martes, 13 de noviembre de 2018

El "Sí" Volverá

 A la encuesta que más le creía era a la CEP, pero dejé de hacerlo el año pasado cuando pronosticó que Piñera estaba al borde de ganar en primera vuelta y José Antonio Kast no llegaba al 2 %, y resultó que el primero sacó 35 % y el segundo 8 %. La CEP debió hacer "mutis por el foro".

 Ahora la última encuesta Criteria Research ha dicho que la aprobación a Piñera cayó 11 puntos, a 43 %, y su rechazo subió 9 puntos, llegando a 44 %. Es decir, una mayoría lo rechaza.

 A su gabinete lo aprueba el 40 % y lo rechaza el 49 %. 

 Días después de la anterior salió la encuesta Plaza Pública Cadem, mostrando una caída de 4 puntos en la aprobación a Piñera y cayendo a 44 %, dándole un punto más que la de Criteria; y un aumento del rechazo a 40 %.  

 A su gabinete, según esta encuesta, lo aprueba el 37 % y lo rechaza el 39 %.

  Piñera cae, pese a estar cumpliendo al pie de la letra su verdadero programa presidencial, que tiene una sola línea: él debe estar siempre al centro de la foto, en todos los titulares y las pantallas y, en general, en todas partes. Si juega tenis o va a un asado, eso sube a instagram y los diarios deben publicarlo. Está en todas partes... pero cae en las encuestas.

 Para mí, que sostengo que la única clasificación política importante en Chile es entre los del “Sí” y los del “No”, y que nunca he renunciado a que los primeros volvamos al poder, después de 28 años de dictadura del "No" con presos políticos uniformados derivados del control izquierdista del Poder Judicial (confesado por el ministro Larraín), predominio del "No" en el Congreso y consecutivo dominio del mismo en el Gobierno, lo más noticioso e importante viene al final de la última encuesta Criteria Research: al referirse a las expectativas presidenciales, señala que las encabeza Beatriz Sánchez, con 11 % y una caída de 11 puntos (es decir, a la mitad) respecto de la encuesta anterior. La sigue el único candidato del “Sí” que hay entre todos, José Antonio Kast, con 8 % "y alcanzando"; después viene su sobrino, el senador de Evópoli devenido del “No”, Felipe Kast, con 5 % (¿cuánto de eso le debe a llevar el apellido del tío?). Y luego los demás aspirantes proclamados y autoproclamados, con porcentajes menores. 

La novedad estuvo en que apareció por primera vez en la nómina Heraldo Muñoz, presidente del PPD, con 2 %. Otro más del "No".

 El “Sí” es la derecha sin adjetivos ni complejos. Es decir, la verdadera derecha. Siempre he pensado que en 1988, si no hubiera habido tanta injerencia y financiamiento del KGB y del Departamento de Estado (“Endowment for Democracy”), en favor del “No”, podríamos haber ganado ocho años de gobierno democrático, con nuestras ideas de democracia protegida, sociedad libre, autoridad fuerte y Araucanía pacífica.

 Pero sólo en esa región y en Aysén ganamos el plebiscito... y no nos alcanzó. 

 Ahora sí estamos alcanzando: el único candidato de derecha y heredero del "Sí" está cada vez más cerca de encabezar la carrera presidencial. 

  El "Sí" volverá.


domingo, 11 de noviembre de 2018

¿Se Habría Imaginado Usted?

¿Se habría imaginado usted que alguna vez "El Mercurio" iba a dedicar la portada y una página interior completa de su suplemento "Artes y Letras" a promover un libro póstumo del locutor comunista que transmitía desde Radio Moscú el programa "Escucha Chile", concomitante con la acción terrorista del Partido Comunista en el país entre 1973 y 1990 y promotor de ella?

Yo no me lo habría imaginado nunca, pero hoy lo vi materializado tal cual, en la edición dominical de "El Mercurio". 

¡Qué diferente trato a los autores de derecha! Al menos a juzgar por mi propia experiencia. Mandé hace cuatro meses un ejemplar dedicado de mi obra "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" al editor de ese mismo cuerpo de Artes y Letras y no sólo ni siquiera acusó recibo, sino que no ha publicado una sola línea sobre ese texto hasta hoy. 

