miércoles, 27 de agosto de 2014

Tal Vez Soy Indispensable


          Siendo la marcha peruana al triángulo al norte de Arica una de las principales informaciones de estos días en el país, en ninguna parte se ha informado sobre un aspecto esencial de esa noticia: dónde comienza la frontera terrestre chileno-peruana. He revisado “La Segunda” de ayer, “El Mercurio”, “Las Últimas Noticias”, “La Tercera” y “El Mostrador” de hoy y vi anoche un informativo de la TV. Ningún medio explica los antecedentes acerca de cuál es la frontera terrestre entre ambos países en el lugar de la marcha. El único medio nacional que lo ha hecho, el viernes 22 de agosto, ha sido este blog. Y se trata de una información esencial para entender el diferendo.

          En el hecho, casi todos los medios parecen “pauteados” por la Cancillería para afirmar que hay “una actitud inamistosa del Perú” o una “provocación” contra Chile con motivo del mapa publicado por ese país, pero nadie da razones. ¿Tan absolutamente controlada está la prensa chilena?

          En todas las informaciones se omite un dato fundamental, cual es el de que el límite terrestre está clarísimamente fijado en el art. 2° del Tratado de 1929, que dice así: “El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas partes, y, en consecuencia, la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella".

            El referido Tratado está plenamente vigente. Las mediciones  generalmente aceptadas establecen que el punto denominado “Concordia” está en los 18°21’.08” de latitud Sur.

            Entretanto, el Hito Uno, fijado como comienzo del límite marítimo entre ambos países por la Corte de La Haya, está en los 18°21’03” Sur, es decir, unos metros más al Norte y al Oriente del punto “Concordia” (ver mapa en “La Tercera” de hoy). Pero dicho diario no expresa la conclusión obvia de la información que entrega: el triángulo reclamado por el Perú existe y pertenece a ese país.

            A la desinformación chilena sobre este tema se añade, como factor de confusión, un disparate insigne cometido por la Corte de La Haya: fijar como comienzo del límite marítimo el Hito Uno, que está tierra adentro y con la agravante de que difiere del comienzo del límite terrestre acordado entre ambos países.

            La posición chilena de afirmar implícitamente que el paralelo que pasa por el Hito Uno se ha convertido en el límite terrestre entre ambos países no resiste ningún análisis, pues, primero, la Corte de La Haya no tenía atribuciones para fijar ningún punto del límite terrestre y, segundo, tampoco dijo que lo estuviera fijando, sino que quiso determinar el comienzo de la frontera marítima hacia el Oeste de la costa.

            Alguien tiene que decir en Chile que la postura de nuestro gobierno frente al anuncio de una marcha peruana al triángulo es errónea, porque dicho triángulo existe y es peruano, según el Tratado de 1929. Sostener lo contrario implica exponerse a una derrota sonada en el juicio arbitral previsto en el mismo Tratado de 1929, que designa para zanjar las diferencias susceptibles de producirse entre ambos países al Presidente de los Estados Unidos. No puede caber duda de que el árbitro, si es convocado, va a medir diez kilómetros desde la cabecera norte del puente sobre el río Lluta hasta topar con la costa y, por tanto, va a decir: “el punto “Concordia” está aquí.”

Si las mediciones tenidas por buenas hasta hoy fueron correctas, ese punto va a estar en 18° 21’ 03” Sur, levemente al Sur Poniente del Hito Uno; va a haber un triángulo peruano con “costa seca” y la Cancillería chilena, de la cual se han hecho cómplices todos los medios informativos, salvo este blog, va a tener que tragarse sus palabras y discurrir un nuevo truco para engañar a nuestra fácilmente engañable opinión pública y “pasar piola”.

