sábado, 2 de julio de 2022

Pienso, Luego No Existo

Soy distinto a todos los demás chilenos porque pienso. Pues ellos se dividen entre los que votan "Apruebo", los que votan "Rechazo", los que votan "Apruebo para Reformar" y los que votan "Rechazo para Reformar", pero todos están de acuerdo, de izquierda a derecha, en que se debe "Reformar" para hacer "los cambios", que son una sola cosa: sacarles plata a los que tienen más para dársela a los que tienen menos. Como yo pienso, soy partidario de reformar para volver a la Carta de 1990. 

Entonces, a diferencia de todos pienso que se debe "Rechazar para Reformar", pero para "Deshacer los Cambios": disminuir la burocracia, bajar sus remuneraciones, que son un 50% más altas que en el sector privado; bajar los impuestos. ¿Alguien ha hecho eso antes alguna vez? Sí, Pinochet lo hizo cuando en 1975 su ministro Jorge Cauas echó al 30 % de la burocracia y cinco años después el país había equilibrado el presupuesto y crecía al 7 % anual.

Lo mismo hay que hacer ahora y habría hecho José Antonio Kast. Y Chile hoy iría como avión para arriba. Pero este pobre país hoy está enfermo de millenialismo, Si no, cómo se explica que la gente, mientras más estudios tiene, vota en mayor proporción por el "Apruebo" ("El Mercurio", 15.06.22). Mientras menos edad tiene, la gente vota más por Boric. 

Hay que "Rechazar para Reformar", pero restableciendo el rol de los uniformados como garantes de la institucionalidad. Pues la única garantía que dan los políticos civiles es que van a violar la Constitución. Ésta ha sido arrasada y ello ha destruido la "rule of law", mal traducida como "estado de derecho". En el Índice de Democracia de The Economist, Chile ha empeorado desde "democracia plena" a "democracia defectuosa". Aquí la Constitución ya no rige: el poder legislativo opera de facto. Por eso el senador Quintana (PPD) reconoce que vivimos bajo "un parlamentarismo de facto". El Poder Ejecutivo ha perdido, también de facto, sus principales atribuciones, que son mantener el orden público y defender la soberanía. Pregúntenle a Otto Wilde, agricultor suizo del sur que vive en un container porque su fundo de 800 hectáreas está tomado por delincuentes y el Ejecutivo no es capaz de hacerlo desocupar. No hay orden público. Ni tampoco soberanía plena, porque el Wallmapu, como lo designa la ministra del Interior, es de hecho una nación aparte desde la cual la corrieron a balazos cuando quiso visitarla.

Y, por supuesto, así como los poderes Legislativo y Ejecutivo incumplen su misión, el Poder Judicial también incurre en eso, prevarica sistemáticamente y es cómplice de extraer recursos al fisco tras prevaricar impúdicamente, condenándolo a pagar mediante sentencias que atropellan leyes vigentes y expresas.

Hay que Rechazar para Reformar la Constitución y restablecer: 1) El rol de garantes de la institucionalidad de los altos mandos, con derecho a destituir directamente a quienes violen la Constitución. 2) Reconstituir el Consejo de Seguridad Nacional con atribución de los altos mandos de autoconvocarse. 3) Sustituir el actual sistema procesal penal pro-delincuentes por otro pro-víctimas. 4) Establecer constitucionalmente el derecho de la fuerza pública a usar sus armas de servicio ante desórdenes públicos. 5) Restablecer el art.8° de la Constitución de 1980 que ponía fuera de la ley a los totalitarios. 6) Facultar al Tribunal Constitucional para destituir a los jueces prevaricadores.

¿Nadie piensa igual? Entonces yo, que pienso así, no existo. ¿Y qué fue?

miércoles, 29 de junio de 2022

¡Adiós, Bolsa de Gatos!

El nombre se lo puso otro izquierdista, José Mujica, ex guerrillero uruguayo que después fue presidente, "quemó todo lo que adoró" en su juventud subversiva y terminó cuidando a los capitalistas. Pero, como buen izquierdista, que no traiciona a los suyos como hacen los centroderechistas, después vino para acá, desagravió a la Convención y le deseó buena suerte. Pero ésta era, de verdad, una "bolsa de gatos" y produjo, entonces, un engendro o imbunche intragable hasta para los chilenos más quedados. Ahora todas las encuestas anticipan que va a ser rechazado y de todo eso no va a quedar nada. Ni un recuerdo. Sólo un forado de 25 mil millones de pesos botados a la calle. Pues en un par de días más los gatos van a cerrar la puerta por fuera, se van a ir para sus casas con lo "comido y lo bailado" a costa nuestra y van a quedar para siempre en el más justificado olvido. Salvo los discursos de cierre de los pocos convencionales de derecha, a quienes los rojos no les hicieron ningún caso y cuyos esfuerzos por hacer un trabajo decente cancelaron por completo.

