miércoles, 21 de octubre de 2026

LA PRIMERA LÍNEA EN PARÍS

Ver París incendiado en estos días nos recordó a todos, supongo, el Santiago de octubre y noviembre de 2019. 

Columnistas de izquierda hacen lo posible por explicarlo, porque ellos atribuían, desde hace años, el descontento al "modelo neoliberal", que por supuesto no es "neo" sino que, simplemente, respetuoso de la libertad de elegir de las personas.

Uno de esos columnistas se destacaba por afirmar que el modelo "social" francés y su impuesto al patrimonio de "los ricos" (el cual indujo al actor Gerard Depardieux a liquidar sus inversiones en Francia y llevarlas a la Rusia capitalista, en busca de climas más propicios que no castigan al ahorro ni siquiera con impuesto progresivo a la renta, sino sólo con una tasa baja y pareja). Millones de franceses prósperos pusieron sus inversiones en ambientes más benignos y Macron debió derogar el "impuesto a los ricos".

Pero ya era tarde. El descontento se ha tornado general. Los pobres se sintieron más infelices en la medida en que se iban los ricos. Pero la izquierda culpó del malestar a éstos y desató el caos.
  
¿Qué dice hoy el columnista que nos quería imponer el "modelo francés" en lugar del norteamericano? Cosas ininteligibles, por supuesto. Porque Francia ha terminado más pobre y aproblemada que el más pobre de los estados norteamericanos, que si mal no recuerdo es Wisconsin. El descontento se extendió y terminó en lo que hemos visto: el ardor incendiario de su "primera línea" no le va en zaga al de la chilena.

Es que la izquierda, así como no cree en Dios, tampoco cree en "la mano invisible" de Adam Smith, la que, sin embargo, está en todas partes. Es milagrosa, porque mientras más contentos están los ricos, mejor les va a los pobres, aunque aquéllos no hayan buscado esto sino su propia conveniencia.

¿Qué dice la mayoría de los franceses en estos días? Probablemente lo que le atribuye Gonzalo Vial en su "Pinochet: la Biografía", preferentemente dedicada a denostarlo --salvo en el capítulo final, que parece sacado de otro libro-- pero que contiene una referencia al uomo qualunque de los países desesperados, al cual presenta exclamando "¡Necesitamos un Pinochet!"  

Europa en llamas es el mejor testimonio de que no hay que contemporizar con la izquierda. Haz lo que ella predica, que conduce al caos, y entonces ella te culpará a ti. A Piñera le fue mal porque contemporizó con ella. A Kast le está yendo mal en las encuestas porque también ha devenido un contemporizador.  

"Si haces lo que dice la izquierda, generarás descontento, pero la izquierda te culpará a ti y te va a suscitar un clima de violencia tal que el hombre común clamará: ¡Necesitamos un Pinochet!. Y elegirá lo que hay: Le Pen..

domingo, 18 de octubre de 2026

18-10: EL GOLPE QUE NO LE PUDIERON DAR A PINOCHET

En mi "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" está el detalle de los 17 "estallidos" con que la oposición a Pinochet quiso derrocarlo, estallidos que nadie recuerda por lo intrascendentes. Pues duraron un día cada uno y sólo fortalecieron al régimen. Claro, en esos años las Reglas del Uso de la Fuerza estaban en el Código de Justicia Militar y contenían (todavía contienen) la circunstancia eximente de responsabilidad penal para la fuerza pública que se vea obligada a usar sus armas para poner fin a conatos revolucionarios disruptivos del orden. Siempre fueron suscitados por el terrorismo de izquierda junto a sus cómplices activos de la DC, devenidos opositores al Gobierno Militar después de haberlo llamado --más bien "clamado"-- para que derrotara a la guerrilla marxista de Allende.

En cada "estallido" Pinochet, en un solo día, derrotaba a los subversivos, apresaba a los vandalizadores y los sometía a la justicia, que entonces los condenaba. Por eso, cuando dejó el poder en 1990, había casi mil subversivos presos en virtud de sentencias judiciales. Por eso desde 1987 no hubo más "estallidos".