            Un distinguido comentarista de este blog, Ciro Cárdenas, ha afirmado (ver comentarios al blog del 30 de enero de 2014) que, midiendo con Google Earth, el punto “Concordia”, éste resulta estar al Norte del Hito Uno, lo que haría desaparecer el triángulo pretendido por Perú.  A raíz de mi blog del 22 de agosto, los comentarios de PavezWellman y Cristián Muñoz agregaron nuevos antecedentes de interés sobre la medición de diez kilómetros al Norte del puente sobre el río Lluta, que era uno en 1929, pero ahora son dos. Ciro Cárdenas no insistió en que el punto “Concordia” quedaría al Norte del Hito Uno.

            Si Chile y Perú no logran ponerse de acuerdo, va a ser el Presidente de los Estados Unidos el que va a resolver el diferendo, tras medir diez kilómetros desde el puente sobre el río Lluta que había en 1929 hasta la costa. Y entonces, tras correr nuevos ríos de tinta de información y desinformación sobre el tema y gastarse unas decenas de millones de dólares en abogados, expertos, viajes, peritos, hoteles, viáticos y martinis, previsiblemente vamos a resignarnos a que los peruanos se queden con su triángulo de 37 mil metros cuadrados o lo que fuere, o sin ningún triángulo, pero en ambos casos en varios, sino muchos, años más.

            Nada de este análisis ha hecho la prensa nacional “cuadrada” con la Cancillería en una postura insostenible, probando una vez más con ello lo indispensable que es la presencia del autor de este blog en la escena informativa nacional.

          

martes, 26 de agosto de 2014

Morir de Felicidad

El aumento de impuestos que propone el Gobierno tiene, dice éste, como propósito disminuir la desigualdad, pero su solo anuncio está haciéndola aumentar.

Las más recientes cifras sobre desempleo revelan que en el decil (diez por ciento) más pobre de la población el desempleo aumentó entre marzo y junio de 18,2% a 21,7%, mientras que en el decil más rico sigue habiendo pleno empleo, pues los desocupados aumentaron también, pero de 0,5% a 1,6%, ambas cifras representativas de ocupación total según cualquier parámetro habitual.

          Siempre he señalado que la causa principal de la alta desigualdad de ingresos en Chile reside en que la legislación socialista les impide a los pobres encontrar ocupación, mientras los ricos encuentran siempre trabajo cuando lo necesitan. Por eso la legislación laboral socialista aumenta la desigualdad. Y la reforma laboral, anunciada como parte de la revolución en marcha para cambiar el modelo de economía libre por “el otro modelo” de intervención estatal, lo hará aún más.

Típica medida contra los pobres ha sido el reciente aumento del salario mínimo obligatorio, que lanza a más trabajadores poco calificados al mercado informal, donde ya están los desocupados más pobres, creándoles a éstos una nueva competencia y haciéndoles bajar aún más los ingresos de todos los relegados ahí por las “conquistas sociales”.

          La última encuesta ocupacional revela precisamente eso: han disminuido los empleadores, que son los que dan empleo con contrato, en 3,4%; luego, han disminuido también los “asalariados con contrato y seguridad social”, en 2,4%, pues la gente debe irse al mercado informal, y por eso aparece un aumento de los “independientes”, de 3,6%. El desempleo global subió de 6,3% en mayo a 6,5%, mientras la tasa de ocupación de los chilenos cayó de 56% a 55,7%.

          Cuando, para enfrentar la crisis mundial de 1981-82, el Ministro de Hacienda Hernán Büchi reactivó la economía y la llevó a tasas de crecimiento de dos dígitos, sus medidas básicas consistieron en rebajar los impuestos a las empresas a 10%, premiar el ahorro mediante el FUT y congelar el salario mínimo, lo que redujo el desempleo a poco más del 5% a principios de los ’90, mientras se privatizaban empresas estatales que perdían dinero y se admitía pagar su precio con documentos de la deuda externa, disminuyéndola sustancialmente.

          Las privatizaciones, el FUT, la reforma previsional que creó las AFP, junto con la creación de las isapres y la apertura de la economía al exterior, fueron los pilares del modelo chileno que explicaron el “boom” económico posterior. El ingreso por habitante, que era de los más bajos de América Latina a mediados de los ’70, pasó a ser el mayor de ella. Pero la actual revolución socialista en marcha se propone cambiar ese modelo exitoso por otro intervencionista, fracasado en todo el mundo.

