domingo, 31 de agosto de 2014

Desarticulación Nacional

      Los socialistas no conocen la naturaleza humana. Si la conocieran, no serían socialistas. Cuando están en el gobierno creen que pueden aplicar sus medidas, cambiando a la sociedad, sin que los miembros de ella cambien su comportamiento. Y porque están equivocados es por lo que han fracasado una y otra vez en el gobierno de los países.

      Cuando terminó la II Guerra Mundial, en Gran Bretaña ganaron el gobierno los socialistas, que allá se llaman laboristas. Tenían un completo plan de gobierno para controlarlo todo. Pero, como habían ganado el poder en un país democrático, sus planes no funcionaron, porque la gente se comportó de la manera que más le convenía y no de la que estipulaban los planes socialistas. Éstos fracasaron y los laboristas pronto perdieron el poder a manos de los conservadores. Con los años entendieron y dejaron a un lado sus planes quinquenales y basura parecida, adaptándose a la economía de libre mercado, con Tony Blair, pero no fue suficiente, porque han vuelto a gobernar los conservadores. Está pasando en todas partes. Hasta en Suecia, que fuera el paradigma del “socialismo democrático”, se ha abandonado el “Estado de Bienestar” y gobierna la derecha.

      La comparación con Gran Bretaña me la sugirió una medida socialista, el ranking de notas, que está fracasando porque cada vez más alumnos se cambian de colegios buenos a colegios peores para mejorar su ranking y así facilitar su ingreso a la universidad. Están desarticulando a los mejores colegios. Si hubiera educación libre, no habría una prueba estatal para entrar a la universidad, sino que cada una resolvería por sí misma a quién admitir.

      Pues la asociación de ideas con el caso británico provino de que recordé mis visitas a la embajada de Chile en Londres, una elegante mansión de ridículamente reducido frente y extenso fondo, cuya atrabiliaria arquitectura obedecía a una política socialista de comienzos del siglo XX que gravaba con impuestos a las viviendas de acuerdo al metraje de su frente. Las nuevas edificaciones entonces se adaptaron, se construyeron ridículamente angostas y pagaron menos impuesto territorial.

      Todos los notorios fracasos del socialismo han sido profusamente publicados en el mundo civilizado, pero como acá la gran mayoría no entiende lo que lee y por tanto no lo sabe, votó masivamente por “el otro modelo”, que es el socialista. Y Michelle 3.0, que es la verdadera Michelle, porque la 2.0 de 2006-10 era tímida y se entregó en manos de gente “que sabía mejor”, ahora, en 2014-18 se ha creído el cuento y atiende a su corazoncito, que siempre ha estado muy, pero muy a la izquierda, junto al de Eyzaguirre. Y entonces está desarticulando el país.

      Hasta Pancho Vidal se está dando cuenta. Hay un indicio en su columna de ayer en “El Mercurio”, cuando dice que las grandes empresas son sólo el uno por ciento del total, pero producen el 84 por ciento de los bienes de consumo. Y hasta habla de la “locomotora que tira el carro”, expresión que yo he usado tantas veces para señalar que si usted dispara contra la locomotora se detendrá todo el convoy. Es que cuando usted concentra el fuego en ese uno por ciento, está amenazando al 84 por ciento del consumo. Y a un porcentaje parecido, si es que no mayor, de la inversión.

      Ayer, también en “El Mercurio”, el economista Sergio Urzúa comenta la gran caída que han experimentado, suprema ironía, las importaciones de retroexcavadoras, como parte de la disminución de las importaciones de bienes de  capital.

      En una reunión  reservada oí a un experto tributario de la Concertación expresar su certeza de que la Reforma Tributaria es tan compleja que simplemente no puede funcionar; y que si se aprueba tal como está, ya hay numerosos especialistas estudiando la manera de eludir sus impactos. Pero la incertidumbre que ha generado es inmensa.

      Conozco inversionistas que, simplemente, dirigen sus capitales a países más benévolos con las empresas, como Colombia, México y Perú. El capital es así y por eso existe. Si no se comportara de esa manera ya habría caído por completo en manos de gobiernos socialistas. Y se aleja hasta de los que no son tales, cuando lo gravan en demasía. Leí al pasar en el diario que un importante conglomerado norteamericano está trasladando sus instalaciones a Canadá, donde los impuestos son más bajos.