Aylwin I aplaudía a rabiar a los militares cuando, en 1973, propinaban una paliza a la guerrilla. El 57 % de los caídos en 17 años pereció en 1973. Aylwin I felicitó y aplaudió a quienes "nos salvaron de una tiranía comunista". Pero adivinen qué hizo, ya trasvestido a Aylwin II, apenas subió al poder en 1990: indultó a los mil. Guerrilleros comunistas y socialistas, incluso autores de "hechos de sangre", felices. 

En cambio ahora el tibio Kast no se atreve a indultar a militares presos, que son juridicamante inocentes. porque "qué van a decir" los comunistas sedientos de venganza. Pero no tanto como de dinero. 

Los tribunales en los '80 eran imparciales. En 2005 dejaron de serlo. Hoy los ministros sumariantes de derechos humanos atropellan sistemáticamente el derecho humano a un debido proceso y protagonizan el peor espectáculo de prevaricación, corrupción y sustracción ilícita de recursos al erario del Chile actual. Pero ni siquiera Dorothy Pérez se atreve con ellos. Aunque otra mujer, Carla Fernández, tiene a uno procesado en la fiscalía y tan preocupado que no se ha atrevido a volver a prevaricar durante lo que va de este año.

Así como dijimos más arriba que Pinochet restableció el orden y generó trabajo y prosperidad, en su último año completo de gobierno (1989) Chile creció 10,6 % y bajó el desempleo a 5 %. Nos puso a la cabeza de América Latina, legando a sus sucesores un país al cual Bill Clinton, en los 90, describió en carta a Frei Ruiz-Tagle como "la joya más valiosa de la corona latinoamericana". 

Y así fueron Inaugurados los mejores 30 años de la historia de Chile, con libertad económica y política, paz social. diminución de la desigualdad y de la pobreza (en esto, top one mundial). 

¿Cómo lo logró? Derrotando por las armas a los violentos, bajando impuestos, congelando el sueldo mínimo para abaratar la contratación de cesantes, dando garantías al inversionista externo y, sobre todo, privatizando empresas estatales que perdían plata. Electricidad, gas, telefonía, acero, salitre.

No alcanzó a privatizar Codelco. Pero el próximo presidente ha prometido hacerlo y dar a sus dueños, que somos todos los chilenos, el precio, unos dos millones de pesos a cada uno. Una suma que más de la mitad jamás ha tenido antes.  

Por eso hoy la gente, que en su mayoría ya sabe algo de la alegría que viene, no salió a las calles a conmemorar el 18-10, aniversario de la alegría que se fue.

jueves, 15 de octubre de 2026

LA POLÍTICA DEL MAL VECINO

Los países no pueden elegir a sus vecinos. Vienen dados. A los chilenos nos ha tocado en suerte que el peor de ellos sea el que tiene la frontera más larga con nosotros. Ha sido tan mal vecino que en 1978 desconoció el laudo arbitral que nos adjudicó las islas del Beagle --laudo cuyo cumplimiento estaba entregado al honor de las partes, suponiendo erróneamente que ambas lo tenían. Y no sólo eso: porque no aceptamos su ilícito desconocimiento del laudo, nos amenazaron con invadirnos. Y tampoco sólo eso: iniciaron la invasión de nuestro territorio.

Como la vida me ha dado la oportunidad de estar en el lugar de hechos importantes en momentos cruciales, el día de la invasión yo era director de "La Segunda" y no sabía cómo titular ese sábado 22 de diciembre de 1978, pues la flota argentina había penetrado en el Beagle, iniciando la invasión.

"La Segunda" salía a mediodía los sábados y yo preparaba el titular obvio: "Ha Comenzado la Guerra". En eso me comunican con un oficial de la Armada que  quería hablar conmigo. Me dijo: "Le tengo el titular de hoy: no habrá invasión, la flota argentina dio media vuelta y puso proa al norte". Y titulé con eso. El primer diario del país y del mundo que dio la noticia.

