viernes, 19 de julio de 2024

Del Erizo al Zorro

Chile se ajusta perfectamente a la descripción que hace Isaiah Berlin de las dos modalidades de la Humanidad: el erizo, que sabe una sola cosa y sólo trabaja para conseguirla. Y el zorro, que está siempre oteando el ambiente para elegir la mejor alternativa entre una infinita variedad de cosas.

El comunismo es el erizo. Lo único que sabe es tomarse el poder por la fuerza y no moverse de ahí. Mire usted a Cuba. El erizo apalea, miente, se disfraza, injuria hasta la saciedad a sus adversarios. 

Cuando se toma el poder no lo suelta más, porque sigue usando la violencia, el engaño o la trampa para permanecer. Y no le importa que el pueblo se muera de hambre, sea un kulak o un guajiro o un roto.

El pueblo chileno, "que no ha sido por rey jamás regido (salvo por Fernando VII) ni a extranjero dominio sometido (salvo por la Hermana Mayor, bajo Allende), sin embargo ha elegido dos veces al erizo para gobernarlo y los efectos han sido en ambas desastrosos. Hemos tropezado dos veces con el mismo erizo. "El que no aprende de su historia, está condenado a repetirla" (George Santayana).

En 1973 el caos era tan grande que los zorros despertaron y les pidieron a los militares tirar al erizo de vuelta al mar, porque había generado la ruina total. Si ustedes oyen la proclama con que los militares se tomaron el poder a las ocho de la mañana del once de septiembre de 1973 (muchas veces reproducida en estos días en las redes) lo más repetido en ella es la palabra "caos". 

¿Y ahora? Bueno, hubo "la seguidilla de casi 20 asesinatos en tres días" (Carlos Ominami en La Tercera de hoy). Eso es caos.

Pero los zorros chilenos se preocupan sólo de sus propios asuntos. Dejaron que el erizo volviera y se tomara el país de nuevo. Y por eso de nuevo hay caos. 

Pero el zorro estaba sólo dormido. ¿Quién, si no, salvó a Chile del caos el 4 de septiembre de 2022, el 7 de mayo de 2023 y el 17 de diciembre de 2023? Impredecibles zorros, que en número de cinco millones acudieron a las urnas y les dijeron a los erizos y sus seguidores "párele, qué se han figurado, no queremos comunismo otra vez." 

Pero el erizo resiste. Sólo sabe una cosa. No sabe otra. Y hace lo que sabe y sólo eso. ¿No han oído a Jeannette Jara? Y busca cualquier truco o "chispeza" para seguir en el poder, aunque viole la Constitución y la ley. 

Y en eso está, haciendo trampa, dilatando, engañando. No importa que muchos sigan entrando, muriendo, matando. Que todo siga. 

Confía en que los zorros no van a ir a votar si no les cobran multa. Y si se la imponen, diciéndoles que no se la van a cobrar. Y que los electores extranjeros no tendrán multa si se abstienen. Sin multa el erizo gana y de ahí nadie lo mueve más. Es lo único que sabe. En otras partes se ha quedado sesenta, setenta años. ¿Por qué no acá?


martes, 16 de julio de 2024

Pensar Distinto de Marta Lagos

En los últimos días ha muerto en balaceras más de una decena de personas, más que todos los caídos por enfrentamientos durante todo el año 1978, en pleno gobierno militar, que fueron 8, según el Informe Rettig. 

La Fundación Paz Ciudadana ha dicho que la cifra de homicidios actual es la mayor de nuestra historia. La encuestadora Marta Lagos ha replicado, en un muy leído tuit, que durante el gobierno militar había muchas más muertes, pues se quitaba la vida a las personas por "pensar distinto". 

Pero las cifras del Informe Rettig no la respaldan. Si bien efectivamente en 1973 hubo 1.200 caídos por el enfrentamiento, fue precisamente el período en que los líderes del partido con que simpatiza Marta Lagos, Patricio Aylwin y Eduardo Frei, defendían a los militares. El primero decía que había sido indispensable para evitar una tiranía comunista y el segundo criticaba a los europeos por no darse cuenta de que la subversión tenía armas y combatientes superiores a los del Ejército. 