En una ocasión, que agradecí al anterior Director del diario, su cuerpo de Crónica informó favorablemente sobre mi libro. Consecuencia: a la semana siguiente apareció en el quinto lugar entre los más vendidos de "no ficción". Ése es el poder que tiene "El Mercurio". Pero en "Artes y Letras" el libro no ha recibido ni una sola mención. Por supuesto, jamás aspiraría a una página y media, como se le brinda al libro del ex locutor de Radio Moscú.

¿Qué tiene el comunismo que consigue tan buen trato de los anticomunistas chilenos?  Éste es general. Hoy domingo Joaquín García-Huidobro, columnista del cuerpo de Reportajes del mismo diario, en un excelente artículo recuerda la palmaria confesión del poeta comunista Pablo Neruda, en un libro autobiográfico, de la violación de que hizo víctima a una mujer oriental de humilde origen. Un violador confeso y, sin embargo, Chile pretende honrarlo adicionalmente en estos mismos días, nombrando con su apellido --que por lo demás no era el genuino, Reyes-- al principal aeropuerto de entrada al país. ¡Qué doble estándar nacional tan increíble en favor del comunista! 

Un periodista, Fernando Villegas, que exponía ideas contrarias al comunismo, fue abruptamente despedido de los medios de comunicación en que trabajaba, Radio Agricultura y "La Tercera", porque el semanario ultraizquierdista y coprolálico "The Clinic" preparó y publicó un dossier de denuncias de mujeres que lo acusaban de dirigirles frases lascivas. Villegas entonces fue marginado de los medios de comunicación, aunque nunca fue acusado de acto violatorio alguno. Mientras, al poeta comunista y violador confeso se le busca cada vez más motivos de homenaje. 

¿Qué le sucede a este país? Desde el Presidente de la República para abajo son repetidores de los "mantras" comunistas. Ojalá se haya debido a eso la caída de once puntos en el apoyo a la persona de Piñera, según la encuesta Criteria Research, que por primera vez lo presenta con un rechazo ciudadano mayoritario. 

¿Que ya no estamos conformes con los miles de millones de dólares del erario que percibe la extrema izquierda a título de indemnizaciones, pensiones, subsidios de salud y educación, que el país le paga año a año para compensarla por haberle impedido tomar el poder por las armas? 

¿Hasta cuándo vamos a subsidiar al terrorismo?

¿Hasta cuándo se va permitir que la justicia premie a los terroristas y prevarique contra los militares a quienes la civilidad mayoritaria llamó a impedir por las armas un autogolpe totalitario?

viernes, 9 de noviembre de 2018

Cheyre Condenado a Libertad Vigilada

Como oportunamente predije en este blog, el ex Comandante en Jefe Juan Emilio Cheyre no irá a Punta Peuco ni a otro penal, porque la izquierda no es tan malagradecida e incluso cuando sus jueces prevarican, lo hacen prestando consideraciones a quienes la han servido.

Y Juan Emilio Cheyre lo ha hecho: el 10 de diciembre de 2004, como Comandante en Jefe del Ejército, le prestó un servicio enorme al marxismo nacional y mundial, que había intentado, pero no había podido, instalar en Chile "un régimen marxista-leninista integral" (palabras de Allende a Regis Debray): Cheyre culpó a su propio Ejército de "todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado".

Y ¿cómo le paga la izquierda? Condenándolo ilegalmente, pero no enviándolo a presidio. La rendiciones incondicionales, como la suya, no garantizan impunidad total, sino sólo de hecho: 3 años y un día de "libertad vigilada".

Por supuesto, la nueva sentencia del ministro Carroza, que hoy por hoy encabeza el funeral del estado de derecho en Chile, transgrede la Constitución, las leyes vigentes y la verdad de los hechos, pues ha condenado a Cheyre como encubridor, el 16 de octubre de 1973, de quince asesinatos acaecidos en La Serena, cometidos por sí y ante sí (sin orden superior) por el comandante Sergio Arredondo y el oficial del regimiento local Tomás Harris, sin saberlo el general Sergio Arellano ni el coronel y comandante del regimiento "Arica" de La Serena, Ariosto Lapostol, ni menos el ayudante de éste, teniente Juan Emilio Cheyre.

La verdad de los hechos está expuesta en mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet" (porque esos fueron "crímenes de Pinochet"), página 20 a 38. Y esa verdad emana de piezas del proceso que tuve a la vista y que el juez Juan Guzmán, iniciador de la Gran Prevaricación Judicial que ha tenido lugar en Chile desde 1998, omitió considerar con tal de condenar al ex Presidente y creyendo que así iba a conseguir un "tenure" o cátedra vitalicia en Harvard, La Sorbonne u otra universidad inclinada a la izquierda de este mundo sometido a los eslóganes de ésta. Pero Juanito, como yo le digo por ser "Old Georgian", terminó sólo en un oscuro decanato en una universidad menor chilena y ni siquiera pudo seguir en el Poder Judicial. ¡Marxistas malagradecidos!