Con los años supe, a través de un oficial retirado argentino de apellido Bogdanovic, que hizo un video de amplia divulgación, que cuando el portaaviones "25 de Mayo", encabezando el convoy invasor, vio en lontananza a 27 botes de goma chilenos, uno de los cuales se le acercó a 60 metros y le mostró que llevaba adherido al fondo un torpedo con 700 kilos de dinamita, capaz de hundirlo con un solo impacto certero, sus mandos decidieron "volver grupas" y marcharse a un puerto más seguro en el norte de su país. Se acabó la invasión antes de empezar la guerra.

Así había fracasado la culminación de una serie de atropellos argentinos inaceptables. Una vez en los 50 un buque de ellos disparó contra una baliza chilena en el islote "Snipe" y la destruyó. Y sólo protestamos verbalmente. Otra vez en los 70 el acorazado argentino Belgrano navegó desafiante por los canales australes chilenos sin autorización. El gobierno chileno ordenó a la Armada no decir nada ni autorizó ninguna acción y el acorazado se fue. Pero desde entonces los marinos chilenos resolvieron saber siempre dónde estaba. Hasta que fue hundido por un submarino británico en la guerra de 1982. La cual se inició con una sorpresiva y subrepticia invasión, no precedida de declaración de guerra alguna, de las Falklands o Malvinas.

Años antes, en 1965, 102 gendarmes argentinos habían invadido territorio chileno sin advertencia previa y, aproximándose a un puesto con media docena de Carabineros en la Laguna del Desierto, mataron a uno, el teniente Hernán Merino Correa, hirieron a otro, apresaron a los restantes y huyeron.

Carabineros organizó en seguida una fuerza de 300 hombres para enviarla al lugar de la emboscada, pero el gobierno DC de Eduardo Frei Montalva les ordenó desistirse y se puso a negociar. 

Casi 30 años después, un arbitraje rodeado de denuncias de soborno de jueces caribeños, adjudicó la Laguna del Desierto a Argentina. Chile, país de honor, respetó el fallo, no obstante que el único juez insobornable de los tres que fallaron, el salvadoreño Galindo Pohl, habia votado por adjudicar a Chile la Laguna. Lamentablemente, era presidente otro democratacristiano, Patricio Aylwin, que, pronunciando su famosa frase entreguista, "pedacitos más, pedacitos menos", hasta se negó a interponer un recurso que existia para objetar el fallo.

¡Qué diferencia con Pinochet, que cuando se iniciaba la invasión Argentina de 1978 había advertido: "Si nos invaden, no habrá paz hasta que el último soldado argentino haya dejado el territorio chileno"! Y no cedimos ni un centímetro de territorio. No hubo ningún "pedacito menos".

Ahora la política argentina del mal vecino se manifiesta en que sus voces uniformadas digan que no van a permitir el comercio chileno con el territorio británico de las Falklands ni dejar que un barco chileno con mercaderías compradas por los británicos pueda entregarlas allá. Un bloqueo ilegal para impedir el libre tránsito y el libre comercio. 

El Canciller argentino Quirno ha procurado suavizar la gravedad de la amenaza contra nuestro libre comercio y el cumplimiento de entregar mercadería ya adquirida a nacionales de otra nación amiga. Pero es que los chilenos ya sabemos que los políticos civiles argentinos mandan menos que los uniformados. Cuando en 1965 sus gendarmes asesinaron al teniente Merino, el presidente argentino Ilía ni siquiera sabía lo que estaba sucediendo. En realidad, la acción en Laguna del Desierto era una operación militar para deponer al presidente civil Ilía, que poco después debió escapar en helicóptero de la Casa Rosada, para no ser apresado.

Yo le he mandado decir al Canciller Pérez Mackenna en mi blog anterior que se ponga en contacto con el Reino Unido, país también agredido por este bloqueo ilegal anunciado por uniformados argentinos, para que ambos países dispongan de buques de sus Armadas que garanticen al barco mercante chileno la libre navegación establecida por todos los tratados internacionales y, en particular, el de "Paz y Amistad" de 1984 entre Argentina y Chile.

La experiencia nos enseña que, cuando discrepan los civiles argentinos con los militares, se termina haciendo lo que éstos dicen. 