"Lo sospeché desde un principio", lo advertí y lo predije. Pero, como de costumbre, nadie me hizo caso. "El Mercurio" hasta le dedicó a la bolsa de gatos un cuerpo de diario aparte, los canales destinaron horas a paneles inútiles, como si la Convención estuviera haciendo algo trascendente. Pero en un par de días más ya no va a quedar nada de ella y el 4 de septiembre la misma mayoría que la eligió y glorificó le extenderá el certificado de defunción, si bien ya pergeña otras locuras para "arreglar" lo que funciona bien (la Constitución de 1980 y el modelo que nos dio los mejores 40 años de nuestra historia.) 

Entretanto el arrepentido Patricio Navia nos pide, a los que siempre tuvimos razón, los de la derecha pinochetista, que ni siquiera asomemos la nariz para no perjudicar al Rechazo. Pero una pobladora se convierte en trending topic en un video en que dice que necesitamos "al que enterramos" (no se atreve a nombrarlo) porque cuando él gobernaba podía andar tranquila por las calles.

Otra mala noticia para la izquierda y el entreguismo: Nicolás Márquez, autor argentino que denunció al mundo al asesino en serie conocido como "Ché Guevara", presenta su nuevo libro, "La Dictadura Comunista de Salvador Allende". Después de que se publique ya nadie podrá hablar más de "la dictadura", como hacen hasta los centroderechistas genuflexos, pues no se va a saber a qué gobierno se refiere. Un párrafo demostrativo, citado por Márquez y que nosotros teníamos a nuestra vista pero no reparábamos en él, es la respuesta del dictador Allende a la Corte Suprema porque no respetaba los fallos: "En un período de revolución, el poder político tiene el derecho a decidir en último recurso si las decisiones judiciales se corresponden o no con las necesidades históricas de transformación de la sociedad, las que deben tomar absoluta precedencia sobre cualquier otra consideración. En consecuencia, el  Ejecutivo tiene derecho a decidir si lleva a cabo o no los fallos de la justicia". ¡Flor de "demócrata"! La cita la toma Márquez del libro de José Piñera "La Casa Dividida", p. 27. Lo teníamos ante nuestros ojos y creíamos que la dictadura era la de Pinochet. Ahora la centroderecha entreguista que habla de "la dictadura", tendrá, al menos, que precisar a cuál se refiere.

¿Qué va a pasar? Me llega la grabación del concejal Harry Álvarez, de Algarrobo, porque se están tomando casas de veraneo en El Quisco. "Si se instalan, el juicio dura cinco años", advierte. Ya no es sólo "la macrozona sur". Y Boric, como Allende, no prestará la fuerza pública. Márquez cita otro libro chileno, "Mil días, mil por ciento", de Pablo Baraona y otros. Acá se viene de nuevo lo mismo. La gente recién aprovechó la baja del dólar gracias a la venta que hizo Marcel, para comprar más y lo hizo subir de nuevo. ¿Es que la izquierda no aprenderá nunca? Nunca, por supuesto. Pero el ciudadano medio sí. Aprontémonos, que podríamos tener que volver a resucitar al país antes de lo presupuestado. Ya en Iquique están lanzando maíz a los regimientos. "Ellos" y nosotros, como la otra vez y de nuevo con el aplauso mayoritario. Los kerenskys están perplejos otra vez con sus bases arrancando hacia la derecha. La historia, aunque la mayoría no aprenda de ella, insiste en repetirse.

domingo, 26 de junio de 2022

Secuestro de la Memoria de Manolo Montt

En su prurito por apropiarse de lo ajeno, la izquierda ahora está perpetrando el "secuestro permanente" y para sus propios fines del recuerdo del recién fallecido fundador y exrector de la Universidad Diego Portales, Manuel Montt Balmaceda.