Juan Emilio Cheyre, durante un asado en el fundo de Los Nogales del ex almirante Maurice Poisson, me refirió con detalle cómo era imposible que el coronel Lapostol y el general Arellano, reunidos a más de una cuadra de distancia del lugar donde el comandante Arredondo y el oficial local Harris perpetraron sus excesos, hubieran sabido de qué se trataba. Y de lo que se trataba era de que, por iniciativa de estos dos, se había sustraído de la cárcel a quince presos de izquierda y se les había ametrallado sin forma de juicio en un galpón del regimiento, sin conocimiento de nadie y en medio de la sorpresa del Consejo de Guerra que se celebraba en el mismo regimiento.

Una ironía la constituyó el hecho de que el general Arellano hubiera traído ese día desde Santiago, desde donde acababa de llegar en su helicóptero, una recomendación de condenar a muerte a tres de los detenidos en La Serena, Carlos Alcayaga Varela, Roberto Guzmán Santa Cruz y Manuel Marcarian Jamett, por graves delitos que le imputaba el Comandante del Área de Justicia y Seguridad Interior (CAJSI) de la II Zona Militar con sede en Santiago, de quien dependía el regimiento de La Serena. Y entre los 15 ejecutados por Arredondo estaban esos tres.

La ironía y la "miseria de la chilenidad" en este asunto residen en que uno de esos tres fusilados era hijo de una ferviente partidaria de la Junta, Josefina Santa Cruz de Guzmán. Pero a la vez su hijo Roberto había incitado a los mineros del Campamento Desvío Norte, cerca de La Serena, a apoderarse de los polvorines y a alzarse contra la Junta.  Al saber de lo ocurrido en La Serena, la Junta le concedió una pensión de gracia a doña Josefina, que la rechazó indignada. A todo esto, el Consejo de Guerra contra su hijo prosiguió impertérrito, sin darse por enterado de que éste había sido muerto por Arredondo y, finalmente, conociendo del fallo en la causa 5A-73 de los Consejos de Guerra de La Serena, el CAJSI de la II División de Ejército con sede en Santiago, de quien dependía La Serena, general Samuel Rojas Pérez, el 25 de junio de 1975, determinó rebajar la condena a cinco años que se le había impuesto en primera instancia a Roberto Guzmán Santa Cruz, a 541 días, para cumplir la cual el único impedimento que tuvo éste fue que estaba muerto.

Estamos y estábamos en Chile ¿o no? 

Por supuesto, en todo esto o en nada de esto tenía absolutamente algo que ver el joven teniente Juan Emilio Cheyre, que era ayudante del comandante Lapostol y que se limitó a llevar en un sobre cerrado un comunicado al diario "El Día" de La Serena, que fue publicado el 17 de octubre de 1973 y en el que el jefe del regimiento "apechugaba" con las barbaridades ocurridas el día antes en su unidad, diciendo que los 15 ejecutados lo habían sido "conforme a lo dispuesto por los Tribunales Militares en Tiempo de Guerra", lo que no era verdad, pues finalmente éstos rebajaron la pena a Roberto Guzmán Santa Cruz de 5 años a 541 días en su sentencia final de 1975, sin todavía saber que estaba muerto.

El joven teniente Cheyre, que se limitó a llevar el comunicado a "El Día" en sobre cerrado, cometió ese "delito" acreedor a 3 años y un día de libertad vigilada y que, si se hubiera tratado del también entonces teniente Miguel Krasnoff, habría sido de 10 años o más y se habría sumado, hasta entrar los 640 años actuales, a todos los que le han impuesto jueces similares a Carroza, muy en particular Alejandro Solís, de infausta memoria, en cumplimiento de la venganza marxista contra los militares que salvaron al país, aun cometiendo algunos excesos, de caer en un régimen totalitario sin fecha de término.



jueves, 8 de noviembre de 2018

Me Reintegro a la Chilenidad

De un tiempo a esta parte me he desviado de la mayoría de la nacionalidad, sustentando posiciones rechazadas por ésta, como negar la política de violaciones a los derechos humanos achacada al Gobierno Militar, recordar diabluras de Piñera, en particular las que mantienen procesado a Santiago Valdés, y no tener relato alguno acerca de asaltos sufridos, pues casi todos mis compatriotas los tienen y a mí el último que me había afectado se remontaba a 2006 y ya estaba archirrelatado.