"Si vis pacem, para bellum". "Si quieres la paz, prepárate para la guerra", decían los romanos hace veinte siglos, y más de un milenio después se sigue demostrando que tenían razón.

domingo, 11 de octubre de 2026

ARGENTINA Y UNA NUEVA VERGÜENZA

Fuentes oficiales argentinas han anunciado que se impedirá el paso hacia el Atlántico de un barco con mercadería chilena vendida a comercios de las islas Falkland o Malvinas. 

Ello constituiría un acto de piratería inaceptable desde el punto de vista de la libertad de comercio, de los tratados internacionales que garantizan la libre navegación en los mares en general y en la salida atlántica del Estrecho de Magallanes en particular; y del derecho humano a comprar y vender libremente mercadería lícita, bajo el imperio de las leyes nacionales e inrternacionales.

Esta amenaza argentina merece que se movilicen nuestras autoridades diplomáticas para requerir la acción de la Organización Mundial de Comercio, a fin de que condene e impida el acto de piratería anunciado.

Em el orden práctico, Chile debe dar aviso al Reino Unido, al cual pertenecen las islas Falkland o Malvinas, pera que a su vez interponga por su lado las mismas acciones ante la justicia internacional. Pero también, además, para que disponga de la fuerza naval necesaria para apoyar a la chilena en la tarea de garantizar la libre navegación en general y, en paarticular, de naves comerciales que se dirijan desde Punta Arenas a Port Stanley o de cualquier puerto chileno a cualquier puerto británico.

Paralelamente, la Armada de Chile debe disponer del material naval necesario y suficiente para garantizar la indemnidad de cualquier barco procedente de puertos chilenos que requiera protección ante amenazas de actos de piratería por fuerzas privadas o públicas de cualquier otro país.

La industria, la agricultura, la minería y el comercio chilenos tienen derecho a demandar la protección de nuestro Estado ante cualquier amenaza contra su libertad de intercambiar, comprar o vender al exterior.

Por último y last but not least ¿en qué quedó el grito característico del presidente argentino Javier Milei, "¡viva la libertad, carajo!", si el país que él gobierna amenaza a otros por el solo hecho de ejercer esa libertad?

sábado, 10 de octubre de 2026

EL MEJOR DE LOS MUNDOS

La estrategia del presidente José Antonio Kast está clara: tomar medidas para solucionar los más acuciantes problemas nacionales, que son la inseguridad ante el delito y el desempleo derivado del escaso o nulo crecimieto económico. Pero evitar medidas radicales inaceptables para la izquierda. 

A diferencia de su antecesor inmediato, Gabriel Boric, Kast no agrava los problemas. Es verdad. Pero, a diferencia de su antecesor más mediato, Augusto Pinochet, tampoco toma medidas reconocidamente capaces de generar una completa tranquilidad pública y un salto en el crecimiento económico. También es verdad.

A Pinochet la izquierda, con la consabida complicidad tácita de la DC, le hizo 17 "estallidos" entre 1983 y 1987. Ninguno duró más de un día y ni siquiera "quedó para la historia". Pero sí generaron en el  gobierno una activa acción judicial punitiva de los desmanes. Casi un millar de apresamientos por sentencias de los tribunales. Tanto que entre 1987 y 1990 ya no hubo "estallidos". Ni siquiera otro "sit-in" del DC Gabriel Valdés --cómplice activo de la rebelión-- sentado en la calle obstaculizando el tránsito.

En lo económico, desde 1985, con el ministro de Hacienda Hernán Büchi, se tomaron medidas que Kast de ninguna manera contempla, como privatizar ampliamente. Desde 1985 pasaron a manos privadas empresas estatales de telefonía, electricidad, gas, acero y salitre. Y además se dio amplias garantías de invariabilidad a la inversión externa, mediante el DL 600 (después derogado por Bachelet II). 

Y, para aumentar el empleo, se congeló el "popularísimo" salario mínimo obligatorio. Y se redujo a 10 % el impuesrto a las empresas.