          Ya los sucesivos gobiernos de la Concertación (incluyo entre ellos el de Piñera) fueron deteriorando el modelo inicial, subiendo los impuestos y aumentando el tamaño del Estado.

          Tal vez no sea casual, entonces, que cuando asumieron los gobiernos de corte estatista en 1990, anunciando que “la alegría ya viene”, la tasa de suicidios de los chilenos, que era de 5,6 por cada cien mil, comenzara a subir y llegara a más del doble, 12,7 por cien mil, en 2009 (“La Tercera”, 24.08.14, p. 40).

          ¿Aumentará la actual revolución para cambiar el modelo todavía más el número de los que decidan “morir de felicidad”?

domingo, 24 de agosto de 2014

Nueva Etapa de la Revolución

Nuestra revolución marxista ha pasado a otra etapa. Hasta ahora se desarrollaba vía proyectos de ley actuales o futuros (impuestos, educación, Constitución) o anuncios expropiatorios como los relativos a los derechos de agua o las cotizaciones de salud.

Ahora el ministro Arenas quiere pasar a la etapa de las apropiaciones estilo Kirchner, que yo he llamado “zarpazos”: para financiar la capitalización de Codelco por US$4 mil millones, pretende parte de los Fondos Soberanos y de Reserva Previsional, que están invertidos en el exterior en papeles de primera clase y se supone destinados a superar los períodos de “vacas flacas” de la economía interna y a respaldar las futuras pensiones solidarias.

Esos fondos son administrados por un Comité Financiero autónomo, cuyo presidente, Arturo Cifuentes, se opuso al antedicho “zarpazo”, lo que molestó a Arenas, quien le pidió la renuncia. Al no presentarla aquél, lo destituyó. Pero este procedimiento ha sido objetado por la Contraloría, y a raíz de eso el gobierno ha dictado un decreto que autoriza al Ministro de Hacienda a destituir al presidente del Comité Financiero mediante una simple resolución. Dictada ésta, dará el “zarpazo”.

          Cifuentes tiene toda la razón al oponerse a que los Fondos Soberanos y de Reserva Previsional vayan a una empresa que dilapida irresponsablemente los recursos y que ha protagonizado en años pasados “el mayor desastre financiero que haya afectado a los chilenos”, como ha denunciado su ex director, Andrés Tagle. Pues a raíz de ruinosos contratos de ventas futuras a clientes chinos, a precios de menos de la mitad del de mercado, y siendo ventas de cobre que no tenía, Codelco tuvo que comprarlo por US$4.700 millones de dólares en la Bolsa de Londres, “para pagar a las contrapartes, que sin duda se hicieron más ricas en la misma cantidad a costa del error”, según ha escrito Tagle (“La Tercera”, 23.08.14).

          Ya desde la administración Aylwin Codelco venía haciendo pilatunadas ruinosas en operaciones a futuro (“davilazo”.) Pero entonces costaron sólo centenares de millones de dólares en pérdidas, mientras las más recientes han sido de miles de millones.

          Claro, Codelco no es, de hecho, “de todos los chilenos”, como muchos de éstos repiten y creen, sino una empresa estatal que ha sido “privatizada” por el marxismo. Los sindicatos marxistas consiguen, bajo la amenaza de la fuerza, condiciones y bonos muy por sobre los de mercado. Los prohombres de la izquierda han sido sorprendidos medrando de Codelco de manera impresentable, como en el caso de un embajador que, junto a este desempeño, hacía informes mensuales absolutamente prescindibles para la empresa, sobre temas tan ajenos a su giro como los conflictos en el oriente. Esos informes le reportaban millones de pesos mensuales a su ¿autor?, pero casi nadie los leía, salvo una persona que comprobó que estaban escritos a mano y con una letra cambiante de un mes a otro, sugiriendo el uso de una institución izquierdista de antiguo cuño, el “medio pollo”.

Sabiendo todo eso, Arenas quiere obligar a los Fondos Soberanos y de Respaldo Previsional a financiar la ampliación de la dispendiosa empresa. ¿Por qué, en vez de eso, no empiezan los “beneficiarios” marxistas de su “privatización” clandestina por “apretarse el cinturón”, dejar de vender cobre a menos de la mitad de su precio y así, por la vía del mejoramiento de sus resultados, obtienen los créditos que necesitan para ampliar su operación?

viernes, 22 de agosto de 2014

Obama No Me Contestó

          El 30 de enero le dirigí en este blog una carta a Barack Obama en su condición de eventual árbitro en el diferendo chileno-peruano sobre el límite terrestre. No recibí respuesta, si bien entre los comentarios de ese blog hubo uno en inglés firmado por “Barak Obama”, pero, siendo el nombre correcto “Barack”, sospecho que la respuesta era apócrifa (todo el mundo escribe correctamente su propio nombre.) Pero, bueno, tarde o temprano el presidente norteamericano, como árbitro designado en el Tratado de 1929, deberá precisar el límite terrestre, si es que las partes no se ponen de acuerdo.

          Pero, si fueran razonables, fácilmente deberían lograrlo. Lamentablemente parecen no serlo: en estos días, al leer la profusión de informaciones sobre el diferendo, he visto sin sorpresa que se omite un dato fundamental: el límite terrestre está clarísimamente fijado en el art. 2° del Tratado de 1929, que dice así: “El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas partes, y, en consecuencia, la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella".

          Yo en mi blog del 30 de enero invitaba a Obama a hacer la medición conmigo, pues tengo un aparatito que mide la distancia que uno camina o trota, de modo que si ambos partíamos del puente sobre el Lluta podíamos enterar 10 kilómetros hasta tocar la costa, es decir, la orilla, y hallar del “punto Concordia”. Pero como habría un problema para fijar la dirección de la caminata, es más fácil recurrir a Google Earth, como lo hizo mi lector Ciro Cárdenas, y precisar exactamente el punto de la costa que está a diez kilómetros del río Lluta, y él comprobó que se ubica a 18°20’34’’ sur. Ése sería el “punto Concordia”, inicio del límite terrestre.

          Los peruanos sostienen que el mismo está al sur del “Hito número Uno” utilizado por la inepta Corte de La Haya para fijar el límite marítimo, que es el paralelo que pasa por dicho Hito Uno. Si el “Punto Concordia” quedara más al sur que el Hito Uno, se generaría un triángulo de territorio peruano sin mar adyacente, es decir, con “costa seca”. Pero la mala noticia para los peruanos es que mi lector Ciro Cárdenas, al medir mediante Google Earth la distancia de diez kilómetros para determinar el “Punto Concordia”, comprobó que está 996 metros AL NORTE del Hito Uno. Es decir, s.e.ú.o., no hay tal “triángulo peruano” con costa seca ni nada. Simplemente un inicio del límite terrestre al norte del inicio del límite marítimo, con  996 metros de territorio chileno con "costa seca”.


          Estos datos no están contenidos en los ríos de tinta que corrieron en días pasados a raíz del reciente mapa peruano que ha ocasionado la protesta de Chile. Sea como fuere, la solución al diferendo la contiene Google Earth y seguramente Obama o quien lo suceda deberá ratificarlo así y aconsejar alguna solución razonable para el absurdo creado por los incompetentes jueces de La Haya, que fijaron el inicio de un límite marítimo tierra adentro, sin hacerlo coincidir con el límite terrestre fijado en el Tratado de 1929.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Verdaderas Mentiras

          Días atrás una voz de mujer joven, que decía ser periodista del programa “Mentiras Verdaderas” de La Red, me llamó para pedirme que asistiera a ser entrevistado por su conductor, a quien yo de pasada había  visto conversando en pantalla con variados personajes que decían cosas truculentas del Gobierno Militar, como evidente contribución de continuidad a la “Campaña Nacional de Lavado Cerebral” que se desarrolla en esta larga y angosta faja de tierra desde 1990 y a la cual Sebastián Piñera hiciera una tan significativa contribución en septiembre de 2013.

