El sistema es bueno. Las personas a veces no. El sistema dice que si usted es dueño de un inmueble y alguien lo usurpa sin su autorización ("toma"), usted lo puede denunciar a los carabineros, éstos acudirán al inmueble y detendrán al ocupante ilegal porque está cometiendo un delito flagrante.
Carabineros debe, según el sistema, denunciar el hecho a la Fiscalía, poniendo a su disposición al detenido, y ello debe dar comienzo a un juicio. En el antiguo procedimiento penal el oficio de Carabineros al Juez del Crimen se llamaba "auto cabeza de proceso". En el nuevo es un requerimiento a la Fiscalía.
El sistema dice que entonces el ocupante quedará sometido a proceso. Si el sistema funcionara, habría pocos ocupantes ilegales de inmuebles, porque esa conducta motivaría un proceso penal contra ellos.
Pero una cosa es "el sistema" y otro son "las personas". Hoy Chile está plagado de ocupaciones ilegales de inmuebles, que con el tiempo se transformaron en "poblaciones", porque "las personas" no respetan "el sistema".
Porque si a usted le "toman" hoy un inmueble y acude a Carabineros, éstos no van al lugar ni detienen al que lo está ocupando. Por experiencia propia sé que Carabineros le responde su pedido de auxilio diciéndole que sólo irán al lugar de los hechos si hay una orden judicial que les ordene hacerlo.
Luego, el sistema no funciona porque las personas no lo respetan. Y no lo respetan porque nada les sucede si no cumplen su obligación. Explicablemente, prefieren no hacer una cosa desagradable a hacerla. Si un carabinero puede seguir sentado en su comisaría ante un escritorio que ir a detener a un sujeto que está cometiendo un delito.
El resultado es que el país está plagado de "tomas" porque la gente sabe que éstas han llegado a ser un medio para hacerse de un inmueble sin pagar nada por ello.
¿Y los derechos humanos en Chile? Depende de quiénes sean esos derechos: he aquí el testimonio de una realidad presente del "sistema" que los rige: un "geriatricidio carcelario". En Colina 1 hay 171 ancianos donde caben noventa. Lea este párrafo de su única abogada defensora:
"Mientras usted lee esta carta, en Colina 1 y en Punta Peuco hay cientos
de hombres de más de ochenta años acostándose con miedo a no
despertar, no por sus enfermedades, sino por el lugar donde se
decidió que las padezcan. El geriatricidio carcelario avanza puntual, un
funeral cada tres semanas, con dos sentencias incumplidas como
telón de fondo. El Estado sabía. Los jueces sabían. Ahora usted
también sabe. Y desde hoy, el próximo muerto ya no podrá atribuirse a
la ignorancia." Carla Fernández Montero. Abogada.
Pero una "estrategia política" determina que sea preferible seguir atropellando los derechos humanos de un grupo de ancianos a los cuales defiende una sola persona, la abogada Carla Fernández Montero, a malquistarse con la izquierda.
¡Vaya "estrategia", vaya "sistema"; vaya "moral" para no utilizar una facultad soberana que se tiene, vaya precio humano a pagar!
Los comunistas son malos, pésimos, pero no tontos. Desde el comienzo supieron que la forma de dejar inerme a la sociedad frente a nuevas agresiones o intentos de tomas del poder por la violencia, era dejando "neutralizadas" a las FFAA y Carabineros. Teniendo a ellos sacados del mapa el resto de sus oscuros planes es mucho más fácil.
ResponderEliminarPara lo anterior necesitaron "tomarse" el Poder Judicial, de modo que los jueces encargados fallaran en este sentido independiente de las leyes, el derecho. De este modo les dicen a los defensores de la patria de hoy: "No nos vayas a tratar de parar. De lo contrario ya sabes lo que te va a pasar"