martes, 23 de febrero de 2021

Allende y Piñera

El reciente caso de la agricultora Carolina García, sacada de su lecho de madrugada por guerrilleros de izquierda, para después los mismos incendiar las casas, instalaciones, maquinaria y vehículos del fundo Miraflores de Lautaro, es muy parecido al de la agricultora Antonieta Maachel en noviembre de 1970, en el fundo La Tregua de Panguipulli. Este último tuvo un final peor, porque Antonieta, tras ser vejada y probablemente violada por los guerrilleros marxistas encabezados por el Comandante Pepe, y mientras éstos se daban un festín en el comedor de su casa --que, sin embargo, no incendiaron, como ahora, sino que sólo saquearon-- se quitó la vida.

Lo que sí tienen en común ambos casos es la impunidad de los terroristas. Ni el gobierno de Allende ayer ni el de Piñera hoy les hacen, en la práctica, nada, salvo anunciar "querellas contra quienes resulten responsables". Sólo tras asumir el gobierno militar en 1973 hubo un consejo de guerra contra el comandante Pepe (en el cual éste fue defendido por el abogado Andres Aylwin) que lo condenó a muerte, pena que se cumplió. A diferencia de entonces, ahora la justicia está en manos de una mayoría de extrema izquierda, que en lugar de perseguir a terroristas tiene procesados, contra toda legalidad, a los integrantes del consejo de guerra de 1973 por haber cometido el supuesto "asesinato" de Pepe. 

Una gran diferencia entre los regímenes de Piñera y de Allende era, precisamente, que en 1973 los tribunales de justicia cumplían las leyes y por eso estaban en pugna con el presidente, que las contravenía e incumplía sus fallos. Ahora, en tanto, los tribunales se ríen de las leyes --no cabe otra manera de describirlo-- y se dedican a prevaricar, condenando a los militares que entre 1973 y 1990 derrotaron a la guerrilla terrorista. Los jueces, además, le otorgan a ésta millonarias indemnizaciones. Es del caso puntualizar que tal prevaricación no sólo cuenta con la complicidad, sino con la co-autoría de Piñera, el presidente que más querellas contra militares ha presentado desde 1990, tanto que en su primer mandato triplicó el número de las previamente presentadas entre 1990 y 2010. Pero los comunistas nada le agradecen y ahora también piden a voz en cuello su salida del poder. 

Es que nunca agradecen nada, tanto que a otro que también benefició su causa, el ex comandante en jefe Juan Emilio Cheyre, que en 2004 levantó los brazos ante ellos y culpó de todo lo malo que hubiera acontecido a su Ejército, la justicia roja no tuvo empacho en también condenarlo por delitos inexistentes de hace casi medio siglo, si bien se dio maña para imponerle una pena que podía cumplir en libertad, como sabiendo que en Punta Peuco no iba a ser recibido precisamente con los brazos abiertos por sus otros camaradas "caídos tras las líneas enemigas".  

Pero sí es verdad que ahora, al igual que bajo Allende, hay voces de derecha que claman por la pronta destitución de Piñera porque no cumple su deber fundamental de garantizar la seguridad pública y privada en el país. En 1973 quien respondió a ellas fue una mayoría parlamentaria, que votó por poner término al régimen y llamó a los militares a concretar eso, por 81 votos contra 47 de la Cámara de Diputados, la rama fiscalizadora. Tal vez se debía a que restaban todavía tres largos años del gobierno de Allende. En cambio, ahora sólo resta uno para que Piñera abandone el poder. Y es un año de absorbente preocupación electoral, que mantiene a los políticos concentrados en capturar las mayores cuotas de votos que puedan, en un esquema que ellos mismos han diseñado para su propio beneficio y el de sus partidos, en desmedro de los independientes.

Por consiguiente, la derecha que añora el legado de prosperidad y orden del gobierno militar y yo mismo personalmente, como miembro de ella, confíamos en que en la elección presidencial de fin de año sea elegido un mandatario capaz de garantizar el orden y la seguridad internos, bajo la misma Constitución que le brindara al país los mejores treinta años de su historia, la cual, confiamos, se va a mantener. 

