martes, 12 de diciembre de 2017

La Noche de los Cómplices


          El debate presidencial mostró un acto de complicidad de ambos candidatos y de los cuatro periodistas para mantener oculto el mayor escándalo de nuestro tiempo y el más inmoral derroche de recursos públicos de las últimas décadas: la persecución ilegal contra los militares que combatieron al ejército clandestino de la izquierda desde 1973 y lo derrotaron; y la entrega, por décadas ya, de más de cuatrocientos millones de dólares anuales a la ex guerrilla para indemnizarla por habérsela combatido y no haberle permitido tomar el poder por las armas y establecer un régimen totalitario.

Ello ha costado y sigue costando al erario aún más que cualquier fracasado programa socialista como el Transantiago o la demolición del sistema de enseñanza superior privada o de la educación particular subvencionada.

Las ahítas promotoras del odio extremista que aparecen en la TV con sobrepeso y clamando por más venganza contra militares ancianos, simbolizan el otorgamiento por el Estado de pensiones generosas, indemnizaciones millonarias, salud y educación gratuitas y otros privilegios al entorno de la guerrilla, que con los años ya suman muchos miles de millones de dólares.

          ¿Por qué ningún periodista preguntó por la prevaricación de los jueces? ¿Por qué ninguno interrogó a los candidatos-cómplices por la persistencia e impunidad de esa prevaricación, y en particular por la de la sala penal marxista de la Corte Suprema?

Yo les voy a decir por qué: porque son cómplices, periodistas y candidatos, de que se envíe a la cárcel a ancianos con acusaciones falsas por hechos de hace más de cuarenta años; porque lo son de que se desconozca la verdad de esos hechos y se trasgreda las leyes de amnistía, prescripción, cosa juzgada y el principio constitucional de legalidad, según el cual nadie puede ser condenado sino por una ley previa y un tribunal previamente establecido, como también el principio pro reo, de que debe aplicarse la ley más favorable al procesado.

Los canales que emplean a esos periodistas han sido cómplices de la prevaricación de los jueces y de la gigantesca falsificación histórica en que se ha fundado, para hacer que la opinión pública no la objete.

Pues estaban ahí periodistas del canal que fue de Piñera –entre ellos el otro candidato-- y que en los 40 años del 11 presentaron las mayores falsificaciones históricas concebibles (“Imágenes Prohibidas”, “Ecos del Desierto”) en perjuicio del Gobierno Militar, adjudicándole a la comitiva del general Arellano muertes con las que no tuvo nada que ver y que se produjeron cuando ella todavía no despegaba de Santiago, como en el caso de Copiapó.

          Menos podían siquiera mencionar el tema a Piñera, que durante su presidencia persiguió como nadie a los militares (r), cerrándoles un penal decente, lo que llevó al suicidio a un general distinguido e inocente al cual le había denegado el indulto; multiplicando las querellas ilegales e interponiendo recursos para que la sala penal marxista de la Suprema aumentara penas remitidas de 541 días dictadas en primera instancia y Apelaciones, a cinco años y un día efectivos. En un caso hasta los querellantes de extrema izquierda se habían conformado con el presidio remitido de 541 días, pero el odioso ministerio del Interior de Piñera interpuso un recurso de casación a la Suprema para darle la oportunidad a la sala penal marxista de ésta de tomar venganza, cosa que hizo, pues condenó a cinco años y un día efectivos a tres oficiales de la Armada, uno de Carabineros y un detective de Investigaciones que interrogaron a Rudy Cárcamo, extremista entrenado en Cuba que falleció en un hospital en 1973.

          La frase que resume la complicidad actual hasta de quienes fueron partidarios del Gobierno Militar fue la del senador ¡UDI! Hernán Larraín, tras votar en la década pasada a favor de la libertad que concedió la Concertación a terroristas de izquierda que hubieran cumplido diez años de presidio: “¡Que esto no sea moneda de cambio para pretender lo mismo para los militares!”.

A ese nivel ha caído Chile Vamos, que lleva como portaestandarte presidencial al principal promotor de la venganza marxista contra los militares.

          Durante el foro, en consecuencia, se paseó por el escenario el fantasma de la mentira y la traición que explica por qué muchos no iremos a votar el domingo por ninguno de los confabulados en el mayor escándalo nacional de nuestro tiempo.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Credo


Creo que el gerente de un banco que pierde cinco veces su capital y le da crédito a sociedades propias para comprar acciones del mismo banco no debe ser después nunca elegido Presidente de la República.

