viernes, 9 de abril de 2021

Últimos Días del Gobierno Que Atornilla al Revés

El canal TVN, del Gobierno Que Atornilla al Revés, ha producido una teleserie de propaganda en cuya más publicitada escena aparecen unos militares rociando con combustible a dos activistas y quemándolos. Otra completa falsificación, porque dos investigaciones judiciales, la de 1986 y la de treinta años después (esta última inconstitucional, ilegal y arbitraria, conducida por el juez Carroza, a quien el Gobierno Que Atornilla al Revés designó, como premio por prevaricar, ministro de la Corte Suprema) comprobaron que fueron los activistas quienes portaban botellas incendiarias para quemar a las personas que fueran a su trabajo en las fechas de paro general decretadas por los revolucionarios. Una de esas botellas se rompió accidentalmente, al ser detenidos los activistas por una patrulla, y los quemó. La patrulla los apagó. De hecho, ya antes esas botellas, lanzadas por activistas, habían quemado a una madre con sus hijos y a un vigilante en Talcahuano. Pero el Gobierno Que Atornilla al Revés hace en TVN teleseries marxistas para denigrar a Pinochet y eso no tiene remedio, porque ha sido la política de Aylwin y Piñera, consistente en abuenarse abyectamente con los comunistas para que no les trastornen el país, lo cual al final los comunistas hacen de todas maneras, porque es lo único que saben hacer y por eso cualquier gobierno razonable lo que ha hecho históricamente siempre en Chile (González Videla, Pinochet) ha sido ponerlos fuera de la ley. Que es lo que se debe volver a hacer.

Pero todo es peor aún, pues el Gobierno Que Atornilla al Revés acaba de recomendarles (esto es ya francamente increíble) a sus parlamentarios votar a favor o abstenerse en el proyecto patrocinado por el peor enemigo del que encabeza ese gobierno, el exdiputado comunista Hugo Gutiérrez, proyecto que discrimina inconstitucional, ilegal y arbitrariamente contra los Presos Políticos Militares, en el sentido de vedarles los beneficios carcelarios y la libertad condicional. Piñera y Gutiérrez unidos en la maldad. 

Ninguna de estas cosas estaría pasando si Chile hubiera estado habitado por gente mayoritariamente civilizada y racional. En ese caso, el principal partido formado después del 11 de marzo de 1989 (fecha en que habría comenzado su segundo mandato Augusto Pinochet, si hubiera ganado el plebiscito de 1988) debería haber sido el destinado a perpetuar el legado de su gobierno, en razón de lo exitoso que éste fue en encumbrar al país desde el último lugar en América Latina que ocupaba en crecimiento, en 1973, al primero, que logró en 1989 (9,9%); en derrotar al ejército marxista clandestino que pretendía instalar un régimen comunista y en pacificar el territorio, como lo estaba en 1989, listo para retornar a la democracia, con una Araucanía tranquila y partidaria del Gobierno, que ganó en esa región en el plebiscito de 1988. 

Ese país, a ese ritmo, en los ocho años siguientes de un segundo gobierno de Pinochet habría más que doblado su PIB per cápita y en 1997, al término de ese mandato, habría sido ya plenamente desarrollado y peleado por los primeros lugares con los más ricos del mundo. 

Pero ¡alas! nada de eso sucedió, porque Chile no está mayoritariamente habitado por gente civilizada y racional, sino todo lo contrario: la mayoría es incivilizada e  irracional. Peor aún: tiene una pésima clase política dirigente y, en subsidio, la posibilidad de que sus fuerzas armadas vuelvan a producir una dupla Pinochet-Merino es de una en cien millones. 

Pues la mayoría acá es de masas irracionales educadas en colegios públicos por profesores generalmente comunistas, que les inculcan consignas estúpidas y fracasadas. Las resultantes legiones de imbéciles ganan por 78 a 22 % los plebiscitos (salvo en las comunas educadas en colegios particulares, que se cuentan con los dedos de una mano y que, si tuvieran fuerzas vivas, deberían formar un país aparte). 