      Y no es sólo un problema tributario. Viene un nuevo Sernac empoderado, que les hará más difíciles las condiciones a las empresas. Viene una Reforma Laboral que hará más costosa la mano de obra y aumentará la conflictividad sindical. Todavía no se tranquilizan las aguas en la industria de la salud privada, tras el choque de opiniones entre las autoridades del sector que dejan entrever la reestatización del sistema y las que niegan que ello vaya a suceder.

      En el sector previsional nadie sabe qué significará la existencia de una AFP estatal. En la agricultura, la minería y la energía tampoco nadie sabe qué alcances tendrá la reestatización de los derechos de agua.

      En la educación, que a su vez es una importante industria, ya la persecución contra el lucro detuvo mucha inversión privada en nuevos planteles de todo nivel y acarreó enormes pérdidas de capital a los nacionales y extranjeros que habían aventurado el suyo en la enseñanza superior.

      Hasta la impunidad de los terroristas que ponen bombas ha tenido consecuencias económicas, pues a raíz de ella y de la renuencia a aplicar la Ley Antiterrorista los atentados han menudeado, generando advertencias en otros países a los turistas que se dispongan a visitar Chile, lo cual repercutirá en la industria del turismo.

      El conjunto de todas esas amenazas al patrimonio privado y de la incertidumbre que generan ha llevado a una fuerte devaluación de la moneda, que sólo puede explicarse en esa magnitud por la falta de seguridad en el futuro de la economía chilena.

      El Gobierno que ha provocado todo eso contribuye a agravar la escasez y en encarecimiento de la electricidad deteniendo el principal proyecto de generación de energía hidroeléctrica no contaminante y barata. Ha declarado que no lo dejará siquiera iniciarse durante su período.

      Y como corolario, casi buscando un seguro para convencer a todo el mundo de que la incertidumbre “va” y cualquier cosa puede suceder en Chile, anuncia una Reforma Constitucional acerca de la cual hay una sola certeza (supongo que esto no lo discutirá nadie): que tras ella será mucho más fácil privar a cualquiera de su propiedad privada, por simple mayoría. Porque ése ha sido siempre el anhelo de todo socialismo de verdad.

      Salvo los mil días de Allende, nunca había visto en el país una política tan amplia y metódica de desarticulación de la confianza de los emprendedores y de las bases del progreso nacional en libertad.

viernes, 29 de agosto de 2014

¡Felicitaciones!

          Sí, felicitaciones para usted, porque tiene el privilegio de estar leyendo el único medio informativo del país, oral o escrito, digital o en papel de imprenta, que ha informado sobre TODOS los antecedentes reales que rodearon el caso del diferendo sobre un triángulo en nuestra frontera norte, aparentemente cerrado a partir de ayer por el Gobierno.

          Ese Gobierno, su "Hermano Mayor", con la complicidad involuntaria o voluntaria de los demás medios, lo desinformó metódicamente a usted de aspectos esenciales del asunto y luego sacó bruscamente dicho asunto de la actualidad y lo dio por superado, no estándolo.

          No se discute algo que tenga significancia económica, pues son 37 mil metros cuadrados de arena estéril, expuesta a salidas de mar y cuyo valor comercial no podría pasar de UF 0,1/m2. Es decir, estamos hablando de un terreno que en el mejor de los casos valdría 90 millones de pesos, que no es nada en el contexto de dos economías nacionales.

          Pero es que el tema es otro: se trata de saber quién tiene la razón y quién no en el diferendo. Y, a ese efecto, hoy todos los demás medios, fácilmente controlados por el "Hermano Mayor" y con la complicidad de la oposición, que ha hecho causa común con aquél, por considerar que se trata de un “problema-país”, dado su carácter fronterizo, han dado por cerrado el caso del triángulo con la declaración emitida ayer por el canciller. Pero ésta carece de todo valor, porque tiene dos componentes, el uno falso y el otro absurdo. No obstante, ambos han sido hoy consagrados como verdades inconcusas por la fácilmente manejable opinión pública chilena.