Asimismo, si bien creo que el actrual desgobierno reinante y la violencia le causan gran daño al país, al mismo tiempo están garantizando un contingente electoral masivo en favor de un candidato que ofrezca restablecer la ley y el orden, la mano dura contra el delito y la represión de la subversión. Históricamente ha sido así en Chile, tras otros períodos anárquicos como el actual, aunque muchos dicen que las nuevas generaciones no miran el caos ni la anarquía con la misma distancia con que lo hacían las anteriores.

En último término, la principal diferencia entre el desgobierno bajo Allende y bajo Piñera termina siendo que. en el primer caso, la solución normal parecía lejana y la amenaza revolucionaria era inminente, mientras en el actual, aun estando expuesto el país a un año más de caos y destrucción impunes, la solución electoral está al alcance de la mano de la mayoría consciente de la población y su aplicación a sólo un año de tener lugar..


lunes, 22 de febrero de 2021

Piñera Remonta Gracias a Pinochet

En este país de malagradecidos con Pinochet hay que decirles que el dólar nunca bajó de precio, como ha bajado en estos días, sino hasta después de que estuvo en marcha el modelo de Pinochet. Cuando yo era niño el dólar valía 31 pesos y bajo los gobiernos radicales de los años cuarenta y cincuenta se multiplicó por treinta y nunca paraba de subir, pues nunca alcanzaban los dólares que había. 

Después, mientras fui joven y maduro, tampoco jamás vi que bajara el dólar. Yo creía que eso era imposible. Cuando salí del colegio ya valía diez veces más que cuando entré y cuando salí de la universidad y fue elegido Jorge Alessandri, se había vuelto a multiplicar por tres desde que entré y había llegado a mil pesos. 

Alessandri hizo una reforma monetaria para cambiar el peso por el escudo, que valía mil pesos, es decir, un dólar. Se quiso abrir la economía, hacer que operaran los mercados y equilibrar el presupuesto para terminar con la inflación y así nunca más estar devaluando constantemente la moneda, pero en democracia el pueblo nunca ha entendido esas cosas y entre los kerenskys y la izquierda desprestigiaron la política de mercado libre y al que llamaban "gobierno de los gerentes". Como consecuencia, Alessandri perdió el tercio en el Congreso, en las elecciones de 1961, y tuvo que llamar a los radicales y darles ministerios para mantener ese tercio y poder gobernar. Así todo su modelo se fue al diablo, Chile volvió a ser Chile, el dólar volvió a subir sin parar, se volvió a desatar la inflación y el presupuesto volvió a tener déficit tremendos. Por eso he escrito que Jorge Alessandri tuvo partida de caballo inglés y llegada de burro.

Después, en 1964, el país se salvó del comunismo sólo gracias a que la derecha apoyó sin condiciones a Frei Montalva, que no era comunista sino socialista democrático (su campaña prometió eso y una "revolución sin sangre"). Pero el dólar volvió siempre a subir, como de costumbre. Finalmente, los kerenskys del gobierno hicieron lo que mejor saben hacer: entregarles el poder a los comunistas, en este caso votando en el Congreso Pleno por Allende, que era un agente del KGB con la chapa de "Líder" y por eso los rusos le pagaban bien (véase los detalles en el libro del ex agente del KGB, Vasilii Mitrokhin, "El Mundo Estaba Yendo en Nuestra Dirección: La Batalla del KGB por el Tercer Mundo", Basic Books 2006). 