Entonces la noche del martes último me permitió salir de esta condición minoritaria, pues sentí ruidos en la puerta de  calle y cuando fui a averiguar el motivo, un encapuchado vestido de negro me puso una pistola en la cabeza mientras tres más de ellos aterrorizaban de igual manera a las dos mujeres de la casa y a mi hijo menor.

El encapuchado me preguntó dónde estaban la plata y las joyas y yo le pasé los billetes que tenía en el bolsillo trasero del pantalón, lo cual lo enfureció y entonces con la mano libre me dio una cachetada que me remeció los sesos y me hizo acordarme instantáneamente de que tenía más plata en un maletín del dormitorio. Tras decírselo me condujo allá a empujones de pistola.

En el dormitorio gemía mi mujer tendida boca abajo en el sofá, con un encapuchado que le tenía una rodilla encima y un cuchillo enorme junto a la garganta, mientras le tiraba el pelo pidiéndole sus joyas, las que yo veía perfectamente en el anular de su mano colgante y en particular el solitario que le regalé para los bodas de oro y que sólo yo sabía cuánto me había costado. Entonces nuestra nana se le acercó a consolarla, alejándose de su respectivo pistolero, y tomándole la mano le sacó los anillos y se los puso en su bolsillo sin que nadie se diera cuenta. 

Al pasar yo junto a mi afligida mujer quise consolarla, pero el de la pistola me la enterró en la espalda, diciéndome: "¡el maletín!" Entré al closet y se lo entregué, sabiendo que nunca iba a tener otro igual, pues era alemán y de cuero de elefante. Lo había comprado en Hong Kong en 1973, año desde el cual todo el mundo que lo veía me lo había admirado. Contenía un poco de plata, un Apple casi nuevo y una pistola Mauser 6.35 que me había regalado mi padre al cumplir yo 21 años y que él había tenido desde que militaba en la Milicia Republicana de los años 30.

La entrega del maletín a los encapuchados provocó un efecto mágico en los cuatro, en particular cuando uno de ellos gritó "¡vienen los pacos, porque está conectada la alarma!", lo que no era verdad, porque yo me había olvidado de conectarla. Pero se confundieron al ver encenderse los rayos interiores del sistema. Y se marcharon corriendo, dejando la puerta de entrada semidestruida y no sin antes amenazar dos veces  a mi hijo menor con dispararle en la cabeza, habiéndonos a los demás dispensado cinco minutos horrorosos de nuestras vidas.

Entonces pulsé tardíamente el botón de pánico y llegaron los carabineros, que se quedaron hasta las tres y media de la mañana tomándonos declaración. Se interesaron por la pistola Mauser que, les confesé, tenía inscrita pero carecía de permiso para trasladarla en mi maletín. Por consiguiente, me temo que, como suele suceder, voy a ser el único procesado y condenado en la causa y los delincuentes van a volver a quedar impunes, como en nuestro asalto de hace doce años, en que no estábamos en la casa y se llevaron todo lo que les cupo en su camioneta.

Pero, como recién asaltado, me incorporo a la masa de igual condición y considero que he recuperado buena parte de mi chilenidad.

domingo, 4 de noviembre de 2018

La Izquierda es Mundialmente Buena

No puedo entender las críticas al asilo concedido por Francia al triple asesino y secuestrador convicto comunista Ricardo Palma Salamanca. Pues por todos los precedentes sabemos, o deberíamos saber, que el mundo en general y Chile en particular protegen a los asesinos, si son de izquierda. 

Aylwin indultó a todos los terroristas de izquierda que estaban presos por crímenes sangrientos, tras asumir el poder acá. Había dicho que no lo iba a hacer, pero finalmente lo hizo con apoyo transversal. Muchas voces de derecha siguen diciendo hasta hoy que Aylwin es un  ejemplo a seguir. Y el mundo occidental estuvo de acuerdo con él, pues todos esos asesinos convictos obtuvieron empleo asegurado en naciones europeas (el indulto consistió en conmutarles el presidio por extrañamiento, que  consiste en cumplir  la pena residiendo en el exterior, y las naciones europeas colaboraron ofreciendo buenos empleos a los terroristas).