La falsedad consiste en decir que la frontera terrestre con Perú comienza en el Hito Uno señalado por la Corte de La Haya para fijar el límite marítimo; y el absurdo, en afirmar que el paralelo que pasa por dicho Hito Uno es la frontera terrestre entre ambos países hasta el mar.

          Lo primero no es verdad, porque al oeste del Hito Uno hay 264,50 metros de tierra hasta el mar. Luego, es un trecho de frontera terrestre, y la Corte de La Haya no tenía facultad de establecer una frontera terrestre y no pudo haberlo hecho. Entonces, se trata de saber cuál es ella a lo largo de esos 264,50 metros, que para el canciller no existen pero en la realidad existen y cualquier los puede ir a ver. Y la respuesta está en el artículo 2 del Tratado de 1929: la frontera terrestre allí corre hacia el oeste por la “línea de la Concordia”, que une el Hito Uno con el punto “Concordia”.

          Lo segundo es absurdo, porque un paralelo sólo constitutivo de límite marítimo no puede ser a la vez límite terrestre, y el canciller afirma que sí lo es en esos 264,50 metros. Para evadirse del clima del absurdo hay que admitir que el límite terrestre en esos 264,50 metros es la referida “línea de la Concordia” (como se ha llamado históricamente la frontera terrestre con Perú), desde la orilla del mar, en el “punto Concordia”,  hasta el Hito Uno.

          Como la Corte de La Haya incurrió, a su turno, en otro absurdo, el de fijar un límite marítimo en un punto diferente al del comienzo del límite terrestre y 264,50 metros tierra adentro, dejando un triángulo de 37 mil metros cuadrados de territorio peruano con costa seca, el árbitro que conozca del diferendo chileno-peruano suscitado en los últimos días, que será el presidente de los Estados Unidos, según el Tratado de 1929, seguramente va a convocar a las partes a un avenimiento y les va a decir algo así como lo siguiente, por mero sentido común:

          “Miren, de todos los antecedentes que he estudiado, me ha parecido que efectivamente hay un triángulo de 37 mil metros cuadrados de territorio peruano que, a raíz del fallo de La Haya, ha quedado con “costa seca”. Al mismo tiempo, eso establece el absurdo de que difieren el punto donde comienza la frontera terrestre entre ambos países del punto donde comienza la frontera marítima. Todo eso se arreglaría si Chile comprara al Perú ese triángulo, que mis expertos sostienen que no vale más de 150 mil dólares, que es mucho menos de lo que va a costar la prolongación de este arbitraje”.

          Como ambas partes van a haber, a esas alturas, leído mis blogs sobre este tema y van a estar, por tanto, convencidas de la razonabilidad de la propuesta del presidente de los Estados Unidos, seguramente la van a aceptar. Y entonces Chile hará muy bien en desminar, emparejar y tal vez pavimentar el triángulo que compre, levantando un monumento conmemorativo de la amistad chileno-peruana, con un pequeño restaurante donde los visitantes de ambos países o de otros podrán comprar café y galletas y departir amablemente, comentando la manera civilizada en que se resolvió un conflicto tan insignificante.

          ¡Felicitaciones, una vez más! Usted ahora sabe la verdad completa acerca del diferendo sobre el triángulo, verdad que la inmensa mayoría de los chilenos; y también el canciller, obviamente ignoran!

Y, “más temprano que tarde”, usted comprobará que en este preciso momento tuvo el privilegio de prever algo que de todas maneras está por venir, y me lo va a agradecer.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Tal Vez Soy Indispensable


          Siendo la marcha peruana al triángulo al norte de Arica una de las principales informaciones de estos días en el país, en ninguna parte se ha informado sobre un aspecto esencial de esa noticia: dónde comienza la frontera terrestre chileno-peruana. He revisado “La Segunda” de ayer, “El Mercurio”, “Las Últimas Noticias”, “La Tercera” y “El Mostrador” de hoy y vi anoche un informativo de la TV. Ningún medio explica los antecedentes acerca de cuál es la frontera terrestre entre ambos países en el lugar de la marcha. El único medio nacional que lo ha hecho, el viernes 22 de agosto, ha sido este blog. Y se trata de una información esencial para entender el diferendo.

