, pues, asistiendo  a un funeral, el de la derecha. Y ni siquiera es un funeral de primera, porque en los de esa clase se habla muy bien del difunto, en cambio en este caso la extinta sólo recibe críticas y vituperios por su pasado, mientras su sepulturero le lanza “paletada tras paletada”, y surge victorioso subiendo en las encuestas, mientras la Alianza que lo apoya y el propio gobierno que encabeza se hunden en el desprestigio; y los partidos que en mala hora lo apoyaron y eligieron se encaminan a la desintegración.

Ya les decía yo hace cuatro años que todo esto les iba a suceder. Pero, como de costumbre, no me hicieron caso. Y hasta algunos contumaces aseguran que dentro de cuatro años volverán a votar por su sepulturero de hoy.

lunes, 6 de enero de 2014

Encuesta Entre los Comentaristas

Esta mañana durante el desayuno mi mujer me dijo que le causaba desazón el hecho de que desde hace cerca de un mes este blog no haya aparecido en un muy leído diario digital que durante los últimos dos o tres años lo reproducía una o dos veces a la semana.

Yo le contesté que no se preocupara y que me daba más o menos lo mismo si era reproducido o no, porque estoy acostumbrado a convivir con un gran defecto de los chilenos, cual es el de que casi ninguno me hace caso; y eso sucede igual si mis opiniones se divulgan a centenares de miles de lectores o a los mil y tantos de este blog, más las reproducciones que distribuyen varios internautas a través de sus propias redes.

Todo habría llegado sólo hasta ahí si no fuera porque discutimos después acerca de las causas por las cuales el diario digital ya no reproduce este blog. Yo le expresé que sometería el punto a los comentaristas del blog, que suelen enviar hasta un centenar de opiniones al pie del mismo, para que se pronuncien acerca de la razón por la cual estiman que el diario digital dejó de publicarlo.

Por consiguiente, les ruego elegir una y solo una de las siguientes alternativas de respuesta, para determinar por qué dejó de aparecer el blog en el diario digital:

1) Por considerar su dirección que él contraviene la línea editorial del diario;
2) Por estimarlo de escaso interés y poca calidad;
3) Por haber una alta autoridad solicitado su no publicación;
4) Por estimar la dirección del diario que este blog habitualmente falta el respeto a altas autoridades y personalidades varias.

Cada comentarista puede votar sólo una vez y por una sola alternativa.

Los comentaristas de extrema izquierda están autorizados para hacerlo incluyendo sus acostumbradas descalificaciones al autor del blog, sin que ello invalide su sufragio.

Se dará a conocer el resultado de la votación cuando se haya recibido cien sufragios o el día 10 de enero, si no se hubiere enterado ese número.

El voto triunfante será considerado como la "voz de la calle" acerca de la razón por la cual este blog ha sido excluido del diario digital.

domingo, 5 de enero de 2014

Llantos en el Funeral de la Derecha

No cesan los comentarios fúnebres de los adversarios de la derecha llorando su desaparición. No es que yo no la lamente, sino al contrario, tanto que la lamenté y pronostiqué allá por 2008 cuando ella incurrió en la conducta suicida que le ha provocado el deceso, consistente en apoyar a un hombre de negocios que no era de sus filas ni sustentaba sus ideas y que sólo había arrendado, para fines de algo así como otra "pasada bursátil" y si bien por una renta subida, las estructuras partidarias de la derecha para alcanzar la mayor meta de su existencia: un gobierno de, para, por, desde y hasta Sebastián Piñera, que es lo que hemos tenido en estos cuatro años. Bueno, no vale la pena llorar sobre la leche derramada y sólo vale comprobar que, al cabo de ellos, entonces, tenemos una defunción y una paradoja.

La defunción es la de la derecha propiamente tal como presencia activa en la política chilena y el comienzo del desmantelamiento de su único exponente, la UDI. Lo peor es que todo lo que se oye venir desde la propia UDI no son sino convocatorias a las mismas conductas que le generaron su fracaso: constantes miradas y concesiones hacia donde no están ni sus ideas ni su historia, es decir, hacia su izquierda, el centro político. Con su pan se lo coma.

Y la paradoja es la que vive RN, que ha perdido estruendosamente el gobierno de un (nominal) militante suyo y sufre las peores divisiones, convulsiones e indefiniciones internas, determinadas por ese mismo ¿militante?, un personaje de centroizquierda que sólo podía provocar todos esos síntomas y que a estas alturas ni siquiera manifiesta interés en retomar su ¿militancia?, tras su destructivo paso por el plantel.