La verdad, que en Chile poco importa, fue que después de 1973 el país se pacificó completamente, hasta llegar a sólo 8 caídos en 1978. Posteriormente, cuando se fundó el FPMR comunista, con guerrilleros chilenos instruidos en Cuba, hubo un aumento en los años 80, pero siempre en niveles inferiores a los que alarman a la ciudadanía actual. Y la gente de entonces se paseaba por las calles a toda hora y sin temor.

Además, nunca se supo en los 70 u 80 de alguien que hubiera muerto "por pensar distinto". Al contrario, las libertades que el régimen garantizaba con sus reformas liberales favorecían también a quienes "pensaban distinto". Por eso hasta el Partido Comunista pudo crear su Colegio Latinoamericano de Integración y su Universidad Arcis. 

Y también la literatura ha recogido el exitoso homenaje a Salvador Allende. en el Teatro Cariola, en 1987, sin que nada sucediera a la numerosa concurrencia que, por cierto, "pensaba distinto". Era menos riesgoso que "en plena democracia".

Pues bajo el primer gobierno de Sebastián Piñera, se quiso presentar un documental favorable a Pinochet en el Teatro Caupolicán, pero los concurrentes fueron atacados y no pocos (ni pocas) quedaron heridos por "pensar distinto" a Marta Lagos. El gobierno de Pinochet garantizaba mejor la posibilidad de discrepar que el de Piñera.

Yo mismo tuve que ser rescatado en 2012, junto a otros, en un bus de Carabineros, a medianoche, del Estadio Providencia, porque estábamos rodeados de extremistas que nos apedreaban por haber presentado el libro de Gisela Silva Encina sobre Miguel Krassnoff, "Prisionero por Servir a Chile". Bajo gobiernos "plenamente democráticos" es peligroso pensar distinto a Marta Lagos.

En 1985, según un informe de la embajada norteamericana, el mayor peligro para la vida de los chilenos lo representaba el FPMR comunista. Los mártires de la UDI, Simón Yévenes y Jaime Guzmán, que "pensaban distinto a Marta Lagos" lo acreditan. 

Aún hoy es más peligroso "escribir distinto" que bajo el gobierno militar, cuando circulaban numerosas revistas opositoras como Hoy, Cauce, Análisis, La Bicicleta, APSI, Punto Final, contra una sola gobiernista, Ercilla.

Y no puedo terminar sin rendir homenaje a Heriberto Novoa, mártir de Carabineros que custodiaba la  Llama de la Libertad de pensar distinto de Marta Lagos y tantos más y que fue asesinado en 1980 por el MIR. 

Después el partido de Marta Lagos suprimió esa irritante Llama, no bien llegó al poder. Y Marta no dijo nada. Como no había dicho nada (¿o tal vez no tenía edad?) cuando su partido, que era el gobernante, prohibió el libro "Frei, el Kerensky Chileno", que me vi obligado a comprar en edición pirata en una vereda, y aún conservo.

domingo, 14 de julio de 2024

Sebastián Zamora: Un Privilegiado

En comparación con muchos excarabineros y exmilitares, Sebastián Zamora es un privilegiado: tuvo derecho a un debido proceso. Como resultado, fue absuelto. Si se hiciera real justicia, debería ser reincorporado a su institución. Más aún, debería ser indemnizado por el Estado, que lo envió a cumplir una misión peligrosa, como era la de enfrentarse con vándalos armados de molotovs, piedras, palos y, frecuentemente, armas de fuego (léase el libro de Claudio Crespo "G3: Honor y Traición" para comprobar la frecuencia con que los carabineros y sus vehículos reciben disparos). 