Así las masas ignaras se han enseñoreado del país y hoy lo tienen transformado en un caos infernal, donde la minoría honrada ni siquiera puede salir a la calle sin sufrir "encerronas", "abordazos" o "portonazos". El país está sumido en la anarquía de un régimen parlamentario de facto, que impulsa un circo electoral insólito e inútil impulsado por la revolución. Si los revolucionarios no se han apoderado completamente de todo ha sido sólo gracias a la pandemia, que ha permitido encerrarlos, pero que tarde o temprano se va a terminar y los va a liberar, para que el exdiputado comunista Hugo Gutiérrez, con el apoyo de Piñera, termine de tomarse el poder, desde el cual lo primero que hará será cortarle el cuello al propio Piñera, que se lo tendrá merecido por un sinnúmero de razones, pero, en particular, por haber demostrado ser el más imbécil de todos.

En medio de eso, los de la minoría pensante estamos formando un partido político que se proponga lo obvio: reeditar el mejor gobierno de la historia de Chile, que fue el de Pinochet. Somos el único partido que en su Declaración de Principios se compromete a eso y se llama Fuerza Nacional. Contribuí con mi firma a fundarlo, el Servicio Electoral objetó la primera tentativa de lograrlo y ha habido que volver a iniciar el trámite notarial, que ya, finalmente, ha sido aprobado por el Servicio Electoral. Cuando intenté volver a firmar, el Servicio Electoral me objetó y me dijo que no podía hacerlo, porque ya pertenecía a un partido en formación, que era justamente el que acababa de rechazar. Entonces, usando mi clave única, renuncié a Fuerza Nacional en formación para firmar por Fuerza Nacional en formación, de lo cual el Servicio Electoral acusó recibo y me ha comunicado que ya no pertenezco a ese partido y entonces puedo firmar ahora para que ese mismo partido, Fuerza Nacional, se pueda constituir. 

Entonces, terminando estas líneas voy a reiniciar el trámite, convencido de que lo único que puede salvar a Chile es, como dice el uomo qualunque de todos los países que se están yendo al demonio, "Pïnochet" (Gonzalo Vial, 2008). Necesitamos un gobierno de derecha sin complejos, como el de don Augusto. "Un viaje de mil leguas comienza con un paso", dice un proverbio chino. Invito a los lectores de este blog a dar también este paso: con su clave única firmar ante el Servicio Electoral para que pueda existir legalmente Fuerza Nacional, el único partido en Chile que se declara continuador del legado de Pinochet y está dispuesto a hacerlo realidad y reconducirnos al Chile que él nos devolvió a los civiles en 1990, donde imperaban la ley, el orden y la libertad, los cuales no supimos preservar. 

lunes, 5 de abril de 2021

El Triunfo Final de Barrabás

En Semana Santa hemos revivido una vez más a esa mayoría --si es que no unanimidad-- popular del año 33 imponiendo su barbarie: "¡Crucifícalo, crucifícalo!", exigía la masa, y Pilatos se lavaba las manos. Al menos intentó evitar el monstruoso crimen, buscando liberar a Cristo. Pero la multitud eligió crucificarlo y liberar, en vez de él, al asesino, Barrabás. 

¿No fue igual al Chile actual, donde la gente crucifica a quienes la salvaron e indulta y llena de dinero a los terroristas? Peor aún, mientras Pilatos se lavaba las manos, Piñera se las ensucia más. De lo cual me horroricé viendo el video de la diputada RN Camila  Flores, denunciando la cobardía del Gobierno, que les había pedido a los parlamentarios de Chile Vamos aprobar o, al menos, abstenerse ante el proyecto ¡del diputado Hugo Gutiérrez, que en una esquela navideña para niños llamaba a dispararle a Piñera! para privar de los derechos penitenciarios de la ley 19.856 a los Presos Políticos Militares. No lo podía creer. Pero era así. Piñera apoya la iniciativa bárbara del diputado comunista, ilegal, inconstitucional y contraria a los DD. HH. de los ancianos prisioneros. Resultó aprobada en la Cámara por amplia mayoría con votos de gobierno, de los diputados Kast (Pablo) y Longton, además de 18 abstenciones de la llamada "centroderecha".