No tengo ningún interés en aparecer en la TV y sólo acepto concurrir a ella en cumplimiento de mi misión, bastante solitaria, de casi único cerebro-todavía-no-lavado y que conserva un recuerdo lúcido de la verdad histórica previa a la transformación de los agresores en “agredidos”, de los victimarios en “víctimas” y de los totalitarios en “demócratas”, conjunto de travestidos que le cuestan 300 millones de dólares anuales al erario como compensación por el “injusto perjuicio” que se les ha inferido de no haberles dejado en 1973 transformar nuestra “democracia burguesa” en una “democracia popular” como la de Cuba, Corea del Norte o Alemania del Este.

Entonces acepté ir a “Mentiras Verdaderas” el martes a las 22.30. Mails y llamados posteriores a la invitación añadieron que también iría el ¿ex? guerrillero del FPMR, Enrique Villanueva Molina, recientemente premiado por un juez de izquierda con una pena de “libertad vigilada” como co-autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán, en cuya condición ha sido incansablemente entrevistado por todos los canales de TV y otros medios interesados en conocer su interesante versión sobre la historia de Chile desde 1973 a la fecha. No me importó compartir el panel con dicho personaje, porque tengo la seguridad de conocer algo a lo cual él no le tiene ningún respeto, pero que siempre ha prevalecido a lo largo de la historia de la Humanidad, aunque no en el Chile actual todavía: la verdad.

Entonces recibí un llamado adicional de una productora periodística, pidiéndome adelantar mi llegada y estar a las 22 horas en  el canal, con lo cual cumplí. Fui llevado por una amable jovencita a una sala donde no se podía ver el programa, pero en la cual había tres vasos de Coca Cola o algún sustituto del mismo color y un plato de sándwiches que no probé. Conversé con ella de diversos temas, hasta que se asomó un personaje de barba breve que me hizo una sorprendente advertencia: yo no debería, me dijo, tratar con “lenguaje denigrante” al ex guerrillero. Después entró el conductor y me saludó brevemente, sin decirme nada. 

Pasó el tiempo y hasta la jovencita simpática se aburrió y se fue. A alrededor de las 23 horas me condujeron a un pasillo del edificio, donde había una cámara. Me pusieron unos audífonos y me sentaron en una silla pequeña pero elevada desde la cual podía ver en el suelo un pequeño televisor en blanco y negro que transmitía la entrevista en el set principal, y a la cual yo había creído ser invitado, del conductor al ex guerrillero Villanueva que, según todo indicaba, ya llevaba largo tiempo en cámara. El programa constituía una apología de la labor del FPMR y de sus proezas. Noté que periódicamente aparecía mi imagen, trepado a la silla pequeña y alta en un pasillo, donde yo parecía tener los ojos cerrados y el labio inferior levemente caído. Supongo que era para que los telespectadores se rieran. Además, cada cierto rato mi lamentable imagen se congelaba, así es que dejé de mirar hacia abajo al televisor en blanco y negro y cerré la boca. Mientras, el ex guerrillero seguía en su extenso panegírico de sus patrióticas actividades, abundantemente estimulado por el conductor. Éste se dignó dirigirme algunas preguntas a través de los audífonos, lo que me permitió formular desde mi exilio en el pasillo tres o cuatro observaciones en defensa de la verdad histórica, en medio del torrente de la apología del FPMR que se desarrollaba en el set principal del programa.

A esas alturas se me hizo evidente que había caído en una trampa izquierdista y que sólo debía escapar cuanto antes del ridículo a que estaba siendo expuesto.

