miércoles, 26 de abril de 2017

La Derecha en Campaña


          Desde hace más de diez años nos reunimos a almorzar los últimos martes, organizados, como siempre se requiere, por un líder, Mauricio. Ayer concurrimos diez, siete de la tercera edad y tres de la segunda, que se ha ido incorporando como relevo. Tenemos en común que somos de derecha. Todos votantes de José Antonio Kast, sin asomo de duda. Todos hemos contribuido a aliviar las penurias de los Presos Políticos Militares. Todos hemos estado hondamente afectados por la reciente persecución de la judicatura de izquierda contra el coronel Labbé y por la falta de apoyo de sus camaradas de armas. Y, hasta este martes, es decir, ayer, todos estábamos muy intrigados de que nuestro candidato presidencial, José Antonio, ni siquiera marcara en la semanal encuesta Cadem, en circunstancias que para reunir firmas ante notario tuvo más éxito y menos angustias que los dos principales partidos de la centroderecha juntos.

          Porque justamente este martes resultó que, por una de esas coincidencias que depara el destino, a uno de los nuestros, A. N., lo llamaron de la encuesta Cadem a su teléfono, la semana pasada. Respondió todas las preguntas sin problemas, hasta que llegó la referida a los candidatos presidenciales, a la cual respondió que votaría por José Antonio Kast. La sorprendente respuesta que recibió fue que no podía hacerlo, porque no estaba incluido en la lista de candidatos de la encuesta Cadem, que por la derecha sólo llegaba hasta Manuel José Ossandón y Felipe Kast.

          Es decir, fiel aplicación del diagnóstico del libro de Andrés Allamand, “La Salida”, según el cual el espectro político termina, hacia la derecha, en la que llama “la centroderecha”, cuya misión consistiría en “reivindicar el legado de Aylwin”, un centroizquierdista, indicativo todo ello del grado de confusión que el piñerismo (que, encabezado por su candidato, acudió en masa al aniversario de la muerte de Aylwin) ha introducido entre sus seguidores.

          La experiencia como encuestado de nuestro A. N. explica muchas cosas y describe el cariz de las “interferencias” que la “ética” de Piñera ha introducido en la presente campaña presidencial. ¡Por eso José Antonio marca en todas las demás encuestas, pero no en la semanal Cadem! ¡Por eso la alcaldesa piñerista, Evelyn Matthei, puede decir con tanta insolencia que nuestro candidato tiene “pica” porque no marca en las encuestas! Él reunió 35 mil firmas sin problemas y piensa alcanzar las 60 mil en agosto, más que toda la “centroderecha” junta… pero ni siquiera figura en la Cadem, la cual tiene prohibido contabilizar sus votos.

          Esto nos revela un rasgo de lo que será esta campaña presidencial que ya se ha iniciado y en que la derecha está en marcha. Yo mismo, como adherente a José Antonio Kast, he advertido cómo este blog, reproducido semanalmente y durante seis años por un importante diario digital, dejó repentinamente de serlo cuando Piñera comenzó su “no-campaña” de “no candidato”, en noviembre pasado. Yo mismo sufrí el rechazo de tres emisoras a un llamado a firmar por José Antonio (una cuarta lo aceptó).
          
         Yo ya una vez, en 1989, competí con Piñera como candidato, y sé lo que viene. Él ahora llama "campaña sucia" la publicación de su prontuario o del hecho, recientemente comprobado, de que mantiene las tres cuartas partes de su fortuna en paraísos fiscales del exterior, desde la misma época de gobernante en que subía los impuestos a los chilenos que mantenemos nuestro patrimonio acá. 

          Auguro que lo peor, para la campaña presidencial de la derecha y nuestro candidato, está por venir.



sábado, 22 de abril de 2017

Los DC Votarán por Piñera


          Y tendrán toda la razón, porque Piñera es uno de ellos. Tal vez con menos escrúpulos que la mayoría, pero un DC cabal. De hecho, en sus primeros años después de sus estudios trabajó dentro del partido por la candidatura de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (esto me lo contó este último, en un intermedio de un programa de la Radio Portales, en 1989). Pero en esa oportunidad don Patricio pasó por el aro a los DC que tenían ambiciones presidenciales, que eran el antedicho Frei, Gabriel Valdés y Andrés Zaldívar. Como la disputa interna amenazaba escalar, se presentó para mediar don Patricio con su sonrisa y les dijo: “Déjenme conducir el partido a mí, el único que no soy candidato”. Y al final se quedó él con la candidatura presidencial. Poco después Piñera recibió un llamado de Hernán Büchi, que era el presidenciable de los del “Sí” tras la pérdida del plebiscito, y aceptó ayudarlo, saltando ágilmente desde las filas del “No” donde siempre estuvo, para convertirse en generalísimo del ex Ministro de Hacienda del Gobierno Militar. El resto es historia.