Los que somos de derecha sin apelativos, ya a estas alturas no nos hacemos ninguna ilusión. Llegarse al extremo actual de sevicia (crueldad rayana en la barbarie) contra esos ancianos yo, al menos, no lo había creído posible. Aunque, por supuesto, no había olvidado la perfectamente seria carta de Gendarmería, añadiéndole escarnio al castigo del más injustamente condenado (950 años de presidio y subiendo), Miguel Krassnoff, al comunicarle que el 24 de enero de 2446 o algo así iba a tener derecho a solicitar su libertad condicional. "Derecho" del cual el nuevo proyecto de Hugo Gutiérrez, más encima, lo privará.

Todo esto no es ficción, aunque sí sea kafkiano. Pues tanta barbarie la ha venido perpetrando protagónicamente la "centroderecha", tanto así que la DC y la izquierda se miraron sorprendidas cuando Piñera interpuso, desde 2010, mil querellas ilegales más contra militares, sumándolas a las trescientas que ya había interpuesto la Concertación, que así creía haber hecho suficiente concesión ilegal a la venganza de los comunistas, para saciar su odio congénito. Seguramente consideraron aquel exceso como "una piñericosa más". 

Igualmente se sorprendió la izquierda cuando el mismo ministerio del Interior de Piñera interpuso una casación ante la Corte Suprema para impedir que cumplieran en libertad su pena cinco procesados que habían sido condenados sin pruebas y sólo por presunciones (tres marinos, un carabinero y un detective) a tres años y un día remitidos, por la muerte del mirista entrenado en Cuba, Rudy Cárcamo, hecho amnistiado, prescrito y juzgado en 1973. Pero Piñera, con sevicia y para impedirles cumplir su pena en libertad (a lo cual hasta los querellantes comunistas se habían allanado, porque sólo querían cobrar) pidió aumentar la pena a cinco años y un día de presidio efectivo. Y lo consiguió gracias a la sala penal roja de la Corte Suprema (Juica et al). Todo tan ilegal que motivó un artículo mío enviado a la Revista del Colegio de Abogados y que la directiva editorial de ésta, con mayoría de "centroderecha", censuró y no quiso publicar. Ello me motivó a ponerlo en este blog con fecha 27 de marzo de 2015, donde ya lleva 2.081 lecturas (y aumentando cada vez que lo vuelvo a citar). Recomiendo volver a leerlo.

La actual nueva proeza de Hugo Gutiérrez (principal artífice del írrito "juicio a Pinochet", como he reseñado días atrás), apoyada por Piñera, viola los preceptos constitucionales sobre diferencias arbitrarias, las que impiden ser condenado por una ley establecida después de la perpetración del hecho o condenar sin que la conducta que se sanciona esté establecida en ella y la que dice que "ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que una nueva ley favorezca al afectado". Todas normas constitucionales reiteradamente atropelladas para condenar o discriminar a los Presos Políticos Militares. Y sin olvidar que en 1991 ¡a iniciativa de la RN de Piñera ("centroderecha")! se indultó e indemnizó al terrorismo derrotado por los militares, por oponerse a lo cual Jaime Guzmán fue asesinado.

Si el 33 triunfó Barrabás pese a Pilatos, en el 2021 en Chile Hugo Gutiérrez ha vuelto a ser mayoritariamente reivindicado y con el activo apoyo de Piñera.

jueves, 1 de abril de 2021

La Traicionada Memoria de Jaime Guzmán

Hay un solo prócer en Chile cuyo legado político ha sido más traicionado que el de Jaime Guzmán: Augusto Pinochet. Del de éste, por lo demás, Jaime fue principal artífice. Ello quedó reflejado en la Declaración de Principios del partido que fundó, la UDI, escrita en esa parte de su puño y letra y que decía: "Consciente del proceso de descomposición política y social que el régimen democrático chileno experimentó en las últimas décadas, cuya derivación totalitaria hizo ineludible el pronunciamiento militar de 1973 (...) destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile, cuyo origen y gloriosas tradiciones se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda la historia del país, incluida su acción libertadora del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario".

Increíblemente, años después la UDI suprimió de su Declaración de Principios este esencial acápite, con el apoyo del 70% de su Consejo General, dando una señal ostensible más --de las muchas que la precedieron-- de que había dejado de ser "el partido de Jaime Guzmán".

Esa supresión fue muy similar a la que poco antes había practicado Renovación Nacional y a la que intentó Patricio Aylwin en 1993, cuando afirmó que jamás había dicho que Salvador Allende y la UP preparaban un autogolpe con la intención de instalar en Chile un régimen totalitario, declaración que, lamentablemente para él, había quedado registrada en 1973 en un video que puede consultarse en YouTube.