          En el hecho, casi todos los medios parecen “pauteados” por la Cancillería para afirmar que hay “una actitud inamistosa del Perú” o una “provocación” contra Chile con motivo del mapa publicado por ese país, pero nadie da razones. ¿Tan absolutamente controlada está la prensa chilena?

          En todas las informaciones se omite un dato fundamental, cual es el de que el límite terrestre está clarísimamente fijado en el art. 2° del Tratado de 1929, que dice así: “El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas partes, y, en consecuencia, la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella".

            El referido Tratado está plenamente vigente. Las mediciones  generalmente aceptadas establecen que el punto denominado “Concordia” está en los 18°21’.08” de latitud Sur.

            Entretanto, el Hito Uno, fijado como comienzo del límite marítimo entre ambos países por la Corte de La Haya, está en los 18°21’03” Sur, es decir, unos metros más al Norte y al Oriente del punto “Concordia” (ver mapa en “La Tercera” de hoy). Pero dicho diario no expresa la conclusión obvia de la información que entrega: el triángulo reclamado por el Perú existe y pertenece a ese país.

            A la desinformación chilena sobre este tema se añade, como factor de confusión, un disparate insigne cometido por la Corte de La Haya: fijar como comienzo del límite marítimo el Hito Uno, que está tierra adentro y con la agravante de que difiere del comienzo del límite terrestre acordado entre ambos países.

            La posición chilena de afirmar implícitamente que el paralelo que pasa por el Hito Uno se ha convertido en el límite terrestre entre ambos países no resiste ningún análisis, pues, primero, la Corte de La Haya no tenía atribuciones para fijar ningún punto del límite terrestre y, segundo, tampoco dijo que lo estuviera fijando, sino que quiso determinar el comienzo de la frontera marítima hacia el Oeste de la costa.

            Alguien tiene que decir en Chile que la postura de nuestro gobierno frente al anuncio de una marcha peruana al triángulo es errónea, porque dicho triángulo existe y es peruano, según el Tratado de 1929. Sostener lo contrario implica exponerse a una derrota sonada en el juicio arbitral previsto en el mismo Tratado de 1929, que designa para zanjar las diferencias susceptibles de producirse entre ambos países al Presidente de los Estados Unidos. No puede caber duda de que el árbitro, si es convocado, va a medir diez kilómetros desde la cabecera norte del puente sobre el río Lluta hasta topar con la costa y, por tanto, va a decir: “el punto “Concordia” está aquí.”

Si las mediciones tenidas por buenas hasta hoy fueron correctas, ese punto va a estar en 18° 21’ 03” Sur, levemente al Sur Poniente del Hito Uno; va a haber un triángulo peruano con “costa seca” y la Cancillería chilena, de la cual se han hecho cómplices todos los medios informativos, salvo este blog, va a tener que tragarse sus palabras y discurrir un nuevo truco para engañar a nuestra fácilmente engañable opinión pública y “pasar piola”.

            Un distinguido comentarista de este blog, Ciro Cárdenas, ha afirmado (ver comentarios al blog del 30 de enero de 2014) que, midiendo con Google Earth, el punto “Concordia”, éste resulta estar al Norte del Hito Uno, lo que haría desaparecer el triángulo pretendido por Perú.  A raíz de mi blog del 22 de agosto, los comentarios de PavezWellman y Cristián Muñoz agregaron nuevos antecedentes de interés sobre la medición de diez kilómetros al Norte del puente sobre el río Lluta, que era uno en 1929, pero ahora son dos. Ciro Cárdenas no insistió en que el punto “Concordia” quedaría al Norte del Hito Uno.