Creo que un senador que apoya el alza de impuestos de un gobierno, mientras compra sociedades zombis para ahorrar a sus propias empresas 39 mil millones de pesos en impuestos, no merece ser después electo Presidente.

Creo que no puede serlo tampoco el senador que presenta una moción para que los bancos con los que negociaba y que regateaban el precio que él pedía por una empresa, debieran pagar intereses en las cuentas corrientes, si después retiró la moción cuando los bancos “entendieron”.

Creo impresentable la gestión de ese senador ante Endesa España para conseguir venderle a ésta a un precio privilegiado sus acciones eléctricas, cosa que obtuvo. Por tanto, no merece ser reelegido Presidente.

Creo también incompatibles sus gestiones para comprar al gobierno de Aylwin acciones de LAN pertenecientes a Corfo, con la oferta simultánea de apoyo político de su partido a las reformas del mismo gobierno.

          Creo que un individuo cuya opinión es que el gobierno del Presidente Allende, que arruinó al país y lo dejó al  borde de la guerra civil, fue mejor que el del Presidente Pinochet, que derrotó al ejército clandestino marxista, reconstruyó la economía, la puso a la cabeza de América Latina y restauró la democracia, carece del conocimiento histórico básico exigible para acceder a la Primera Magistratura.

Creo peligroso para el buen nombre de Chile que un futuro Presidente de la República esté imputado por soborno ante el Juez del Crimen Canicoba Corral de Buenos Aires, sobre todo si el presunto sobornado es un ex ministro kirchnerista que está preso por orden del mismo juez.

Creo que no debe ser reelecto Presidente de la República un condenado por adquirir acciones cometiendo el delito de usar información privilegiada, aunque una vez ya haya sido elegido pese a esa condena. El electorado no debe tropezar dos veces con la misma piedra.

Creo que no debe ser Presidente de la República el controlador de sociedades que han empleado facturas falsas para obtener financiamiento electoral de varias empresas para su campaña, incluso desviando parte de lo así recaudado para lucrar pagando a ejecutivos de otra empresa suya, y sobre todo si está formalizado por esos delitos su encargado electoral y antiguo gerente, lo que hace inverosímil su ignorancia acerca de lo obrado; y en particular si fue visto yendo personalmente a la principal de esas empresas a pedir financiamiento. Su inexplicable impunidad judicial no debe ser cohonestada por el electorado.

Creo que no debe ser Presidente quien ya antes, siendo tal, empleó presiones para obligar a un accionista controlador a fusionar sociedades, lo que beneficiaría económicamente al primero; sobre todo si lo hizo usando como amenaza la acción de la Superintendencia que dependía de él.

Creo que no debe ser Presidente quien ya una vez engañó, como candidato, en 2009, a los militares en retiro, prometiéndoles debido proceso y prescripción y, luego de obtener así sus votos, transformándose en su peor perseguidor a través de querellas ilegales. Ni menos si ha mostrado saña contra ellos, como en el recurso de casación interpuesto por su gobierno y que transformó las penas de 541 días remitidos y a cumplirse en libertad, por cinco años y un día de presidio efectivo, cuando ni siquiera los querellantes habían intentado ese recurso. Los militares no deben tropezar dos veces con la misma piedra.

Creo que no debe ser de nuevo Presidente quien, cuando antes lo fue, hizo víctima de un engaño fenomenal a la opinión pública, pues le aseguraba a ésta que su patrimonio lo administraba un “fideicomiso ciego”, en circunstancias que estaba sacando al exterior 1.800 millones de dólares de dicho patrimonio e invirtiéndolo, a través de Fondos de Inversión Privados, a nombre de su descendencia en paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes y Luxemburgo.

Creo que no debe volver a ser Presidente quien, habiéndolo sido, conspiró hasta sustituir a Mayne-Nicholls por Jadue en el fútbol, para satisfacer intereses del club que controlaba, Colo Colo, del cual nunca había sido hincha, pues lo era de la Universidad Católica, y el cual había adquirido para mejorar su popularidad y obtener un lucro.

          Creo que si votas por ese sujeto, sabiendo todo lo anterior, no tendrás después derecho cada mañana, al mirarte al espejo, a pensar que estás viendo a una persona honrada.

jueves, 7 de diciembre de 2017

El Sename y Punta Peuco


              El caso de Lissette en el Sename y el del general Orozco en Punta Peuco repugnan por igual a los sentimientos morales básicos, pero el primero tuvo “buena prensa” y el segundo carece de ella. Es tan inmoral la crueldad intencionada con una menor indefensa como la que se ejerce con un nonagenario que ha perdido la razón y al cual se le confina en un penal por un delito que no ha cometido.