          Ahora Mariana Aylwin advierte que muchos de sus correligionarios votarán por Piñera, lo que es obvio, pues es uno de ellos y comparte el rasgo fundamental de los kerenskys, que es terminar siempre haciendo lo que dicen los comunistas: apenas elegido en 2010 aumentó el royalty a la minería, impuesto favorito del PC; después subió los demás impuestos, otra política predilecta del marxismo; también persiguió el lucro en la educación, como ellos pedían, aunque no lo suficiente como para evitar la acusación constitucional a su ministro Beyer; en seguida suavizó la ley antiterrorista –que es la actual “ley maldita” para el PC— restándole carácter terrorista a los incendios intencionales, para “apaciguar” a la Araucanía; creó nuevos ministerios, como les gusta a los rojos; y persiguió judicialmente a los militares, multiplicando por tres las querellas contra ellos y trasladando a los altos oficiales (r) presos a un penal peor, en una memorable operación presidida por el símbolo de la hoz y el martillo colgado en el portón del penal Cordillera cuando lo atravesaba el bus con los presos políticos uniformados, en medio de la pedrea roja. Además, encabezó la guardia de honor en la capilla ardiente de Hugo Chávez (al otro lado estaba su par Raúl Castro), proclamó a Volodia Teitelboim como “un gran hombre de la historia de Chile”, convidó a los diputados comunistas a La Moneda, retratándose con ellos, y mantuvo el gran retrato de Allende en el balcón del Palacio en un salón principal. ¿Cómo no va a ser un DC perfecto? ¿Cómo los DC no van a querer votar por él?

          Además, Mariana seguramente agradece que su camarada Piñera se haya abalanzado a abrazar a la familia Aylwin en el aniversario de la muerte de don Patricio, acompañado de algunos miembros de su “entourage”. Piñera y don Patricio cultivaron una relación muy fructífera, especialmente para el segundo, que, como parte de la “política de los acuerdos”, bajo el gobierno del primero, le consiguió votos de RN para sus aumentos de impuestos y reformas laborales, al tiempo que compraba para sí a Corfo acciones de LAN que le permitieron controlar la aerolínea recién privatizada. Después lo condenaron por colusión de ella en los EE. UU. y lo tienen todavía procesado por soborno para conseguirle permisos de vuelo en Argentina bajo Kirchner, pero ¿quién quiere acordarse de eso?

          También, es verdad, hay gente de derecha que votará por el DC Piñera, pero sólo porque cree que va a ganar (si bien la última encuesta Cerc-Mori desmiente esto) olvidando que una vez anterior en que votaron por otro de ellos, Frei Montalva, la derecha virtualmente desapareció y obtuvo un número de parlamentarios que se contaron con los dedos de las manos. Y la otra vez anterior en que votó por el propio DC Piñera, en 2009, terminó de manera parecida, sufriendo una estruendosa derrota presidencial y parlamentaria en 2013.

          Por suerte los de derecha no tenemos problema con nada de eso, porque esta vez tenemos un candidato de nuestras ideas, José Antonio Kast, y éste ya cuenta con las firmas necesarias para participar en la campaña presidencial y así convencer a la gente nuestra, que es mucha más de lo que los opinólogos creen, de que nunca más deben volver a votar por un DC, habiendo un candidato propio mejor y de impecables antecedentes, que el nuevo favorito DC está lejos de poder mostrar. 

miércoles, 19 de abril de 2017

Chile Es Un País De Facto


          Si el coronel Labbé va preso porque un tipo dice que él lo torturó hace 43 años, quiere decir que la justicia en Chile es una parodia. Cualquier estudiante de primer año de leyes, que haya empezado a leer el manual de derecho romano, le diría al juez que el supuesto delito está prescrito y cubierto por una ley de amnistía. Y si el juez le argumentara que es un delito “de lesa humanidad” y no prescribe ni es amnistiable, el mismo estudiante, si sólo leyera el diario, le replicaría que ese delito se creó en Chile por una ley de 2009 que no se puede aplicar retroactivamente, según un precepto básico del derecho penal ancestral; que además la tal ley dice expresamente que no se aplica a hechos anteriores a su vigencia. Y el estudiante más encima podría añadirle que la tipificación que esa ley hace de los delitos de lesa humanidad ni siquiera corresponde a lo que el supuesto torturado dice que le hizo el coronel Labbé en 1973.

          Pero esa es una discusión ociosa, porque es jurídica, y aquí los jueces de izquierda, que son mayoría en la Corte Suprema, confesaron en 2010 que ellos, a los militares (r) procesados, no les respetan las leyes.

          Lo que pasa es que éste no es un tema jurídico: es un tema “de facto”. Si usted se sale con la suya sin respetar las leyes, tanto mejor para usted. En ese sentido Chile es, en muchas materias, “un país de facto”.