Alrededor de las 23.30 pude por fin bajar de la silla alta y pequeña del pasillo y abandonar el nuevo local de La Red en Quilín, acompañado de la amable joven que me había recibido, a la cual pregunté quién era el dueño del canal, y me respondió que un magnate mexicano de la TV. Inmediatamente lo supuse cómplice de las tropelías de la extrema izquierda en su estación chilena.

Al regreso a mi hogar a la medianoche tuve una hostil recepción, mientras en La Red continuaba la apología del Frente. En mi casa fui víctima de manifestaciones presenciales y telefónicas de crítica por haberme prestado a ser objeto de un vejamen televisivo tan ostensible y lamentable. 

A todo respondí que lo hacía en aras de salvar a la Patria de las “tinieblas del error”, pues hoy está secuestrada permanentemente en manos de la extrema izquierda y los kerenskys, auxiliados por una “Derecha Muerta Caminando”, integrada por desmemoriados, tránsfugas, arrepentidos y panegiristas de Aylwin y de su carnal Piñera. La una y la otra nos llevan de la mano a convertirnos en el próximo Brasil, que a su turno será la próxima Argentina y ésta la próxima Venezuela, que se transformará a su vez en la próxima Cuba, mientras se pierde en la noche de los tiempos el recuerdo de la que alguna vez fuera descrita como “la joya más preciada de la corona latinoamericana”.

lunes, 18 de agosto de 2014

El País Donde Nada es el Colmo

          Veo en la televisión a un ciudadano tranquilo y satisfecho, haciendo declaraciones a Canal 13. Nada lo inquieta. Se trata de Enrique Villanueva Molina, frentista “condenado” (es una manera de decir) por su participación en el asesinato de Jaime Guzmán, pero completamente libre. Porque la pena le fue remitida por el ministro sumariante. “Libertad vigilada”. Por contraste con las decenas de militares hoy presos en virtud de “presunciones” de haber cometido delitos en su lucha contra terroristas hace treinta o cuarenta años. La responsabilidad de Villanueva Molina está plenamente probada, no lo eximen de ella ni la amnistía ni la prescripción ni la cosa juzgada, como a los militares, pero él está libre y éstos no. Eso se llama “igualdad ante la ley a la chilena”.

Además, Villanueva puede tener la certeza de que la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio del Interior no va a recurrir contra la sentencia que le remitió la pena para que se le condene a presidio efectivo, como lo hizo, bajo el gobierno de Piñera, la citada oficina en el caso de tres marinos, un carabinero y un detective cuya pena había sido remitida por el ministro sumariante y confirmada por la Corte de Apelaciones. El recurso del gobierno de Piñera logró que la odiosa sala penal de izquierda (con integrante DC) de la Suprema les aumentara la pena a cinco años y un día de presidio efectivo. Ese ensañamiento Piñera-izquierda- DC contra los militares no es extensible a los terroristas. ¡Qué envidia deben sentir esos infortunados oficiales y suboficiales hoy injustamente presos por la buena fortuna del guerrillero Villanueva!

          Éste, en sorprendente entrevista televisiva, ha revelado al periodista Jorge Hans, de Canal 13, algo que en cualquier país serio habría llamado a escándalo, pero acá, donde nada es el colmo y se vive en una atmósfera de cinismo general, no provoca ninguno: que la fuga de frentistas de la Cárcel de Alta Seguridad en 1994, entre ellos del autor de los disparos contra Jaime Guzmán, Ricardo Palma Salamanca (hoy residente en Cuba), había contado con la complicidad de las autoridades.

          Villanueva señaló, en efecto, que: 1) Se había agrupado a los frentistas en un solo recinto, para facilitar la fuga, pues si hubieran seguido separados, como lo estaban, ella  no habría podido materializarse; 2) Que se cambió el armamento de los gendarmes de la torre de vigilancia por uno de escaso poder de fuego; 3) Que los guardias más experimentados fueron reemplazados por elementos bisoños y sin experiencia; y 4) Que los mismos ni siquiera dispararon contra el helicóptero suspendido en el aire a pocos metros, mientras sustraía a los presos.