El rector actual, Carlos Peña, escribió en "El Mercurio" una columna en su memoria que hace aparecer a Manuel como opositor a Pinochet, lo que nunca fue. A raíz de ésa y otras consideraciones erradas de dicho rector escribí una carta al diario, que éste no publicó y que decía lo siguiente:

"Señor Director: Hay dos temas en la columna de Carlos Peña sobre Manuel Montt Balmaceda en que se aparta de la verdad. Uno, cuando afirma: "logró mantener una irónica distancia frente a la dictadura, sin nunca dejarse confundir con ella". Desde luego, Manolo nunca la llamó "dictadura" y seguramente estaba de acuerdo con el presidente del Colegio de Abogados, Alejandro Silva Bascuñán, que públicamente calificaba de "legítimo" a ese régimen. Y además, él mismo lo representó año a año, como delegado en las asambleas anuales de la OIT. El otro error: Manuel escribió, como recuerda Carlos Peña, un opúsculo titulado "Yo No Asesiné a Jimmy Carter", pero lo hizo porque el coronel Contreras, director de la DINA, le comunicó haber sido informado por la CIA de que un terrorista con pasaporte chileno a nombre de Manuel Montt Balmaceda se dirigía a lugares que iba a visitar Jimmy Carter para asesinarlo, y pretendía darlo de baja. Seguramente el verdadero nombre del impostor hoy figura en las listas de "detenidos desaparecidos". El entonces coronel Contreras, llamó a Manuel para ponerlo al tanto de la situación. Por eso escribió el libro, todo lo cual él mismo me refirió humorísticamente, aunque la situación lo preocupó bastante. Fue un gran amigo y siempre lamentó que la Universidad, cuyo Consejo presidió, hubiera finalmente caído en manos de una mayoría de docentes y un rector de izquierda. Hermógenes Pérez de Arce Ibieta".

En los años '80 Manuel me había llamado angustiado, pidiéndome ayudarlo en la tarea de rescatar la Universidad Diego Portales, ex Instituto de Publicidad y Ventas (IPV), de manos de la izquierda. Había sido fundada por un grupo de empresarios encabezados por Agustín Edwards Eastman, aprovechando una de las muchas libertades que consagró el gobierno del presidente Pinochet en favor de los chilenos. (Hasta los comunistas fundaron la suya, "Arcis").

Con Manuel semanalmente nos reuníamos en el pre-parlamento pluralista de los miércoles, creado por Willie Arthur. Estaba sobrepasado por la cantidad de docentes de izquierda que, de hecho, controlaban la nueva universidad. Pero no pude aceptar ni ayudarlo. Él y el consejo manejaron con habilidad la situación y designaron a un rector de derecha, el ex ministro del presidente Pinochet, Francisco Javier Cuadra. Pero los izquierdistas no cejaron y habían formado lo que yo en mis columnas de "El Mercurio" denominé un soviet para desbancarlo. Prepararon una verdadera intriga político-publicitaria, y lo lograron. 

El soviet colocó a su hombre en la rectoría, Carlos Peña. Manuel Montt y el consejo directivo tuvieron que acomodarse a esta "nueva realidad", la misma que a la postre ha permitido a la izquierda hacerse del país y reescribir su historia y la de la propia universidad a su manera. Hoy todo Chile está tratando de acomodarse.

Entretanto, también aprovechándose del secuestro permanente de la memoria de Manolo, hoy otro exrector de izquierda y excolumnista de "El Mercurio",  a quien éste sí le publica su carta, Agustín Squella, exacerba el abuso y escribe: "Manuel Montt, valiente y visionario fundador de la UDP cuando declararse pluralista (1982) era bastante riesgoso". Eso es casi un chiste, dado que la lucha de Manolo y el consejo era para impedir que la izquierda les tomara la universidad.

Supongo que desde el Más Allá Manolo estará mirando humorísticamente la situación. Aunque reírse resulte cada vez más difícil, vistos la defección de la Armada en el caso del monumento al almirante Merino, los radiopatrullas de Carabineros pintados con la bandera del orgullo gay y la propia captura de la memoria y recuerdos de Manolo por el soviet, que ahora hasta reinventa su historia personal y lo presenta como un cuasi "perseguido político" del gobierno al cual siempre apoyó y defendió.

jueves, 23 de junio de 2022

Se lo Dijimos Desde un Principio

Mario Waissbluth, un ingeniero químico ex MAPU, que votó "Apruebo" igual que el 78 % en 2020, ahora, arrepentido, llama a votar "Rechazo" en un muy buen video de análisis del desastre que significaría adoptar la fotocopia de la Constitución boliviana (ver cartas al director de "El Mercurio" de hoy) que a gran costo --muy por sobre el valor cobrado por cualquier fotocopiadora-- nos impondría la Convención.