          Si aquí antes se respetaban más las leyes no era tanto en virtud de un predicamento moral, sino por temor a los militares, porque incluso “la doctrina legalista de Schneider”, de 1970, si bien comenzaba sosteniendo que los uniformados no debían intervenir en política, terminaba diciendo que sí debían hacerlo si otro poder del Estado se apartaba de la legalidad, para restablecerla. Pero cuando el Poder Judicial abandonó la legalidad y los jueces violaron abiertamente las leyes, en el juicio a Pinochet, los militares no sólo no hicieron ni dijeron nada sino que, al contrario, el Comandante en Jefe del Ejército, general Cheyre, dijo que éste era responsable de todo lo malo que había sucedido después de 1973. Fue una rendición incondicional ante la justicia de facto de los jueces de izquierda y éstos se siguen hasta hoy aprovechando de ella.

Cuando el ministro Alejandro Solís, que metía militares presos como quien cumple una lista de compras, se acogió a retiro por edad, apareció ahora el ministro Álvaro Mesa, en Temuco, que los manda a la cárcel por legión y al cual tampoco le importa un pepino lo que dispone el derecho.

Yo escribí un libro en 2000, “La Verdad del Juicio a Pinochet”, probando que en ese proceso se habían atropellado las leyes, sobre el cual el historiador Gonzalo Vial, siendo adverso al ex Presidente, escribió: “Hermógenes Pérez de Arce escribió un lúcido y provocador análisis jurídico de las ilegalidades legales y procesales  cometidas (afirmaba) por el ministro Guzmán en el juicio a Pinochet. Nadie recogió el guante. No era el derecho el tema fundamental que se disputaba”.

Pues el tema es otro: es la audacia, la acción de facto. El juez Carroza mandó preso al coronel Ceballos Jones por haber dado muerte mediante torturas al general Bachelet en 1974, cosa que todo el mundo sabía y sabe que no es verdad, porque el general compartía celda con el senador socialista Eric Schnake, quien reveló que, pese a su condición cardíaca, aquél se puso a jugar básquetbol una mañana en la cárcel, se sintió mal a raíz de ello y finalmente murió de un infarto. Eso sin hablar siquiera de prescripción, amnistía ni estado de derecho. Simples hechos. Ahora Carroza ha debido liberar a Ceballos Jones porque se ha dado cuenta tardíamente de que su perseguido perdió la razón y ni siquiera sabe que un juez de izquierda se está vengando de él, imputándole un asesinato que no cometió.

Como bien ha dicho Labbé, aquí se ha traspasado otro límite. Y ha hecho bien en declarar, acerca del principal cómplice de los jueces de facto: “Piñera tiene una deuda importante con los militares, que no es un concepto de lealtad, hay una cosa más dura, que se llama traición… prometió que iba a hacer que la justicia imperara… Hizo exactamente lo contrario: cerró el penal Cordillera, aumentó de 100 a 1.500 las causas, cuadruplicó el equipo de abogados que persigue a los militares en el Ministerio del Interior. Creo interpretar a un número importante de militares, soy presidente de los coroneles, que no va a votar por el en ningún caso”.

Que lo oiga la nueva “derecha de facto” que, obnubilada por las encuestas y obviando el más negro de los prontuarios entre todos los candidatos, se ha sumado a la ilegalidad que ha convertido a Chile en “un país de facto”.

domingo, 16 de abril de 2017

Cuatro Señales


          Primera señal: Chile estuvo invadido de argentinos comprando barato acá y, al mismo tiempo, un numeroso  contingente de chinos recién llegados (ni siquiera hablan castellano) instalados en un enorme galpón costero, estuvieron invadidos de chilenos comprándoles todo lo imaginable, mucho más barato que en el resto del comercio. Frutos de la libertad. Los chinos compraron el que era local de una gran ferretería, se instalaron silenciosamente, contrataron sólo a otros chinos, y acaban de aparecer vendiendo de todo y a precios sin competencia.

Sólo habla castellano la cajera. Todos son inmigrantes recientes. El primer día había veinte personas comprándoles, el segundo cien y el tercero mil, repletando el lugar y llevándose masivamente cosas. Sin un solo aviso de propaganda.

Es la libertad de iniciativas que nos legó el Gobierno Militar y que los socialistas de todos los pelajes quieren dificultar, controlar o suprimir. Por ahora no se han percatado de los chinos, pues están viendo cómo liquidar otra reciente  manifestación de libertad, Úber.

          Segunda señal: me llegó un video de Hugo Chávez decidiendo, a lo largo de los años, expropiar las más variadas actividades y emprendimientos para ponerlos bajo el control del “Estado socialista bolivariano”. Vemos las consecuencias hoy, pues también llegan muchos videos, más recientes, mostrando las aflicciones de los venezolanos para conseguir cosas esenciales. Una secuencia de causa a efecto.