          Esto, que yo denuncié documentadamente en 2008 en mi libro “Terapia para Cerebros Lavados”, pág. 371, fundado en el testimonio de un dentista a quien un funcionario de Gendarmería le había referido los mismos hechos, se añade a la situación de público conocimiento de que la misma Gendarmería contrató a la guerrillera belga Emmanuelle Verhoeven (pareja del jefe del FPMR, Galvarino Apablaza, este último hoy impune en Argentina), para atender a los presos del grupo en la Cárcel de ¿Alta? Seguridad, lo que hizo tan bien que estaban todos listos para la fuga en el momento apropiado. Verhoeven, como todo frentista que se precie, goza hoy de libertad en Alemania, donde estuvo brevemente detenida "pro forma", tras una tibia petición de extradición chilena.

          Bueno, no es raro que una denuncia hecha por mí haya sido pasada por alto en “el país de los cerebros lavados”, pero cuando un frentista confirma esa denuncia se podría haber esperado alguna reacción de alguien. Y no ha habido ninguna. Ninguna. Cero eco para las declaraciones de Villanueva en Canal 13.

          Otro terrorista, Héctor Maturana Urzúa, indultado por el Presidente Aylwin y hoy con trabajo garantizado en Bélgica, ha vuelto al país porque ya cumplió el plazo. Responsable de haber disparado a los cinco miembros de la comitiva del Presidente Pinochet muertos en el atentado de 1986, también fue condenado por el asesinato de un teniente de Carabineros, Juan Carlos Amar, en 1989.

          Aylwin lo perdonó, por supuesto, y hoy se pasea ufano por Chile. El mismo Aylwin que solicitó ya en 1991 a la Corte Suprema no aplicar la amnistía a los militares que hoy, septuagenarios y octogenarios, purgan condenas injustas en celdas de dos por tres metros en Punta Peuco, donde todos han sido hacinados tras la iniciativa de Sebastián Piñera de cerrar el Penal Cordillera. Aylwin y Piñera se admiran mutuamente por las cosas que hacen y dicen y muchos en la derecha también los admiran. El otro día oí al actual presidente de la UDI, en un seminario, convocar a los asistentes a “cuidar al Presidente Piñera” ¿para que en 2018 cambie a los militares de Punta Peuco a una cárcel común? Y todos nos enteramos de que ICARE, entidad de empresarios que yo suponía mayoritaria, sino exclusivamente de derecha, le dio el “Premio a la Trayectoria” al ex presidente Aylwin. “Trayectoria digna de premio”: inducir a los militares a derrocar al régimen marxista y después formar una comisión para crucificarlos “urbi et orbi” por eso y abogar porque no se les aplique la amnistía. Con esta derecha ¿quién necesita una izquierda?

          Siendo así las cosas, no podemos extrañarnos de nada. Aunque los terroristas se paseen impunes por el país mientras quienes nos libraron del destino totalitario que ellos nos iban a deparar mueren, se suicidan de desesperación o vegetan ancianos y enfermos, ilegal e injustamente presos en un penal hacinado.

          En el Chile de hoy ya nada es el colmo. Todo pasa. La izquierda manda, no hay justicia y se vive en un estado permanente de cinismo general. Y la derecha, esa "muerta caminando", aplaude. 

viernes, 15 de agosto de 2014

¡Cuidado! La Mayoría No Confía en Ustedes

          Chile es menos izquierdista de lo que la gente cree. La última encuesta CEP confirma, además, que éste es un país predominantemente apolítico, pues la mayor parte de la gente (47%) se niega a encasillarse en la derecha, que tiene el 12%, el centro, que tiene el 13% o la izquierda, que tiene el 21%. Un 61% manifiesta que jamás habla siquiera de política, siendo que, a juzgar por los medios, uno diría que alrededor de ella giran los principales intereses de la gente. Pero, y esto es muy importante, el poder lo manejan los políticos. Pues la mayoría apolítica ni siquiera va a votar. Entonces la izquierda, aliada con el centro, controlan el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial, siendo que estos dos últimos son los entes que menor confianza suscitan en la ciudadanía, siendo el tercero de ellos y menos confiable de todos el conjunto de “los que manejan todo”, es decir, los partidos políticos, en quienes confía apenas el 10% de la gente  (esto último lo dijo otra encuesta, la más reciente Adimark).