Pero las primeras palabras de Waissbluth en su divulgado video son: "El dictador me exilió durante 14 años...". Para aparecer como políticamente correcto, supongo. Pero es una completa falsedad, porque él se hallaba fuera de Chile el 11 de septiembre de 1973 y mal podía ser exiliado. Pertenecía al MAPU, que prohijaba la subversión armada, según confesión de Altamirano a Patricia Politzer, colectividad que recomendaba entre sus "técnicas de acción de masas", documentadas por el historiador Víctor Farías, el uso del laque, "el más efectivo de los elementos para el combate cuerpo a cuerpo, permite liquidar la guardia del enemigo quebrándole los antebrazos de un golpe fuerte". Así es que es probable que Pinochet, no "dictador" sino presidente elegido en 1980 por ocho años, haya juzgado prudente prohibirle su reingreso a desplegar las señaladas técnicas. Sólo un Piñera lo habría dejado regresar. 

Con el voto de marxistas arrepentidos como Waissbluth el "Rechazo" tiene alta posibilidad de ganar, lo que sólo aleja a Chile de un colapso total casi inmediato, como lo representaría el triunfo de "Apruebo". Pero bajo esta Constitución y todo, el gobierno seguirá siendo marxista y arruinando al país con negocios como la venta por Enami de Ventanas, firma estatal insolvente y de patrimonio negativo, a Codelco en 400 millones de dólares, cantidad que disminuyó los traspasos de esta última al fisco para financiar programas socialistas. Los gobiernos, entonces, nos subieron los impuestos a los contribuyentes, que fuimos quienes terminamos haciendo la pérdida generada por ésa y otras genialidades socialistas como el Transantiago, ideado por ese, hoy, verdadero héroe "republicano" (es que le dicen), Ricardo Lagos. 

Entonces, bienvenidos los arrepentidos del "Apruebo", a condición de que al manifestar su contrición no falten a la verdad.

martes, 21 de junio de 2022

Excelentísimo (r) Cerebro Lavado

Sebastián Piñera le ha escrito a la presidenta de la Convención declinando asistir a su clausura del 4 de julio. Lo notable es que en dos párrafos de su carta demuestra elocuentemente tener el cerebro lavado por la propaganda comunista, revelando, en ese aspecto, ser un genuino representante de la mayoría del pueblo chileno. En efecto, Piñera expresa:

"En Chile llevamos más de 40 años dividiéndonos y confrontándonos en torno a la Constitución del 80, a pesar de sus múltiples y significativas reformas. La inmensa mayoría de los chilenos no quiere seguir dividiéndose y confrontándose en torno a la Constitución durante los próximos 40 años. Quiere unidad y que la Constitución sea la Casa de Todos". 

Todo errado: los chilenos no hemos estado 40 años dividiéndonos en torno a la Constitución sino, al contrario, siempre la hemos ratificado y reafirmado. Y, más aún, ha sido consagrada como "la Casa de Todos". Y hasta ahora la mayoría quiere seguir con ella. 

En 1980, el 63 % votó por aprobarla (71 % de las mujeres). Y entre 1981 y 1989 rigió, incontrovertida, la vida interna. Nadie la señaló como causa de división. Tanto que en 1989 el gobierno (el presidente Pinochet) y la oposición (Aylwin y la Concertación) se pusieron de acuerdo en introducirle reformas que les interesaban a ambos y las concordaron, sometiéndolas a plebiscito. El pueblo acudió masivamente a las urnas: votaron 7.082.079 personas sobre una población de 12.707.000, es decir, el 56 % de la población. La abstención fue de sólo 6,5% de los inscritos, es decir, el 93,5 % de éstos fue a votar.

Cuando en 2020 se propuso una nueva Constitución fueron a votar en el respectivo plebiscito, no el 93,5 % de los habilitados para hacerlo, como en 1989, sino sólo el 49,2 %. 

Y los que votaron en 2020 representaron el 40 % de la población, no el 56 %, como en 1989. 