            Si Chile y Perú no logran ponerse de acuerdo, va a ser el Presidente de los Estados Unidos el que va a resolver el diferendo, tras medir diez kilómetros desde el puente sobre el río Lluta que había en 1929 hasta la costa. Y entonces, tras correr nuevos ríos de tinta de información y desinformación sobre el tema y gastarse unas decenas de millones de dólares en abogados, expertos, viajes, peritos, hoteles, viáticos y martinis, previsiblemente vamos a resignarnos a que los peruanos se queden con su triángulo de 37 mil metros cuadrados o lo que fuere, o sin ningún triángulo, pero en ambos casos en varios, sino muchos, años más.

            Nada de este análisis ha hecho la prensa nacional “cuadrada” con la Cancillería en una postura insostenible, probando una vez más con ello lo indispensable que es la presencia del autor de este blog en la escena informativa nacional.

          

martes, 26 de agosto de 2014

Morir de Felicidad

El aumento de impuestos que propone el Gobierno tiene, dice éste, como propósito disminuir la desigualdad, pero su solo anuncio está haciéndola aumentar.

Las más recientes cifras sobre desempleo revelan que en el decil (diez por ciento) más pobre de la población el desempleo aumentó entre marzo y junio de 18,2% a 21,7%, mientras que en el decil más rico sigue habiendo pleno empleo, pues los desocupados aumentaron también, pero de 0,5% a 1,6%, ambas cifras representativas de ocupación total según cualquier parámetro habitual.

          Siempre he señalado que la causa principal de la alta desigualdad de ingresos en Chile reside en que la legislación socialista les impide a los pobres encontrar ocupación, mientras los ricos encuentran siempre trabajo cuando lo necesitan. Por eso la legislación laboral socialista aumenta la desigualdad. Y la reforma laboral, anunciada como parte de la revolución en marcha para cambiar el modelo de economía libre por “el otro modelo” de intervención estatal, lo hará aún más.

Típica medida contra los pobres ha sido el reciente aumento del salario mínimo obligatorio, que lanza a más trabajadores poco calificados al mercado informal, donde ya están los desocupados más pobres, creándoles a éstos una nueva competencia y haciéndoles bajar aún más los ingresos de todos los relegados ahí por las “conquistas sociales”.

          La última encuesta ocupacional revela precisamente eso: han disminuido los empleadores, que son los que dan empleo con contrato, en 3,4%; luego, han disminuido también los “asalariados con contrato y seguridad social”, en 2,4%, pues la gente debe irse al mercado informal, y por eso aparece un aumento de los “independientes”, de 3,6%. El desempleo global subió de 6,3% en mayo a 6,5%, mientras la tasa de ocupación de los chilenos cayó de 56% a 55,7%.

          Cuando, para enfrentar la crisis mundial de 1981-82, el Ministro de Hacienda Hernán Büchi reactivó la economía y la llevó a tasas de crecimiento de dos dígitos, sus medidas básicas consistieron en rebajar los impuestos a las empresas a 10%, premiar el ahorro mediante el FUT y congelar el salario mínimo, lo que redujo el desempleo a poco más del 5% a principios de los ’90, mientras se privatizaban empresas estatales que perdían dinero y se admitía pagar su precio con documentos de la deuda externa, disminuyéndola sustancialmente.

          Las privatizaciones, el FUT, la reforma previsional que creó las AFP, junto con la creación de las isapres y la apertura de la economía al exterior, fueron los pilares del modelo chileno que explicaron el “boom” económico posterior. El ingreso por habitante, que era de los más bajos de América Latina a mediados de los ’70, pasó a ser el mayor de ella. Pero la actual revolución socialista en marcha se propone cambiar ese modelo exitoso por otro intervencionista, fracasado en todo el mundo.

          Ya los sucesivos gobiernos de la Concertación (incluyo entre ellos el de Piñera) fueron deteriorando el modelo inicial, subiendo los impuestos y aumentando el tamaño del Estado.

          Tal vez no sea casual, entonces, que cuando asumieron los gobiernos de corte estatista en 1990, anunciando que “la alegría ya viene”, la tasa de suicidios de los chilenos, que era de 5,6 por cada cien mil, comenzara a subir y llegara a más del doble, 12,7 por cien mil, en 2009 (“La Tercera”, 24.08.14, p. 40).

