Me refiero a la pérfida carta a El Mercurio de hoy del periodista DC Abraham Santibáñez, haciendo imputaciones canallescas e inaceptables al Gobierno Militar. Son un reflejo de la duplicidad en la conducta del partido a que pertenece, principal incitador de la intervención militar en 1973 y después, en 1991, peor cuchillo de quienes acogieron su llamado.
Los asesinatos de Lonquén, perpetrados en 1973 por carabineros rasos y civiles de la zona, en venganza por conductas, durante la UP, de una familia pro-UP, fueron actos de venganza absolutamente desconocidos hasta para el propio comisario de Lonquén, que había recibido la circular de Pinochet a "todas las unidades" del país en orden a respetar los derechos humanos. Si ni siquiera el comisario supo de los crímenes, mucho menos la Junta.
El siguiente párrafo de Santibáñez es especialmente pérfido:
"El ministro Bañados permitió que se rompiera definitivamente el secreto oficial impuesto en horrendos crímenes de lesa humanidad".
¡Secreto oficial impuesto! Completamente falso y malévolo.
Lamentable conducta la de plegarse a la estrategia comunista para desprestigiar a quienes salvaron a Chile del régimen totalitario y lo convirtieron en ejemplo de prosperidad y democracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario