domingo, 17 de enero de 2021

¿Cínicos o Hipócritas o Ambas Cosas?

El cinismo consiste en la desvergüenza. La hipocresía es la falsedad de las apariencias. Así es que perfectamente se puede ser cínico e hipócrita a la vez. Por ejemplo, quien sostenga que en Chile existe hoy un estado de derecho (traducción al español de la "rule of law" anglosajona) mientras se lo atropella con impudicia, o es un cínico o no está ni siquiera mínimamente informado. Si a la vez el mismo individuo se ufana de ese inexistente estado de derecho y de que los tribunales de justicia respetan las leyes, pasa a ser, además, un hipócrita.

Acá ese cóctel de cinismo, hipocresía y supina ignorancia configura una actitud mayoritaria y generalizada. El "establishment", a través de sus voces más autorizadas, habla, escribe y obra como si se respetara la ley, no sólo viendo y sabiendo (o no pudiendo menos de saber) que no es así, sino atropellándola sistemáticamente o guardando silencio cómplice ante su atropello.

En Chile desde el más alto tribunal hasta los inferiores violan habitualmente el artículo 19 número 3, inciso 8° de la Constitución, que dice: "Ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que la nueva ley favorezca al afectado".

Recientemente, manteniendo una conducta reiterada desde hace quince años, la Corte Suprema denegó la libertad condicional a un preso político porque sería autor de un "delito de lesa humanidad" y porque no habría completado los dos tercios de su condena exigidos por la ley. Ambas razones falsas e inconstitucionales, de acuerdo con el texto de la Carta recién reproducido.

Como de costumbre, ante ello se alzó únicamente la solitaria voz del abogado Adolfo Paúl Latorre, quien escribió cartas a los diarios haciendo ver que, cuando sucedieron los hechos imputados a ese preso, muchos años antes, los mismos no estaban tipificados como delitos de lesa humanidad, que no existían en nuestro ordenamiento, de modo que mal podía alguien haberlos cometido. Y, además, Paúl recordaba que debe aplicarse la ley más favorable al reo, de modo que, cuando se aumentó de la mitad a los dos tercios de la condena el requisito para la libertad condicional, no cabía aplicarle tal aumento al recurrente. 

Haciendo el supuesto de que los ministros de la Corte Suprema pertenecen a ese segmento intelectualmente privilegiado de la población que entiende lo que lee, y que han leído la Constitución, simplemente no podrían entonces considerar reos de delitos de lesa humanidad, instituidos en Chile sólo desde 2009, en que se dictó la ley 20.357 que los creó, a protagonistas de conductas de los años 70 u 80 del siglo pasado; ni tampoco podría aumentárseles de la mitad a 2/3 de la condena la exigencia para acceder a la libertad condicional, pues la nueva ley que dispuso ese aumento no favorece, sino que perjudica a los afectados, de modo que no se da el caso en que la Constitución autorizaría que esa nueva ley los afectara. 

Pese a que Adolfo Paúl tenia toda la razón, ningún diario importante de la capital, a los cuales envió su carta, siquiera la publicó. Más aún, sobre la base de una larga experiencia, se puede afirmar que, aunque alguno la hubiera publicado, ni los tribunales ni el poder ejecutivo ni el Congreso habrían hecho nada ni se habrían siquiera pronunciado al respecto. ¿Por qué? Porque impera en ellos una actitud permanente de completo cinismo e hipocresía: mientras se atropella cínicamente el estado de derecho, se declara hipócritamente que se lo respeta. Y se hace caso omiso de las opiniones de quienes denuncian tanta inmoralidad. 

Eso describe bien el talante moral del Chile actual.

jueves, 14 de enero de 2021

Teresa Marinovic y la Derecha

Sylvia Eyzaguirre es una directiva e investigadora del CEP, un centro de estudios supuestamente cercano a la derecha, no obstante lo cual ella ha renunciado públicamente a ir en la misma lista de candidatos a convencionales con Teresa Marinovic, una columnista definitivamente de derecha. 

Aunque la noticia ha ganado titulares, Sylvia Eyzaguirre no ha precisado por qué o en qué está tan en desacuerdo con Teresa Marinovic, y seguramente no es capaz de citar una sola frase de las columnas y comentarios de esta última que no le resulte tolerable y le impida ir en una misma lista con ella. La desafío a que cite ésa o esas frases, intuyendo que no podrá hacerlo.

También en RN otras mujeres, como las diputadas Paulina Núñez y Marcela Sabat, han declarado que el nombre de Teresa Marinovic en la lista común es "inaguantable", pero tampoco han dicho por qué. ¿Qué ha dicho o escrito ella que no puedan "aguantar"? ¿Será que alguna vez, hace años, en el streaming de Radio Bío Bío, expuso un completo prontuario de Sebastián Piñera? ¿O porque suele ser crítica de su gobierno? Se me ocurren como únicas explicaciones. ¿Es ése el mismo motivo de Sylvia Eyzaguirre?

Pero, por supuesto, todos sabemos "dónde está la madre del cordero": Pinochet. Sin embargo, no he visto ni oído que Teresa Marinovic defienda a Pinochet. Lo que sucede es que no habla de "la dictadura" ni ataca a su gobierno, aunque sí la he oído acoger alguna consigna en su contra. Pero eso claramente no basta, en el Chile de hoy, para ser admitido como "políticamente correcto". Condenar a Pinochet y su gobierno es la "prueba de blancura" que se exige para entrar al club: hay que hablar de "la dictadura" y de "las atrocidades de Pinochet" o no se puede ser miembro.

Los Republicanos quisieron satisfacer la "prueba de la blancura" y en su Declaración de Principios" no dijeron nada acerca del gobierno militar, en la misma línea de RN y la UDI, que hace años excluyeron de sus respectivas Declaraciones de Principios los reconocimientos que originalmente hacían al legado de ese régimen. Supuestamente lo debieron excluir para ser tolerados en la vida política. Yo justamente por eso no firmé los registros del nuevo Partido Republicano. Y, en cambio, sí firmé los de Fuerza Nacional, precisamente por incluir en su Declaración ese reconocimiento. Pero FN no ha podido reunir firmas suficientes para constituirse. 

Por supuesto, mi actitud exige tener como principio rector el de que mi pensamiento no se rige por el número de adhesiones que obtenga. Si nadie más opina como yo, no me importa, cuando en conciencia creo tener razón. En la política chilena rige el principio inverso: se opina según el número de adhesiones que se pueda obtener. Ejemplo paradigmático: Joaquín Lavín. Y como las ideas generalmente aceptadas están predeterminadas por la capacidad de repetición de consignas populares, hemos llegado a un punto en que Chile se ha convertido en una sola y gran antena repetidora de las propaladas por los comunistas, dado que son los que tienen mayor capacidad para instalarlas.

En todo caso, la renuncia suscitada por la candidatura de Teresa Marinovic ha servido para dejar en claro un hecho a lo menos curioso: que el Centro de Estudios Públicos, entidad supuestamente afín a la derecha, tiene en su directiva al menos a una persona que no soporta ver su nombre en la misma lista que el de una destacada comentarista de derecha.


domingo, 10 de enero de 2021

¡No Aflojes, Donald!

He preparado la siguiente carta pública a Donald Trump:

"Admirado Donald: Has luchado como nadie por la vida y la libertad. Acabas de sufrir una derrota electoral con indicios de haber sido impuesta fraudulentamente. Hoy te escribo para que no aflojes en tu empeño por revertirla. 

Los ideales que nos son comunes justifican la reciente protesta popular ante el Capitolio, al tiempo que te propongo elevar en conjunto una oración por tu compatriota alli caída, la noble soldado Ashli Babitt: "¡Oh Arcángel San Miguel!/ Defiéndenos en los combates/ Sé nuestro amparo contra la maldad y asechanzas del Demonio/ Haz que no pueda dañarnos/ Humildemente te lo pedimos/ Y tú ¡oh Principe de la Milicia Celestial!/ Haciendo uso del poder que el Cielo te ha conferido/ Lanza al Infierno a Satanás y demás espíritus malignos/ Que recorren el mundo para perder las almas". Rézala y no aflojes.  

Tú y yo creemos en el poder de la oración. Los católicos rezamos por años tres Avemarías al final de la Misa por la conversión de Rusia y mira lo que pasó. Brezhnev había proclamado, en 1973, cuando Pinochet y la Junta nos salvaron del comunismo: "¡Nunca más habrá otro Chile!". En cambio, lo que no hubo nunca más fue otra URSS. ¡Reza y no aflojes, Donald! 

El mundo cambió y prosperó, gracias a Dios, porque hubo una falange de gobernantes que hicieron triunfar la libertad: Pinochet, Thatcher, Reagan y ahora tú, Donald Trump. En ese orden. Pues, como dijo el escritor inglés Niall Ferguson: "Los militares chilenos fueron los primeros; Thatcher y Reagan vinieron después". 

Cuando Margaret Thatcher ganó el poder en 1979, lo hizo imitando las bases instituidas acá por el gobierno militar. Y cuando Reagan ganó las elecciones norteamericanas en 1980, gobernó también sobre las mismas bases. A ellas se debió también tu éxito, que pudiste describir en Davos el año pasado, en tu discurso del 21 de enero que, al igual que el del 27 de diciembre último, este blog fue el único en darlo a conocer in extenso en Chile, el 31 de enero de 2020.

He resumido 30 razones para que no aflojes: 1. Un funcionario del Partido Comunista de China, PCC, ha confesado sobornar autoridades norteamericanas. 2. El PCC ha tomado el control de Dominion, empresa que cuenta los votos en 30 estados norteamericanos. 3. El PCC ha canalizado alrededor de mil millones de dólares en pagos a la familia Biden, tema que los medios de la corriente dominante (MCD) ocultan. 4. En 18 de los 19 "condados predictores", que siempre anticipan al ganador de la presidencia, triunfaste tú. 5. Nunca desde 1960 ha llegado a la presidencia quien no haya triunfado en Florida, Ohio e Iowa, donde ganaste tú. 6. En la estela de tu triunfo los republicanos aumentaron en 14 asientos su presencia en la Cámara, los que perdió el Partido Demócrata "en la estela del 'triunfo' de Biden". No es un chiste. 7. Maletas de votos sacadas subrepticiamente en la madrugada del 4 de noviembre quedaron filmadas y le dieron el triunfo a Biden. 8. Hay contabilizados miles de votos de personas muertas. 9. Hay otros miles de votos con fecha alterada. 10. Las encuestas de la corriente dominante te daban 15, 16 y 17 puntos abajo en estados que ganaste o perdiste apenas. 11. En la madrugada del 4 de noviembre tenías ventajas de 293 mil votos en Michigan, 112 mil en Wisconsin, 356 mil en Georgia y 700 mil en Pennsylvania. 12. Poco después "aparecieron" 147 mil votos en Michigan, que eran 94 % para Biden y 6 % para ti. 13. A las 4.42 a.m. "aparecieron" 143.279 votos en Wisconsin, casi todos para Biden. 14. Lo mismo pasó en Georgia a la 1.34 a.m. 15. De acuerdo con las encuestas que predecían el triunfo de Biden, los demócratas esperaban ganar 15 asientos en la Cámara de Representantes y tener "una victoria en grande"; pero, en lugar de eso, perdieron 14 asientos, que ganaron los republicanos, los cuales, en la estela de tu triunfo, obtuvieron la "victoria en grande". 16. Había 26 "asientos en duda" en la Cámara, de los cuales tu partido, en la estela de tu triunfo, ganó 25. 17. Obtuviste 12 millones de votos más que en 2016, cuando ganaste oficialmente. 18. Hubo irregularidades e ilegalidades denunciadas y no investigadas en Milwakee, Detroit, Atlanta y Filadelfia. 19. Era "histórica, matemática, lógica y políticamente imposible que Biden haya sacado más votos que Obama", y sin embargo los consiguió. 20. No hubo verificación de firmas ni salvaguardias de votos por correo aparecidos en la madrugada del 4 de noviembre. 21. Había maletas de votos "intactos", perfectamente lisos, evidentemente no enviados por correo, que fueron contabilizados como tales. 22. Quedaron filmadas las extracciones subrepticias de maletas de votos una vez que se obligó a salir a observadores republicanos, a pretexto de un "rotura de cañería" que no existió. 23. En 2016 fueron rechazados el 6,4 % de los votos por correo; en 2020, menos del 1%.  24. No se chequeó la nacionalidad, la eligibilidad ni la entidad de los votantes por correo. 25. Hubo votantes presenciales que no pudieron sufragar, porque aparecieron habiendo votado por correo, sin haberlo hecho. 26. Hay centenares de affidavits (declaraciones bajo juramento de haber presenciado fraude) que la justicia se niega a investigar. 27. Quedó comprobado y filmado que en las máquinas Dominion un "switch" (cambio) de votos pudo traspasar seis mil votos de Trump a Biden, moviendo una sola perilla, en Michigan. 28. La mitad de los votantes en favor de Biden declararon no haber sabido nada de la canalización de mil millones de dólares de China a su familia, hecho ocultado por los medios de la corriente dominante. 29. Mientras sólo había pequeñas diferencias entre la votación de senadores republicanos y la de Trump, la diferencia entre la de Biden y los candidatos demócratas era varias veces mayor, sugiriendo haberse "inflado" la cifra de aquél para efectos de la elección presidencial. 30. Y el "broche de oro": en el balotaje de dos senadores en Georgia, al contabilizarse el 95 % de los votos ganaban ambos candidatos republicanos; luego "se movió algún switch" y al llegar al 97 % habían sido superados por ambos demócratas, por algunas décimas de un uno por ciento.

Todas las razones anteriores justificaban una investigación que la justicia se ha negado a hacer, pero debe hacerse, por lo menos para que no se repita en 2024, cuando, si no eres reelegido ahora, deberás volver a presentarte para jugarte por una sociedad libre otra vez.

Te añado como antecedente de la falta de pluralismo en la información nacional y mundial sobre la reciente elección que el sitio web https://youtu.be/nN-R-pGf2jA, donde están filmadas las pruebas de muchos de los puntos anteriormente detallados, ha sido sacado de la web por alguna "mano mora", provocando múltiples quejas de los usuarios a través de Google.

¡No aflojes, Donald! Sigue adelante. Y reza. Si no triunfas ahora, lo harás en cuatro años más, si se sanea el sistema electoral. Pues está claro que, contigo a la cabeza, los partidarios de una sociedad libre podremos contar otra vez, pasado el vergonzoso "interludio chino", con los Estados Unidos de América como ícono y guía de la libertad mundial. 


jueves, 7 de enero de 2021

El Candidato Manchuriano

Hace dos días escribí que el balotaje de dos elecciones senatoriales en Georgia iba a probar el fraude en la elección presidencial del 3 de diciembre y justificar la reelección de Trump por el Congreso. Me equivoqué. No resultó así por una razón muy sencilla: el balotaje también estuvo afectado por los mismos vicios de la elección presidencial, es decir, se realizó bajo el control del Partido Comunista Chino, PCC, y sólo ratificó el carácter espurio del triunfo de Biden.

Como usted no va a creer lo que acaba de leer, le aconsejo que dedique dos horas a ver y el oír los siguientes documentales del periodista Joshua Phillip, de "The EpochTimes": 

https://youtu.be/nN-R-pGf2jA 

https://youtu.be/zCPYRqi3XOI

https://youtu.be/B_olv Bm-4PY 

Ahí está probado y documentado, más allá de toda duda, que a Trump le robaron la elección y que también el balotaje de Georgia estuvo monitoreado por el PCC.

Son reportajes que, se advierte desde un comienzo, contaron con todos los medios necesarios para llevarse a cabo. Las pruebas son múltiples y contundentes. La más impresionante, para mí, fue ver a un alto funcionario del PCC hablando ante sus pares y, creyéndose a salvo de toda indiscreción, probablemente sin saber que estaba siendo filmado, revelando cómo los chinos rojos habían logrado controlar a importantes personalidades norteamericanas de diferentes ámbitos, aprovechando, decía, su CODICIA. Una frase textual que le capté: "Cuando falla una herramienta esencial, como es un fajo de billetes, usamos otra herramienta esencial mejor y que nunca falla: dos fajos de billetes". Un comunista chino hablando de cómo reclutar a políticos y hombres de negocios norteamericanos.

No hay que olvidar que las mayores reservas de dólares existentes fuera de los Estados Unidos son las que mantiene China.

Las computadoras Dominion, que cuentan los votos en treinta de los estados norteamericanos, prueba el documental, son de una empresa controlada por el PCC. El reportaje describe en detalle cómo se tomó ese control antes de las elecciones de diciembre. Los chinos, por supuesto, no habían olvidado la frase de Stalin: "Lo más importante no es manejar a los que votan, sino a los que cuentan los votos". Y los votos de USA los cuentan los chinos.

Un premio Nobel japonés de biología ha certificado que el Covid-19 fue de creación humana. Salió de Wuhan, China. Y llegó a USA exactamente para perjudicar electoralmente a Trump en 2020. Justo a tiempo.

El PCC controla compañías "Big Tech" anti-Trump y también la prensa de la corriente dominante en USA, que no informó prácticamente nada de los negocios multimillonarios en dólares de Hunter Biden, hijo de Joe Biden, en China. Encuestas posteriores a la elección revelaron que la mitad de los que votaron por Biden nunca habían oído siquiera de los negocios de Hunter Biden con China. Los chinos saben lo importante que es controlar a la prensa de la corriente dominante.

Afortunadamente para USA, Trump no es Piñera. No se va a rendir. Ni la derecha norteamericana es como la chilena, cuyos líderes se pasan con facilidad al otro bando. Entonces, el PCC no va a poder tomarse tan fácilmente a USA como el PC se ha tomado a Chile.

Hace decenas de años hubo una muy buena película  norteamericana titulada "The Manchurian Candidate", "El Candidato Manchuriano", que versaba sobre una conjura comunista china (todavía era la China de Mao) para instalar en la Casa Blanca a uno de los suyos. Resultó premonitoria de lo que ocurriría medio siglo después. Por supuesto, terminaba bien.

Creo que lo del "candidato manchuriano" de ahora, a la larga, también va a terminar bien, no para él, sino para los Estados Unidos. 

martes, 5 de enero de 2021

El Día D de la Derecha

Lo que está sucediendo en los Estados Unidos es parecido a lo que acontece en Chile, en cuanto ambos países están en riesgo de caer en manos del marxismo y sus cómplices conscientes o inconscientes. Los norteamericanos tienen una ventaja sobre nosotros: allá hay un líder de derecha muy definido y jugado, Donald Trump. Es un tipo partidario de la libertad y la vida, de Dios, la Patria y la Familia, que va con todo contra el socialismo y se atreve hasta a declararse admirador de Pinochet, es decir, pasa el "test ácido" de derechismo en el mundo actual. 

Acá no hay ninguno equivalente. El que más se le aproxima es José Antonio Kast, pero se ha mostrado tibio (declara no ser pinochetista) y no se atrevió a poner en la Declaración de Principios de su nuevo partido un reconocimiento al legado del gobierno militar, referencia que apresuradamente habían sacado de las suyas los partidos tránsfugas, RN y UDI, cuando desertaron al No y hacia la izquierda en la estela del peor presidente de la historia de Chile, a excepción de Salvador Allende, Sebastián Piñera.

La derecha mundial se juega mucho, si no todo, hoy, 5 de enero de 2021, en Georgia, Estados Unidos, donde hubo un fraude visible en la elección presidencial del 3 de noviembre, que le permitió a Biden ganar a Trump en ese estado, tradicionalmente republicano, por menos de 12 mil votos. Hoy se celebran en él elecciones de segunda vuelta para dos senadores. Si ganaran ambos aspirantes republicanos, se confirmará que hubo fraude el 3 de noviembre. Si ganaran ambos demócratas, sería señal de que no lo hubo. Si el resultado fuera uno y uno, la duda persistiría.

Como mañana 6 de enero es otro día decisivo para determinar quién va a ser el presidente de los Estados Unidos en 2021-2025, lo que deberán decidir ambas cámaras del Congreso sesionando conjuntamente, el resultado de hoy 5 de enero va a ser para ellas un antecedente determinante. Si triunfan los republicanos en Georgia nada les impedirá elegir a Trump sin deserciones, pues son mayoría y habrá quedado de manifiesto que hubo fraude en la presidencial. Si triunfan los demócratas, será evidencia de que no lo hubo y que los demócratas, por primera vez, efectivamente tienen más votos en ese estado y se debilitarán las acusaciones de fraude en los estados restantes.