          ¿Aumentará la actual revolución para cambiar el modelo todavía más el número de los que decidan “morir de felicidad”?

domingo, 24 de agosto de 2014

Nueva Etapa de la Revolución

Nuestra revolución marxista ha pasado a otra etapa. Hasta ahora se desarrollaba vía proyectos de ley actuales o futuros (impuestos, educación, Constitución) o anuncios expropiatorios como los relativos a los derechos de agua o las cotizaciones de salud.

Ahora el ministro Arenas quiere pasar a la etapa de las apropiaciones estilo Kirchner, que yo he llamado “zarpazos”: para financiar la capitalización de Codelco por US$4 mil millones, pretende parte de los Fondos Soberanos y de Reserva Previsional, que están invertidos en el exterior en papeles de primera clase y se supone destinados a superar los períodos de “vacas flacas” de la economía interna y a respaldar las futuras pensiones solidarias.

Esos fondos son administrados por un Comité Financiero autónomo, cuyo presidente, Arturo Cifuentes, se opuso al antedicho “zarpazo”, lo que molestó a Arenas, quien le pidió la renuncia. Al no presentarla aquél, lo destituyó. Pero este procedimiento ha sido objetado por la Contraloría, y a raíz de eso el gobierno ha dictado un decreto que autoriza al Ministro de Hacienda a destituir al presidente del Comité Financiero mediante una simple resolución. Dictada ésta, dará el “zarpazo”.

          Cifuentes tiene toda la razón al oponerse a que los Fondos Soberanos y de Reserva Previsional vayan a una empresa que dilapida irresponsablemente los recursos y que ha protagonizado en años pasados “el mayor desastre financiero que haya afectado a los chilenos”, como ha denunciado su ex director, Andrés Tagle. Pues a raíz de ruinosos contratos de ventas futuras a clientes chinos, a precios de menos de la mitad del de mercado, y siendo ventas de cobre que no tenía, Codelco tuvo que comprarlo por US$4.700 millones de dólares en la Bolsa de Londres, “para pagar a las contrapartes, que sin duda se hicieron más ricas en la misma cantidad a costa del error”, según ha escrito Tagle (“La Tercera”, 23.08.14).

          Ya desde la administración Aylwin Codelco venía haciendo pilatunadas ruinosas en operaciones a futuro (“davilazo”.) Pero entonces costaron sólo centenares de millones de dólares en pérdidas, mientras las más recientes han sido de miles de millones.

          Claro, Codelco no es, de hecho, “de todos los chilenos”, como muchos de éstos repiten y creen, sino una empresa estatal que ha sido “privatizada” por el marxismo. Los sindicatos marxistas consiguen, bajo la amenaza de la fuerza, condiciones y bonos muy por sobre los de mercado. Los prohombres de la izquierda han sido sorprendidos medrando de Codelco de manera impresentable, como en el caso de un embajador que, junto a este desempeño, hacía informes mensuales absolutamente prescindibles para la empresa, sobre temas tan ajenos a su giro como los conflictos en el oriente. Esos informes le reportaban millones de pesos mensuales a su ¿autor?, pero casi nadie los leía, salvo una persona que comprobó que estaban escritos a mano y con una letra cambiante de un mes a otro, sugiriendo el uso de una institución izquierdista de antiguo cuño, el “medio pollo”.

Sabiendo todo eso, Arenas quiere obligar a los Fondos Soberanos y de Respaldo Previsional a financiar la ampliación de la dispendiosa empresa. ¿Por qué, en vez de eso, no empiezan los “beneficiarios” marxistas de su “privatización” clandestina por “apretarse el cinturón”, dejar de vender cobre a menos de la mitad de su precio y así, por la vía del mejoramiento de sus resultados, obtienen los créditos que necesitan para ampliar su operación?

viernes, 22 de agosto de 2014

Obama No Me Contestó

          El 30 de enero le dirigí en este blog una carta a Barack Obama en su condición de eventual árbitro en el diferendo chileno-peruano sobre el límite terrestre. No recibí respuesta, si bien entre los comentarios de ese blog hubo uno en inglés firmado por “Barak Obama”, pero, siendo el nombre correcto “Barack”, sospecho que la respuesta era apócrifa (todo el mundo escribe correctamente su propio nombre.) Pero, bueno, tarde o temprano el presidente norteamericano, como árbitro designado en el Tratado de 1929, deberá precisar el límite terrestre, si es que las partes no se ponen de acuerdo.