No pude dejar de relacionarlos con los socialistas y comunistas chilenos de hoy, que piden “más Estado” en todo, como los de “No + AFP” o “ni un peso más para las AFP”. Éstas fueron uno de los pilares para trasladar a Chile del vagón de cola del subdesarrollo socialista al primer lugar del crecimiento con libertad en América Latina. Luego ¡hay que liquidarlas!

Bajo ese predicamento, nunca más habrá otro “Costanera Center” en Chile. A nadie se le ocurriría un proyecto así, hoy, bajo la regresión socialista-comunista. Menos con los actuales “líderes del futuro” que, si tuvieran edad suficiente, tendrían ganada la próxima Presidencia, según las encuestas. Como Boric, Jackson… o como los que sí pueden aspirar a ella ahora, Beatriz Sánchez y Alberto Mayol. Con esos gobernantes retrocederíamos medio siglo. Restablecerían la UP. ¿Ése es el futuro de Chile?

          Tercera señal: también apareció hoy una confesión iluminadora. Un hombre de Piñera, David Gallagher, confirma una verdad que siempre sostuve en este blog. Pues dice en “El Mercurio”: “Piñera es la única opción para volver a la sensatez que reinó entre 1990 y 2014”. ¿No les decía yo que el de Piñera había sido el V Gobierno de la Concertación? Y no fue bueno, porque, aparte de aprovechar el enorme impulso fiscal que heredó de su antecesora Bachelet 1.0 y su ministro Andrés Velasco, con inéditos impulsos en 2009 (16,5 % de aumento en el gasto público y 21,5 % en la inversión pública, lo que originó medio millón de empleos en el solo 2010); y aparte de aprovechar un precio del cobre de hasta 4 dólares por libra, en los hechos terminó con el país cayendo del lugar 30 al 34 en el Índice de Competitividad Mundial, aumentando en 50 % la deuda pública, creciendo cada año menos que el anterior y hasta disminuyendo la inversión pública en 2013. Fue un mal gobierno. No hay que repetirlo otra vez. Es que, esclavo de “la calle”, se dedicó a subir impuestos y crear más ministerios. Desaprovechó todas las ventajas (ajenas a su acción) y al final, como se dedicó a empatizar con la izquierda, nos dejó en manos de la más extrema, Michelle 2.0.

Pero se ha logrado instalar el mito de que aquel gobierno fue bueno. En todo caso, Gallagher deja claro lo que nos promete: un VI Gobierno de la Concertación.

          Por suerte ha resultado que todavía existe la derecha, y con buenas posibilidades. Y tiene un solo candidato, José Antonio Kast. Todos los demás se declaran “de centroderecha” (Piñera, Ossandón, Felipe Kast) o de centroizquierda (Gillier, Goic) o de izquierda (ME-O, Beatriz Sánchez o Alberto Mayol) o de “ninguna de las anteriores”, como Franco Parisi.

Cuarta señal: en la encuesta “Panel Ciudadano-Universidad del Desarrollo” que publica hoy “El Mercurio” figuran todos los candidatos; y si bien el que menos marca es José Antonio Kast (en las otras encuestas “que han visto la luz” ni siquiera lo mencionan), es el único que ocupa un nicho claro y definido: de derecha y defensor del modelo de libertades. Y ya tiene las firmas para estar en la cédula presidencial en noviembre. Reunió más firmas que su ex partido, la UDI, que antes estaba en la derecha pero ahora se ha ido al otro lado, con Piñera.

          Es verdad que el profundo deseo mayoritario de que no prosigan las malas reformas del actual régimen revolucionario han permitido a Piñera aparecer, por ahora, como única alternativa y encabezar las encuestas. Incluso la última de Criteria Research, que siempre, hasta ahora, había dado por ganador a Guillier por sobre él en primera y segunda vuelta, en su última versión presentó a Piñera a la cabeza en ambas. ¡Criteria Reseach vio la luz! Piñera subió de 25 a 33 % justamente cuando se reveló que tenía las tres cuartas partes de su patrimonio en paraísos fiscales del exterior, había comprado sociedades “zombies” para ahorrarse $44 mil millones en impuestos (mientras votaba para subírselos a los demás chilenos), y todo eso añadido a su ya nutrido prontuario. Mientras más veces lo pillan, más sube en las encuestas.

          Por suerte, las encuestas son “fotografías del momento”, a veces retocadas por manos interesadas. Y mucha gente no les dice lo que piensa a los encuestadores. ¿Quién daba un peso por Trump?