Ahí tuvo lugar la política económica de la UP que, descrita en buen chileno, fue "la cueca en pelotas": el dólar negro llegó a los tres mil quinientos escudos (Allende lo había recibido a 25). Entonces Frei, Aylwin y Jarpa  formaron mayoría en la Cámara de Diputados y ésta, por 81 votos contra 47, les pidió a los militares poner término a la situación y éstos cumplieron (no sabían que después los kerenskys los iban a traicionar). En 1975 Pinochet. siguiendo la receta de Milton Friedman y los Chicago Boys, "le cortó la cola al perro" de un solo golpe, echando a un tercio de la burocracia y equilibrando el presupuesto. Además, consagró la libertad de los mercados y por segunda vez en el siglo XX (la primera fue bajo Jorge Alessandri) se redujo la inflación, el dólar paró de subir y después se produjo lo que fue bautizado como "milagro chileno".

Como los comunistas han escrito la historia del Chile contemporáneo, porque, como decía George Orwell, "el que controla el pasado controla el presente y el que controla el presente controla el futuro", han desprestigiado a Pinochet. Pero toda la plata que hoy día se está gastando en regalarles tantas cosas y entre ellas vacunas a los chilenos viene de que en 1975 aquél terminó con el déficit fiscal, abrió la economía, liberó los precios, devolvió fábricas y fundos tomados y respetó la propiedad privada, todo lo cual llevó a Chile el '89, último año de Pinochet, a ser el país de más alto crecimiento en América Latina y, poco después, a tener el PIB per cápita más alto del subcontinente. A partir de eso se juntó toda la plata en reservas que nos permitieron llegar a ser acreedores netos del resto del mundo, en lugar de estar siempre debiendo hasta la camisa, como siempre había sido habitual y nos habían dejado los gobiernos políticos. 

Y ahí entonces se juntó toda esta plata que se está repartiendo ahora, entre otras cosas, para darles vacunas gratis a todos los chilenos, lo que le ha permitido a Piñera remontar desde el seis por ciento de aprobación que tenía hace unos meses al 23 por ciento de hoy, que es lo único que le importa, junto con salir en la tapa de los diarios y estar todos los días en la televisión.

Pero la vacuna gratis se la deben los chilenos que la están recibiendo a Pinochet, que es gracias a quien se juntó la plata. El hecho de que el dólar baje alguna vez también se debe a él. Pero en su gran mayoría los chilenos no tienen idea de eso y, con Piñera a la cabeza, están dedicados a desmantelar el modelo de Pinochet, a quien nadie se atreve a nombrar. Hasta algunos siguen intentando dictar una ley para meter preso a quien elogie a su gobierno. 

En fin, ahora, cuando colectivamente una gran mayoría de compatriotas está destruyendo el modelo, "matando la gallina de los huevos de oro"; cuando la deuda pública crece sin parar y el déficit del presupuesto se acerca al 8 % y es el mayor desde la UP en 1973, todos están felices porque tienen vacunas gratis y eso hace subir a Piñera en las encuestas. Pero mientras se gastan reservas y ahorros al compás del baile de la Pamela Jiles, asegurando que "lo comido y lo bailado no se los va a quitar nadie", que sepan que cuando todo se acabe, no van a volver a tenerlo sino sólo con otro que sea capaz de hacer lo mismo que hizo Pinochet.

domingo, 21 de febrero de 2021

Por Culpa de Políticos de Derecha

La derecha tiene las mejores ideas pero los peores políticos. Esto sucede no sólo en Chile, sino también en otras partes. Cuando se derrumbó el comunismo, un defector soviético, Vasilii Mitrokhin, escribió un libro titulado "El Mundo Iba en Nuestra Dirección", refiriéndose a que la URSS tenía todas las de ganar la Guerra Fría, y en razón de eso a los soviéticos les costó entender por qué la perdieron. Yo lo expliqué en el prólogo de mi libro "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990". El único que se dio públicamente por informado de esa explicación fue el autor comunista español Mario Amorós, que escribió un libro contra Pinochet y reprodujo en él el siguiente párrafo de mi obra:

"Creo... que ella (la Revolución Militar Chilena) tuvo no sólo trascendencia nacional sino mundial, lo que puede parecer una hipérbole, tratándose de una experiencia vivida en un país que está lejos de ser una gran potencia. Pero se demostrará que el modelo socio-económico instaurado por la Revolución Militar Chilena fue imitado e influyó sobremanera en el resto del mundo y que el leit motiv en que se basó la propaganda soviética para denigrarla universalmente, las "violaciones a los derechos humanos", fue una verdadera bomba de tiempo que estalló entre las manos de quienes la blandían contra la Junta y terminó por abrir un forado en la Cortina de Hierro y su Muro de Berlín, arrasando con ambos y con los socialismos reales en el mundo contemporáneo".

