miércoles, 15 de mayo de 2013

Avatares de una Diatriba Fílmica

Aprovechando el clima general de falsificación de la verdad histórica que ha vivido Chile durante más de veinte años, un grupo de cineastas e intelectuales de extrema izquierda filmaron una película tendenciosa y parcial titulada "El Dario de Agustín", pretendiendo poner a "El Mercurio" en el banquillo de los acusados por complicidad con "violaciones a los derech0s humansos", que fue la consigna diseñada y dictada por el KGB para justificar una campaña mundial de desprestigio contra el Gobierno Militar que libró a Chile de ser un país totalitario y que llevó a Leonid Brezhnev a proclamar: "¡Nunca más habrá otro Chile!". Erró el diagnóstico, porque lo que no hubo nunca más fue "otra URSS".

"El Mercurio" fue un medio de comunicacióon fundamental para respaldar la acción liberadora del Gobierno Militar y su verdadera "Revolución Silenciosa" llevada a cabo para modernizar las estructuras económicas, sociales y políticas de Chile, y la consumación de su tarea ("Misión Cumplida") de devolver a la civilidad un país próspero, democrático y habitado por personas libres.

Después de 1990 tuvo lugar un proceso vergonzoso de lavado de cerebros, encabezado por uno de los más resueltos convocantes de los uniformados en 1973, Patricio Aylwin, que después de inducirlos a derrotar la asonada marxista, se transformó en el verdugo de las fuerzas armadas y de orden y crucificó a quienes tuvieron la peligrosa y dura tarea de derrotar a más de veinte mil terroristas de extrema izquierda armados, entre chilenos y extranjeros, que se aprestaban a consumar el "Plan Z", cuya fecha tentativa de inicio era el 19 de septiembre de 1973, según se lee en su propio texto. Parafraseando a Juan de Dios Carmona, un democratacristiano que no traicionó a los militares, podríamos decir que Aylwin "usó a los uniformados para echar a los comunistas del poder y después usó a los comunistas para llegar él mismo al poder y desde ahí consumar la peor traición a los militares", a través de un informe amañado y parcial, el de la Comisión Rettig, que llegó a la fantástica conclusión de que dos mil 600 personas habían sido muertas en 17 años por "agentes del Estado" y más de cuatrocientas habían sido víctimas de un ente indefinido, llamado por el Informe "violencia política", siendo que habían caído a manos de los terroristas armados del MIR, el FPMR, el PS, el PC, el Mapu y la Izquierda Cristiana, a los cuales, por tanto, exculpó y dejó en calidad de "blancas palomas", que es lo que pretenden ser hoy.

Pero donde Aylwin no se atrevió a llegar, que fue a condenar a las civilidad partidaria del Gobierno Militar (una amplia mayoría de dos tercios en 1973, reducida a 43 por ciento en 1988) el marxismo local, impune y dotado de enormes recursos que les han sido dispensados por la referida Comisión Rettig y la posterior Comisión Valech, sí ha querido llegar.

Siendo "El Mercurio" uno de los baluartes de la segunda independencia de Chile alcanzada en 1973, que nos liberó del inminente yugo soviético, se ha convertido en un blanco favorito de acusaciones tan falsas como los procesos urdidos por la justicia de izquierda contra militares. Una intentona fraguada con despliegue de recursos ha sido la producción de la película "El Diario de Agustín", que mediante una sistemática y cuidadosa desfiguración de la verdad, ha pretendido presentar al periódico como parte de una conjura para encubrir y alentar las "violaciones de los derechos humanos".

La verdad fue que el Gobierno Militar, ante la asonada terrorista, no hizo otra cosa que combatirla con eficacia, de la manera en que lo hacen hoy día naciones amenazadas por el terrorismo, como los Estados Unidos e Israel, cuyas poblaciones aplauden la eliminación física de los subversivos, como vimos que lo hacía hace pocas semanas la población de Boston al aplaudir a la policía que había muerto a tiros a un terrorista musulmán y había dejado malherido al otro. A ningún bostoniano se le ocurriría decir que sus policías habían cometido "un delito de lesa humanidad" ni menos injuriar al diario "Boston Globe" por celebrar la eliminación de los terroristas. Más impensable todavía sería condenar a los agentes de seguridad a cadena perpetua por dar muerte a los asesinos múltiples, como ha acontecido en este desgraciado y malagradecido país.

Los cineastas que filmaron "El Diario de Agustín" han pretendido por todos los medios divulgar su diatriba. Pero la exhibieron al público en una sala de cine con nulo éxito, de modo que han utilizado todo su poder para obligar a estaciones televisivas, como TVN y ARTV, a exhibirla, acusando a dichas estaciones de "censura televisiva" y de atentar contra "la libertad de expresión" por negarse a exhibir su falsificación fílmica.

Pero no tienen ninguna autoridad moral. porque en el curso de la producción del documental los cineastas marxistas me visitaron en mi oficina, en número de cinco o seis, y durante dos horas me interrogaron y filmaron, conmigo respondiendo a todos los argumentos que pretendían tener para acusar a "El Mercurio" de "complicidad", "encubrimiento" y hasta "autoría intelectual" de "violaciones los derechos humanos". No es porque yo lo diga, pero se encontraron con una persona que conoce bien la historia, que no tiene su cerebro lavado (por el contrario, soy autor de una "Terapia para Cerebros Lavados") y que podía no sólo explicar con la verdad lo acontecido en Chile y la limpieza de la labor informativa y de opinión de "El Merccurio" entre 1973 y 1990, sino que destruía una a una sus versiones y acusaciones tendenciosas o derechamente falsas.

¿Qué fue de esas dos horas de preguntas y respuestas, pacientemente filmadas en mi oficina de Providencia? Yo les diré qué fue de ellas: no apareció ni un minuto de las mismas en la versión final de "El Diario de Agustín". Ésa sí que fue censura. Quisieron condenar un diario con su película y le negaron su derecho a defensa. Probablemente incluyeron algo de otras defensas más débiles para "aparecer" reproduciendo la opinión de "ambos bandos". Pero yo tengo experiencia en estas lides. Como sé que voy al hueso en las respuestas y aporto antecedentes "duros" e indesmentibles, lo más seguro es que mis declaraciones sean omitids y censuradas. Una vez me sucedió con la propia BBC, lo que le representé a uno de sus ejecutivos en la propia Londres, obteniendo por toda respuesta: "facts of life", y una sonrisa.

Los cineastas marxistas de acá, acostumbrados al actual clima político en que los reales agresores se han convertido en "agredidos", los totalitarios se han travestido de "demócratas" y los victimarios se han transformado en "víctimas", con la aquiescencia de una opinión pública de cerebros lavados y de la propia prensa ("Mercurio" incluido) que da testimonios de "arrepentimiento", "cerebro lavado" y "chaqueta vuelta", ahora claman al cielo porque el "establishment" comunicacional no se convierte en altavoz de la diatriba marxista. Pero sólo están probando algo de su propia medicina, la misma que me dieron a probar a mí cuando abusaron de mi tiempo, de mi buena fe y de mi bagaje de conocimiento histórico durante dos horas y, al ver que echaba por tierra todos sus argumentos, simplemente lo excluyeron y censuraron.

¡Justicia divina! o, si se prefiere, "por donde pecas, pagas".

lunes, 13 de mayo de 2013

"Pánicus Déxteram"

Los romanos sostenían que a los cartagineses no se les podía creer. Éstos eran astutos comerciantes fenicios y a veces no cumplían su palabra. Entonces los romanos acuñaron la expresión irónica: "fides púnicum", traducida como "confiabilidad cartaginesa".

Los acontecimientos que desembocaron en la renuncia de Laurence Golborne, generada por un estado de pánico en la UDI que es muy característico de la derecha, me han hecho pensar en una expresión latina para el caso y he acuñado "pánicus déxteram", que quiere decir "pánico de la derecha" (espero que esté correctamente expresada, pues el latín no es mi fuerte. Antes me lo corregía siempre Bob Borowicz, pero ahora que nos ha dejado espero que no tenga sucesores).

El "pánicus déxteram" se genera en la derecha ante cualquier cosa que dicen sus adversarios. Ella está siempre dispuesta a encontrarles la razón, por descarriados que sean los puntos de vista de ellos. Por pánico. Recordemos cuando la izquierda armó un ejército guerrillero y se preparaba para dar el zarpazo al poder y establecer un gobierno totalitario. La derecha cayó en el "pánicus déxteram", que en esa época fue compartido por la Democrcia Cristiana y una parte de los radicales, y entre todos formularon un llamado a los militares para salvar al país. Éstos lo hicieron y derrotaron al ejército terrorista con los métodos que se usa en esos casos, los mismos que hoy emplean las naciones más expuestas al terrorismo, entre ellas los EE. UU. e Israel, que los liquidan sin forma de juicio y usando métodos cada vez más sofisticados, como los cohetes lanzados desde helicópteros y "drones", y nadie (salvo los terroristas y sus aliados, por supuesto) dice nada.

Acá y en el mundo la izquierda terrorista, derrotada por las armas, lanzó entonces el grito de "¡atropellos a los derechos humanos!" y organizó una campaña de desprestigio mundial de Pinochet ("fue el último éxito del KGB antes de ser lanzado al basurero de la historia", ha escrito Paul Johnson). Acá la derecha cayó en el acostumbrado "pánicus déxteram" y les encontró toda la razón, más por miedo que por creerlo realmente, pues suele decirse para sus adentros "¡pocos mataron!". Pero, en todo caso, por muchos años ha mirado para otro lado mientras don Patricio, que estuvo también a la cabeza del llamado a los militares, se dedicó a crucificarlos cuando llegó al Gobierno y a perdonar a cuanto terrorista autor de hechos de sangre que estuviera preso o circulando, amén de pagarles una enormidad de dinero como indemnización por habérseles impedido el ejercicio de "su derecho" a tomarse el poder a sangre y fuego.

El último episodio de "pánicus déxteram" se registró cuando jueces y periodistas de izquierda urdieron una maniobra genial: conseguir que se declarara nula un alza de comisiones de tarjetas Cencosud acordada en 2006, cuando el candidato presidencial de la UDI, Laurence Golborne, era gerente general de la firma, para así acusarlo de "¡abuso!", el más reciente grito de guerra izquierdista.

Golborne era un ejemplo de meritocracia, pues había llegado a encabezar una de las empresas más grandes del país exclusivamente gracias a su capacidad y sin cuñas ni relaciones de parentesco o aportes de capital. Fue tan destacado que cuando Sebastián Piñera quiso formar un "gabinete de excelencia" pensó en él como ministro, exclusivamente por los méritos que exhibía. La personalidad de Golborne se dio a conocer en el episodio de los 33 mineros e inmediatamente conectó con la masa de chilenos, que lo hicieron uno de sus personajes predilectos, el único que en todas las encuestas se acercaba en popularidad a Michelle Bachelet. Tal popularidad llevó a la UDI a rendirse a sus pies y proclamarlo candidato presidencial, aun cuando Golborne no era "del sector", pues había estado con el "No" y en Tolerancia Cero dijo que le encontraba más cosas negativas que positivas al Gobierno Militar, pero como ahora la UDI está llena de "arrepentidos" y similares, no les importó nada.

Pero así como el grito de "¡atropellos a los derechos humanos!" puso a temblar al "vientre blando de la derecha", para emplear términos churchillianos, a la voz de "¡abusos!" ante el cobro de Cencosud en 2006 y el dictum de Allamand de que Golborne no podía ser candidato presidencial si había subido el cobro fijo de las tarjetas, la UDI se puso a temblar, víctima del "pánicus déxteram" más extremo; y eso llegó al límite cuando el espionaje de izquierda reveló que una sociedad de la cual era parte Golborne tenía participación en otra que a su turno había invertido algo en British Virgin Islands, un paraíso fiscal. Entonces decidieron inmediata y fríamente defenestrar al candidato.

Lo notable de todo esto es que la práctica de subir el cobro fijo de las tarjetas era habitual y generalmente aceptada, porque se ofrecía a los tenedores de ellas la posibilidad de no aceptar el aumento de tarifa dejando de usar el plástico, norma respaldada por 148 años de vigencia del Código de Comercio, que estableció la aceptación tácita con igual valor que la expresa en los contratos. Y más notable es que, preguntado el Presidente de la República si él tenía inversiones en "paraísos fiscales" no sólo no lo negó, sino que afirmó que tenerlas era "perfectamente legal" y señaló que no se conocía el monto de lo invertido por la sociedad en que indirectamente era parte Golborne porque "la ley no exige que la persona entregue el monto de sus inversiones" ("La Segunda", 08.05.13, p. 13). Es que Piñera no sufre del "pánicus déxteram" porque nunca ha sido "déxteram" y por eso se ha encogido de hombros cuando le han formulado acusaciones mucho peores, como pueden comprobar los interiorizados en este blog.

Defenestrado Golborne por supuestos "escrúpulos morales" de la UDI, que no tienen nada de morales, ha sucedido lo más notable: le han llovido ofrecimientos de cargos importantes al autor de los "abusos" y supuesto evasor tributario: candidaturas a senador, embajada en Argentina y, finalmente, la embajada ante la OCDE con sede en París. ¿Cómo puede entenderse eso? Perfectamente: porque todos sabemos que no hay una tacha moral válida contra la persona de Golborne y que se trató solamente de consignas prefabricadas para restarle popularidad, carentes de base.

Pues, en último término, sólo ha quedado ratificado que si ellas son gritadas con suficiente fuerza, la derecha se pondrá a temblar y hará y dirá lo que sus enemigos desean.

sábado, 11 de mayo de 2013

Acá Dreyfus Habría Sido Condenado

En 1894, el capitán Alfred Dreyfus, del ejército francés, fue condenado por un delito que no había cometido. El escritor Emile Zola tomó su defensa y, en su famoso escrito "J'accuse", alegó en favor de la inocencia del capitán, cuyo caso la justicia francesa entonces revisó. A raíz de ello, fue finalmente liberado y repuesto en su rango.

Pero para que ello ocurriera se requirió que en la sociedad francesa de ese tiempo hubiera un sustrato moral sólido, pues de otra manera los poderosos intereses favorecidos por la condena de Dreyfus habrían prevalecido.

En el Chile actual hay decenas de casos de oficiales que son "capitanes Dreyfus", pues están ilegal e injustamente condenados, cumpliendo sentencias arbitrarias. Pero las voces que se levantan en su defensa son acalladas, porque hay una conveniencia política de por medio y una cobardía física y moral generalizada, que inhibe a la justicia y a las autoridades frente a las fuerzas del odio y la violencia que han impuesto esa iniquidad.

Tampoco en el Chile actual existe un sustrato moral como el francés de fines del siglo XIX. El cinismo predomina en la escena política y social. De las promesas de velar por la legalidad en los juicios que hizo el candidato Piñera a los uniformados en retiro todos prefieren olvidarse. Fue sólo otra "diablura" suya, dicen, para poder triunfar en la elección. Pues "había que ganar".

Resultaron paradigmáticos, el año pasado, los hechos de violencia, agresión y tortura callejera contra los defensores de la verdad histórica y la legalidad de los juicios, ataques que tuvieron lugar cuando se quiso exhibir públicamente un documental sobre el gobierno de Pinochet y cuando se presentó un libro biográfico relativo a la verdad de las actuaciones del brigadier (r) Krassnoff. Todas las agresiones registradas en esas ocasiones quedaron impunes.

He recibido copia de una carta que dicho brigadier (r) ha enviado al nuevo ministro, Leopoldo Llanos Sagristá, quien lo procesa o condena por hechos a los cuales es completamente ajeno, oscura misión que ya había cumplido su anterior sumariante, Alejandro Solís. Éste le impuso decenas de sentencias y procesamientos traducidos en la perspectiva de más de un siglo de encarcelamiento injusto, sin haber siquiera cumplido, en ninguno de los casos, con el trámite esencial de interrogarlo, la "declaración indagatoria". Como suprema ironía, Solís citó a Krassnoff por primera vez a su presencia justamente cuando iba a acogerse a retiro. Ahí recién lo vino a conocer, siendo que debería haberlo tenido ante sí por horas y decenas de veces desde que ordenó su primera detención en 2005, la cual se prolonga hasta hoy.

Lo que acabo de referir es público y notorio. Evidencia una ilegalidad flagrante. Pero no le importa a casi nadie. En todos los casos en que se repitió la prevaricación judicial, ella fue cohonestada por los tribunales superiores. Hay procesos en que éstos aumentaron las condenas ilegales. El atropello al derecho y a los hechos se consagró como "verdad judicial", tanto que hasta he tenido que rectificar a columnistas de derecha que se han hecho cómplices de las espurias condenas de la justicia de izquierda, lapidando a la figura del brigadier (r) y plegándose también al "asesinato de imagen" de que él ha sido objeto en nuestro medio.

Él ha enviado copia de su carta al ministro Llanos, al presidente de la Corte Suprema y a la Ministra de Justicia. En ella se refiere a tres procesamientos y una condena que aquél le ha impuesto entre marzo y abril, también sin cumplir siquiera con el trámite previo y esencial de interrogarlo. Es que, para los militares, ya no hay Estado de Derecho. Buen heredero de Solís, pues, Llanos ni siquiera conoce a su víctima. Y no ha tenido inconveniente para procesarlo por los secuestros en los casos Sepúlveda y Rozas, que habrían sido llevados a un local de detención designado como "Venda Sexy", en el cual Krassnoff jamás estuvo. Éste sostiene que en el expediente no hay prueba de su vinculación con esos casos, registrados antes de que él fuera destinado a la DINA. Lo mismo sucede en otros dos, los de Parada y Gedda, ocurridos en julio de 1974, siendo que él se incorporó al señalado servicio en agosto de ese año. Un tercer procesamiento, en el caso Carmona, es por la detención de éste en diciembre de 1977, en que ya no existía la DINA y Krassnoff no se desempeñaba en su sucesora, la CNI, sino que estaba destinado a la Academia de Guerra.

Son evidencias palmarias de inocencia, no obstante lo cual, naturalmente, hay testigos que lo inculpan, todos aportados por los querellantes. Y en este último caso hay uno vinculado al terrorismo que dice "haber visto" a Krassnoff, no obstante declarar también que lo mantenían con "la vista vendada". Todo está permitido.

En días pasados falleció en Temuco una hija de 39 años del brigadier (r). A él no se le había permitido viajar a visitarla durante su enfermedad, pero finalmente pudo llegar al entierro. Con mucha discreción, porque el terrorismo al cual investigó, combatió y contribuyó a derrotar, ya antes lo atacó e hirió cuando fue a declarar a los tribunales, y pertenecen al mismo los que asediaron el recinto en que se presentó su libro autobiográfico. Ciertamente, habrían aprovechado el sepelio para atentar contra él. La doctrina de la violencia no respeta nada.

Esta omnipresencia de las fuerzas que mantienen el odio y el control que ejercen sobre los poderes públicos y la opinión general, junto a la falta de una conciencia moral en la sociedad chilena de hoy, hacen impensable que pueda reeditarse el "caso Dreyfus" en nuestro medio y posibilitan que, por el contrario, reine al respecto el silencio o, peor aún, que muchos de los llamados a alzarse contra las condenas injustas adhieran cobardemente a quienes las han perpetrado, y los respalden o encubran.

viernes, 10 de mayo de 2013

¿En Qué Etapa de la Revolución Francesa Estamos?

Fui de los primeros en advertirle a Sebastián Piñera, hace dos años, que el "movimiento grande, noble y hermoso" descrito por él en Naciones Unidas era una revolución violenta destinada a derrocarlo. Pero yo mismo anticipaba entonces que dicho movimiento no iba a tener mayor trascendencia, porque carecía de poder armado para derrocar al gobierno. Claro, sí lo tuvo para sacarle plata al erario y quedar en la impunidad tras todas las ilegalidades cometidas, las que recibieron amplio respaldo ciudadano cuando la ÚNICA AUTORIDAD DEL PAÍS que quiso hacer prevalecer el estado de derecho, el alcalde de Providencia, Cristián Labbé, fue derrotado en la elección del año pasado,en una comuna cuyos votantes (suponíamos) por inmensa mayoría eran partidarios "de la ley y el orden". En definitiva, o no lo eran o se abstuvieron, demostrando que, en realidad, "la ley y el orden" les daban lo mismo, lo que no deja de ser importante.

En todo caso, la Revolución Chilena ha seguido su curso, si bien no tanto en la calle, porque la gente ya se ha aburrido de los desórdenes, pero sí en las aulas, donde un profesor revolucionario de una universidad de derecha (porque la derecha frecuentemente es dueña, pero, siempre en pánico, no manda) ha proclamado que se debe reformar la Constitución "por las buenas o por las malas". Además, los revolucionarios se han tranquilizado un poco porque creen que van a ganar el 17 de noviembre y entonces se dicen que para qué gastar pólvora en gallinazos si tienen el triunfo asegurado. Su candidata ha asumido, por otra parte, todas las demandas de la calle, de manera vaga, es cierto, pues todo lo de ella es un poco vago.

Entretanto, la izquierda, que domina el país, porque controla enclaves del gobierno (Departamento de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, el Instituto Médico Legal, en manos del MIR), es mayoría en el Congreso y controla el Poder Judicial, dio un golpe maestro al defenestrar a Golborne, que era la principal amenaza electoral contra Bachelet. La Corte Suprema declaró ilegal un cobro de comisión de $530 en una tarjeta de la firma donde era gerente Golborne. "¡Abuso!", exclamó la calle. El cobro no era ilegal, porque estaba autorizado por la respectiva superintendencia, había sido consultado a los titulares de tarjetas (si no lo aceptaban podían dejar de usar la tarjeta); la propia Ley de Protección del Consumidor establece que esos cobros adicionales "deben ser susceptibles de ser aceptados o rechazados" (art. 16, b) y porque el Código de Comercio, art. 103, dice que la aceptación tácita en ese caso produce los mismos efectos que la expresa. Pero la UDI entró en pánico porque Golborne iba a ser acusado de "abuso".

El "abuso" merece capítulo aparte, porque la antología del mismo comienza con el caso La Polar, donde lo que sucedió fue que demasiados portadores de tarjetas dejaron de pagar y la firma, en lugar de reflejarlo en su contabilidad, unilateralmente les concedió mayores plazos, con recargos, naturalmente. Pero cualquier dueño de tarjeta deudor que se pusiera al día no pagaba ningún recargo. En definitiva, si hubo un "abuso" fue el de los que se llevaron plasmas y refrigeradores y no los pagaron. Y las principales víctimas fueron los accionistas de La Polar, que creían que la cobranza estaba al día y cuyas acciones se vinieron al suelo cuando se supo que no lo estaba. Bueno, pero volvamos a Cencosud y digamos que allí no hubo "abuso", porque el que no quería pagar los $530 dejaba de usar la tarjeta y no los pagaba.

Pero el brazo judicial de la izquierda no contaba con una pregunta que hizo Golborne en el programa "Frente al Espejo": "¿Por qué la Corte Suprema ha fallado este caso, iniciado en 2006, y no otros de 2004?" Él no preguntaba eso "de puro ganso", sino porque sabía la respuesta: "Porque entre los casos anteriores estaba el del Banco del Estado, cuyos gerentes de izquierda también habían subido las comisiones en las libretas de ahorro". Entonces la Corte Suprema se dio cuenta de que había sido pillada volando bajo y tuvo que fallar prontamente el caso de 2004, lo que puso en una situación muy incómoda a la izquierda, que de denunciante de "abusos" pasó a ser autora de ellos.

Pero la izquierda no cae en pánico, como la UDI, y fue ésta la que retiró a su candidato, que constituía la mayor amenaza contra Bachelet. Un segundo misil que contribuyó a ello fue la noticia de que Golborne era socio de una firma que tenía una filial con inversiones en un "paraíso fiscal", como se denomina a los países en que las rentas de las inversiones no pagan impuestos. La UDI, en pánico, concluyó que un candidato presidencial suyo no podía tener, ni siquiera indirectamente, una inversión en un paraíso tributario. Pero en la Radio Bíobío entrevistaron al Presidente Piñera, que no puede resistirse ante un micrófono, aunque no haya cámara presente, y le preguntaron a sangre fría: "¿Usted tiene o ha tenido dineros en paraísos fiscales?", lo cual él, obviamente, no respondió, sino que dijo haber hecho "una declaración de patrimonio más amplia que la exigida por la ley", tener parte de su patrimonio en un fideicomiso ciego y no saber dónde estaba invertida esa parte. Pero en la Bío Bío no lo dejaron escurrirse y le reiteraron la pregunta, ante lo cual él recurrió a una milenaria herramienta dialéctica judía: contestar con otra pregunta: "¿Qué es un paraíso fiscal?"; y se respondió a sí mismo, lo cual era más fácil que responderle a la Bío Bío: "Paraíso fiscal son (sic) países donde hay exención de impuestos". Después añadió: "Por ejemplo, tengo una cuenta, entiendo yo(!) en Merril Lynch, que puede tener inversiones en muchas partes. Pero quiero decir que el hecho de tener una inversión fuera de Chile es absolutamente legal, es perfectamente legítimo..." ("La Segunda", 09.05.13)

Bueno, tomemos la respuesta del presidente como un "sí", porque "no" no es, definitivamente. Luego, la UDI puede tener un presidente con una sociedad que tiene una cuenta en un paraíso fiscal, pero no un candidato socio de una firma que la tenga.

El hecho es que la izquierda ha usado su poder para allanarle el camino a Michelle Bachelet, marginando al más carismático de sus oponentes y, por tanto, la Revolución Chilena puede seguir su curso sin temor a contrariedades.

A estas alturas lo que está en debate es si la Revolución va a respetar la Constitución actual, firmada por Ricardo Lagos, o la van a atropellar. Como dije en un blog anterior, "he ahí la madre del cordero". Mi pronóstico es que la van a atropellar. Que la van a modificar "por las buenas o por las malas".

Eso sucedió en la Revolución Francesa. Al principio todo iba por los cauces constitucionales. El rey había accedido a que funcionaran los Estados Generales: la nobleza, el clero y el estado llano. Éste era el más numeroso, pero no podía hacer aprobar nada sin el concurso de los otros dos. Había "quórum calificado". Hasta que en alguna fecha de julio de 1789 el estado llano votó que lo que la mayoría de votos aprobara iba a ser ley, dijeran lo que dijesen la nobleza y el clero. El rey dijo que eso era contrario a la legalidad y revolucionario y que no lo iba a aceptar, pero "la calle" estaba con el estado llano y el monarca no fue capaz de emplear sus tropas. Lo demás es historia. Luis XVI y María Antonieta trataron de huir, pero fueron apresados en Varennes y finalmente guillotinados.

¿En qué etapa de la Revolución Chilena estamos? ¿Cuándo van a ser arrasados los quórums especiales, para lo cual será preciso actuar "por las malas" y violar la Constitución? La derecha, "en pánico", como siempre, ¿se dejará pasar a llevar? ¿Cuántas cabezas van a rodar? ¿Rodarán también las de muchos(as) revolucionarios(as)? ¿Vendrá después un Napoleón, que ahora no se ve por ninguna parte?

domingo, 5 de mayo de 2013

Lo Sospeché Desde un Principio

El 21 de febrero escribí un blog titulado "La Tontería de las Primarias". Ahora queda confirmado que, efectivamente, eran una tontería. Para el país, pero no para el Duopolio que maneja la política, el Gobierno, el Parlamento, el Poder Judicial y la vida de los chilenos.

Es que el Duopolio quería poder extraernos este año entre 14 y 18 mil millones de pesos en gastos de primarias y ahorrarse los problemas que suscitan a sus jefes muchos caciques locales, que tienen pocos indios, pero quieren llegar al Congreso y salir en los diarios y cobrar la dieta, las asignaciones de viajes, gastos de secretaría, viáticos, almuerzos gratis y demás prebendas que les permiten recibir cada mes hasta cien salarios mínimos cada uno y les dan tribuna para criticar la desigual distribución del ingreso.

Bueno, ahora todos están de acuerdo en que las primarías por ley eran una tontería. Se lo advertí el 21 de febrero, pero como en este país casi nadie me hace caso, consumaron la tontería y ahora no hallan qué hacer con ella. El único que las aprovechó mínimamente fue Carlos Larraín, para solucionar el dolor de cabeza para él que era Evópoli, y las hará apenas en diez distritos, de un total de 60. Sin la ley, RN habría tenido que pagarlas con la caja del partido, lo que era lógico, porque sus problemas con Evópoli no nos interesan a los demás chilenos.

Establecido que las primarias parlamentarias no servían casi para nada, se prueba que las presidenciales tampoco, porque ya había en la Constitución una primaria para ellas, que es la primera vuelta del 17 de noviembre. O sea, nos hacen pagar a los contribuyentes por algo que ya teníamos. Crearon una "secundaria" completamente artificial (las encuestas anticipan el resultado) y carísima.

Y, además, el Duopolio les sacará a los particulares mucha plata que podrían haberse ahorrado, porque aunque las primarias las paga el fisco (el Duopolio se ha arreglado para que también sus gastos electorales en ellas los pague el fisco), todas las campañas habían ya empezado a gastar mucha plata obtenida de otras partes. Y vemos avisos a página entera en que aparecen aspirantes a senadores que no irán a primaria y, algunos, ni siquiera terminarán siendo candidatos. Por tanto, tendrán ellos que poner o conseguir la plata (o deberá ponerla el personaje a quien ellos aparecen respaldando --adivinen quién es-- o los gastos reservados de éste) y parte de eso será a fondo perdido, porque aparecen avisos de más candidatos que cupos disponibles.