Yo creo que hubo fraude, porque los indicadores más socorridos de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos ya señalaron que el ganador de las mismas fue Trump: 1) Ganó en 18 de los 19 estados en que siempre triunfó el que llegó a la Casa Blanca; 2) Ganó Florida, Ohio y Iowa, grandes estados donde, en los últimos sesenta años, siempre el ganador después fue electo presidente; 3) En la Cámara de Representantes el partido de Trump ganó 14 asientos, los mismos que perdieron los demócratas: siempre el presidente incumbente (el que busca su reelección) que ha mejorado su representación en esa rama ha ganado la presidencial.

Por eso me atrevo, parodiando, con el mayor respeto, las palabras de nuestro héroe máximo en la víspera de Iquique, a anticipar que mañana, 6 de enero de 2021, será un gran día para la derecha mundial.

domingo, 3 de enero de 2021

Cristián Labbé: No digas Nada

La UDI ha tenido a bien designarte candidato a gobernador en la Región Metropolitana, pero cuando te pregunten algo, lo que sea, quédate callado, no digas nada. No es necesario.

Si "El Mercurio" o "La Tercera" te llaman para entrevistarte, diles que no. Cuando lo hagan de la televisión para convidarte a algún matinal o panel, niégate a ir.

Seguramente te van a preguntar por qué. Contestales con las siguientes seis palabras y ni una sola más: "Porque mi nombre lo dice todo". Y estarás diciéndoles la pura verdad.

Ya fuiste candidato a consejero regional en 2017 y casi nadie lo sabía, ni tampoco nadie te entrevistó ni dijiste nada, pese a lo cual obtuviste 74 mil votos, la primera mayoría nacional, más que cualquier diputado electo, salvo Jackson, y que cualquier senador electo, salvo Chahuán.

En tu silencio estuvo tu victoria, porque tu nombre lo dice todo. Los electores, cuando en 2017 iban a votar para presidente y parlamentarios, se encontraban con esta otra cédula en que la mayoría no conocía ningún nombre, pero cuando su vista tropezaba con el tuyo, que lo decía todo, un gran número te marcó preferencia. Fue mi caso.

En tu silencio estuvo y está tu victoria. Repite esta sola frase: "mi nombre lo dice todo". Y estarás hablando con la verdad. Claro, una vez electo deberás estar a la altura de esa verdad. Pero ya ése será otro capítulo. Cada día tiene su propio afán.  

Cuando tú obtuviste esa primera mayoría nacional, tu padre, de tus mismos nombre y apellido, no podía siquiera ir al centro porque los comunistas (llenados de plata por Aylwin y que siempre andan ocioseando por ahí) lo agredían. También hacía poco que la izquierda había trasladado masivamente votantes a Providencia para derrotar su repostulación a la alcaldía, y la maniobra tuvo éxito, pues logró hacer elegir a su candidata, Josefa Errázuriz, aunque tu padre triunfó, como lo había hecho siempre, en las mesas antiguas. 

¡Los comunistas que lo agredían y perseguían no tenían, sin embargo, sufragios para elegir un parlamentario propio sin el concurso de los "kerenskys" y, como partido, apenas sobrepasan el mínimo legal de votos para subsistir como tal! Pero su violencia manda en Chile, bien lo sabemos.

No agrego nada más, porque con lo anterior basta, pero te subrayo: ¡Cristián, quédate callado!.

Éste, demás está que lo advierta, es un consejo no solicitado.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Infeliz Año Nuevo

Si 2020 fue malo, 2021 será peor. Porque si bien este año ha reinado la peste, en el que viene reinará la izquierda, es decir, la violencia. La izquierda no sería nada sin la violencia. Piñera le entregó todo por temor a ésta.