Y como si lo de 1989 no hubiera sido suficiente ratificación popular de la Carta, en 2005 la casi totalidad del Congreso la volvió a validar, tras hacerle otras reformas. Y el entonces presidente Ricardo Lagos la proclamó "Casa de Todos" con estas palabras: "El nuevo texto constitucional se pone a la altura del espíritu de todos los chilenos y hoy el país se une tras este texto constitucional". 

Tanto que en seguida, con suprema frescura y poca elegancia, birló el derecho de autor de Augusto Pinochet y sus ministros y sustituyó el nombre de aquél por el suyo propio y los del gabinete de aquél por los del suyo. 

En resumen: "40 años dividiéndonos y confrontándonos": falso. "La inmensa mayoría" no quiere seguir así: falso. "Quiere unidad y que la Constitución sea la Casa de Todos": falso, ya hay unidad y los chilenos vivimos en la "Casa de Todos". Que algunos quieran arrasar con todo es otro tema. Siempre ha sido así.

Me he preguntado muchas veces "¿cuál es el sortilegio que usan los comunistas para llevar a una mayoría a creer y repetir sus mentiras, como lo hace hoy Piñera?" Creo que la cosa anda entre el miedo a su violencia, porque de verdad "matan", y su capacidad de repetir incesante e indefinidamente sus consignas.

viernes, 17 de junio de 2022

Personas que Deberían Ir Presas

Si en Chile hubiera estado de derecho (una mala traducción del "rule of law" o "imperio de la ley") los siguientes ministros y abogados integrantes de la Corte Suprema deberían ser condenados a privación de libertad desde 61 días y hasta cinco años e inhabilitados perpetua y absolutamente para cargos u oficios públicos, derechos políticos y profesiones titulares: Haroldo Brito, Manuel Antonio Valderrrama, Leopoldo Llanos, Gonzalo Ruiz, Ricardo Abuauad, Jorge Dahm, MaríaTeresa Letelier, Diego Munita y Leonor Etcheberry. 

La señalada es la pena que recae sobre los miembros de los tribunales de justicia "cuando a sabiendas fallaren contra ley expresa y vigente en causa criminal o civil", de acuerdo con el artículo 223 del Código Penal.

Pues los primeros cinco jueces condenaron a tres miembros de un servicio de inteligencia a penas de entre cinco y diez años de presidio por la muerte del principal jefe terrorista del país, el 5 de octubre de 1974, y expresaron en el fallo que no podía aplicarse la prescripción por tratarse de un delito de lesa humanidad.

Los restantes cuatro jueces más Leopoldo Llanos condenaron a nueve uniformados en retiro a penas de entre siete y 20 años, por las muertes de 38 personas entre el 24 de septiembre y el 10 de octubre de 1973 y también expresaron en su fallo que no podía aplicarse la prescripción por tratarse de delitos de lesa humanidad.

Pero tales delitos no existían en Chile en 1973 ni 1974, sino que sólo fueron creados por la ley 20.357 de 18 de julio de 2009. Además, esa misma ley expresó que  “los hechos de que trata esta ley, cometidos con anterioridad a su promulgación, continuarán rigiéndose por la normativa vigente a ese momento. En consecuencia, las disposiciones de la presente ley sólo serán aplicables a hechos cuyo principio de ejecución sea posterior a su entrada en vigencia".

Asimismo, el artículo 19 número 8, inciso tercero de la Constitución vigente dice: "Ningún delito será castigado con otra pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración". Es el principio inmemorial "de legalidad", contemplado en todas las legislaciones civilizadas. Por eso su respeto es considerado un derecho humano esencial de los enjuiciados, tanto por la Convención Americana de Derechos Humanos como por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ambos tratados suscritos por Chile y vigentes hoy.

Por consiguiente, los ministros y abogados integrantes que deberían ir presos por la prevaricación consistente en contravenir en su fallos textos legales expresos y vigentes de la Constitución y de la ley 20.357, también han atropellado derechos humanos esenciales que garantizan los señalados tratados suscritos por Chile.


miércoles, 15 de junio de 2022

Los Abogados y la Verdad

En "El Mercurio" del 14 de junio aparece la noticia de que el Colegio de Abogados homenajeó "a abogados colegiados detenidos desaparecidos". Se informa que en su biblioteca fue instalada una placa conmemorativa "en memoria de un grupo de diez profesionales colegiados detenidos desaparecidos o ejecutados políticos durante la dictadura". Fue una decisión unánime de los consejeros. Su presidente, Ramiro Mendoza, destacó que ésta era una "deuda pendiente". ¡Qué políticamente correcto!