          Además, la izquierda, la centroizquierda y la centroderecha son “nichos compartidos”. En cambio, la derecha es un nicho exclusivo de José Antonio Kast. Ésa ya es una ventaja competitiva importante para el desafío que se viene: pasar a segunda vuelta. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Justicia Divina


          En 1962, cuando la mayoría de ustedes todavía no había nacido, pero yo sí, Chile se enfrentaba a la URSS en las semifinales del Mundial de 1962 en Arica, y los rusos le cometieron un claro penal a Leonel Sánchez, pero el árbitro Leo Horn, un flamenco seguramente izquierdista, cobró la falta fuera del área. Entonces Leonel pateó el tiro libre con su famosa zurda e hizo el gol, momento en que el relator Julio Martínez inmortalizó la exclamación “¡justicia divina!”.

          Yo la usé hace un par de años en este blog al recordar el asesinato terrorista del premier sueco Olof Palme, un socialista pro Moscú que no dejó canallada sin cometer en perjuicio del Gobierno Militar que salvó a Chile de convertirse en satélite rojo en 1973. Tanto que se hizo cargo de la embajada cubana en Santiago, que era un arsenal de armas almacenadas para el momento en que la UP diera el golpe de gracia a la democracia chilena, tentativamente previsto en el Plan Z para el 19 de septiembre de 1973, fecha en que se preveía asesinar a los comandantes en jefe y al general director durante el almuerzo anual de ese día en homenaje a las glorias del Ejército.

          Palme y su embajador acá, Harald Edelstam, se convirtieron en protectores de terroristas y en caja de resonancia de la propaganda soviética contra la Junta. Contribuyeron en gran medida al desprestigio de ésta, que pervive hasta hoy, configurando una situación muy injusta y alejada de la verdad histórica.

La desvergüenza de Olof Palme llegó a tal grado que en los años ’80 apareció contribuyendo a una colecta pública en Suecia en favor del FPMR, brazo armado comunista que perpetraba en Chile los peores atentados, quebrantando la paz social que el Gobierno Militar había logrado implantar a fines de los años ’70 y que llevó a que los caídos en acciones de violencia política fueran apenas 8 en 1982, según la propia y sesgada Comisión Rettig. Los atentados del FPMR y la consiguiente represión hicieron subir esa cifra de víctimas a 82 en 1983. A esa violencia contribuía Palme como jefe del gobierno sueco.

          Por eso yo comenté en este blog que el hecho de haber sido asesinado por un terrorista había constituido un acto de “justicia divina” en contra de un encubridor, si es que no cómplice, del terrorismo en Chile en los ’70 y ’80. En ese tiempo mi blog era publicado por el diario digital de izquierda “El Mostrador”, lo que provocó que fuera leído por el representante de la Comunidad Europea, otro izquierdista, que mandó una amenazadora carta a dicho diario digital por haber dado cabida a mi comentario. A la protesta se sumó la embajadora de Suecia, que no entendía el calificativo de “justicia divina” para un asesinato, desconociendo obviamente el contexto nacional creado por Julio Martínez en que la empleé.

          Esos eran los tiempos en que “El Mostrador” reproducía semana a semana muchos de mis blogs, sana costumbre que observó durante seis años y dejó de seguir en noviembre pasado, por motivos que no ha dado a conocer pero uno puede conjeturar.

          Ahora se está dando otra situación en que puede operar de nuevo la “justicia divina”. Sebastián Piñera y sus escuderos en RN y la UDI habían preparado una primaria completamente desvirtuada para hacerlo proclamar a él, sacando del camino a otros candidatos del sector y sumándolos a su séquito. Es obvio que un personaje que tiene un 99 % de conocimiento entre la ciudadanía corre con enorme ventaja frente a otros como Felipe Kast, que es conocido por algo más del 40 %, y Manuel José Ossandón, por algo más del 60 %, en una breve campaña destinada a durar no más de sesenta días. Así la primaria iba a ser como una carrera de cien metros en que Piñera partiría con casi 60 de ventaja sobre Felipe Kast y casi 40 metros sobre Ossandón.

          Pero, como “Dios escribe derecho con líneas torcidas”, las cosas se han dado de tal manera que, al parecer, no habrá primarias de la Nueva Mayoría en la misma fecha legal fijada para esa clase de elecciones, el 2 de julio. Como cualquiera puede votar en ellas, resulta obvio que gente de izquierda podrá hacerlo en la de la centroderecha, por supuesto por el candidato que consideren más débil, e impedir a Piñera, que encabeza las preferencias en su sector, participar en la elección presidencial.

Los que somos de derecha, no de “centroderecha”, que hace mucho tiempo nos dimos cuenta de las trampas del Urdemales chileno, ahora tomamos palco (aunque también podríamos ir a hacer trampa a las primarias, pero en eso nos diferenciamos los de derecha: no las hacemos). Porque tenemos candidato propio, que a su turno tiene las firmas para ir directo a la elección presidencial.