Tampoco nadie criticó al Vaticano cuando concedió asilo y pidió y obtuvo salvoconducto para que se marcharan indemnes del país los asesinos del Intendente de Santiago, general Carol Urzúa, y de sus escoltas. 

Es que la izquierda es considerada buena por antonomasia, aunque asesine. Los verdaderos malos son los que combaten a los asesinos de la izquierda. Por eso Punta Peuco  ya se colmó de militares presos por haber combatido al MIR y al FPMR comunista, al cual pertenecía Palma Salamanca. 

Nuestra sociedad considera tan malos a los militares que combatieron a los terroristas que les tiene reservado un procedimiento penal mucho más desfavorable que el vigente para el resto de los chilenos. Y, además, los priva de eximentes de responsabilidad como la cosa juzgada, la amnistía, la prescripción, la presunción de inocencia, el principio pro reo, el principio de legalidad y, en general, del derecho al debido proceso que tienen los buenos, es decir, los terroristas de izquierda.

Uno de estos últimos se sienta en la Cámara de Diputados y cobra dieta, pese a que confesó públicamente ser autor intelectual de un quíntuple asesinato agravado con premeditación y alevosía. Cuando un abogado se querelló contra él, basado en esa confesión, el tribunal declaró que estaba amparado por la prescripción y lo absolvió.

Y el autor material de ese quíntuple asesinato terrorista no sólo vive impune, sino que fue candidato a concejal (el pueblo malagradecido no lo eligió); fue convidado a una ceremonia en La Moneda por Michelle Bachelet y fue objeto de un almuerzo de homenaje en la Cámara de Diputados 

Pues la costumbre ha consagrado que los buenos, es decir, los de la izquierda, tengan derecho a matar impunemente. Por supuesto, tienen todavía muchos más derechos que ése y debido a ello hay casi doscientos mil de los mismos jubilados con "pensiones no contributivas" (es decir, que no debieron hacer cotizaciones previsionales para obtenerlas). Como muchos eran próximos al terrorismo de izquierda, fueron alguna vez interrogados y, en número de 30 mil, se declararon "torturados", de modo que hoy reciben pensiones del Estado por eso. Asimismo, hay 160 mil despedidos de la administración pública, en la cual habían sido contratados por la izquierda, provocando un déficit público que generó en Chile la mayor inflación del mundo. Su despido permitió terminar con ese déficit y con la inflación, pero hoy reciben pensiones como "exonerados políticos", como si hubieran sido "perseguidos". Es que son "buenos", de izquierda. El mejoramiento de todas las pensiones "contributivas", que son las de la gente normal, en actual discusión, podría financiarse perfectamente si no tuviéramos que pagar pensiones "no contributivas" a los buenos de la izquierda.

El gobierno francés, al conceder asilo al triple homicida y secuestrador comunista, no ha hecho nada diferente de lo que han hecho los sucesivos gobiernos del "No" chilenos y otros estados extranjeros. Así es el mundo en que vivimos y, cuando lo hemos forjado con nuestros votos, el que merecemos. 

jueves, 1 de noviembre de 2018

Manos y Sangre

Cuando falleció la fundadora de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Ana González, de filiación comunista entre 1942 y 2002, el hecho tuvo amplia repercusión nacional e internacional. Hubo un entierro multitudinario. Vi en canal 13 el detalle de su actuación pública desde que su marido, dos hijos y su nuera figuraron como "detenidos desaparecidos", en 1976. El "New York Times" le dedicó una destacada crónica como "defensora de los derechos humanos", aunque el diario no explicó cómo se compatibilizaba esa condición con su militancia comunista.

 Me llamó la atención una fotografía de ella en "La Tercera", de sus últimos años, en que están en primer plano sus manos, finas y elegantes, manicuradas con rara perfección, sus uñas perfectas, pintadas de color burdeos y valiosos anillos entre los que destacaba una fina amatista. Manos y joyas dignas de la realeza europea y reveladoras de un muy buen pasar. Inevitable pensar en las indemnizaciones del Estado chileno por sus cuatro pérdidas y, por asociación, recordar la declaración de Luis Corvalán, Secretario General de su partido, a "La Stampa" de Milán, del 26 de octubre de 1973: "Las armas que teníamos, de las cuales los generales han descubierto una mínima parte, desgraciadamente eran pocos los que las sabían usar, porque no había habido tiempo suficiente para adiestrar a la masa popular".