Sebastián Zamora, por contraste con sus camaradas enfrentados a la in-justicia, tuvo derecho a un debido proceso. La politizada fiscal Chong pretendió imputarle dos delitos claramente inexistentes en los hechos: homicidio frustrado y apremios ilegítimos. Salta a la vista de cualquier persona con sentido común que un policía enviado por orden superior a enfrentar a sujetos violentos no es por eso un "homicida" ni ello pasa por su mente. Ese funcionario se da por satisfecho con evitar delitos de destrucción, agresiones, incendios y saqueos. Utilizar la figura del "homicidio" presupone que Zamora tenía la intención de quitar la vida a otras personas, supuesto desvirtuado por el hecho de que, comprobadamente, en ningún momento extrajo siquiera una arma. Luego ni jurídica ni racionalmente podía imputársele un "homicidio frustrado". 

De otro lado, toda la evidencia apunta a que en momento alguno quiso infligir al joven que cayó al río un "apremio ilegítimo", figura penal que se refiere a la aplicación de tormentos con algún propósito policial. Simplemente, como lo demostraron grabaciones y testimonios, su conducta estaba dirigida a detener a un sujeto que había perpetrado una agresión contra un carro policial.  

En Chile se da la paradoja inconstitucional de una abierta desigualdad ante la ley, ya que un sector de exuniformados han sido y siguen siendo juzgados por un sistema procesal antiguo, que ofrece menos garantías a los imputados y es excesivamente dependiente de la calidad moral de los jueces, hoy gravemente deteriorada. 

Cuando había más jueces probos y caracterizados por su independencia política y elevación moral, el antiguo sistema funcionaba pasablemente. Pero desde que la justicia cayó en manos de activistas de izquierda se ha generado la más escandalosa y extendida prevaricación que registra nuestra historia. El examen de cualquier expediente que afecte a exuniformados revela la falta de pruebas, la violación de leyes expresas y vigentes y el empleo de "ficciones jurídicas" y figuras legales creadas con posterioridad a los hechos, todo lo cual repugna a la sana doctrina penal y al propio texto constitucional.

Por eso Sebastián Zamora, víctima de injusticia, persecución politizada y completamente inocente es, sin embargo, un privilegiado. Porque a él por lo menos lo ampara el derecho en un país que no vive un "estado de derecho" ("rule of law") sino una "ley de la selva" judicial, una anomia legal donde agonizan el derecho, la justicia y la verdad, con centenares de presos políticos ancianos, que ven a diario todos sus derechos humanos impunemente atropellados.


miércoles, 10 de julio de 2024

Voto Obligatorio "Sin Dientes"

Todo el poder que tiene hoy la izquierda se lo debe al voto voluntario: la Presidencia de la República, el empate en el Senado, el equilibrio en la Cámara, su mayoría de Gobernadores, Consejeros Regionales, Alcaldes y Concejales; y su mayoría en la Corte Suprema (integrada con votos de senadores y propuesta presidencial). Así se desprende del estudio Panel Ciudadano-Universidad del Desarrollo. 

Pero a los políticos les daba un poco de vergüenza que hace tres años, en la anterior elección de Gobernadores, segunda vuelta, con voto voluntario, sólo hubiera votado el 20 % del padrón. Y que en la anterior elección municipal lo hubiera hecho sólo el 38 %. Y que en la presidencial lo hubiera hecho menos de la mitad. Aparentemente poco democrático. 

De modo que se consagró el voto obligatorio, sobre todo porque la izquierda creía que aumentaría su ventaja. Pero se equivocó y con la obligatoriedad no sólo perdió el plebiscito constitucional del 4 de septiembre de 2022 sino también la elección de Consejeros Constitucionales del 7 de mayo de 2023, que consagró como mayoritario al Partido Republicano, entonces de extrema derecha y cuyo líder José Antonio Kast todavía no se había cambiado al "Acuerdo por Chile" de Piñera y Boric. De otro lado, si hubiera habido voto obligatorio en 2021 probablemente el presidente habría sido José Antonio Kast y habría tenido amplia mayoría en ambas cámaras.