          El insigne armador de trampas puede caer en ésta, porque la izquierda puede ir a votar. El mismo que le tendió una a la familia militar en 2009 y le ofreció debido proceso y aplicación de la prescripción a los ex uniformados procesados ilegalmente por la justicia de izquierda, a cambio de que votaran por él y, conseguidos esos votos, no cumplió nada, sino que se convirtió en el peor cuchillo de los Presos Políticos Militares, ahora está a punto de caer en una de sus propias trampas.
          “¡Justicia divina!” podría haber vuelto a exclamar Julio Martínez si hubiera estado vivo hoy.

domingo, 9 de abril de 2017

Buenas Noticias Que No Salen en los Diarios


          Una reciente buena noticia es que el único candidato de derecha a la Presidencia y que defiende la verdad histórica y el legado del gobierno que nos salvó del totalitarismo rojo, José Antonio Kast, ya puede inscribirse como tal, pues tiene las firmas necesarias, conseguidas pese al silencio con que se ha pretendido rodear su postulación. Sólo falta que las legalice ante el Servel.

El otro que tiene las firmas es Manuel José Ossandón, pero no las usará porque participará en las primarias de ChileVamos… si pueden hacerlas.
          
          De los demás aspirantes, Sebastián Piñera no tiene partido que lo inscriba ni ha reunido firmas ante notario. Como ni RN ni la UDI tampoco las han reunido para constituirse en todo el país (de hecho, entre ambas colectividades, han recolectado menos firmas que José Antonio Kast), todavía no pueden inscribir candidato.

En realidad, de los partidos de ChileVamos, sólo Evópoli se ha constituido en todo el país y puede inscribir postulante y celebrar primarias, pero tiene uno propio, Felipe Kast, y por tanto no le sirve a Piñera para participar. Hoy por hoy éste no tiene quien lo inscriba.

En la centroizquierda, la DC tampoco ha podido todavía reficharse y estar constituida en todo el país como para levantar oficialmente la candidatura de su presidenta, Carolina Goic, la cual tampoco ha reunido las firmas ante notario necesarias.

Y cuando escribo estas líneas, los socialistas, que sí han reunido las firmas, deben resolver si levantarán la candidatura de Lagos o la de Guillier. Yo he anticipado que apoyarán a este último, porque gana a Piñera en las encuestas en que se les ha hecho competir en segunda vuelta uno contra otro, que la gente no conoce porque los diarios no las publican.

En conclusión, los herederos del “Sí” estamos en buen pie para la próxima elección presidencial y enfrentaremos a Guillier en primera vuelta y a los candidatos herederos del “No” que logren reunir las firmas necesarias o tengan un partido que lo haga y los presente.

Otra buena noticia no publicada es que un sólido partícipe y contribuyente de este blog, Douglas Pollock, fue distinguido durante una reciente conferencia en Washington DC por Lord Monckton, Conde de Brenchley, un experto en el clima que ha demostrado el completo fraude del “calentamiento global” atribuido a la actividad humana. Al final de su conferencia el Lord dedicó palabras de agradecimiento a Douglas por su contribución al tema. Puede verse a ambos en https://www.youtube.com/watch?v=Ebokc6z82cg.

Desde luego, al “calentamiento global” debieron cambiarle el nombre, porque de hecho más recientemente ha habido enfriamiento global, así es que lo rebautizaron como “cambio climático”. Pero tampoco hay tal debido a la actividad humana, pues ha tenido lugar alternadamente siempre a lo largo de la historia de la Humanidad.

Para obtener fondos y financiar su gran negocio publicitario, los promotores de la tesis del “cambio climático” han tratado de probar que se debe a la actividad humana y para ello han debido eliminar un período completo de calentamiento global, mucho mayor y más prolongado que el reciente, y que se registró en la Edad Media. Obviamente, el mismo no tuvo nada que ver con la polución derivada de la industria o producción.

Dos buenas noticias para la verdad histórica y su triunfo final.

jueves, 6 de abril de 2017

Réquiem Para la Candidatura de Lagos


          He escrito muchas veces que Lagos ha sido un político perennemente equivocado, pero nunca lo he considerado malévolo. Por eso alguna vez anuncié que si, para desgracia del país, hubiera que elegir entre Piñera y Lagos, me inclinaría por éste.

          Como no es malévolo, cuando se dio cuenta de las barbaridades que cometían los jueces en los procesos contra militares, autorizó la existencia del penal Cordillera, para que altos oficiales fueran privados de libertad en un recinto adecuado para ellos. Por contraste, Piñera, que es malévolo y lo único que tiene en cuenta es su propia conveniencia electoral inmediata, precisamente cerró el penal Cordillera para castigar más a los altos oficiales (uno se suicidó) y bienquistarse con los agentes del odio en nuestro país, los comunistas, y subir en las encuestas, lo cual consiguió.