Busqué a sus deudos en la lista de 600 supuestos detenidos-desaparecidos que el director de la DINA envió a todos los jueces sumariantes (y a mi persona), señalando sus respectivos destinos. Los encontré entre los más de 500 publicados por la Vicaría de la Solidaridad en 1980. Recuérdese que al término del Gobierno Militar la única denuncia por detenidos-desaparecidos constaba en esos siete tomos de la Vicaría, "¿Donde Están?" y en el libro de Patricia Verdugo y Claudio Orrego, "Detenidos Desaparecidos: Una Herida Abierta", que detallaba 600 casos. Era un tema que venía de los primeros años de combate al terrorismo, pues entre 1978 y 1990 hubo menos de dos casos al año, según el Informe Rettig. El marido, los hijos y la nuera de Ana González fueron detenidos en una operación reconocida por la Dirección de Comunicación Social (DINACOS) de la época, como de desmantelamiento de "casas-buzón del Partido Comunista", pero el Ministerio del Interior nunca pudo dar cuenta a los tribunales del paradero de los cuatro detenidos en esa operación, familiares de Ana González. Fue uno de los casos que condujo a la disolución de la DINA.

Las manos distinguidas de Ana González me hicieron recordar la acusación que lanzó el juez Alejandro Solís en la TV contra el brigadier (r) Miguel Krassnoff, cuando le hice ver que le había impuesto centenares de años de condenas ilegales sin haberlo interrogado ni una sola vez. En la oportunidad Solís exclamó que el entonces teniente Krassnoff, había ejecutado con sus propias "manos ensangrentadas", a la dirigenta del MIR Diana Arón, exclamando "¡terrorista y judía más encima!" 

Cuando en este blog he defendido la inocencia de Krassnoff, puesta de actualidad porque el Gobierno demandó hace poco la baja de dos coroneles --uno de ellos hijo de Krassnoff-- por haberlo mencionado en una ceremonia de premiación deportiva de la Escuela Militar, donde fue Subdirector, uno de los "troles" de izquierda que habitualmente me contradicen, sacó a colación el episodio de las "manos sangrientas" de él tras haber supuestamente asesinado a Diana Arón, poniéndolo en boca del informante de la DINA, Osvaldo Romo. 

Mandé prguntar al brigadier preso por esas versiones y me informó que Diana Arón, integrante del Comité Central del MIR, cayó en combate al descubrirse una casa de seguridad del MIR en calle Joaquín Godoy 315 de Santiago, el 19 de noviembre de 1974. Sus restos fueron entregados al Instituto Médico Legal, que los envió como NN a uno de los patios 9, 12, 25,26,27,28 y 29 del Cementerio General, donde no han sido sometidos hasta hoy a examen de ADN, como tampoco lo han sido los restos óseos descubiertos en la sede de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de doña Ana González ("La Tercera"), hallazgo que provocó una crisis en la entidad.

El brigadier me respondió que en el combate del 19 de noviembre de 1974 ni él ni el personal bajo su mando participaron; que en la fecha en que la terrorista fue abatida, él se encontraba en comisión de servicio en el extranjero, lo cual está documentado en el proceso. No obstante, el ministro sumariante Alejandro Solís, sin haberlo siquiera interrogado, le impuso 15 años de presidio por la muerte de Diana Arón.

Si se revisa el nombre de ésta en Wikipedia, aparece el abogado Gabriel Zaliasnik, militante UDI, repitiendo la versión del informante Romo sobre Krassnoff con las manos ensangrentadas y proclamando que Diana Arón era "terrorista y judía además". Ante tamaña falsedad el brigadier (r) envió al presidente de la comunidad judía residente la cuarta edición del libro biográfico suyo, "Prisionero por Servir a Chile", de la historiadora Gisela Encina, donde constan las pruebas de su inocencia en la muerte de Diana Arón. "En mi nota --dice Krassnoff-- le detallo las fechas de mis comisiones en el extranjero, mi inexistencia participativa en la muerte de su correligionaria y otros aspectos sobre este hecho. Al cabo de un corto tiempo mi envío me fue devuelto con una nota de mala educación (donde) me solicitaba el mentado presidente que yo me abstuviera de escribirle". La consigna falsa, mil veces repetida, según la receta de Goebbels, había terminado por imponerse.  