La izquierda creía que era más popular entre los pobres, pero se equivocó. Entre los no-pobres de los grupos medios superiores C1 y C2 Boric tiene 40 % de apoyo. Entre los más pobres de los grupos D y E tiene apenas 19 % de apoyo, dice Panel Ciudadano-UDD.

Entonces los diputados Soto y Leiva, de izquierda, no pudiendo derogar el voto obligatorio, han procurado desvirtuarlo, suprimiendo la multa a quienes no sufraguen. La Cámara y el Senado han acogido su punto de vista, hasta ahora. Lo hacen porque, de otro modo, avizoran una debacle electoral de la izquierda: si sigue habiendo voto obligatorio de verdad la derecha arrasará en la elección de Gobernadores, Consejeros, Alcaldes y Concejales de octubre y en las de Diputados, Senadores y Presidente de la República de diciembre de 2025.

Es decir, este otro año Gustavo Petro volvería a gritar, "¡Resucitó Pinochet!". Pero por siete veces más razones que cuando lo hizo el 4 de septiembre de 2022.

A la inversa, si hubiera seguido habiendo voto voluntario en el plebiscito de 2022 y 2023 y en la elección de Consejeros del segundo proceso constituyente, todos los resultados habrían sido distintos. El estudio Panel Ciudadano-UDD señala que el "mamarracho" de la Convención habría sido aprobado por el 51 % de los votos; que en la elección del 7 de mayo de 2023 (del segundo proceso) la izquierda habría sido primera, con el 34 % de los votos y 17 consejeros, y no  el Partido Republicano.

Entonces Soto y Leiva, no pudiendo derogar el voto obligatorio, lo que no habría tenido presentación, decidieron "dejarlo sin dientes", suprimiendo la multa por no sufragar. 

O sea, sin derogarlo lo convierten en voluntario. De manera que tenemos circo para rato.

domingo, 7 de julio de 2024

Soy un Ultra

La corriente dominante sostiene que quienes piensan como yo son "ultras". Esto no es nuevo. Cuando todavía escribía en El Mercurio, al cual renuncié en 2008, su dueño, con quien mantenía una buena relación de amistad, me dijo con toda franqueza una vez que hablábamos de política: "Tú eres un ultra". En la única entrevista política que le conocí, concedida a La Tercera, la izquierdista Elisabeth Subercaseaux le preguntó cuándo se iba a deshacer de un "ultra" como yo, y él contestó que era un tema que estaba considerando.

Soy partidario de la democracia, entendida como el sistema en que las cosas de índole colectiva se resuelven votando y cada ciudadano tiene un voto. Como esto implica que las mujeres no tienen privilegios y no debe haber paridad de género ni un ministerio de la Mujer, soy un "ultra".

Pero soy "ultra" preocupado de nuestra soberanía. Me alcé contra la intervención millonaria y falseadora de los hechos de EE. UU. y Europa en el plebiscito de 1988, que impidió la reelección de Pinochet. Pero ni siquiera los comunistas protestaron contra esa "intervención imperialista yanqui".

Creo que todos somos iguales ante la ley y que ésa es la única igualdad que puede imponerse. Ni cuotas de género ni escaños reservados.  

Promoví como diputado el Acuerdo que convocó a los militares a deponer a Allende. Y no me arrepiento. Estimo al de Pinochet el mejor gobierno de la historia, atendidos los desafíos que venció. Y escribí su historia, probando que no fue un régimen violador de DD. HH. Y creo que éstos son un tema usado por la izquierda para dejar inerme a la sociedad ante la violencia y el terrorismo. Por sostener todo eso, soy un "ultra".

Lo mismo por denunciar que los funcionarios públicos tengan sueldos 50 % mayores que los de mercado y que los políticos puedan llamar a cambiar la Constitución sin plebiscito de entrada, siendo el ciudadano el titular de la potestad constituyente. Todo eso también me constituye en "ultra".