¿Resultado? El "milagro chileno". La tasa de crecimiento saltó a 6,4 % anual entre 1985 y 1989 y llegó a 10,6 % ese último año. La de desempleo, de más del 10 %, se redujo a la mitad en enero de 1990, de acuerdo a cifras del Banco Central.

Fue el mejor de los mundos, pero los chilenos no se dieron cuenta. Tampoco "Occidente" (la "Decadencia de Occidente", Oswald Spengler). Chile y Occidente le "agradecieron" a Pinochet derrotándolo en el plebiscito de 1988, cohecho millonario en dólares mediante ("Endowment for Democracy"). Los EE. UU. y Europa Occidental querían ponerle término... y lo consiguieron. Porque, se decía, había "cinco millones de pobres". Claro, pero con los años se redujo esa pobreza a la mitad. Ningún otro país la redujo tanto.

Ni Kast ni la izquierda quieren hoy volver al "mejor de los mundos".

Habrá que esperar hasta 2030.

martes, 6 de octubre de 2026

¿POR QUÉ VA GANANDO KAISER?

La encuesta presidencial Panel Ciudadano-Universidad del Desarrollo dice que Kaiser puntea como candidato a ser el próximo presidente de Chile. Eso es bastante lógico, porque quien representa mejor el modelo político, económico y social que le dio a Chile los mejores treinta años de su historia es él. Y porque ha ofrecido privatizar Codelco y darle la plata a la gente a razón de unos dos millones de pesos por cada chileno, dado que Codelco "pertenece a todos los chilenos" y es razonable que, al venderse, sean sus dueños quienes reciban el precio. 

Pero dos puntos por debajo de Kaiser está Boric, diferencia que está dentro del margen de error de la encuesta. Entonces ¿en qué quedamos? En que esto es Chile, donde los partidarios de reeditar los mejores años de la historia están apenas por arriba de los partidarios de reeditar los peores años de la misma. Ése es el país que tenemos. El éxito y el caos están a dos puntos de diferencia y en cualquier descuido gana el caos. Como pasó en 1970. Como pasó en 2021.

Por eso en el principal diario de la república hay un debate entre quienes se escandalizaron del patadón de un encapuchado a una manifestante pacífica y quienes defienden al agresor porque le encuentran la quinta pata al gato y dicen que es una víctima de la desigualdad social. Y aquí no hace mucho le han dado toda suerte de premios al defensor del encapuchado, pues en un solo año lo premiaron una universidad, la Asociación Nacional de la Prensa y una importante firma financiera lo invitó a dar una charla a sus millonarios clientes sobre la situación política. Hay una parte de la élite que admira al defensor del encapuchado, aunque éste esté listo para quitarle todo de una patada. Esa élite entreguista explica los desastrosos regímenes que han arruinado a Chile.

Pueden pasar muchas cosas en estos tres años y algo que faltan para la próxima elección presidencial y parlamentaria. Pero los de la derecha a secas estamos confiados. Tengo que remontarme a don Jorge Alessandri en 1958 para encontrar a alguien de nuestras ideas que gozara de respaldo mayoritario.

Por otra parte, creo que la Revolución Privatizadora propuesta por Kaiser va a trascender nuestras fronteras. El atractivo de la idea de achicar el Estado con beneficio pecuniario para los ciudadanos es irresistible. El Estado nos saldrá más barato (porque lo pagamos entre todos). Y aumentarán los patrimonios de todos, menos los de los burócratas que hoy succionan las ubres estatales.

Creo que esto está recién comenzando en el mismo Chile donde comenzó la primera economía libre de verdad del siglo XX, transmitiendo la idea a todo el mundo. Se va a decir algo parecido a cuando se atribuyó a los militares chilenos el haber inspirado a Thatcher y a Reagan. 

Lo de ahora se origina en civiles chilenos de derecha que han descubierto una receta para mejorar la economía, beneficiar los bolsillos de la gente y generar bienestar. Idea que no se le había ocurrido a nadie antes, al menos como un planteamiento político concreto. Un Cyber Day mundial.

