Hoy me he enterado, a través de una extensa entrevista de media página que le ha hecho El Mercurio, que la periodista y escritora Elisabeth Subercaseaux ha vuelto a instalarse en nuestro país, después de 36 años de residencia en los Estados Unidos.
Ese importante regreso no habría tenido por qué llamarme la atención, pues siempre fuí un observador más bien distante de la actividad literaria y periodística de la persona en cuestión. Pero yo tenía un particular recuerdo de ella porque, antes de marcharse a vivir a los Estados Unidos, como prefirió hacerlo (como otros personajes de izquierda mientras duraron acá los gobiernos de la Concertación y después, con sus aditamentos marxistas), ella consiguió un logro profesional llamativo: entrevistar para La Tercera a Agustín Edwards Eastman, propietario del principal competidor del diario de ella y persona que muy rara vez concedía entrevistas.
Por eso el de Elisabeth fue todo un golpe periodístico de los años 90. Leí la entrevista y me encontré con la sorpresa de que le preguntaba a Agustín algo así como (estoy citando de memoria), "¿cuándo va a deshacerse de ese columnista Hermógenes Pérez de Arce, defensor de Pinochet y que expresa puntos de vista de ultraderecha que exceden todo lo aceptable?".
Lo sorprendente no fue tanto la pregunta, porque era esperable en una persona de izquierda, sino porque la respuesta de Agustín, con cuyo respaldo pensé contar siempre y que parecía defender puntos de vista similares a los míos (de hecho, cuando era director del diario me encomendó la redacción del importante artículo dominical "La Semana Política"), fue dubitativa, algo así como "estamos procurando buscar soluciones a problemas como ése".
En el hecho, si bien Agustín siempre me brindó total respaldo, no participaba de todos mis puntos de vista. Yo lo consideraba un amigo y no dejé de tener esa sensación de respaldo ni siquiera cuando, hablando de política con toda franqueza, me espetó: "¡Tú eres un extremista de derecha!". Ello no obstó a que siempre, en aras del pluralismo, me respaldara como columnista, condición que sólo dejé por mi decisión unilateral de renunciar al diario, de la cual procuró disuadirme el propio Agustín, el 31 de diciembre de 2008, cuando escribí la columna final titulada "Mi Alegría Ya Viene".
Así es que demoré una década en cumplir el deseo de Elisabeth Subercaseaux. El regreso de ella sigue una tendencia de intelectuales y escritores de izquierda: cuando hay acá un régimen de derecha, prefieren venirse a atacarlo y denostarlo gozando de la tranquilidad y la prosperidad que la derecha siempre le ha garantizado al país.
Ah….y no se nos "Cenutrice" Hermógenes y corrija su ortografía….
ResponderEliminar“Welcome” se escribe con una sola “L”
Lo corregí antes de leer su comentario, que agradezco.
ResponderEliminarElizabeth con "Z"
EliminarVerdaderamente insufrible y somnoliento se ha convertido este antro pinochetero con la pestilente diarrea monopólica y descerebrada del exprofeta de morondanga y sus innumerables chapas.
ResponderEliminarYa ni siquiera se aparece el burro nazi y analfabeto de Cenutrio a hacernos reir con sus estupideces y faltas de ortografía
¡Cómo se echa de menos la participación del bomberito cagón y mentiroso de Crispín Muñoz Poblete quien mantenía un alto grado de comicidad en este sitio!!!!
https://youtu.be/_A4a0l9XihA?si=rnBcjhWQzte9xWS9
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