También increíblemente, la UDI apoyó a Sebastián Piñera, a quien Jaime Guzmán consideraba la peor amenaza contra el modelo político, económico y social legado por el régimen militar. Lo sé porque me lo dijo al instarme a competir con aquél por la senaduría de Santiago Oriente, pues estimaba que el exDC utilizaría su cargo --como efectivamente lo hizo-- para denigrar a Pinochet, perseguir a los militares (ha sido el principal promotor de la prevaricación judicial en su contra) y demoler su obra de gobierno (entregó hasta la propia Constitución). 

Tal vez la tarea más señera de Guzmán fue su participación en la redacción de dicha Constitución, tanto en su calidad de miembro de la Comisión Ortúzar, que la redactó, como en la de consejero de Pinochet, que revisó su texto como miembro de la Junta de Gobierno. Constitución cuya suerte ha sido ahora entregada a las manos del sector más violento y antidemocrático de la política chilena por la UDI y la coalición de partidos del régimen de Piñera, en un acto de rendición incondicional que no tenía precedentes en la historia de Chile.

No vale la pena detenerse en la larga fila de políticos seguidores de Jaime Guzmán que después de su muerte se han declarado "arrepentidos", se han pasado a las filas de sus adversarios, convertidos en los peores cuchillos de los presos políticos militares y han abrazado ideas contrarias a las de su mentor. Son parte de lo que he denominado "miseria moral de la chilenidad actual".    

El mejor homenaje en memoria de Jaime Guzmán es afirmar que, si no hubiera sido asesinado por el Partido Comunista y hubiera estado activo en la política nacional todos estos años, ciertamente el porvenir del país no se vería tan negro como se lo ve hoy.

lunes, 29 de marzo de 2021

Régimen de Facto y Caos General

En rigor, Sebastián Piñera fue derrocado el 15 de noviembre de 2019, pues desde entonces rige lo que el inefable senador Quintana (PS) confesó que era "un  parlamentarismo de facto", donde el Presidente se ha limitado a hacer lo que le imponen sus adversarios. Pues ya desde el 12 de noviembre de ese año éstos habían declarado "haber corrido el cerco" de lo posible, sin elecciones, sin consulta al pueblo y con sólo un arma: violencia para amedrentar y someter a una autoridad sin autoridad.

La verdad es que a Chile sólo la pandemia lo ha salvado de una mayor devastación por los revolucionarios, pues sin aquélla el país estaría mucho más deteriorado que lo generado por cuarentenas y restricciones. El modelo de sociedad libre ha sido, de hecho, lo que ha salvado al país, porque lo ha abastecido de lo indispensable mediante la respuesta de un millón de pequeños y medianos empresarios nacidos al calor de la libertad económica. Ésta es la espina dorsal de la economía, la que los comunistas quieren quebrar mediante una nueva Constitución que les permita robárselo todo. Es decir, traspasarlo todo al Estado, que manejan ellos. Y de ahí pasar a quedarse con la manija, como lo hicieron Chávez, Maduro y, mucho antes, Castro. 

Justamente por eso los rojos odian más que a nada a las AFP, porque les han impedido robarles las platas a los trabajadores afiliados, aunque van camino a conseguirlo, porque Piñera ya les ha prometido la mitad de la mayor cotización del seis por ciento contemplada en la reforma previsional. La gran mayoría de los trabajadores prefiere que todo ese aumento vaya a sus cuentas. Sobre todo porque han visto cómo las AFP están reponiendo rápidamente hasta los perjudiciales retiros inconstitucionales que los rojos les consiguieron, buscando barrenar el sistema.

Como lo dije en mi comentario del 22 de noviembre de 2019, que grabé en un video visto por un cuarto de millón de personas y a raíz del cual me convidaron a Bienvenidos del Canal 13, programa del cual me echaron por decir lo que pienso, en otra oportunidad, en agosto de 1983, los comunistas habían dicho lo mismo que el 12 de noviembre, es decir, que iban a echar al gobierno. Pero había una diferencia: entonces el Presidente era Pinochet y en 2019 era Piñera. El primero puso 22 mil soldados en las calles, hubo 19 muertos y 23 heridos y el conato comunista duró un día. Prontamente después se derogó el estado de emergencia y el país volvió a funcionar normalmente. Cuando escribí ese comentario, el 22 de noviembre de 2019, ya el alzamiento contra Piñera llevaba más de un mes, desde el 18 de octubre, y los muertos eran 25. Es la diferencia entre un Presidente con pantalones y otro sin pantalones.