          A todo esto ¿en qué entidades la gente confía más? En dos que “ni pinchan ni cortan” en la conducción del país: Carabineros (56%) y Fuerzas Armadas (51%). Pero son políticamente débiles. Si los primeros replican con sus armas a los delincuentes, los exoneran. Si los segundos abren la boca para opinar, los llaman a retiro por sediciosos, como en el caso de un general que alabó al gobierno de Pinochet. Y sus “caídos tras las líneas enemigas” en el combate al terrorismo marxista ni siquiera tienen derecho a que rijan para ellos las leyes que se aplican a todos los demás. Por tanto, no hay nadie más débil hoy en la sociedad chilena que aquellos en los cuales ésta más confía, con la única excepción de los que están por nacer, cuya muerte el poder político se apresta a autorizar por circunstancias ajenas a ellos y aunque no hayan sido de su responsabilidad. Es que no votan, no desfilan por las calles y ni siquiera pueden pintar muros con grafiti de protesta.

          Las entidades que suscitan mayor rechazo ciudadano son el Congreso (50% vs. 18%) y, con toda razón, los jueces (75% vs. 9%). Es la única sanción que reciben estos últimos por reírse de las leyes en la forma en que lo hacen.

          La Nueva Mayoría gobernante tiene una aprobación de 30% y una desaprobación de 29%. El margen sería preocupante por lo estrecho si no fuera porque la Alianza opositora tiene una aprobación de 20% y una desaprobación de 40%. Pero el Gobierno mismo tiene una aprobación de 50% vs. una desaprobación de 29%.

          Además, las cosas que se propone la Nueva Mayoría no son respaldadas por la verdadera mayoría, la de los ciudadanos. Por ejemplo, el 29% cree que la Reforma Tributaria empeorará su situación, versus el 15% que  cree que la mejorará.

          A la Reforma Educacional no le va mejor: el 59% prefiere la educación particular subvencionada, contra la cual dirige sus fuegos la Reforma Educacional del Gobierno, versus 35% que prefiere la educación municipal, a la cual el Gobierno busca destinar cada vez más recursos y establecer como monopolio.

          Y los tres propósitos centrales de la Reforma Educacional, propósitos que fueron dictados por la calle, carecen de respaldo mayoritario, pues la mayoría prefiere que haya lucro (49% vs. 42%), que haya copago (52% vs. 37%) y que haya selección en los liceos de excelencia (54% vs. 39%). Sólo se opone a la selección por motivos religiosos.

          También la mayoría rechaza la gratuidad universitaria total (57% vs. 38%) y también rechaza la enseñanza estatal única, que tiene 41% de apoyo, frente a una mayoría de 51% partidaria de que la gente elija establecimiento educacional.

          Una y otra vez el sondeo confirma que la mayoría prefiere tener libertad de elegir.

          Y si bien él revela que Bachelet le da confianza a la mayoría (56% vs. 37%, que no se la tiene), al mismo tiempo esa mayoría estima que su gobierno es débil (48% vs. 42%).

          Y otra cosa reveladora de conservadurismo de la mayoría es el rechazo al izquierdismo extremo: las figuras con más rechazo en la política nacional son Camila Vallejo (44%), Camilo Escalona (la gente se quedó con lo de los “chupasangres”, y lo rechaza el 38%), Guillermo Teillier (35%), Lily Pérez (en acelerado tránsito hacia la izquierda, 34%)  y Osvaldo Andrade (33%).

          ¡Cuidado, extrema izquierda gobernante, la mayoría los está mirando y no está de acuerdo con ustedes! Y, en cambio, sí confía en… (autocensurado).