Las enjoyadas manos de la dirigente comunista reciben tributo nacional y mundial. Las manos de un soldado que salvó a su patria del comunismo merecen ser injuriadas y son publicitadas como llenas de sangre por la posverdad triunfante. Así se escribe la historia, al menos mientras no triunfe la verdad.

sábado, 27 de octubre de 2018

Soy la Voz Que Clama en el Desierto

San Juan Bautista decía que él era “la voz que clama en el desierto” porque predicaba la verdad, pero nadie le hacía caso. A mí me sucede lo mismo respecto de varias verdades, pero en particular una: la de que el Gobierno Militar procuró respetar los derechos humanos y, por tanto, no es cierto que los violara de manera permanente y sistemática. Pero esta falsedad, de origen comunista, es la piedra angular de toda la política chilena actual. 

Como lo acredita Paul Johnson, desde el mismo 11 de septiembre de 1973 el KGB soviético centró su propaganda mundial contra la Junta en los supuestos “atropellos a los derechos humanos”. No sabían lo que realmente pasaba en Chile, pero sí tenían claro que debían defender a la guerrilla marxista, para lo cual, y para proteger a la subversión que alentaban en todo el occidente, desde mucho antes habían preparado sus baterías propagandísticas, la más importante de las cuales fue Amnesty International, cuyo origen comunista desenmascaró el historiador chileno Claudio Véliz en memorable artículo para el Centro de Estudios Públicos (“Estudios Públicos Nº 108 de 2007). Allí se prueba que el agente inglés del Comintern soviético, Alec Digges, convenció al no comunista, pero “compañero de ruta”, Paul Berenson, de fundar y encabezar una entidad que defendiera a la subversión y consiguiera amnistiarla en todas partes, como de hecho fue amnistiada en Chile. Pues pocos saben que los mayores beneficiarios de la Ley de Amnistía de 1978, que hoy se deniega a los militares ¡oh paradoja! fueron los extremistas de izquierda, alrededor de 9 mil de los cuales se acogieron a ella en los años 70 y 80.

Pero ni el mismo Digges habría podido imaginar que medio siglo después las consignas comunistas iban a ser recitadas al pie de la letra en Chile y no sólo por las previsibles y acostumbradas antenas repetidoras de la DC y sus afines, como Sebastián Piñera, sino por cerebros lavados de la UDI, como Joaquín Lavín y Andrés Chadwick, previa repetición masiva y reiterada de todos los RN y de su adopción hasta por el decano de la prensa, los columnistas de derecha y ¡sorpresa total, final e inesperada, por los militares! como el propio coronel Villarroel, última víctima de la consigna, injustamente defenestrado de la dirección de la Escuela Militar por sospecha de haber admitido la defensa de un brigadier perseguido por los jueces de izquierda. En efecto, el coronel se defendió en “El Mercurio” aludiendo a que él siempre había repudiado “las violaciones a los derechos humanos” del Gobierno Militar. Increíble.

¿Cómo se las arregla un partido totalitario, cuyas recetas han fracasado en todo el mundo y que no pasa del cinco por ciento de adhesión en Chile, para tener a casi todos los chilenos repitiendo un mantra falso? Yo les voy a decir cómo: mediante la repetición incesante y la agresión verbal y/o física a quienquiera intente defender la verdad.

La injerencia comunista en Chile es mayor de la que casi todos imaginan. Un “texto sagrado”, el Informe Rettig, según reconoció uno de sus artífices, el historiador Gonzalo Vial, se fundó en la Vicaría de la Solidaridad, que les “había dejado el trabajo casi hecho”, dijo, en sus archivos. ¿Y quién era el Archivero de la Vicaría? Un alto jefe comunista, José Manuel Parada, reclutador de militantes para el FPMR (confesión de Alfredo Malbrich, reclutado para el Frente por Parada en la Vicaría, “El Mercurio”, 28 de agosto de 1986).

¡Entonces, la base de la biblia política chilena, el Informe Rettig, fue inspirada y redactada por un alto jefe comunista y del FPMR!

¿Cómo lograron “colarse” en esos términos en la política y la opinión pública chilena? Obvio, con la colaboración de los “kerenskys”, el principal de los cuales fue Patricio Aylwin Azócar, incitador de los militares para que se tomaran el poder y después principal agente acusador de ellos. Sin negar el importante papel de Eduardo Frei Montalva (“Esto se arregla sólo con fusiles”, Acta Rivera, 6 de julio de 1973).