Hoy, internacionalmente, no se puede entender por qué en el país al cual las ideas de derecha han llevado a la cabeza de América Latina ha estallado una revolución de aparente descontento social. Pues en Chile no hay base para tal descontento, como que vivimos acosados por miles de inmigrantes que vienen a buscar bienestar para su pobreza. Nuestro problema es estar gobernados por la peor y más entreguista derecha del hemisferio. Pues la misma, habiendo sido elegida para mandar, ha permitido que lo haga el marxismo y que éste tome por la violencia la conducción del país, en un proceso inconstitucional que un alto dirigente marxista ha confesado y descrito como "un parlamentarismo de facto".

La mejor forma de destruir el legado del mejor gobierno de derecha que hemos tenido, el militar, era votar "Apruebo" y así lo hicieron, increíblemente, el Presidente, la mayoría de sus ministros, candidatos presidenciales y hasta dirigentes empresariales entreguistas. 

Como escribí en mi desilusionado blog del 21 de julio de 2020, que últimamente me han hecho llegar por whatsapp algunas personas (sin mi firma), "es cuestión de tiempo que los políticos se apropien del 90% restante de la torta", refiriéndome a la previsión, a la cual ya le habían dado el zarpazo inicial.

La derecha ahora abunda en candidatos a diferentes cargos que votaron "Apruebo" y ahora se aprestan para destruir lo que la misma derecha había construido desde el gobierno militar. Pero si a su electorado algo le queda de consecuencia y racionalidad, sólo debe votar por los que se pronunciaron por el "Rechazo" a cambiar nuestro modelo de sociedad libre y próspera.

No quiero que se haga verdad el párrafo final de ese mismo blog del 21 de julio: "Chile vuelve a ser Chile, el país rasca donde había que estudiar a la luz de las velas, en el cual viví gran parte de mi existencia y ahora espero morir".

jueves, 18 de febrero de 2021

Una Mala Clase Dirigente

La sociedad libre que nos legó el gobierno militar está plasmada en la Constitución de 1980 y se funda en varios principios: (1) Nadie, gracias a Dios, es igual a otro. (2) Por tanto, todos somos desiguales. (3) Más aún, todos tenemos derecho a ser desiguales. (4) Pero, para nosotros, cada uno es igualmente importante. (5) Esa es la esencia de la economía libre y de esa libertad dependen todas las demás. Así lo expresó una vez Margaret Thatcher, que impuso en su país los mismos principios que, antes de ella, el Gobierno Militar estaba implantando acá, es decir, los propios de una sociedad libre. Ésta ha creado acá una masa de pequeños empresarios que son los principales empleadores del país, pero el poder económico mayor está en pocas manos, que maneja una mala dirigencia empresarial.

¿Cómo estamos hoy? Lo revela un reciente video de Vanessa Kaiser, que termina reproduciendo una perorata del líder de extrema izquierda Marcel Claude, quien alguna vez fue candidato presidencial y obtuvo muy pocos votos, diciendo (cita no textual): "La Primera Línea ya venció a la yuta asesina (traducción: alude así a Carabineros). Ahora corresponde tomarse la Segunda Línea: La Moneda, el Congreso y el Poder Judicial. Y después hay que tomarse la más importante, donde radica el poder en Chile, la Tercera Línea; los Matte, los Luksic, los Angelini". Es decir, la gran empresa, el poder económico, la clase dirigente.