          La querella del gobierno de Piñera, a través de su subsecretario Ubilla, para encerrar de por vida al referido general por el solo hecho de haber salido a la calle del regimiento que comandaba a enterarse de la razón de una ráfaga de disparos, convierte al primero en coautor de una prevaricación inhumana y por eso --entre una enorme cantidad de otras razones-- no votaré por él el día 17.

          Usted puede leer los detalles del caso en el libro “Prevaricato”, de Adolfo Paul Latorre, página 36, que dentro de poco tiempo puede ser removido de las librerías si se aprueba, con la previsible abstención y hasta un par de votos a favor de la “centroderecha” (por eso, entre otras razones, soy partidario de fundar un partido “de derecha”), el proyecto que castiga con 3 años y un día a 5 años de presidio a los que contradigan alguna sentencia en juicios de derechos humanos, por arbitraria e ilegal –como lo son casi todas— que la misma fuere.

          En Punta Peuco, sólo supera en edad al general Orozco el general FACH Enrique Ruiz Bunger, que hace más de dos décadas sufriera, junto al general Leigh, un atentado contra su vida del brazo armado del Partido Comunista y que lo dejara semiinválido. Los autores del atentado fueron perdonados y gozan de libertad; la víctima sufre de presidio perpetuo de hecho. Ése es el “Chile justo” que nos prometen los candidatos por los cuales no votaré; y confío que el que se pierda el 17, si le falta sólo un voto, sepa que fue el mío.

          El escándalo de Punta Peuco es incluso más grave que el del Sename, pues si bien en este ente estatal murieron 1.300 niños por desidia funcionaria, el total de querellas contra militares –la mayor parte iniciadas bajo el gobierno de Piñera— es de parecido número, pero además tienen el agravante de que han sido premeditadamente contrarias a toda ley y han dado lugar a fallos que desconocen los preceptos básicos del derecho penal, como prueba "Prevaricato".

Más aún, a los ilícitamente condenados tampoco se les respetan sus derechos carcelarios y, en particular, el beneficio de la libertad condicional aunque hayan cumplido decenas de años de presidio. La suprema ironía reside en que, siendo inocentes de los hechos por los cuales se les juzga –la mayoría de las veces ya antes juzgados, prescritos o amnistiados— se les deniega la libertad condicional por “no mostrar señales de arrepentimiento”.

           Lamento que el candidato de derecha, José Antonio Kast, por quien voté en primera vuelta, se haya apresurado a apoyar a Piñera sin condiciones, a diferencia de lo que hizo Ossandón, que se las exigió. Kast podría haber demandado, a cambio de su apoyo –que yo, en todo caso, nunca habría ofrecido bajo ningún respecto, porque ya dije en 2009 que Piñera carece de los atributos básicos para ser presidente y lo sigo sosteniendo hoy, con todavía más razones que entonces y convencido de que el fin no justifica los medios— garantías reales de término de la prisión política de los militares que combatieron y derrotaron al ejército clandestino de extrema izquierda y preservaron así los derechos humanos del resto de los chilenos amenazados por la "dictadura comunista" contra la cual nos advertían Aylwin, Frei Montalva y muchos más en 1973.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cárcel Para los Historiadores


          Así ha descrito el columnista de “El Mercurio” y abogado Gonzalo Rojas Sánchez el proyecto de ley impulsado por diputados de izquierda que castiga con penas que van de tres años y un día a cinco años a quienes contradigan sentencias condenatorias en juicios sobre violaciones a los derechos humanos.

          La Cámara iba a pronunciarse en estos días sobre ese proyecto, pero aplazó momentáneamente la decisión. Sin embargo, es segura su aprobación posterior, porque cuenta con el respaldo de la Nueva Mayoría y con las abstenciones, e incluso votos a favor, de parlamentarios RN y UDI. Estas colectividades están alineadas, en materia de derechos humanos, con su candidato presidencial, cuya versión sobre la materia es la misma de la izquierda.