El resto ha sido cuestión de tiempo. Vino después la desvergonzada Comisión Valech para dar pensiones vitalicias a 30 mil sospechosos de terrorismo interrogados durante el Gobierno Militar. Y después la rendición incondicional del Comandante en Jefe Juan Emilio Cheyre en 2005, que le cargó la culpa de todo al Ejército. Los marxistas malagradecidos hoy lo tienen procesado, ilegalmente, por supuesto, pero es seguro que no irá a Punta Peuco.

Y, finalmente, la “vuelta de chaqueta” masiva de la derecha política, para apoyar a Sebastián Piñera, no obstante su prontuario y la persecución desatada por él contra los militares, el cierre del penal “Cordillera” y las 943 querellas ilegales de su Ministerio del Interior, triplicando las existentes, acogidas por la justicia de izquierda y que atiborraron Punta Peuco y ya van llenado la Cárcel de Alta Seguridad.

Los sucesivos altos mandos uniformados, por su lado, han dejado abandonados a sus “caídos tras las líneas enemigas”. Y así el soldado más distinguido y correcto de los que luchó contra el terrorismo, condecorado por su heroísmo con la Medalla al Valor en 1974 por eliminar en combate al más alto cabecilla terrorista, es condenado cuarenta años después y por ese mismo hecho, contraviniendo todas las leyes, a diez años más de presidio adicionales. Humor judicial macabro. El 80% de las condenas a más de 600 años que ya suma ese distinguido oficial se las impuso un solo ministro sumariante que jamás lo interrogó y lo llamó para conocerlo sólo cuando se iba a retirar, a los 75 años. Fue el mismo que cínicamente confesó en la televisión, ante mí, que condenaba sin probar los delitos, en virtud de una “ficción jurídica”. 

Ese mismo oficial ya lleva 18 años preso y le escribe al actual Comandante en Jefe, sin la menor esperanza de que le conteste, que ha sido condenado dos veces o más por una misma causa, que ha sido careado con todo el lumpen terrorista, el cual repite un recital mal aprendido; que en algunos casos ¡ha sido exculpado por esos mismos terroristas, no obstante lo cual el respectivo juez marxista igual lo ha condenado!; que en ningún proceso se le ha comprobado responsabilidad alguna, sino que se le ha culpado por meras “presunciones”; que el principio pro reo no ha regido para él, como tampoco el de legalidad que exige la Constitución. Ni se le ha respetado su derecho a la prescripción, a la amnistía o a la cosa juzgada.

La verdad histórica es que el Gobierno Militar ordenó respetar los derechos de todas las personas en las operaciones de mantenimiento del orden, pese al terrorismo extremista activo. Permitió inspectores extranjeros. Permitió que el presidente de la Cruz Roja Internacional visitara cualquier prisión sin necesidad de permiso previo. Todo lo cual, además de tener un fundamento moral, era de sentido común, porque los créditos internacionales y las compras de armamento estaban sujetas a la condición de respetarse acá los derechos humanos.

¿Qué hacer contra la prensa, la TV, las radios, la derecha, los kerenskys y la izquierda recitando diariamente el falso mantra comunista en contrario? Lo que hace esta Voz que Clama en el Desierto, repetir la verdad: que el Gobierno Militar incluyó en su Declaración de Principios el respeto a los derechos humanos. Que en sus circulares número 1 de 7 de enero, y número 22 de 25 de enero, como en la de Carabineros de 15 de febrero de 1974, ordenó a todos sus efectivos respetarlos. Que suprimió la DINA por no haberse ceñido a esas normas. Que luego prohibió a la CNI detener personas. Que hasta formó en 1978 una “Comisión Asesora de Derechos Humanos”, presidida por el distinguido jurista Ricardo Rivadeneira, hecho hoy olvidado. Tal vez porque en 1978 el país estaba pacificado y sólo hubo ocho muertos en enfrentamientos con el terrorismo en ese año.

Pero no: el mantra comunista determina las políticas públicas, permite que más de 800 millones de dólares anuales vayan al terrorismo de izquierda y tiene vedado a todo chileno oír siquiera la verdad histórica en el tema de los derechos humanos, so pena, como en el caso del director de la Escuela Militar, de destitución si la verdad se menciona en un recinto de su dependencia, aunque él mismo después alegue que compartía la consigna comunista.


Y por decir todo esto soy, en Chile, “la voz que clama en el desierto". Pero, como en el caso del Bautista, proclamo la verdad, y más temprano que tarde (2021) ésta terminará por prevalecer.