También circula, así es que, para efectos prácticos, también ayuda a la revolución en curso, un video del guerrillero Jaime Castillo Petruzzi, que estuvo años preso en Perú por sus malandanzas en Sendero Luminoso y a quien los peruanos, para librarse de él, nos mandaron para acá, donde nadie le hace ni le hará nada. Castillo Petruzzi, en sustancia, hace el mismo llamado que Claude y confirma que la revolución violenta está en pleno desarrollo y activa.

La misma ya se tomó de hecho los tres Poderes Públicos: La Moneda se somete a lo que la izquierda alzada dice y Piñera no les hace nada a los subversivos. Ordena a los carabineros huir sin disparar, como lo vimos en el caso del último furgón policial quemado. Y mantiene un aparataje de DD. HH. financiado con el presupuesto y dedicado a perseguir a cualquier agente del orden que use sus armas o actúe efectivamente contra la violencia y el terrorismo. Así es que el gobierno financia los organismos de DD. HH. que tienen por objeto neutralizar al mismo gobierno en su acción contra la violencia desatada. Y el Ejecutivo ha incumplido ostensiblemente su primer deber: mantener el orden público. Si se aplicara la Carta a la letra y nada más, Piñera debería haber sido destituido hace largo tiempo por su ostensible abandono del deber más importante de su cargo, mantener la seguridad de la nación. En Chile ya no hay seguridad para nadie. 

El Poder Judicial está, con la complicidad activa del actual Presidente de Chile, desde hace quince años en manos de la extrema izquierda y dedicado a condenar a quienes combatieron el terrorismo en el pasado y a concederle a este último millonarias indemnizaciones ilegales. Esto ya se ha convertido en una verdadera industria multimillonaria y escandalosa, pasando por sobre las leyes y la verdad de los hechos, y sin que se informe de ello detalladamente en los medios de comunicación predominantes.

Y, en fin, el Legislativo es manejado por una mayoría de izquierda que ampara a los violentos y hasta homenajea a los delincuentes de la Primera Línea, aparte de transgredir impunemente y de manera reiterada la letra de la Constitución, en desmedro de las facultades del Ejecutivo, ya ampliamente rendido, como vimos, a la revolución. 

Todo esto deriva de que tenemos una clase dirigente de mala calidad y poco comprometida con los valores fundamentales de la sociedad libre reseñados en un comienzo. Tanto así que uno de los dos principales diarios en manos de dicha clase llamó editorialmente a votar "Apruebo", en octubre pasado, a la idea de reemplazar la Constitución que sirve de fundamento a la sociedad libre, sumándose así a la destrucción de ésta. 

Adalides de nuestras ideas, como Hernán Büchi y Axel Kaiser, se sienten tan huérfanos en medio del auge de las posturas liberticidas e igualitaristas de izquierda y de la falta de defensa de las nuestras, que hoy residen en el exterior.

Los torneos empresariales de la clase dirigente se esmeran por contar con expositores socialistas como Eugenio Tironi, Agustín Squella y José Joaquín Brunner. Y los que no son socialistas son convocados en la confianza de que jamás osarían defender al régimen presidido por Augusto Pinochet, que instauró nuestra sociedad libre. Al contrario, es recordado el evento máximo empresarial que brindó un aplauso de pie a Nicolás Eyzaguirre (sí, el mismo que quiere "quitar los patines" a la libre enseñanza para igualar a todos en la mediocridad) cuando refirió que, como miembro de las Juventudes Comunistas (confesamente comprometidas en la guerrilla armada organizada por Cuba durante el gobierno militar) pudo también haber caído en combate. "Tú También, Bruto" titulé en esa ocasión mi columna semanal en "El Mercurio", por esta enésima puñalada en la espalda al régimen que rescató al país del comunismo en medio de la alegría y los brindis con champagne de la clase dirigente que después lo abandonó.