Y el resultado de estar gobernados por el segundo es, además, que hoy hay régimen de facto y caos total, porque al postergarse las elecciones del 10 y 11 de abril se les arma a los políticos un desbarajuste adicional al que ya había. Están furiosos, porque a ellos les importan mucho más esas elecciones que la salud de la gente, y mediante la hemorragia de votaciones de este año aspiraban a tener más cargos burocráticos, como los de gobernadores; y mucho más presupuesto. Y el premio mayor: una nueva Constitución que les permitiera robarse todo, comenzando por el agua y después el resto también para el Estado, que está en manos de ellos.

Yo voy a votar porque no lo consigan: por Henry Boys para constituyente, quien se comprometió a defender la Constitución de 1980, que es lo que hay que hacer. Y por Rojo Edwards para gobernador de verdadera derecha; por Regina Catalán, de la primera línea del pinochetismo, para concejal de Las Condes, y por Gonzalo de la Carrera para alcalde de derecha, en reemplazo del actual socialdemócrata. Y además apoyo a Teresa Marinovic en el distrito 10, porque también representa orden, libertad y "el derecho a ser desiguales, como nos hizo el Creador y contra lo que creen los socialistas", según invocaba Margaret Thatcher. Y sabiendo, como también decía ella, que de la libertad económica dependen todas las demás.

Como después este año ya viene elección presidencial, espero que se cumpla la tradición nacional tras el caos y vuelva a haber un nuevo régimen de orden. Como los que elegimos tras la revolución de la chaucha en 1949, como el posterior al alzamiento bolchevique local del 2 y 3 de abril de 1957 y como el que siguió al caos marxista-leninista de 1971-1973, régimen militar convocado por la mayoría democrática de los diputados. Espero confiado que se repita ese tradicional desenlace nacional.


jueves, 25 de marzo de 2021

"Todos los Infelices Estamos de Acuerdo"

Leyendo en "El Mercurio" la sección "Hace Treinta Años" del 20 de marzo, página A 2, me entero de algo que no sabía: el proyecto de reforma constitucional que permitió a Aylwin indultar a los terroristas de extrema izquierda, incluyendo (contra lo que él había prometido) a autores de delitos sangrientos; proyecto contra el cual habló Jaime Guzmán en el Senado, lo cual le valió su condena a muerte por el Partido Comunista, ¡fue iniciativa de Renovación Nacional!, encabezada por su entonces hacía poco electo senador por Santiago, y de ahí en más principal figura, Sebastián Piñera. 

En efecto, dice la información: "La ratificación de esta iniciativa, que corresponde a una propuesta de Renovación Nacional y que propició el Ejecutivo, significa que el Presidente de la República queda ahora facultado para indultar a condenados por delitos terroristas cometidos antes del 11 de marzo de 1990, que el Parlamento podrá dictar leyes de amnistía y de indultos generales y que, por último, los tribunales tienen la posibilidad de decretar la libertad provisional a procesados por delitos terroristas, consignaba 'El Mercurio'". Aylwin sacó las castañas del fuego con la mano de Piñera, mano que a la vez se quedaba con las acciones que Corfo tenía en LAN.

Nótese que se sumaba a la iniciativa, propiciándola, el mismo Aylwin que por ese tiempo escribía una carta a la Corte Suprema instando a que los tribunales no amnistiaran a los militares antes de la sentencia definitiva. Ahora quedaba él facultado por el proyecto de RN para amnistiar a los terroristas.

