lunes, 22 de junio de 2026

MI DÍA DEL PADRE

Me llamaron mis hijos para reírse un poco, porque desde hace decenios, cuando los comerciantes inventaron el Día de la Madre, les enseñé que sólo era una estrategia para vender más. ¿O alguien cree que fue por amor a sus madres?

Lo que no esperaba era que me llamara Miguel Kassnoff, desde Punta Peuco, donde está condenado a cadena perpetua y más (sobre mil años) pese a no haber cometido ningún delito y sí haber evitado muchos. Como cuando, en 1974, arriesgando su vida descubrió la guarida del terrorista del MIR y asaltante de bancos Miguel Enríquez. El gobierno lo condecoró con la Medalla al Valor del Ejército y los sindicatos bancarios lo homenajearon. Pero estamos en Chile: 50 años después, el juez Mario Carroza fabricó un supuesto asesinato de Miguel Enríquez a manos de Krassnoff y le añadió a éste otros veinte de presidio, no sin antes dar a su hijo ME-O una jugosa indemnización de cargo fiscal. Sebastián Piñera, el más encarnizado perseguidor ilegal de militares, admirado, nombró a Carroza ministro de la Corte Suprema, en la cual jubiló hace unos meses y pasó a mejor vida, literalmente.

El ministro sumariante Solís, que nunca interrogó a Miguel no obstante haberlo condenado a 600 años por tener secuestrada a una treintena de personas, en un acto de sevicia, quiso conocerlo antes de acogerse a retiro y de que sus sucesores le cargaran otros 400 años más, cobrando al fisco en cada caso una millonaria indemnización. ¿O creen ustedes que Solís quería saber cómo mantenía en su celda a 30 personas día y noche por tantos años? País del --para estos efectos-- cuarto mundo. Una vergüenza nacional que la élite gobernante y no gobernante prefiere hacer como que no existe, "mira para otro lado".

No necesitó Miguel decirme mucho para entender el sentido de su llamado en el Día del Padre. Hace 35 años, cuando empezaba a gestarse la corrupción judicial, me pidió ir a la oficina de su abogado de entonces para explicarme los hechos. No he olvidado una palabra de lo que me contó en sucesivas jornadas. Poco después lo condenaron a sus primeros veinte años por mantener secuestrado a un sujeto, Miguel Ángel Sandoval, a quien nunca había conocido. Escribió a El Mercurio una carta diciendo eso y se la publicaron destacadamente en la crónica.

Así como el ministro Solís quiso decirle. en un acto de sevicia, "así es la vida, para que nos vamos entendiendo", otros jueces le dijeron algo parecido, encogiéndose de hombros. Y vamos tirándole de a veinte años. Un calvario vivido por él y los suyos con resignación. Su hijo, otro oficial distinguido, solidarizó con su padre y por eso debió dejar el Ejército "vencedor y jamás vencido", pero desleal con sus "caídos tras las líneas enemigas". Mal que mal, el abuelo y el padre de Miguel fueron ejecutados por los comunistas en Rusia. Con los años los rojos se han vuelto misericordiosos y al nieto sólo le dan cadena perpetua. Pero el odio sigue vivo y cuando falleció una hija de Krassnoff le negaron un permiso para ir al entierro.

Y hoy Gendarmería le desconoce derechos carcelarios que la ley garantiza a los peores delincuentes. En su informe dice que es debido a que no da señales de arrepentimiento de tener secuestradas a cuarenta personas.

¿Qué dice Kast de todo esto? Nada, que se sepa. Parece confiar en que se van a ir muriendo todos los ancianos presos. Y, como decía el poeta, "tras la última paletada, nadie dijo nada." "Solucionado" el problema.


martes, 16 de junio de 2026

UNA SOCIEDAD ENFERMA

Ante graves saqueos, incendios de iglesias y edificios, destrucción y quema de buses, el Cuerpo de Carabineros (es decir, el Estado) ordenó al teniente coronel Claudio Crespo y sus hombres enfrentar la subversión y evitar que los malhechores se apoderen de la ciudad en 2019. Pues eso es lo que habrían hecho en ausencia de carabineros.