Esa clase dirigente es tan débil que se ha dejado basurear por los propios medios que ella controla, a raíz de los casos del papel tissue, los pollos, los remedios o la pesca, mercados en que la institucionalidad garantiza libre importación e iniciativas, sólo interferidas por la intervención socialista estatal. Las consignas de la izquierda presiden todo debate sobre esas materias, que han desprestigiado injustamente a la clase empresarial, indefensa ante la ineptitud de su dirigencia entreguista y proclive a someterse al dicterio izquierdista. Y las nuevas generaciones de dirigentes con frecuencia son aún peores, más ignorantes de la verdad histórica y más entreguistas y con voceros convertidos en antenas repetidoras de la izquierda. Elocuente es lo recién sucedido en el CEP, centro de estudios de creación empresarial, una de cuyas investigadoras principales, Sylvia Eyzaguirre, ha renunciado a ser candidata en la misma lista para la Convención Constitucional en protesta por el hecho de también ir en la nómina una comentarista de derecha no entregada a la izquierda, Teresa Marinovic, que no deja pasar sin réplica ninguna consigna de los revolucionarios. 

Es tan mala la dirigencia actual que si no te pasas al enemigo, te quieren marginar. Tan mala que las mejores plumas defensoras de las libertades básicas, amenazadas por la violencia revolucionaria, son ahora de intelectuales ex comunistas, como Max Colodro y Sergio Muñoz Riveros. O Carlos Peña, un rector universitario de izquierda y columnista de "El Mercurio" que "viene de vuelta" y se ha transformado, por la fuerza de la amenaza armada marxista y la ostensible indefensión de la dirigencia de derecha, en un lúcido adalid de los valores de nuestra sociedad libre amenazada. Al contrario, un columnista de derecha se ha vuelto tan entreguista que ataca al único candidato presidencial realmente de derecha. 

¡Quién iba a pensar, años atrás, que iban a ser ellos, ex comunistas y ex izquierdistas, quienes iban a estar en la primera línea, sirviendo de escudo contra la violencia al principal legado del Gobierno Militar! Con una clase dirigente tan mala, sólo cabe decir ¡menos mal!

domingo, 14 de febrero de 2021

Mi Pronóstico para 2022

Preveo que en 2021 el país se terminará de ir al diablo, tarea destructiva que comenzó una minoría el 18 de octubre de 2019 y a la cual, inexplicablemente, poco después (a partir del 15 de noviembre) una mayoría también se sumó, porque a la minoría violenta se plegaron los muertos de miedo de la derecha y, juntos, acordaron el desguace del país, tarea hoy en pleno desarrollo. 

Entonces, por ahora se hace cada vez más previsible que, cuando se alcen las restricciones impuestas por la pandemia, se reanudará de lleno la violencia destructiva. 

La siguiente imagen de Santiago, descrita por su habitante don Diego Ramírez Toro en carta de ayer a "El Mercurio", se hará extensiva en 2022 a todo el territorio: "El eje principal céntrico... la Alameda, es una sucesión de espacios pintarrajeados, agredidos, vandalizados, donde imperan manifestaciones del feísmo y del imbunche... Desde Plaza Baquedano no es una ciudad reconocible para sus habitantes. Es un lugar hostil. Iglesias incendiadas, patrimonio y mobiliario público destruido, construcciones que dieron forma y carácter a la ciudad desde el siglo XIX... monumentos y obras de arte, torturadas con consignas absurdas. El terror hecho carne en quienes habitan y trabajan en los barrios Lastarria, Parque Forestal, Los Héroes, incluso zonas interiores del centro. Una urbe irreconocible para quien la hubiera visitado hace sólo un par de años y hoy retorna. El espectáculo de carpas, viviendas precarias, gente viviendo en la calle y durmiendo en colchones a la intemperie, produce desolación. Santiago no tiene futuro. Cada vez irá degradándose más. Nadie quiere vivir en un mundo tan irreal y propio de la locura como el que se despliega ante nuestros ojos..." 