Yo siempre había creído que todo había sido obra de Aylwin, pero no: la iniciativa fue de RN, el partido de Piñera. "Política de los acuerdos", la llamaban. Traicionar a los militares mediante el Informe Rettig, sentándolos en el banquillo de los acusados y dejándolos como los únicos culpables (pues el Informe exculpa al otro bando, el de los terroristas de izquierda, denominándolos "particulares obrando por motivaciones políticas"); perdonar y darle mucho dinero a la guerrilla marxista y permitir que Sebastián Piñera comprara baratas las acciones que Corfo tenía en LAN. "Política de los acuerdos" que continúa hasta hoy. Basta ver la franja electoral, en que los RN proclaman "¡estamos de acuerdo!" y los dos grandes tránsfugas pasados al adversario, Desbordes y Lavín, aparecen fotografiados juntos en su marcha hacia el otro bando, el de los que han entregado y siguen entregando el país a la izquierda. 

¡Cuánta razón tenía Jaime Guzmán en 1989 al insistirme, creyendo que yo tenía los votos de la derecha (lo que probó ser falso, porque ella votó mayoritariamente por Piñera), en que fuera candidato a senador en 1989 para derrotarlo, porque, me afirmaba, éste iba a generar un daño irreparable al legado del gobierno militar!

Ni él mismo se imaginaba cuánto daño, sobre todo ahora que los dos candidatos-insignia de RN y UDI se pasan al bando adversario proclamando "¡estamos de acuerdo!" con los grandes disparates que terminarán con los ahorros del país y con el pilar de la capitalización que le permitió a Chile saltar del último lugar del crecimiento en 1973 al primero en 1989. 

Al son de esa marcha aciaga, este pobre Chile actual se rinde a la izquierda mientras esconde el monumento al héroe que en el pasado lo condujo a la victoria. Así yo veo que irremisiblemente se retrotrae a su condición de país rasca de antes del 11, bajo la cual viví la mayor parte de mi vida y ahora espero morir.

lunes, 22 de marzo de 2021

Ninguno Será Presidente

 --¿Has visto la encuesta de "Panel Ciudadano" y de la Universidad del Desarrollo, uno de cuyos dueños es Joaquín Lavín?

--Claro que la he visto.

--¿Y no te alarma que Ninguno vaya a ser Presidente? Porque entre Jadue, Lavín y Ninguno, gana Ninguno con el 38,3 %, luego vienen Lavín con el 32,8 % y Jadue con el 28,9 %. Y frente a Paula Narváez y Lavín, Ninguno saca 56,5% y sale elegido en primera vuelta, contra 31,1 % de Lavín y 12,4% de Narváez. Y después, entre Jadue, Matthei y Ninguno, este último también gana con 41,8 % y  segundos en empate quedan Matthei con Jadue, con 29,1 % cada uno. Y luego entre Matthei, Narváez y Ninguno, este último gana de nuevo en primera vuelta, con el 59,8, luego Matthei con 27,5 % y Narváez con 12,2 %. Después, entre Sichel, Jadue y Ninguno, de nuevo gana éste con 46,1 %, después quedan Jadue con 29 % y Sichel con 24,9 %. Y finalmente, entre Narváez, Sichel y Ninguno, este último gana de nuevo en primera vuelta con el 57,8 %, seguido de Sichel con 26,3 % y Narváez con 15,9 %. Ninguno gana siempre.

--Nada de eso me alarma, al contrario, me tranquiliza, pues yo voy a votar por Ninguno.

--Pero si Ninguno no es nadie, no existe.

--Eso es lo que tú crees. Ninguno es mano dura, orden y libertad. ¿Te acuerdas de la primera vuelta de 2017, cuando Lavín y Longueira divulgaron ese video trucho en que decían que Piñera iba a ganar en primera vuelta? Bueno, con esa "campaña del terror" a su favor y todo, Piñera, sacó sólo 36 %.  Pero hubo entonces un candidato de derecha que sacó 8 % no vaticinado por ninguna encuesta y que  dobló a la candidata DC y, si no lo hubieran entonces también "ninguneado", habría ganado también a los otros y pasado a segunda vuelta junto con Piñera. Fue la derecha, en definitiva, la que facilitó llegar a segunda vuelta a un izquierdista en 2017.

--Entonces debemos estar contentos de que Ninguno vaya a ser Presidente. 