Crespo obviamente preferiría no haber tenido que estar ahí recibiendo piedras y bombas molotov. Incluso disparos, porque los hubo. Habría sido más seguro y cómodo un cargo de oficina, rodeado de tranquilidad y con el mismo sueldo. Pero estaba obligado a enfrentar a los violentos y a exponerse. De hecho, durante largos meses sufrió agresiones, heridas, agotamiento y vio alterada su vida familiar.

Del otro lado había unos sujetos que voluntariamente se prestaban para provocar daños y desmanes. Creían que por esa vía sus partidos revolucionarios podían llegar al poder. De paso, ponía de manifiesto la incapacidad del gobierno de poner orden. Y de hecho fueron exitosos, pues fue elegido presidente de la República dos años después un cabecilla de los desmanes. Rasgo de una sociedad enferma.

Peor aún, el mismo Estado que envió a Crespo a su ingrata misión, cuenta con una fiscalía dedicada a perseguir delitos, pero una fiscal en particular prefiere perseguir a los que evitan los delitos, los carabineros. Otro rasgo de una sociedad enferma.

En medio de la refriega en que el carabinero Crespo luchaba contra los insurgentes, uno de éstos, Gustavo Gatica, que voluntariamente se presentó a agredir a los carabineros, recibió en los ojos el impacto de balines de goma. Es el arma autorizada. Antes los carabineros podían usar sus armas de fuego, pero los revolucionarios han logrado arreglar las cosas para que no puedan hacerlo, perdiendo eficacia disuasiva. Todo un triunfo legal de los insurgentes.

En definitiva el Estado mandó al carabinero Crespo, obligado a concurrir al lugar de los hechos, a enfrentar a sujetos violentos como Gatica, que voluntariamente se exponían con fines destructivos y revolucionarios.

Como Gatica pierde la vista por su propia imprudencia, la fiscalía, que es un ente, en este caso, predominantemente partidario de la revolución, decide querellarse contra Crespo y lo formaliza por el supuesto delito de haber disparado las armas que la superioridad le entregó. Y formaliza a Crespo como si fuera autor de un delito. Una sociedad enferma. 

El Estado incurre no sólo en la anterior inconsecuencia, sino que Carabineros, formalizado Crespo, lo sanciona: lo "da de baja". Lo mandó ahí, cumplió la orden recibida, evitando que Gatica y los suyos consumaran su revolución. Y por ser exitoso, lo castiga.

Pero Crespo no era cualquier persona. Escribió un libro sobre sus desventuras por obedecer órdenes y resultó un best-seller. Ha demostrado una personalidad que atrae. Simboliza el orden que la mayoría desea.

Pero vinieron elecciones y Gatica resultó premiado con una alta mayoría con una diputación. Otro síntoma inequívoco de una sociedad enferma, que premia a quienes tratan de destruir por la violencia el orden establecido.

El carabinero Crespo ha tenido que financiar años de una defensa particular para protegerse de la persecución del Estado que lo mandó a mantener el orden, lo cual cumplió. Frecuentemente es invitado por mucha gente que lo admira. Si en el futuro todavía está libre, como trabajosa y costosamente ha logrado permanecer hasta ahora, sin perjuicio de haber estado largamente detenido, más de algún partido podría proclamarlo como candidato a parlamentario. Un premio equivalente al que recibió el que acudió al llamado de "destruir y quemarlo todo". O a algo más, como lo que recibió un cabecilla de la violencia. ¿Es o no una sociedad enferma?

Hasta ahora, puro sufrimiento injusto de Crespo, abandonado a su suerte por la institución a la cual dedicó sus mayores sacrificios personales y familiares.

La Corte de Apelaciones de Santiago tendrá que resolver si deja sin efecto o no la reiterada absolución del teniente coronel Crespo y si lo condena o no como autor de "apremios ilegítimos". (Qué ridículo). Su fallo determinará el grado de la enfermedad que sufre nuestro cuerpo social.




jueves, 11 de junio de 2026

SIN MEDIAS TINTAS

El zurdo ya se llevó puesta toda la legalidad. Con medias tintas no vamos a volver a crecer. Este país prosperó en sus mejores 30 años gracias a que Pinochet no se anduvo con medias tintas. Kast cree que, con ellas, los zurdos lo van a dejar gobernar tranquilo. No es así. El zurdo no perdona.