Eso se generalizará a todas las ciudades. Ya sucedió en Pänguipullli.

Pues es de prever que durante 2021 y cuando las restricciones, el toque de queda y los encierros cesen gracias a la vacuna, la izquierda violenta volverá por sus fueros y hará extensivo el panorama de la capital a todo el país que, como es bien sabido, está indefenso ante la violencia, como se acreditó por enésima vez en la citada Panguipulli. 

Entonces Chile ya no será un territorio en que la gente quiera vivir... salvo que en marzo de 2022 asuma un gobernante autoritario, que imponga mano dura y reconstruya el país próspero y triunfante que nos legó Pinochet. Pero eso, según todas las encuestas, no va a pasar. Ya el país enloqueció. Basta ver el calendario electoral de este año para saber que perdió la razón. 

Eso por una parte. Y por la otra, no habrá una nueva Constitución en 2022. El filósofo ex comunista y hoy columnista moderado, Max Colodro, escribe hoy en "La Tercera": "Y en este Chile en que ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo en lo que mostraron las imágenes de Panguipulli, vamos a sentarnos todos juntos a escribir nada menos que una nueva Constitución". 

Imposible. Por eso mi pronóstico para 2022 es que no habrá plebiscito de salida ni una nueva Constitución. Ambas fuerzas contendientes serán capaces de bloquear la Convención. Y, desde mi punto de vista, al menos, es preferible como país irnos al diablo y vivir en Chilezuela bajo la actual Constitución que bajo un engendro surgido de una Torre de Babel como será esa Convención. 

jueves, 11 de febrero de 2021

Un Debate Ganado y Un País Perdido

La izquierda tiene objetivamente perdido el debate de las ideas, pero cuenta con el apoyo de la mayoría, y es con ésta que se ganan las elecciones. 

Si prevaleciera el triunfo de las mejores ideas, en el plebiscito de salida de 2022 ganaría el Rechazo y así se haría "borrón y cuenta nueva" de todo lo negativo de este intermedio violento que nos ha sucedido y nos ha semidestruido desde el 18 de octubre de 2019. Y, dentro de lo mejor que nos podría suceder, estaría que a fines de este año se eligiera presidente al candidato más parecido a Pinochet, quien en 1990 entregara de vuelta a los civiles el país de mayor crecimiento en América Latina, con orden público y paz interna, un terrorismo marxista derrotado, una justicia que aplicaba las leyes y cero conflicto en la Araucanía, región feliz cuyos caciques habían premiado a Pinochet con el pergamino de "Ullmen 'Fta Lonko" ("Gran Conductor y Guía").

La derrota de las ideas de izquierda se evidencia, además, viendo que millones de personas huyen de la pobreza de los países donde aquéllas se aplican (Venezuela, Cuba, Nicaragua) a naciones donde prevalece un modelo de sociedad libre, preferentemente Chile.

La falsedad de que acá existe "malestar social", como proclama la izquierda, se evidencia con que los pobres de otros países vienen a beneficiarse de las medidas que un capitalismo libre ha discurrido para combatir la pobreza. Los pobres de Venezuela nos buscan como destino porque están mucho mejor acá, bajo el capitalismo libre, que bajo el socialismo venezolano. Por eso se aglomeran en Colchane y Pisiga, ciudad fronteriza boliviana desde la cual quieren pasar acá, donde hay más capitalismo y bienestar que en Bolivia.

Pues lo que ha estallado en Chile ha sido una revolución marxista artificial, violenta y planificada, y no un genuino malestar social. Éste es el país latinoamericano con mayor bienestar social, como lo prueban las preferencias de los migrantes venezolanos, cubanos, colombianos, dominicanos, ecuatorianos, peruanos y bolivianos. Y si aún hay en Chile falencias sociales es porque una burocracia estatal socialista-comunista se ha quedado con una parte exagerada de los recursos que el capitalismo destinó a los necesitados, a través del gasto social del presupuesto.  