          En estos días se ha puesto de manifiesto lo que significará la aprobación de esa norma como ley. En efecto, una ministra sumariante, Patricia González, ha condenado a 18 años de presidio al brigadier (r) Pedro Espinoza y a penas de 12 a 14 años a otros oficiales (Carlos López, Humberto Guerra y Juan Cheminelli) por el fusilamiento en octubre de 1973 y tras un Consejo de Guerra, del subversivo conocido como “Comandante Pepe”, José Gregorio Liendo, y otros doce atacantes del cuartel de Carabineros de Neltume, el 11 de septiembre de 1973.

          Pero los condenados no tuvieron nada que ver con ese Consejo de Guerra y las subsecuentes ejecuciones. Eso está históricamente comprobado. Sin embargo, será delito siquiera decirlo. Nadie podrá criticar el invento de la jueza.

          Pues los oficiales condenados formaban parte de la comitiva del general Arellano, que llegó a Valdivia el 2 de octubre, cuando ya se había dictado sentencia condenatoria en el Consejo de Guerra. Éste cumplió con todos los requerimientos legales, con abogados defensores de los acusados y auxilio religioso a los condenados a muerte, que eran los atacantes del cuartel de Neltume.

          El Comandante en Jefe de la IV División de Ejército, general Héctor Bravo Muñoz, había advertido días antes al general Arellano que, sin perjuicio de su designación como Oficial Delegado, no podía interferir en las causas en proceso y, de hecho, no intervino. Pero tras volver a Valdivia el 2 de octubre estampó su firma en la sentencia y presenció la ejecución de la pena, precisamente queriendo avalar la legalidad de los procedimientos observados.

          Dos libros no desmentidos hasta hoy han acreditado lo anterior: “De Conspiraciones y Justicia”, del abogado Sergio Arellano Iturriaga, y “La Verdad del Juicio a Pinochet”, del que soy autor, fundados en piezas del proceso conocido como “Caso Caravana”.

          Luego, está acreditado desde hace muchos años que los ahora condenados por la ministra sumariante no tuvieron participación alguna en la ejecución del Comandante Pepe y otros doce guerrilleros, pero ella igualmente los ha sentenciado.

          Como el relato verídico de los hechos contradice la sentencia de la ministra sumariante, según el proyecto en trámite sería constitutivo de delito exponerlo verbalmente o por escrito y quien lo hiciere debería ser condenado a un mínimo de tres años y un día y hasta cinco años de presidio.

          Los historiadores que investiguen la verdad histórica tras juicios como el comentado y la expongan públicamente irán a la cárcel. Por eso se ha ganado el nombre de “proyecto de cárcel para los historiadores”.

          El reciente libro “Prevaricato”, del abogado Adolfo Paul Latorre, que demuestra y prueba numerosas falsedades e ilegalidades incurridas en los juicios sobre violaciones a los derechos humanos, y que hoy día cualquier chileno puede adquirir en la Feria Chilena del Libro, no va a poder seguirse vendiendo cuando se apruebe la nueva ley, porque van a procesar al autor y al librero, así es que apúrese en ir a comprarlo.

          Por supuesto que a ninguno de los dos candidatos del “No” que disputarán la segunda vuelta presidencial este tema les suscita la menor preocupación. Al menos debería inquietar al que es periodista y, se supone, en algo valoriza la libertad de expresión; al otro no, porque su gobierno se distinguió precisamente por multiplicar los juicios ilegales contra uniformados, como el sustanciado por la ministra sumariante y los criticados en “Prevaricato”.

          Si usted cree que nada de esto le afecta, porque no es ni militar ni defensor de militares, está equivocado, porque si bien hoy las campanas están doblando sólo por los historiadores, cuando esto se concrete también estarán doblando por la verdad y eso le afectará a usted no sabe cuánto.

viernes, 1 de diciembre de 2017

La Elección de 2021


          Me tiene sin cuidado el desenlace de la elección del 17 de diciembre entre dos candidatos del “No”: Piñera, un mal sujeto que se ha dedicado a subir los impuestos de los demás y eludir los suyos (cuando era oposición ayudó a Aylwin a aumentar los primeros mientras compraba sociedades zombis para no pagar los segundos; y cuando gobernó subió de nuevo los primeros y eludió los propios sacando las tres cuartas partes de su patrimonio a paraísos fiscales que no cobraban impuestos); y Guillier, un sujeto menos mala persona que Piñera, pero con un “compendio” de programa más negativo que el de éste, compendio que, por lo demás y por fortuna, no podrá cumplir porque carece de quórums en el Congreso para modificar leyes orgánicas constitucionales y reformar la Constitución como populistamente se propone.