Creo que los seres humanos velan  preferentemente por su propio interés, de lo cual Dios por supuesto que se dio cuenta y por eso su mandamiento fundamental es "ama al prójimo como a ti mismo", sabiendo que esto es mucho, lo máximo. Por sostener que la legislación debe siempre tener en cuenta eso me llaman "ultra".

Creo que hay que perseguir y castigar a los delincuentes y respaldar a carabineros y policías, autorizándolos de hecho, como lo están por la ley, a usar sus armas de servicio. 

Si todo eso me hace un "ultra", quiero seguir siéndolo.

martes, 2 de julio de 2024

Hora de Pagar la Cuenta

El país ideal, sin jueces prevaricadores de DD. HH., sin conflicto en la Araucanía, donde Temucuicui era chileno y no entraban extranjeros indeseables. Fue el de los mejores treinta años, 1985-2015. Una sociedad libre, donde se respetaban las leyes. Democracia protegida, privatizaciones, estado reducido y una economía de mercado con bajos impuestos. Todos querían imitar el milagro. Claro, "los primeros fueron los militares chilenos. Thatcher y Reagan vinieron después", como reconoció el inglés Niall Ferguson.

Pero después de los presidentes DC Chile eligió izquierdistas. Al principio sólo le "rayaron la pintura" al modelo y el país creció cada vez menos. Entonces, siguiendo la Ley de Murphy ("todo siempre puede ser peor") vinieron extremistas de izquierda, marchando a cuya cabeza un tipo malo de la ídem decía tantas mentiras y recetaba tantos disparates que lo eligieron presidente. 

Afirmaba que Chile era un país desigual e injusto, que los mejores treinta años se habían logrado violando los derechos humanos y que la electricidad barata contaminaba el aire. Todo falso. Hidroaysén generaba electricidad barata y limpia, pero, tras perderse 200 millones de dólares en el proyecto, los políticos lo enterraron y eligieron las "energías renovables no convencionales", más caras y que contaminaban igual, porque necesitaban centrales tradicionales de respaldo. 

Y un estudio de Ignacio Briones probó que el  modelo chileno era de los mas igualitarios del mundo. (La Tercera, 05.11.22). Nadie lo contradijo.

Entonces en 2019, cuando la cuenta de luz del Metro subió 210 % debido a las "energías limpias renovables no convencionales", tuvieron que proponer un alza de $30 en la tarifa y se desató la revolución. "No son 30 pesos, son  30 años". 

Había un presidente demagogo y sin autoridad, que cedió en todo ante los revoltosos, en lugar de meterlos presos, y se rindió, entregando hasta la Constitución.

Pero nada de lo que decían era verdad. Rolf Lüders probó el 01.11.19 en La Tercera que si el gasto social llegara al 20 % más pobre, no habría pobres, pues tendrían $2 y medio millones mensuales por familia. Es que el grueso del gasto social va a manos de la burocracia dorada estatal. El Estado es el botín de los políticos, que se quedan con "la parte del león". Ahora hay que pagarles hasta por los votos que obtienen en la seguidilla de elecciones que han ideado "con fines de lucro".

Y de tanto crear impuestos el país dejó de crecer y la recaudación se estancó, porque subieron las tasas pero disminuyó la base, que sólo aumenta con el crecimiento y el país sólo creció 0,2 % en 2023. Volvimos a los últimos lugares de América Latina, como bajo Salvador Allende.

Para disimular el alza de la luz por culpa de las energías renovables no convencionales más caras, congelaron las tarifas. Pero ahora resulta que el gobierno les debe 6 mil millones de dólares a las empresas generadoras y, como hay que pagarlos, el consumidor va a ver aumentada su cuenta en 50 % o más. Y los políticos del gobierno no hallan cómo disimularlo ni explicarlo. 

Por eso y mil razones más, ya casi nadie se atreve a salir de noche. Van a perder las elecciones, pues una mayoría exclama lo mismo que el hombre común en todo el mundo, cuando su país está con el agua al cuello: "¡Necesitamos un Pinochet!" (lo dice Gonzalo Vial, no precisamente su admirador, en su biografía de aquél).