Milei lo ha dicho claramente: "Al zurdo no le podés dar un milímetro, porque te lleva puesto". Ésa es la realidad. El Chile grande, como nunca lo habíamos conocido en la historia, se labró sin darle al zurdo un milímetro. Pinochet le ganó la guerra. Lo malo es que, después de él, el zurdo ganó la posguerra.

Empezamos a darle, no un milímetro, sino kilómetros. Los mejores treinta años se lograron gracias a que no se le dio un milímetro. Gracias a que Pinochet metió presos a los violentistas. Tenía casi mil encarcelados al momento de entregar el poder en 1990. ¿Qué fue lo primero que hizo Aylwin? Darle no un milímetro, sin kilómetros al zurdo. Indultó a los mil. Había dicho que no iba a indultar a los autores de hechos de sangre, pero no cumplió, los liberó a todos. Y a Jame Guzmán el zurdo lo asesinó por oponerse. Y ya sin Guzmán vino la entrega total. Peor que eso, Piñera se pasó al lado zurdo y se convirtió en el peor perseguidor de militares. Le miró la cara y le hizo la pata al zurdo. Le regaló la prevaricación, el mejor negocio que ha tenido el zurdo para sacarle plata al fisco. Impune hasta hoy. 

Y le multiplicó al zurdo el tamaño del Estado por diez veces. Pues es en la única parte donde el ocio es remunerado. El zurdo no sabe ganarse la vida porque no produce nada útil. Y Piñera se la regaló. El zurdo le "agradeció": se llevó puesto a Piñera.

Aylwin llenó de plata al zurdo y persiguió a los militares con la Comisión Rettig. Después Piñera multiplicó por más de tres el número de querellas contra militares. 

Y llenaron los tribunales de jueces zurdos prevaricadores. Porque el zurdo, cuando ejerce como juez, prevarica. ¿Qué hizo Alejandoro Solís? Cuando la Corte Suprema desatendió las quejas del gobierno militar por las ilegalidades que cometía, lo dejó ahí y después fue ministro sumariante de DD. HH. e inventó un delito para encarcelar militares. "No le podés dar un milímetro o te lleva puesto". En 2015 lo hice confesar en cámara que había inventado un delito. Y con eso y riéndose de las leyes condenó a más de quinientos militares, a varios a más de mil años de presidio. "Se llevó puesta" toda la legalidad  contra todo derecho... y el zurdo se sigue llenando de plata ilícita hasta hoy. Ni siquiera Dorothy Pérez se atreve con el zurdo hoy, porque la funa o algo peor.

Por eso los zurdos están ensoberbecidos. Los comunistas, el partido de los delincuentes, han presentado una moción de ley para derogar los artículos de la ley Nain Retamal que facultan a la policía para usar sus armas ante los facinerosos. "No les podés dar un milímetro", porque te convierten al facineroso en rey de la sociedad, que es lo que es hoy.

Y Kast no sólo le ha dado un milímetro. No ha hecho nada de lo que el zurdo no quiere que haga, como indultar a los presos políticos. Ni siquiera ha ordenado a los carabineros acudir en auxilio de las víctimas del delito. Uno los llama y no van.  Me consta personalmente. Le pasó anteayer a una mujer asaltada en una bomba de bencina (LUN del 10.06.26): "Me quedé tres horas hasta poder comunicarme con amigos, porque Carabineros no llegó nunca."

Aquí les estamos dando "cancha, tiro y lado" al zurdo. Sigue haciendo lo que quiere. Y no se hace lo que no quiere, como indultar y privatizar.. 

¡Cómo se añora a un gobierno de derecha de verdad, que no les dé un milímetro! Que privatice los refugios donde derrochan los zurdos, como Codelco y Enap. Que haga crecer al país seis por ciento anual ya, como Pinochet en 1985 y después. Que encierre a los zurdos violentos --es decir, a todos-- donde deben estar: en la cárcel.       