O sea, una tontería completa. "Perfeccionamiento democrático" lo llaman. Y culpan al sistema binominal, que no tiene nada que ver en esto, porque la elección presidencial es uninominal y para las parlamentarias casi no habrá primarias.

El problema acá, en consecuencia, no es el binominal, sino la falta de competencia. Es el Duopolio y las barreras a la entrada de candidatos competidores, que protegen a los duopolistas. Y la falta de democracia proviene de que no hay competencia, porque el Duopolio tiene privilegios para presentar candidaturas y para contar los votos, de los cuales carece cualquier ciudadano. Si un independiente quiere competir, tiene que juntar miles de firmas ante notario, lo que es un censo; el Duopolio presenta candidatos sin necesidad del respaldo de firmas. Si un independiente saca mil votos, tiene que competir contra una lista de candidatos del Duopolio, que suman entre sí sus votos, y les basta sacar más de 500 votos cada uno. Es decir, en las parlamentarias es una pelea de dos contra uno.

¿Cuál es la solución democrática? Que cualquiera pueda ser candidato a cualquier cargo con sólo inscribirse; y que ganen los que tengan más votos personales. Fin a los pactos, votos de lista y "cifra repartidora", truco que los partidos usan para no tener competencia de los independientes. Bueno, y si quieren añadir segunda vuelta en la parlamentaria, tal como la hay en la presidencial, perfecto. Sería mejor.

Y que deroguen la ley de primarias y les den un bono a los más pobres por los 14 a 18 mil millones que el fisco se va ahorrar con eso.

sábado, 4 de mayo de 2013

Desfallecimientos de la Derecha

Los desfallecimientos de la derecha, como el que sufrió la UDI esta semana, son una constante histórica. El último antes de éste tuvo lugar cuando dicho partido renunció a llevar candidato propio a las elecciones de 2009 y apoyó a Sebastián Piñera, que, según sus propias palabras, no es de derecha. Pero el más espectacular que recuerdo fue el de 1963, con miras a las eleccciones de 1964. La derecha habia constituido, junto a los radicales, el Frente Democrático, y llevaba como candidato a Julio Durán, un radical de derecha bueno para los puñetes, orador brillante y partidario de la economía libre, virtudes, las dos primeras, escasas en la derecha. Los otros candidatos presidenciales eran Salvador Allende y Eduardo Frei, ambos ya derrotados antes por Jorge Alessandri en 1958.

Resultó que en plena campaña falleció un diputado por Curicó y hubo que hacer una elección extraordinaria, como lo disponía la Constitución de entonces. Se presentaron tres candidatos, sendos representantes de los aspirantes a la Presidencia. Resultó elegido un médico socialista, afín a Allende, el doctor Naranjo, padre del senador socialista; segundo fue Rodolfo Ramírez, del Frente Democrático, y último "el vitrola" Fuenzalida, DC. La derecha cayó en pánico, como predispone su ADN, y creyó ver en el resultado de la complementaria un anticipo del triunfo de Allende, de modo que ¡le retiró su apoyo a Durán y se lo entregó sin condiciones a Frei!, que había sido el gran derrotado de la elección complementaria de Curicó.

Entonces éste anunció soberbiamente que no transaría su programa, que era muy izquierdista ("socialista democrático", lo describía su propaganda) ni por un millón de votos. Así es que la derecha tuvo que rendírse incondicionalmente, lo que significó, claro, el triunfo de Frei con amplio financiamiento derechista, incluida una "campaña del terror" contra Allende (que sólo describía la vida bajo los socialismos reales). Esa rendición incondicional pronto significó la desaparición virtual de los partidos Conservador y Liberal, que obtuvieron apenas siete diputados en la elección parlamentaria siguiente, de 1965, pues su electorado emigró hacia la DC. Frei, como muestra de agradecimiento a la derecha, les quitó los fundos a los agricultores y sembró la ruina en el campo chileno, ruina que desde 1970 completó Allende, tras entrar a La Moneda por la alfombra roja que le tendió la DC, votando por él en el Congreso Pleno. ¡Vaya desfallecimiento costoso!

Por mi parte, siempre he estado convencido de que si la derecha no hubiera dejado caer a Durán y desertado hacia Frei, en 1964 el primero habría sido Presidente, derrotando a Allende y al propio Frei, como lo había logrado Alessandri en 1958, sin apoyo radical.

Cincuenta años después, entre la Concertación y el candidato de RN le han hecho "¡buaaah!" a la UDI, partido de derecha, con dos denuncias contra su candidato Golborne que no tienen ningún fundamento, según lo he probado en mis dos blogs anteriores. La UDI, presa del "pánico derechista", lo ha retirado sin siquiera defenderlo ni permitirle defenderse, siendo que en la última encuesta publicada, la de la Universidad Diego Portales, aventajaba ampliamente a su competidor Allamand tanto en la primaria de la Alianza como en todos los demás contenidos de la encuesta.