Pero yo no lo soy. Soy la antítesis de eso y, además, conozco la verdad, la ley y tres de los casos de la nómina de "desaparecidos y ejecutados". Entonces me he dicho: "lo que va de ayer a hoy". Pues la que el Colegio llama hoy "dictadura" fue declarada por el mismo Colegio como "gobierno legítimo", en una declaración publicada por su presidente de entonces, Alejandro Silva Bascuñán, en una separata de la Revista de Derecho y Jurisprudencia de octubre de 1973. "Así se escribe la historia". 

En ese tiempo sus colegiados Patricio Aylwin y Eduardo Frei defendían a los militares y se negaban a criticar ningún exceso de éstos, pues habían librado al país de un régimen totalitario y de la guerra civil y estaban aliviados y agradecidos. Después,. alejados esos peligros, cambiaron de opinión, al igual que el Colegio y, en fin, todos los innumerables "generales después de la batalla" que llevan la voz cantante en el país.

Leí la nómina de los diez "desaparecidos y ejecutados políticos", según el Colegio, y vi que, en  tres casos que yo conocía no se trataba de lo primero, pues su paradero había sido perfectamente conocido: caso de Arsenio Poupin, fusilado el 13 de septiembre de 1973 en el "Fuerte Arteaga" del Regimiento Tacna, tras haber sido apresado, junto a otros 22 colaboradores del entonces presidente Allende, el mismo 11 de septiembre en La Moneda. Fue víctima de un evidente exceso, como los que se produjeron durante la Revolución de 1891 en Lo Cañas y en 1938 en la ocupación del edificio del Seguro Obrero, en que 60 jóvenes rendidos a carabineros fueron ejecutados. Pero en ambos casos se dictaron después prontamente leyes de amnistía que hicieron olvidar las barbaridades cometidas. Es que en esos tiempos el comunismo, el gran divisor de los chilenos y cultivador del odio, no manejaba a la opinión pública ni al Colegio de Abogados, como hoy.

Otro caso de la lista publicada y que conozco es el de Carlos Berger Guralnik, fusilado en Calama por orden del teniente-coronel Sergio Arredondo, por sí y ante sí, sin conocimiento ni autorización alguna de su superior, el general Sergio Arellano, ni menos del presidente de la Junta, Augusto Pinochet, quien fue posteriormente absuelto de manera expresa como coautor o cómplice de esos delitos por la unanimidad de la Corte Suprema (ver fallo de ésta del 8 de agosto de 2000) . 

Por esas disfuncionalidades propias de los tiempos revolucionarios que se vivía en 1973, un consejo de guerra condenó al injustamente ya fusilado Berger a una pena menor. Detalle de su caso está en las páginas 70 y siguientes de mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet", que fuera primer best-seller allá por el año 2000.

El tercer caso que conozco es el de Roberto Guzmán Santa Cruz, que según aviso publicado en el diario "El Día" de La Serena del 17 de octubre de 1973, por orden del comandante del regimiento local y jefe de plaza, coronel Aríosto Lapostol, fue fusilado "por incitar a los mineros del campamento Desvío Norte y alrededores a apoderarse de los polvorines y oponer resistencia armada a la Junta de Gobierno". (Ver página 27 de mi libro antes referido y página 94 de "Los Zarpazos del Puma", de Patricia Verdugo.)

Como la madre de Guzmán era partidaria de la Junta y había intercedido por su hijo, tras saberse de su fusilamiento recibió por ley una pensión de gracia, que ella rechazó indignada. Para colmo de disfuncionalidad militar, sólo en 1986 el juez militar de Santiago, general Samuel Rojas Pérez, informó a la misma señora que el tribunal militar había rebajado en 1975 (dos años después de haber sido fusilado) la condena de su hijo de cinco años y un día a 541 días.

"¡Oh Chile, cómo funcionan tus instituciones!". Entre ellas tu Colegio de Abogados, que aplicó censura previa a mi artículo "Perplejidades de un Abogado de Antes", debido a lo cual lo publiqué en este blog el 27 de marzo de 2015. Ha merecido a la fecha 2.678 lecturas, según acabo de comprobar. Seguramente más de las que habría captado en la "Revista del Abogado", que lo desechó. Exponía de manera políticamente incorrecta la distancia que había entre un fallo redactado por un colegiado suyo con el texto de la ley y la verdad de los hechos.