--Por supuesto, ponerle "Ninguno" es sólo otro truco de la derecha tránsfuga. Porque yo sé quién es Ninguno y votaré por él. Y la mayoría, que quiere vivir en un país tranquilo como el que legó Pinochet, también. Entonces sí que vendrán tiempos mejores. Piensa en Singapur, uno de los países más ricos del mundo, para que te des una idea.

viernes, 19 de marzo de 2021

El Reinado de Hugo Gutiérrez

Hugo Gutiérrez es comunista, valiente, trabajador y sin escrúpulos, en ese orden. Piñera sabe lo que calza y por eso ha procurado amigarse con él y lo ha convidado a La Moneda, junto con otros parlamentarios rojos, para fotografiarse juntos. Pero Gutiérrez no se vende, lo odia y en todas las ocasiones públicas en que puede se le acerca y le grita "¡ladrón!" ante la cámara, lo cual queda registrado.

Gutiérrez defiende judicialmente a los izquierdistas que matan militares y civiles y se querella contra los militares que matan a esos izquierdistas. No ve en ello la menor inconsecuencia. 

Cuando en los 90 Gladys Marín inundó los tribunales con querellas contra el expresidente Pinochet y no pasaba nada, por falta de fundamentos reales para incriminarlo, Hugo Gutiérrez, patrocinador de muchas de ellas, tomó a su cargo al ministro sumariante Juan Guzmán, ante quien se tramitaba una por las muertes registradas al paso de la comitiva del general Arellano (de las cuales Pinochet ni siquiera supo). 

Entonces decidió manejar al ministro sumariante Juan Guzmán, pese a que éste había sido partidario de Pinochet y había asegurado a sus abogados que no había nada de qué preocuparse a raíz de la querella que se le había asignado. Nadie sabía "la chichita con que se estaba curando". Gutiérrez agarró a Juanito entre sus colmillos y fue armando todo un cuento. Hizo lo que quiso. En mi libro sobre ese caso, "La Verdad del Juicio a Pinochet", hasta registro a un militar que apareció diciendo una cosa en "La Tercera", en la mañana de un día, y luego todo lo contrario en "La Segunda" de esa misma tarde, sobre un episodio de la comitiva. El oficial confesaba que entremedio lo había visitado Hugo Gutiérrez en su casa y le "había iluminado la mente". Así manejó ese proceso.  

Y ese juicio ocupó la atención mundial, porque el nombre de Pinochet había sido hecho famoso por el KGB soviético y, en concreto, Pinochet era y es el chileno más nombrado (negativamente) de la historia en el resto del mundo. Pero la historia no sólo lo absolverá, sino que lo elevará a la altura en que merece quedar, porque sin Pinochet el comunismo no habría sido borrado del mapamundi, como lo fue. 

Como el KGB manejaba en esos años, entre muchos, a los "liberals" norteamericanos, mientras el "New York Times" en 1976 escribía 66 editoriales en contra de la Junta chilena, bajo cuyo gobierno había 2 mil muertos, dedicaba sólo cuatro editoriales a criticar al comunista Pol Pot y su Khmer Rouge de Camboya, que mataba a un millón y medio de personas de una población de siete millones. 

Como lo probé en mi citado libro, el juicio contra Pinochet no tenía fundamento alguno. Pero, como lo reconoció el historiador Gonzalo Vial al citarme, "no era el derecho lo que estaba en juego". Por eso sucedía que pasaba por Chile la Secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright y podía permitirse opinar que Pinochet debía ser condenado en el juicio. Y acá la prensa informaba del caso al son propuesto por el mismo Gutiérrez, a través de su títere Juan Guzmán. Así fue como el primero le extrajo al segundo un auto de procesamiento contra Pinochet dirigido a desaforarlo del Senado, del cual el ex presidente era integrante designado. Juan Guzmán, a todo esto, viajaba al exterior a recibir premios izquierdistas en numerario y se hizo universalmente famoso gracias a Pinochet. Tanto que cuando el exjuez hace poco falleció, hubo diarios europeos que recordaron "su heroísmo" al intentar condenar al prócer chileno, olvidando al deus ex machina Hugo Gutiérrez, que fue el que en realidad "armó todo el cuento".

Ese "juicio por los diarios" y sin fundamento fue terrible al nivel de opinión pública. La petición de  desafuero del senador llegó a la Corte Suprema y el clima creado por la izquierda atemorizó incluso a dos ministros pro-derecha, llegados al más alto tribunal gracias a los votos UDI y RN en el Senado. En medio de su pánico y como no encontraban la manera de clavar el puñal en la espalda de don Augusto sin acusarlo de un delito que, sabían, no había cometido, optaron por declararlo entonces "encubridor". Lo negociaron así y al final la mayoría se inclinó por esta tesis. 