Pero, y en esto consiste la paradoja, RN salió bastante bien parada de la elección parlamentaria, con su presencia en el Congreso intacta y habiéndose anotado dos golpes de triunfo mayores: las dos senaturías de la Región Metropolitana que hasta ahora le había ganado la UDI, una desde el mismo 1989, con Jaime Guzmán y después Jovino Novoa, y la otra desde 1998, con Carlos Bombal y Pablo Longueira. ¿Y cuál es la paradoja? Que en este buen resultado para RN ha sido definitoria la izquierdización de la DC, entrampada en un pacto explícito con los comunistas que no había formalizado nunca (pues siempre, desde la puñalada de Aylwin al régimen militar en 1990, el pacto DC-comunista había sido sólo implícito, dándoles algo, como el Informe Rettig, por ejemplo, o cupos "por omisión", y recibiendo los votos rojos simulando no saber de dónde venían).

Pues en 2013 el electorado DC moderado de Santiago les ha entregado a Ossandón y Allamand el margen preciso y estrecho de votos que nunca antes tuvieron para derrotar a los fuertes candidatos de la UDI, esta vez Golborne y Zalaquett, a los cuales no habrían tenido por dónde ganar si no hubiera sido por el sorpresivo, decidor y paradójico aporte del electorado DC moderado, que le dijo a su directiva y al país: "nuestros votos para un gobierno con los comunistas, no", y votó por ambos RN, postergando a sus fuertes cartas propias Soledad Alvear y Alberto Undurraga.

Valga destacar que Golborne, derrotado, hasta sacó más votos que el electo socialista Carlos Montes, que en otra paradoja memorable ha pasado a ser "hijo del binominal", pues sin este sistema no habría sido elegido.

El funeral de la derecha amenaza con ser prolongado, pues no cesan las homilías que en su memoria emiten personajes de la DC y la izquierda. Muy explicables, por lo demás, porque nadie sabe cómo un país como éste puede funcionar medianamente mal (nadie espera que funcione siquiera medianamente bien con un gobierno y un programa como los que se avecinan) sin una presencia e influencia políticas significativas de la derecha.

viernes, 3 de enero de 2014

Nerviosismo Injustificado

Se ha creado un clima de nerviosismo en torno al fallo de la Corte de La Haya sobre el límite marítimo con Perú. Muchos atribuyen los esfuerzos del Jefe del Estado por compartir con anteriores Presidentes, y en particular con Michelle Bachelet, el escenario de la recepción de la sentencia, a la certeza de que no será favorable a Chile. Es verdad que es propio de la personalidad el Presidente el afán de protagonizar los éxitos y de compartir generosamente los fracasos, pero el pesimismo ante el fallo carece de justificación, salvo en un aspecto de menor cuantía que explicaré más adelante y que ya he mencionado en anterior blog sobre este tema.

De partida, la profusión de recientes pronósticos pesimistas se funda en la famosa "pregunta del juez Mohamed Bennouna", acerca de cuál era el mar territorial vigente internacionalmente cuando Chile y Perú firmaron sus tratados de 1952 y 1954, implicando que dicho mar se extendía por sólo 12 millas desde la costa. Entonces se teme que se reconozca el límite del paralelo, pero sólo hasta 12 millas, y no 200. Pero eso carece de base: desde 1947 ambos países habían acordado las 200 millas marítimas y específicamente el Perú había reconocido la vigencia del paralelo fronterizo para medirlas. Así es que la respuesta a la pregunta del juez Bennouna no trae consecuencia alguna para la solidez de la posición chilena.

Sin embargo, hay un punto de menor cuantía que sí puede dar lugar a que el Perú se declare ganador del litigio, siendo el caso que Chile no tenía nada qué ganar con él y la única crítica a que podría haber quedado sujeta la postura nacional, sustentada por sucesivos gobiernos, podría haber sido la formulada contra la aceptación misma del arbitraje y afectaría al entonces canciller Ignacio Walker y a la entonces Presidenta Michelle Bachelet, que la resolvieron.

El punto de menor cuantía deriva de que el actual "Hito Uno", desde el cual parte el paralelo marítimo y en el que se inicia la frontera terrestre, queda unos centenares de metros al noreste del "Hito Uno" originario, que el Perú denomina "Punto Concordia" y desde el cual partió la frontera entre ambos países ("Línea de la Concordia") hasta que las marejadas lo destruyeron, cosa que llevó a re-situarlo unos centenares de metros más hacia el noreste.

La Corte de la Haya bien podría reconocer que el paralelo de delimitación marítima parte del "Punto Concordia" y no del actual "Hito Uno", y que la frontera marítima constituida por el paralelo debe partir unos centenares de metros más al sur, beneficiando al Perú. Y como eso, multiplicado por 200 millas, pasa a ser ya una superficie de mar de alguna significación, podría dar pie a la celebración de un triunfo peruano menguado, pero triunfo al fin. Y, si así sucede, ojalá no dé lugar a que un Presidente chileno vuelva a hablar de que han sido perdidos sólo "pedacitos más, pedacitos menos".

Más allá de eso, que es una posibilidad cierta, no creo que pueda haber alguna pérdida mayor territorial ni marítima para Chile a raíz del fallo que se dará a conocer el 27 de enero y me parece que el clima de nerviosismo creado por opinólogos y comentaristas es completamente injustificado..