          Pero, si fueran razonables, fácilmente deberían lograrlo. Lamentablemente parecen no serlo: en estos días, al leer la profusión de informaciones sobre el diferendo, he visto sin sorpresa que se omite un dato fundamental: el límite terrestre está clarísimamente fijado en el art. 2° del Tratado de 1929, que dice así: “El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas partes, y, en consecuencia, la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella".

          Yo en mi blog del 30 de enero invitaba a Obama a hacer la medición conmigo, pues tengo un aparatito que mide la distancia que uno camina o trota, de modo que si ambos partíamos del puente sobre el Lluta podíamos enterar 10 kilómetros hasta tocar la costa, es decir, la orilla, y hallar del “punto Concordia”. Pero como habría un problema para fijar la dirección de la caminata, es más fácil recurrir a Google Earth, como lo hizo mi lector Ciro Cárdenas, y precisar exactamente el punto de la costa que está a diez kilómetros del río Lluta, y él comprobó que se ubica a 18°20’34’’ sur. Ése sería el “punto Concordia”, inicio del límite terrestre.

          Los peruanos sostienen que el mismo está al sur del “Hito número Uno” utilizado por la inepta Corte de La Haya para fijar el límite marítimo, que es el paralelo que pasa por dicho Hito Uno. Si el “Punto Concordia” quedara más al sur que el Hito Uno, se generaría un triángulo de territorio peruano sin mar adyacente, es decir, con “costa seca”. Pero la mala noticia para los peruanos es que mi lector Ciro Cárdenas, al medir mediante Google Earth la distancia de diez kilómetros para determinar el “Punto Concordia”, comprobó que está 996 metros AL NORTE del Hito Uno. Es decir, s.e.ú.o., no hay tal “triángulo peruano” con costa seca ni nada. Simplemente un inicio del límite terrestre al norte del inicio del límite marítimo, con  996 metros de territorio chileno con "costa seca”.


          Estos datos no están contenidos en los ríos de tinta que corrieron en días pasados a raíz del reciente mapa peruano que ha ocasionado la protesta de Chile. Sea como fuere, la solución al diferendo la contiene Google Earth y seguramente Obama o quien lo suceda deberá ratificarlo así y aconsejar alguna solución razonable para el absurdo creado por los incompetentes jueces de La Haya, que fijaron el inicio de un límite marítimo tierra adentro, sin hacerlo coincidir con el límite terrestre fijado en el Tratado de 1929.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Verdaderas Mentiras

          Días atrás una voz de mujer joven, que decía ser periodista del programa “Mentiras Verdaderas” de La Red, me llamó para pedirme que asistiera a ser entrevistado por su conductor, a quien yo de pasada había  visto conversando en pantalla con variados personajes que decían cosas truculentas del Gobierno Militar, como evidente contribución de continuidad a la “Campaña Nacional de Lavado Cerebral” que se desarrolla en esta larga y angosta faja de tierra desde 1990 y a la cual Sebastián Piñera hiciera una tan significativa contribución en septiembre de 2013.

No tengo ningún interés en aparecer en la TV y sólo acepto concurrir a ella en cumplimiento de mi misión, bastante solitaria, de casi único cerebro-todavía-no-lavado y que conserva un recuerdo lúcido de la verdad histórica previa a la transformación de los agresores en “agredidos”, de los victimarios en “víctimas” y de los totalitarios en “demócratas”, conjunto de travestidos que le cuestan 300 millones de dólares anuales al erario como compensación por el “injusto perjuicio” que se les ha inferido de no haberles dejado en 1973 transformar nuestra “democracia burguesa” en una “democracia popular” como la de Cuba, Corea del Norte o Alemania del Este.