Pero los medios de comunicación en manos de la izquierda, es decir, casi todos, han alterado la realidad en beneficio de ésta. Si se hiciera una encuesta hoy, preguntando si el sargento que disparó al que arremetió en su contra con dos machetes, actuó en legítima defensa propia, una mayoría opinaría lo contrario y hablaría de asesinato. Todos hemos visto en los videos un machete dirigido a partir la cabeza del carabinero. Pero el columnista Antonio Gil, de LUN, diario de derecha, habla de "la llegada a Panguipulli del Gran Circo del Toni Calígula" donde "un carabinero, interrumpiendo un modesto acto callejero, le solicitó su carnet de identidad al artista... quien no escuchó o no entendió... y siguió arremolinando en el aire unos cuchillos obviamente de utilería. El carabinero... que habría hecho las delicias de Nerón, percutó... una media docena de disparos... Un circo macabro por donde se lo mire. Un crimen cobarde e injustificado". 

Será lo que dictaminarán las encuestas. Y los votos de los indignados, al son del grito "¡Camarada Francisco González... Presente!", irán para ella.

Y así Chile se irá al diablo otra vez, aunque los de la derecha, la única y verdadera derecha, de nuevo hayamos tenido toda la razón.

lunes, 8 de febrero de 2021

La Solución: el Capitalismo Salvaje

Aparte de la pandemia, Chile tiene dos problemas actuales: la violencia revolucionaria y la inmigración descontrolada. El primero se resuelve con el uso de la fuerza pública, pero no tenemos un régimen capaz de utilizarla, así es que debemos esperar al cambio de gobierno para que el orden se restablezca y se nos vuelva al estado de tranquilidad y paz internas que nos legó Pinochet. El segundo problema, en cambio, sí tiene solución más próxima y se resolvería extendiendo a otros países el modelo económico-social imperante en Chile y que la izquierda describe como "capitalismo salvaje", bajo el cual los inmigrantes, que "votan con los pies", están masivamente procurando venirse a vivir.

Gente de todo el subcontinente viene en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Entre el paraíso socialista de Venezuela y el cruel capitalismo salvaje de Chile, millones prefieren el segundo. La comuna de Colchane y el pueblo fronterizo boliviano de Pisiga hoy están abarrotados y se han visto invadidos por miles de venezolanos (y también colombianos y haitianos, aunque en menor número) que votan con los pies. ¿Cuál sería entonces la solución para contener este flujo que crea tan grandes hacinamientos fronterizos? Obviamente, que se establezcan capitalismos salvajes en los países de los cuales arranca la gente, como Cuba, Venezuela, Nicaragua e incluso, como hemos visto, Colombia y Haití.

Y conste que los frutos del capitalismo salvaje para los pobres acá podrían todavía ser mucho mayores, si la burocracia roja no se quedara con parte del "gasto social" y si, a la vez, se suprimieran botaderos de plata como las pérdidas del Transantiago, que cuando era privado generaba excedentes; los falsos exonerados políticos, las 30 mil pensiones vitalicias regaladas por Lagos a quienes alguna vez fueron interrogados por sus nexos con el terrorismo y el incesante chorro de miles de millones de pesos que la justicia de izquierda regala como indemnización a la guerrilla de los 70 y 80 que no pudo hacerse del poder por las armas. Los ex guerrilleros hoy canosos y cada vez más gordos, siempre le mandan saludos a mi mamá cuando me ven por la calle. Más encima, el memorable artículo de Rolf Lüders del 01.11.19 en "La Tercera", demostró que si el gasto social se diera directamente a los dos deciles más pobres, cada familia tendría $2,5 millones mensuales y ya no sería pobre, con la consiguiente disminución de la desigualdad.

Si los revolucionarios de izquierda buscaran realmente un mayor bienestar social en toda América Latina, deberían luchar por extender a todo el continente un capitalismo salvaje como el de Chile, hacia donde se dirigen en forma masiva los migrantes día a día, votando democráticamente con los pies.