Sólo cabe confiar que los dos puntos con que hoy el éxito supera al caos se mantengan... o se puedan, con el tiempo, aumentar.

sábado, 3 de octubre de 2026

LA REVOLUCIÓN PRIVATIZADORA

No sé si Johannes Kaiser está consciente de que, cuando dijo que se debía privatizar Codelco y darse el precio de venta a sus dueños, que son todos los chilenos, y calculó prudencialmente que corresponderían unos dos millones de pesos a cada habitante, inició una revolución política que va a ser muy difícil de derrotar o detener, porque es seguro que cuenta con un respaldo popular, si no unánime, muy mayoritario. 

Mi opinión es que Kaiser así aseguró su elección como el próximo presidente de la república y de un parlamento cuya mayoría lo respalde.

Sobre todo si la privatización es tan razonable como factible. Claramente va en favor del mejor interés nacional, porque Codelco es una empresa estatal mal administrada, que ha disminuido su producción de cobre en los mejores tiempos del precio del metal, se ha endeudado en exceso y se ha prestado para que intereses políticos y compadrazgos obtengan de ella centenares de millones de dólares anuales en pagos "no destinados a la producción de cobre" Es decir, prebendas políticas.

Las privatizaciones fueron puestas en boga, en el mundo, por otro gobierno chileno, el del presidente Pinochet y su ministro Hernán Büchi, a partir de 1985. En Chile se privatizó la telefonía, la electricidad, el gas, el acero y el salitre, que estaban en manos de empresas estatales mayoritariamente perdidosas y que fueron adquiridas por privados en sendas licitaciones..

Eso generó un ejemplo que distintos países importantes siguieron, como reconoció el autor británico Niall Ferguson, cuando escribió: "los primeros fueron los militares chilenos; Reagan y Thatcher vinieron después". Y tras éstos vinieron los países socialistas, que se volcaron al capitalismo, partiendo por la Unión Soviética.

Lo que tiene de novedoso la propuesta de Kaiser es que contempla dar el precio de la privatización a los actuales dueños de las empresas estatales, que somos todos los chilenos. Esto no lo hicieron Pinochet-Büchi, que en cambio, con lo generado por las privatizaciones, equilibraron las finanzas del país, redujeron la deuda externa y pusieron a Chile a crecer al 6,4 % promedio anual entre 1985 y 1989, situándose a la cabeza de América Latina. 

Pero cuando Pinochet-Büchi privatizaron, el poder legisativo radicaba en la Junta de Gobierno, que concordaba con el Ejecutivo en ese tema y le facilitó el proceso. 

Ahora la privatización requiere de acuerdo del Ejecutivo y del Congreso. Y como todo el mundo sabe o debería saber que una gran mayoría de chilenos no mira con malos ojos la idea de recibir dos millones de pesos cada uno, sobre todo si la mitad o más de ellos nunca ha tenido esa suma en sus manos, es difícil que la revolución privatizadora pueda ser derrotada.

Hasta ahora la izquierda conquistaba mayorias prometiendo al electorado distribuir igualitariamente la riqueza de los demás, pero como "los demás" no veían esa exacción con buenos ojos, las políticas de izquierda resultaron ser invariablemente empobrecedoras de todos. La propuesta de Kaiser, en cambio, es enriqucedora de todos, incluso del Estado, que en lugar de soportar pérdidas va a empezar a obtener impuestos sobre ganancias que los bienes privatizados generan en manos de empresarios particulares.

Así como "los militares chilenos" fueron los primeros en su tiempo, ahora la derecha chilena pasará a ser la primera en iniciar esta revolución económico-social. Ella promete generar el mismo eco imitativo que la iniciada por Pinochet-Büchi en su tiempo, cuyo éxito dejó en ridiculo a Leonid Brezhnev, que había pontificado: "nunca más habrá otro Chile". Pues lo que sucedió fue que lo que no hubo nunca más fue otra Unión Soviética.

"No hay nada más poderoso que una idea a la cual le ha llegado su tiempo", escribió Víctor Hugo. En Chile actual le ha llegado su tiempo a la revolución privatizadora, democrática y popular propuesta por Johannes Kaiser.