Entonces acepté ir a “Mentiras Verdaderas” el martes a las 22.30. Mails y llamados posteriores a la invitación añadieron que también iría el ¿ex? guerrillero del FPMR, Enrique Villanueva Molina, recientemente premiado por un juez de izquierda con una pena de “libertad vigilada” como co-autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán, en cuya condición ha sido incansablemente entrevistado por todos los canales de TV y otros medios interesados en conocer su interesante versión sobre la historia de Chile desde 1973 a la fecha. No me importó compartir el panel con dicho personaje, porque tengo la seguridad de conocer algo a lo cual él no le tiene ningún respeto, pero que siempre ha prevalecido a lo largo de la historia de la Humanidad, aunque no en el Chile actual todavía: la verdad.

Entonces recibí un llamado adicional de una productora periodística, pidiéndome adelantar mi llegada y estar a las 22 horas en  el canal, con lo cual cumplí. Fui llevado por una amable jovencita a una sala donde no se podía ver el programa, pero en la cual había tres vasos de Coca Cola o algún sustituto del mismo color y un plato de sándwiches que no probé. Conversé con ella de diversos temas, hasta que se asomó un personaje de barba breve que me hizo una sorprendente advertencia: yo no debería, me dijo, tratar con “lenguaje denigrante” al ex guerrillero. Después entró el conductor y me saludó brevemente, sin decirme nada. 

Pasó el tiempo y hasta la jovencita simpática se aburrió y se fue. A alrededor de las 23 horas me condujeron a un pasillo del edificio, donde había una cámara. Me pusieron unos audífonos y me sentaron en una silla pequeña pero elevada desde la cual podía ver en el suelo un pequeño televisor en blanco y negro que transmitía la entrevista en el set principal, y a la cual yo había creído ser invitado, del conductor al ex guerrillero Villanueva que, según todo indicaba, ya llevaba largo tiempo en cámara. El programa constituía una apología de la labor del FPMR y de sus proezas. Noté que periódicamente aparecía mi imagen, trepado a la silla pequeña y alta en un pasillo, donde yo parecía tener los ojos cerrados y el labio inferior levemente caído. Supongo que era para que los telespectadores se rieran. Además, cada cierto rato mi lamentable imagen se congelaba, así es que dejé de mirar hacia abajo al televisor en blanco y negro y cerré la boca. Mientras, el ex guerrillero seguía en su extenso panegírico de sus patrióticas actividades, abundantemente estimulado por el conductor. Éste se dignó dirigirme algunas preguntas a través de los audífonos, lo que me permitió formular desde mi exilio en el pasillo tres o cuatro observaciones en defensa de la verdad histórica, en medio del torrente de la apología del FPMR que se desarrollaba en el set principal del programa.

A esas alturas se me hizo evidente que había caído en una trampa izquierdista y que sólo debía escapar cuanto antes del ridículo a que estaba siendo expuesto.

Alrededor de las 23.30 pude por fin bajar de la silla alta y pequeña del pasillo y abandonar el nuevo local de La Red en Quilín, acompañado de la amable joven que me había recibido, a la cual pregunté quién era el dueño del canal, y me respondió que un magnate mexicano de la TV. Inmediatamente lo supuse cómplice de las tropelías de la extrema izquierda en su estación chilena.

Al regreso a mi hogar a la medianoche tuve una hostil recepción, mientras en La Red continuaba la apología del Frente. En mi casa fui víctima de manifestaciones presenciales y telefónicas de crítica por haberme prestado a ser objeto de un vejamen televisivo tan ostensible y lamentable. 

A todo respondí que lo hacía en aras de salvar a la Patria de las “tinieblas del error”, pues hoy está secuestrada permanentemente en manos de la extrema izquierda y los kerenskys, auxiliados por una “Derecha Muerta Caminando”, integrada por desmemoriados, tránsfugas, arrepentidos y panegiristas de Aylwin y de su carnal Piñera. La una y la otra nos llevan de la mano a convertirnos en el próximo Brasil, que a su turno será la próxima Argentina y ésta la próxima Venezuela, que se transformará a su vez en la próxima Cuba, mientras se pierde en la noche de los tiempos el recuerdo de la que alguna vez fuera descrita como “la joya más preciada de la corona latinoamericana”.