          Asimismo, Piñera por la misma razón triplicó las querellas contra militares a través del Departamento de Derechos Humanos de su Ministerio del Interior, lleno de abogados socialistas, que estuvieron particularmente activos bajo su gobierno. Lagos, en cambio, tuvo un ánimo mucho menos persecutorio y no agravó el acoso judicial contra los uniformados. Hasta indultó a uno, sin explicaciones.

          Del mismo modo, los empresarios se formaron una buena impresión de Lagos durante su mandato, que fue menos socialista que el de Piñera, en el sentido de que no creó nuevos ministerios –al contrario, alguna vez manifestó que deberían ser menos, si bien no lo concretó— ni subió los impuestos. Al revés, Lagos impulsó leyes para fortalecer el mercado de capitales.

          Pero cuando lanzó su candidatura, pese a que todo el mundo lo instaba a ello para poner atajo al clima revolucionario que habían desatado las reformas de ultraizquierda de Michelle Bachelet 2.0 (muy distinta, para desgracia nacional, de la 1.0), Lagos nos sorprendió a todos presentándose como continuador de esas reformas desastrosas, con lo cual se situó en el peor de los mundos, porque el centro y la derecha lo que buscaban era alguien que pusiera término a ese experimento revolucionario, mientras la extrema izquierda no le creyó que lo continuaría, pues lo culpa de haber hecho un gobierno moderado. Esa orfandad se reflejó en las encuestas.

          El domingo los socialistas van a decidir si lo apoyan a él o a Guillier, cuya credencial máxima es que, en todas las encuestas que han preguntado por una segunda vuelta con Piñera, vence a éste por cinco puntos. La casi totalidad de la gente no lo sabe porque, como Piñera tiene literalmente sobornado al país, las encuestas que lo desfavorecen no son publicadas en casi ninguna parte y sólo se dan a conocer las que lo favorecen y que, por tanto, se cuidan mucho de preguntar por la segunda vuelta.

          Entonces, vaticino que el Partido Socialista va a proclamar el domingo como su candidato a Alejandro Guillier y la razón será que encabeza las encuestas en que se pregunta por la segunda vuelta.

          Los socialistas toman así un seguro, porque si bien saben que Guillier es mucho más moderado que ellos, también saben que nunca un partido de gobierno pierde cargos en la administración, y lo que más les interesa a ellos no es el programa, ni qué ocho cuartos, sino conservar sus puestos funcionarios.

          Y Lagos, equivocado una vez más, se va a ir para su casa seguramente pensando que le habría ido mejor si, en lugar de virar para la izquierda, como lo hizo, hubiera virado a la derecha y ofrecido un gobierno capaz de poner término al programa revolucionario de Michelle Bachelet, el rechazo al cual es la principal razón de que Sebastián Piñera encabece las encuestas que lo favorecen a él y que son las que no preguntan por la segunda vuelta presidencial y las únicas que la prensa, entonces, se siente autorizada para publicar.

domingo, 2 de abril de 2017

Es el Cantante, No la Canción


          Se formula toda clase de sugerencias para solucionar el conflicto de intereses entre la fortuna de Sebastián Piñera y su condición de candidato presidencial y, eventualmente, de una vez más gobernante. Pero el problema no radica en las normas, que pueden ser mejores o peores, sino en la personalidad del individuo, proclive a saltárselas de todas maneras.

En los comienzos de su mandato presidencial se desclasificó un informe de la embajada norteamericana que lo describía como un sujeto que siempre se movía al borde de la ilegalidad. Fue, naturalmente, desautorizado con premura por el propio gobierno norteamericano, pero decía la verdad. Él es así. Y  por eso yo siempre he sostenido que carece del atributo básico para ejercer el poder: el respeto a la legalidad.

          Pero, claro, ya el país lo eligió una vez Presidente sabiendo que no tenía ese atributo básico, pues había sido recién condenado por comprar acciones aprovechando información privilegiada, lo que es ilegal. Benévolamente la Superintendencia de entonces renunció a ejercer la acción penal en su contra por ese delito y sólo le aplicó una multa, que pagó.

          Después de eso sucedieron algunas de las cosas más extraordinarias que he visto en mi calidad de observador de la vida pública chilena: su contendor en 2009, Eduardo Frei, reveló en un foro que Chile Transparente había informado a Transparencia Internacional de la condena a Piñera; éste acusó a Frei de mentir, negando haber sido condenado por uso de información privilegiada, siendo que el fallo lo había dicho expresamente; el Directorio de Chile Transparente renunció en masa y sancionó a un funcionario ¡por haber sido transparente y haber comunicado el hecho a su matriz internacional! Yo entonces escribí una carta a “El Mercurio” sugiriendo el cambio de nombre de la entidad a “Chile Opaco”. Y después el electorado eligió Presidente a Piñera.