La relatora de la causa ante la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, tampoco se atrevió a relatar la evidencia que había leído en las páginas que debía resumir a los ministros, páginas que dejaban claro que no había una sola prueba de la responsabilidad de Pinochet. En ese tiempo ya se sabía que Gloria Ana no estaba sometida a la izquierda, pero cuando yo vi que "no se atrevió" a reflejar toda la verdad en su relación del caso, que fue públicamente transmitida, ya supe que la política se lo había tomado todo por completo. Y como la política en Chile marcha al compás que marca izquierda, no había más remedio que someterse a la fatalidad de que una mayoría iba a desaforar a Pinochet, que fue lo que sucedió.

Pero quedó una minoría de "jueces-jueces" de los de antes, respetuosos del derecho, valientes y no politizados, que dejaron constancia en sus disidencias de que no existía ningún fundamento para desaforar a Pinochet. Uno de ellos, el ministro Osvaldo Faúndez, lo puntualizó así, y nunca nadie lo contradijo ni lo desmintió: "No existen antecedentes para sospechar que el señor Pinochet haya tenido en (los hechos) participación como autor, cómplice o encubridor. Como autor mediato o como cómplice, porque de la minuciosa revisión de la causa, hoja por hoja, no aparece elemento de prueba o de juicio alguno, ni testimonial ni de ninguna naturaleza, de que el senador hubiere dado o podido dar orden de matar ni menos de secuestrar, o que pudiera haberse interpretado en tal sentido; y como encubridor, porque los encubridores intervienen con posterioridad a la perpetración de un delito, una vez ejecutado, y los secuestros que se supone, en la forma como han sido forjados, se siguen cometiendo actualmente y, como delitos en ejecución, no pueden tener encubridores".

En derecho correspondía rechazar el desafuero, pero sólo seis de veinte supremos se atrevieron. El país se hallaba bajo el hechizo de la exitosa traición de Aylwin a los militares y del mismo pánico generalizado ante la violencia comunista que perdura hasta hoy. Tanto que había columnistas de derecha, que antes habían aplaudido a rabiar a la Junta durante 16 años y que, sin embargo, ahora mencionaban cumplidamente en sus artículos "las tropelías de Pinochet", para no ser funados o algo peor. 

Cuando en 2001, en mi referido libro, que fue primer best seller muchas semanas, dejé comprobada la inocencia de Pinochet, una sola voz significativa de apoyo se levantó en la prensa: la de Arturo Fontaine Aldunate, exdirector de "El Mercurio", quien en un artículo en "La Segunda" quiso dejar constancia de que nadie había desvirtuado parte alguna de dicho libro. Años después, en 2008, Gonzalo Vial, en su biografía de Pinochet, se refería también a ese libro y comentaba: "Nadie recogió el guante". Pues, explicaba, el tema en discusión no era el derecho, por supuesto. Era un "juicio por los diarios", armado por un político comunista y para políticos temerosos de los comunistas, es decir, para todos.

Ahora la Armada se ha querellado contra Hugo Gutiérrez por haberla calificado de "asociación ilícita terrorista", pero nadie lo puede encontrar para notificarlo. Me recuerda cuando en 1973 el almirante José Toribio Merino, que se había querellado contra el Mapu Oscar Guillermo Garretón por intentar sublevar a la marinería, informado de que Investigaciones no podía encontrarlo para detenerlo y, sin embargo, viéndolo en la pantalla disertando impune en un foro de TVN, tomó la decisión de que la "cosa no daba para más" y escribió un papelito a sus colegas del Ejército y la Fuerza Aérea, que les envió con el almirante Huidobro ese domingo 9 de septiembre y que comenzaba notificando: "El Día D es el 11 y la Hora H las 06.30". El resto es historia. Pero entonces, y con Merino, "la cosa no daba para más", pero hoy, sin Merino y, peor aún, con Piñera, la cosa puede dar para mucho, mucho más y mucho peor; y Hugo Gutiérrez puede seguir gozando del estatuto privilegiado que le han conferido los chilenos..