Soñar no cuesta nada.

domingo, 7 de junio de 2026

POR SUPUESTO QUE HAY PLATA

Si el Estado vendiera Codelco tendría dinero para hacer las siguientes cosas al mismo tiempo: financiar el déficit fiscal, equilibrando el presupuesto; dar un bono extraordinario a la población vulnerable, estilo IFE de 2021, pero sin aumentar la deuda externa como esa vez, en que la incrementó en US$28 mil millones; podría también reducir dicha deuda externa, mejorando la calificación crediticia de Chile y así abaratando el servicio de la deuda restante y disminuyendo para los chilenos el costo de endeudarse en el exterior.

Ciertamente habría un boom en la economía. Aumentarían el empleo y el crecimiento. Cuando el último presidente de derecha anterior a éste, Augusto Pinochet, privatizó un conjunto de empresas estatales equivalentes a Codelco, a partir de 1985, aumentó el crecimiento a un promedio de 6,4% en 1985-89, el desempleo bajó de 11 % a 5% en enero de 1990 (cifras del Banco Central); y disminuyó en ese quinquenio el déficit fiscal tanto como la deuda externa.

¿Por qué no se puede vender Codelco? Por lo que van a decir los comunistas y sus "compañeros de ruta". ¿Y a quién le importa? Sólo a los políticos, que les tienen miedo por su capacidad difamatoria y porque no sólo practican el "asesinato de la personalidad" sino de la persona. Pero el resto de la población estaría feliz, como se pone la gente cuando recibe billetitos y encuentra empleo con facilidad.

En Codelco lo único que hacen es "pasar por el aro" al resto del país, diciendo que "es de todos los chilenos", cuando sabidamente es de los que trabajan ahí y de las fundaciones de los políticos, que reciben importantes donativos. 

El blog más leído desde que inauguré éste en 2010 fue uno en que un comentarista detalló los "gastos de Codelco en finalidades distintas a la de producir cobre". El listado de donativos a entidades vinculadas a los políticos de gobierno era impresionante. Nunca nadie desmintió al lector que hizo ese aporte. Lo leyeron 18 mil personas.

Todo el mundo sabe que Codelco es un nido de ratas. Contribuye menos al Estado que otras mineras privadas. Produce menos y sólo es top one en lo que les paga a sus trabajadores. Ahí hay sueldos de más de 40 millones de pesos y no tienen mayor exposición pública. En cambio, los medios sacrificaron en la hoguera de la actualidad a una candidata cuando descubrieron que había ganado un sueldo de $17 millones en una universidad privada.

Es el el doble estándar chileno instalado acá por el comunismo. Pero se les puede dejar callados preguntándoles por qué no pagan desde hace años las contribuciones de los numerosos bienes raíces que tiene el partido rojo, moratoria que ya se la quisieran los deudores de contribuciones a los cuales les sacan a remate sus inmuebles desde que se atrasan un semestre.

No les sigan mirando la cara a los comunistas. Hagan lo que le conviene al país, vendan Codelco y comencemos los segundos mejores 30 años de la historia de Chile.

Si el gobierno no sabe cómo hacerlo, ya he sugerido que le ofrezcan el ministerio de Minería a José Piñera Echenique, que ya supo hacerlo cuando tuvimos una crisis previsional y cuando tuvimos otra minera debido a la propiedad estatal de los yacimientos determinada en la Constitución.

¿Qué espera, presidente Kast?

jueves, 4 de junio de 2026

EL GRAN VACÍO DE LA CUENTA PRESIDENCIAL

Habría debido escribir esto el lunes, pero se desataron acontecimientos ocasionados por la reinante impunidad de los delitos, lo cual me obligó a escribir en defensa del patrimonio familiar, no tanto porque éste tuviera importancia pública, sino por ser este blog y mi espacio en X los únicos medios de denunciar un atropello delictual más. 