Los votos van a ir a quienes más se le parezcan. Y los políticos se han puesto a temblar.

viernes, 28 de junio de 2024

El Triunfo del Miedo

La derecha a secas va a ganar por paliza. El que más se parezca a Pinochet va a ser el próximo presidente. ¿Por qué? Porque la mayoría tiene miedo. Miedo de la delincuencia y el terrorismo, miedo a la inmigración desatada, miedo a los jueces que persiguen carabineros y dejan libres a malhechores. Los carabineros son los únicos que protegen a la gente, pero cuando los acusan en los procesos, el alto mando los "da de baja" (echa a la calle) y deben vender su auto y su casa para defenderse de fiscales y jueces tipo Chong y Urrutia. Eso está pasando. 

Hace un tiempo asesinaron a tres carabineros en el sur y todavía no hay un detenido. Esto se fue de las manos. Chile es el país con más miedo del mundo. El paraíso del delito y la guerrilla. Y el único gobernante que los derrotó fue Pinochet. Eso lo sabe la gente.

No se equivoquen. Hoy viene José Joaquín Brûnner, uno de la falange de  columnistas de izquierda de El Mercurio, sacando cuentas alegres por la mejoría de Boric en las encuestas y porque en el ambiente de negocios parece haber mayor tranquilidad. Pero es porque se acerca la elección de sucesor.

Al mismo tiempo viene la noticia de que a un padre de familia, que fue con sus hijos al estadio Monumental a ver Colo Colo vs. Alianza de Lima, por el hecho de vestir la camiseta del cacique lo golpearon, apuñalaron y asesinaron unos hinchas peruanos inmigrantes cuando fue a estacionar. Los hijos lo quedaron esperando.

La primera carta a El Mercurio de hoy es del dueño de un auto a  quien se lo robó un grupo de imberbes con pistolas en una bomba. Lo golpearon, apuntándole. Se queja de que se haya naturalizado decir "salí con vida, eso es lo único que importa." No es lo único. Sugiere irse a vivir a otro país.

En las cercanías de la casa presidencial asesinaron a un turista, no obstante que entregó su dinero y su teléfono. Aquí ya se mata sin ninguna necesidad, porque es casi gratis.

En Santiago roban 34 autos diarios, más de doce mil al año. Es otro gran negocio del "crimen organizado", el que más prospera en este momento. 

Vivimos en una sociedad en descomposición, la cual persigue policías y libera delincuentes. No se respeta la ley e impera el miedo. Miedo a salir a pie, por los motochorros, generalmente extranjeros. Miedo a salir en auto, por las encerronas. Miedo a estar adentro de la casa, por los "turbazos" en que llega un grupo de encapuchados, rompe la puertas y se lleva lo que quiere, mientras los dueños miran aterrorizados y después dan gracias por seguir vivos. ¡Qué sociedad más fantástica, hay tantos que seguimos vivos!

¿Cómo lo hacía Pinochet? Metía presos a malhechores y terroristas. Se les podía exigir documentos a todos y eso se hacía. Mandaba  regimientos a las poblaciones, reunían a los hombres y les examinaban los antecedentes en un computador. Los "patos malos" con orden de detención se iban presos. En ese tiempo el Instituto de DD. HH. no era parte del gobierno y por lo tanto no se dedicaba a proteger malhechores y perseguir uniformados. Al contrario, éstos estaban a salvo gracias a las disposiciones del Código de Justicia Militar que los eximen de responsabilidad por usar sus armas de servicio cuando son llamados a mantener el orden. Era otro país.

Hoy la gran mayoría de los chilenos quiere ese otro país, pero no se atreven a decirlo para que no los fune la izquierda. Y, acuérdense de mí, lo van obtener votando. Que José Joaquín Brûnner no cante victoria. Se va a llevar grandes sorpresas en las elecciones que vienen. Y la "dura", "extrema", "ultra" derecha que él vitupera va a obtener grandes votaciones. 

Pues el del votante con miedo es, lejos, el partido mayoritario del país.