Del virus uno puede esconderse, pero de la izquierda no, porque está en todas partes, te funa, te miente, te amenaza, te cobra, se queda con la plata y después le echa la culpa al modelo y te quita tu libertad y tus cosas. Y lo peor es que lo hace con el aplauso de la mayoría, que acá casi nunca entiende nada de nada, repite los eslóganes comunistas y ahora mismo persigue a los únicos que nos protegen de la violencia. 

Mi mujer se enoja cuando le digo que en 2020 yo no lo he pasado mal. Las cuarentenas las he matizado jugando ajedrez contra un computador que habla y es muy agresivo. Mi rival robot también se enoja porque lo mantengo en el nivel básico y así le puedo ganar, por lo cual me reclama y me desafía a que lo suba de nivel, porque sabe que así me derrotaría. Pero yo ¡las huinchas!, no lo subo. Además, es muy insolente y cuando "se me van los pavos" me dice: "¿Qué eres tú, un vendedor? Sólo un vendedor haría una tontería semejante". 

No sé qué tiene contra los vendedores, a los que siempre he considerado muy vivos. Por lo menos a mí muchas veces me han logrado vender cosas que no quería comprar. Cuando estaba recién recibido de abogado hubo uno que me vendió cincuenta libros que no me interesaban. Era uruguayo, su apellido era Barreiro y cuando le pregunté cómo lo había hecho para hacerme firmar 24 letras por el precio, me contó que en los Estados Unidos le habían enseñado a venderles a los demás cosas que no querían comprar. 

Pero entre esos cincuenta libros leí varios y hubo uno que resultó muy importante para mí: "La Tribu Que Perdió Su Cabeza", de Nicholas Monsarrat, un novelista que relataba cómo una isla del África del Norte, que era la colonia británica más próspera del continente, se alzó en una revolución, mató al gobernador y a los empresarios y agricultores ingleses que no alcanzaron a arrancar, e hizo todo con la cooperación de izquierdistas británicos venidos de la metrópoli a "avivar la cueca" y ayudar a la revuelta: curas como Berríos, periodistas como Matamala e intelectuales como Atria. Todos partidarios de reemplazar el orden establecido, ayudar en la agitación y convencer a los nativos de que las cosas debían cambiarlas en favor suyo despojando a los ingleses. 

Pero "la tribu que perdió su cabeza" terminó más pobre y bajo la dictadura de un nativo educado en Oxford, descendiendo a ser el país más atrasado de África, algo así como Chile durante la UP, tras haber sido el más próspero, algo así como el Chile heredado del gobierno militar. Pero la dictadura se conservó orgullosamente independiente y violenta, mientras los izquierdistas ingleses que la habían azuzado y entronizado eran los primeros en huir de ella y volver a su país. Luego huyeron los blancos sobrevivientes, con una mano por delante y otra por detrás, habiendo perdido sus empresas y sus tierras. 

Es decir, todo un proceso semejante al que está viviendo Chile desde el 18 de octubre de 2019 y la posterior rendición de Piñera y la derecha el 15 de noviembre, fecha oficial a partir de la cual el país realmente se jodió.

Si bien el 2021 va a ser, como dije, ciertamente peor, podría terminar bien si se da el improbable caso, evidentemente milagroso, de que los chilenos elijan a un presidente de derecha, capaz de imponer la mano dura esencial para que Chile funcione. A partir de ahí podría ser posible volver a reconstruirlo, como lo hicieron en su oportunidad Pinochet y la Junta. Si no, prepárense para tener el dólar a luca, porque las reservas y los fondos previsionales que lo sujetan tienen límite; todo para terminar tan encalillados como Argentina y después convertidos en Chilezuela. Así, quedará como una ironía del destino el que, para evitar precisamente esto último, una mayoría hubiera votado en 2017 por Piñera. Por supuesto, el único que alertó al país fuí yo, pero acá hace años que nadie me hace caso.

Con esto termino y me preparo para ganar la presidencial, después trabajar por la última instancia salvadora, el triunfo del Rechazo en el plebiscito de salida de 2022 y, en lo inmediato, para activar el tablero-computador y soportar que mi "simpático" contendor me acoja con su acostumbrada frase de bienvenida: "Hello, how about a nice game of chess?", a la cual replico casi siempre jugando peón cuatro rey, que es la apertura que manejo mejor. 

Nos volveremos a ver este otro año.