Mientras la sociedad libre permita tener acceso a algunas redes, cualquiera puede denunciar los atropellos que sufra, aunque los medios de la corriente dominante "miren para otro lado", como si no existieran. Tal vez si Alejandro Correa hubiera dispuesto de o utilizado estas herramientas comunicacionales menores para dar una voz de alarma cuando alguien invadió su terreno en Quilpué, el que lo perpetró no se habría sentido tan amparado por el sistema como para contratar un sicario y asesinar al propietario, buscando hacerse de su bien raíz. Claro, no contaba con que una hija de Correa después removiera cielo y tierra hasta obligar a la justicia a aplicar la ley.

Como en Chile impera una dictadura judicial con fines de lucro, sin debido proceso (el acceso a éste es un derecho humano), se ha encarcelado a medio millar de exmilitares y sus colaborades civiles. Sin probar que hayan cometido delitos reales y contraviniendo leyes expresas y vigentes sobre debido proceso, amnistía y prescripción. Esto configura el delito de prevaricación judicial, sancionado en el Código Penal con hasta cinco años de privación de libertad.

Ante los atropellos de nuestra dictadura judicial ya por más de diez años, han asumido la defensa de la legalidad importantes autores, como Adolfo Paúl Latorre (su libro Prevaricato, cuya nueva edición corregida y aumentada está en librerías) y Jorge Eduardo Montero, con su monumental "Condenas Sin Ley, Juicios Sin Garantías" hoy en proceso de impresión. Entre ambos suman casi mil páginas probando y denunciando el atropello a la ley, la persecución ilegal de personas jurídicamente inocentes (el autor de un delito prescrito o amnistiado es jurídicamente inocente) y la continua sustracción al erario de centenares de miles de millones de pesos. Nunca antes se había visto escándalo semejante en Chile.

Y también continúa perpetrándose el atropello a leyes expresas y vigentes, condenas a inocentes y la violación de los derechos humanos de exmilitares y sus colaboradores civiles que tienen derecho a un debido proceso, a la igualdad ante la ley, a los beneficios carcelarios para todos. Todo lo cual se les desconoce.

Había ilusión ciudadana en el sentido de que, habiéndose elegido por primera vez un gobernante partidario de la Junta, que había votado Sí a Pinochet en 1988 y luego abandonado la UDI ante su deslealtad al legado del gobierno que la prohijó, el tema iba a merecer no sólo una mención de parte del presidente en su primera cuenta pública, sino también el anuncio de medidas concretas para poner fin al escándalo, entre ellas el indulto de los indebidamente presos y la denuncia ante la Fiscalía penal para hacer efectiva la responsabilidad penal de los prevaricadores. 

Pero el presidente no dijo una sola palabra sobre el tema. Como si la demolición del estado de derecho no se hubiera perpetrado. Como si hubieran prevalecido la presunción de inocencia y el debido proceso respetuoso de los derechos humanos de todos. Y como si nadie nunca le hubiera sustraído ilícitamente al Estado, cuya jefatura ostenta el presidente, centenares de miles de millones de pesos a lo largo de diez años de prevaricaciones impunes. 

Dejo constancia de que el sector que me representa se siente profundamente defraudado. Atribuimos el imperdonable silencio a que la violencia del comunismo ha amedrantado al presidente.

Wilde escribió que no hay una segunda oportunidad para dar una primera impresión. Lo que tuvo José Antonio Kast fue la oportunidad de reafirmar la legalidad y ha sido desaprovechada. Peor aún, en estos días los abogados de su ministerio de Justicia han alegado a la par con los querellantes desconocedores del estado de derecho para llevar a presidio a un nonagenario enfermo terminal que ha perdido la razón. Sorprendentemente la Corte Suprema, teniendo un prontuario oscuro en la materia, en ese caso ha impedido que se perpetre otra escandalosa prevaricación adicional.




.

martes, 2 de junio de 2026

EL GARROTE Y LA ZANAHORIA

Tras un par de horas de angustia por la suerte de mi hijo enfrentado a tomadores de terreno violentos, tengo que decir que el problema se ha solucionado gracias a personas civiles que se reunieron prontamente en el lugar de los hechos, algunas de las cuales usaron la vieja táctica del garrote y la zanahoria.

Las autoridades a las cuales se acudió brillaron por su ausencia. Por eso el país está plagado de tomas: porque la autoridad no saca al primer ocupante.