Una semana después, entonces, estoy apoyando a su sucesor, Longueira, tanto porque es mejor que Allamand como porque el Plan Ahora ya nos había pedido votar contra éste, por su persecución contra los uniformados (r). Dicho Plan ha sido discurrido en defensa de los presos políticos uniformados, condenados por la prevaricación de la misma Corte que ha declarado ilegal el cobro de comisión por Cencosud en su tarjeta Jumbo Más, siendo que tal cobro está amparado por los arts. 197 y sigtes. del Código de Comercio.

Pero, a diferencia de una semana atrás, mi candidato ahora va a la zaga en las encuestas y está obligado a remontar, tarea en la cual espero apoyarlo hasta el mismo momento en que vuelvan a hacerle "¡buaaah!" a su partido y éste sufra otra vez el sabido síndrome de pánico propio de la derecha y corte en su fuga quizás para dónde.

viernes, 3 de mayo de 2013

Las Leyes No Importan Nada

El episodio Golborne ha sido paradigmático, porque ha dejado de manifiesto, una vez más, que acá lo que dicen las leyes no le importa nada a nadie. En este caso, y una vez más, ha imperado sin contrapeso la consigna falsa. Y con graves consecuencias, porque la UDI se sintió avasallada por ella, entró en pánico y bajó a un candidato que tenía grandes posibilidades.

Pues lo acusaron de haberse querido escudar en el directorio de Cencosud y no asumir su responsabilidad, tras aplicar un aumento en la comisión de una tarjeta de crédito. "Descargar la responsabilidad en el directorio fue lo peor", decían los más. Allamand emitía sucesivas declaraciones condenando el "abuso ilegal" a costa de los consumidores. Quien cometía ese atropello, añadía (con gran desinterés) no podía ser candidato presidencial.

Entretanto, el "retail" entero, sorprendido por la situación creada, aplica el freno. Falabella ha debido dejar sin efecto un alza de comisión en su propia tarjeta, que estaba en curso. Le costará 15,6 millones de dólares este año.

Pero ayer un ex ministro de la Corte Suprema, José Luis Pérez Zañartu, ha escrito a "El Mercurio" y explicado, primero, que de acuerdo con los artículos 1 y 31 de la ley 18.046, es el directorio el que administra a una sociedad anónima, fija atribuciones a los gerentes y puede destituirlos. Ningún gerente puede contravenir lo acordado por él. Luego, Golborne respondió correctamente al decir que había ejecutado una decisión del directorio. No podría haberlo hecho de otra manera.

Y, en relación con la modificación de un contrato con miles de personas para subir la comisión de una tarjeta de crédito, los artículos 97 y siguientes del Código de Comercio, añade Pérez Zañartu, permiten que la oferta se entienda aceptada si "transcurrido determinado plazo" no se hubiere objetado la proposición. Esa aceptación tácita "produce los mismos efectos y está sujeta a las mismas reglas que la expresa", dice el art. 103 de dicho Código, aplicable a toda la legislación civil.

Luego, legalmente fue inobjetable el procedimiento del directorio y del ex gerente de Cencosud, aunque siete años después y en medio de una campaña presidencial una mayoría de la Corte Suprema lo haya declarado "abusivo e ilegal". Porque, como en otros casos que todos conocemos, habiendo un interés político de por medio, poco o nada le importa la ley a la mayoría de Corte Suprema.

El mismo apartamiento de la legalidad ha tenido lugar ante el hecho de que una sociedad derivada de otra en que participaba Golborne haya tenido una inversión en British Virgin Islands. "La ocultó", voceó la consigna. Pero ésta también era falsa, porque no debía declararla. Según el artículo 14, letra e) del Reglamento de las Declaraciones de Intereses exigidas en la Ley de Probidad, Golborne sólo debía declarar su participación en sociedades, y lo hizo; pero no tenía por qué declarar la participación de esas sociedades en otras formadas por ella. Pues no era ya él quien tenía la participación. Por tanto, tampoco transgredió la Ley de Probidad ni su Reglamento.

Y, en fin, la inversión de contribuyentes chilenos en sociedades radicadas en el extranjero está expresamente permitida y reconocida por el art. 12 de la Ley de la Renta, que, por eso mismo, grava las "rentas líquidas percibidas" de sociedades constituidas en el extranjero. De ahí se desprende que cualquier chileno puede invertir en otro país y, en particular, en un "paraíso fiscal", y sólo debe declarar ante Impuestos Internos las "rentas líquidas percibidas". Si no las hubiere, no tiene nada que manifestarle al SII.

No había "abuso ilegal", no había "ocultamiento de patrimonio", no había "dinero malhabido", no había "evasión fiscal". Todas eran consignas falsas. Pero en Chile no hay dónde perderse: las que imperan son ellas y no lo que dicen las leyes.