Entonces la pregunta es ¿por qué no puede el país elegirlo de nuevo olvidando el rosario de otras “llegadas estrechas” suyas posteriormente conocidas, como la de estar imputado por soborno en Argentina, haber trasladado las tres cuartas partes de su patrimonio a paraísos fiscales durante su presidencia, mientras nos subía los impuestos al resto de los chilenos; haber percibido fondos para su campaña electoral mediante facturas ideológicamente falsas, con el agravante de que parte de esos recursos fueron desviados a financiar gastos de una empresa suya… y un largo etcétera?

          Un columnista de izquierda, transformado ahora en su vehemente defensor –esto le sucede a Piñera con sospechosa frecuencia— observa hoy que éste continúa a la cabeza de las encuestas pese a todas las denuncias en su contra. Eso es parcialmente verdad, porque hay encuestas en que no está a la cabeza (Cerc-Mori, Criteria Research), pero los principales medios no las publican. En todo caso, considerándolas en conjunto, es verdad que recibe poco castigo en ellas por las irregularidades que se le imputan. Tal vez sea porque mucha gente vota por él sólo pensando que va detener o moderar las reformas del actual gobierno, que han frenado al país y son mayoritariamente impopulares, y a cambio de eso la gente no da mucha importancia a la probidad, a la ética ni al “fair play”, con tal de que se detenga el deterioro general provocado por el reformismo.

          Por otro lado, cada vez que yo hago un recuento del prontuario de Piñera él prontamente envía a algún emisario para refutarme diciendo que “lo odio” por haberme derrotado en la elección senatorial de 1989 o porque, supuestamente, me habría reprobado en un examen de Economía hace cuarenta años. Desde luego, esto último no es verdad, porque me aprobó en ese examen contra la opinión de su ayudante (eso me lo contó él al aprobarme), así es que por lo mismo le estoy hasta ahora agradecido, si bien sé que él mismo ha referido últimamente que me reprobó y por eso le tengo animadversión. Es que es difícil sorprenderlo diciendo la verdad. Y en cuanto a que me derrotó en la elección, en realidad podría guardarle resentimiento, porque no hubo juego sucio que no practicara en mi contra. Cuando comenzaba la campaña, en un acto en el Estadio Nacional repleto en apoyo a nuestro común candidato presidencial, Hernán Büchi, las amarras de todos mis globos de propaganda, incluida la de un costoso zepelín con mi nombre, fueron cortadas y se fueron volando. Quedaron sólo los de Piñera. Y cuando pronuncié mi discurso, los micrófonos fueron desconectados y nadie lo oyó.

Supe la razón porque días después me fue a ver el publicista Fernando Silva Clark, de “Publicitaria Época”, y me refirió que, cenando con su señora en un restaurante, había podido oír en una mesa vecina a Piñera y su “entourage” celebrando entre grandes risas la supresión de mi propaganda y el silenciamiento de mi discurso. “Creo que debes saberlo”, me dijo. Ahí supe que el personaje no se regía por las reglas del Marqués de Queensberry, cosa que a estas alturas todo el país sabe y la mayoría le perdona con tal de que no continúe las reformas de la Bachelet. Pero yo no se lo perdono, no por resentimiento, sino porque opino que el Presidente de la República debe cumplir, como primer requisito, ser una persona decente.

Hasta Eduardo Engel, quien presidió la Comisión de Probidad, dice en estos días buscar cómo perfeccionar la normativa para ponerla “a prueba de Piñera”, pero parece intuir la imposibilidad de su propósito, pues citó la fábula de “la tortuga y el escorpión”, que en realidad es de “la rana y el escorpión” y refiere que la primera accedió a atravesar una corriente llevando encima al segundo, que no podía nadar, pero fue mortalmente picada por éste. Antes de ahogarse ambos la rana le preguntó por qué había cometido tamaña insensatez y éste le dijo: “Es que está en mi naturaleza”.

Ése es el punto: Piñera no puede dejar de hacer las cosas que hace porque están en su naturaleza. Cuando era senador y les estaba vendiendo a los bancos el negocio de las tarjetas, éstos le ofrecían un precio menor al que él pedía. Entonces no resistió y presentó una moción de ley para obligar a los bancos a pagar intereses por los saldos en cuenta corriente, lo que les significaba un desembolso enorme. Éstos entendieron y subieron la oferta. El negocio se hizo y Piñera retiró la moción.

Ninguna legislación va a poder ponerse en todos los casos de las cosas indebidas que puedan ocurrírsele a Piñera con tal de hacer una buena “pasada”, aunque su patrimonio sea puesto bajo la vigilancia sacrosanta de las Hermanitas de los Pobres.

El problema es el cantante, no la canción y a estas alturas ya está archiprobado que no tiene remedio.