Tras intercambios de palabras no del todo amistosos entre el usurpador desafiante y un hijo de la propietaria, más gente acudió al lugar. Se les advirtió a los tomadores acerca de la gravedad del delito que estaban cometiendo. Alguien por su cuenta dijo que venía "una micro de Carabineros", lo cual no era verdad, pero sonó convincente.

Otro dijo que el predio pertenecía a una persona importante, lo cual es efectivo: es de mi mujer. Alguien más insinuó que probablemente ella iba a llamar al presidente para que ordenara a la policía actuar rápidamente. Eso comenzó a crear una atmósfera de inquietud entre los usurpadores. 

Otro dijo que Seguridad Ciudadana de la municipalidad, cuyo acalde es del Frente Amplio pero no quiere más tomas (ya tiene once) vendría y destrozaría o confiscaría todos los enseres de los ocupantes, como ya había hecho una vez anterior. 

Todo lo anterior fue el garrote. Pero pienso que lo más eficaz fue la zanahoria. 

Una tercera voz la aportó: le dijo al jefe de la toma que conocía otra propiedad menos conspicua, donde podría instalarse. Y que era de una persona que no se preocupaba mucho de vigilarla, así es que podría quedarse en ella con menos problemas que en ésta.

Milagrosamente el jefe de la toma, ya en posesión del nuevo dato, empezó a recargar sus enseres en su camión y procedió a marcharse junto a sus acompañantes.

Fue una solución bastante "a la chilena": al margen de la ley y la autoridad.

Fue la tercera toma del mismo terreno. Será hasta la próxima. Las autoridades, llamadas con urgencia, brillaron por su ausencia. Pero se alcanzó un acuerdo político. Lo califico así porque el costo lo pagará otro, lo cual es de la esencia de los acuerdos políticos.

Y yo quedo listo para preocuparme del artículo que pensaba escribir hoy, sobre el silencio de la cuenta presidencial acerca de la situación más ilegal, inmoral y por añadidura gravosa para el erario del Chile actual.

AHORA ME TOCÓ A MÍ

Cuando escribo estas líneas acabo de recibir el llamado de un hijo, desde nuestra propiedad agrícola a la entrada de Maipú, en Av. Pajaritos con Américo Vespucio.

Sujetos dispuestos a todo han violentado la entrada y puesto un candado propio. Mientras descargan cosas. Mi hijo mío les ha dicho que su proceder es ilegal, pero le responden que no les importan las leyes. 

Él ha llamado a Carabineros y a Seguridad Ciudadana del municipio, pero nadie hasta este minuto va. 

Esta propiedad producía verduras y hortalizas, pero los atentados dejaron sin electricidad al pozo de riego. Atentados para robar cables de cobre. Dos veces. 

Y es tercera vez en los últimos meses que la ocupan, pero ahora es una cosa más masiva, más violenta y por parte de gente más desafiante.

Las otras veces habíamos acudido a Carabineros, pero se negaron a ir sin previa orden judicial, aunque era delito flagrante. ¡Un juicio! ¿Cuánto demora eso? Es el mundo real. 

Pero la Seguridad del municipio había por fin trasladado a los ocupantes ilegales. Si bien éstos estaban siempre rondando y amenazando. 

Se sembró alfalfa para ser regada por la lluvia. Pero pocos quieren trabajar ahí por el riesgo y las amenazas de potenciales tomadores que rondan el lugar.

Ayer leí en El Mercurio del caso del emprendedor de Puerto Montt al que le roban una y otra vez, denuncia a la PDI, a Carabineros y a Seguridad Ciudadana y nadie le presta auxilio, pese a que les indica dónde viven los ladrones y dónde guardan lo robado. 

Ése es el Chile real.

¿Cómo producir si te roban lo que produzcas, te usurpan la tierra y te cubren de amenazas e insultos? ¿Cómo trabajar la tierra si cualquier delincuente puede invadirla en cualquier momento?

Le ha pedido a mi hijo que no se arriesgue ni oponga resistencia, porque el peso de la ley, desde 1990, cae sobre los propietarios y productores. Ni pensar en usar un arma contra los usurpadores.

Vivimos en el Chile de los hechos, no en el de los discursos.