          Ergo, no voy a votar el 17 por ninguno de estos males conocidos y estoy poniendo desde ya mi entusiasmo en la elección de 2021, para la cual doy por comenzada la campaña y en la que, estoy cierto, por fin, el “Sí” va a tener al menos un candidato propio, José Antonio Kast, al cual le faltó tiempo para tener una adecuada participación en la elección pasada. Y también del imprevisto respaldo popular al nombre de Cristián Labbé podría surgir otro candidato, asimismo de una sola línea, dando lugar a que se dirima entre ellos al mejor en una “primaria del ‘Sí’” a celebrarse el mismo 2021.

          La fuerza electoral ciertamente ya la tenemos, como se demostró en la única elección del 19 de noviembre que no estuvo desvirtuada por una campaña del terror ni por encuestas falsas: la de consejeros regionales. En ella el nombre-insignia de los herederos del Gobierno Militar, “Cristián Labbé”, obtuvo la primera mayoría nacional.

          Aprovecho para subrayar que esta simple pero importante noticia no ha sido publicada por ningún medio radial, escrito, televisivo o de internet que no sea este blog, siendo que Cristián Labbé, hijo, obtuvo más votos (75 mil)  que cualquier otro candidato a consejero regional y más que cualquier candidato a diputado, salvo Giorgio Jackson (RD), cien mil; y que cualquier candidato a senador, salvo Francisco Chahuán  (RN), ciento cincuenta mil.

          En la elección de 2021 obviamente el candidato más fuerte del “No” y  que se va a oponer a José Antonio Kast o a otro del “Sí” va a ser alguien similar al mencionado Jackson, quien no podrá postular por no tener todavía los 35 años que exige la Constitución para ser elegido. Jackson sería el "candidato natural", que deriva su popularidad de la honestidad que exhibe como persona y de la completa irrealidad de sus postulados. Dentro de su idealismo ha propiciado, debo reconocer, y tomando una idea mía, reducir la dieta parlamentaria en aras de una mayor igualdad de ingresos. Pero su gran problema es una completa ignorancia acerca de los reales incentivos que movilizan a las personas para los fines de que una sociedad progrese. Esto último lo ha colocado automáticamente en el Frente Amplio, que propicia la entrega al Estado –el más ineficiente, caro y corrupto de todos los entes que participan en el quehacer social— de todas las iniciativas fundamentales de producción. El candidato, en todo caso, será alguien muy similar a él. 

          Esas serán las fuerzas fundamentales que se enfrentarán en 2021, tras los cuatro años de frustración que derivarán del triunfo de alguno de los dos candidatos del “No” que se enfrentarán el día 17, cuyo único destino será reeditar los respectivos fracasos que, como gobernantes, han tenido las fuerzas obsoletas, cambiantes e indefinidas que respectivamente representan.

martes, 28 de noviembre de 2017

¡Aquí Estamos Otra Vez!


          Cuando Gabriel González Videla (presidencia 1946-52) comprobó que los comunistas, que lo habían apoyado para ser elegido, estaban conspirando para derrocarlo, mandó un proyecto de Ley de Defensa de la Democracia al Congreso. Éste lo aprobó y entonces el gobierno sacó a todos los comunistas de los cargos públicos, autorizando para relegarlos cuando persistieran en sus acciones conspirativas. Acá pudo haberse consumado otro “golpe de Praga” de 1948, cuando en Checoslovaquia los comunistas derrocaron al contemporizador (“kerensky”) Edouard Benes de la presidencia y defenestraron (literalmente) al más duro, el canciller Jan Masaryk, arrojándolo por la ventana del palacio de gobierno, entregando luego el país a manos soviéticas.

          El siguiente régimen chileno, del general Carlos Ibáñez (1952-58), en un “juego de piernas” para que lo dejaran terminar su período tranquilo, derogó la Ley de Defensa de la Democracia, que los comunistas habían bautizado como “Ley Maldita” (maldita para ellos, pero bendita para la democracia). Y así pudieron volver a conspirar desde cargos públicos (el sector privado no les gusta, porque en él hay que trabajar). Y lo siguieron haciendo hasta 1973.

Y cuando se derogó la Ley de Defensa de la Democracia y volvieron a tener libertad para destruirla, los rojos salían a las calles gritando: “¡y qué fue, y que fue, aquí estamos otra vez!”, nuevamente dedicados en horario completo a subvertir el orden interno, con el aplauso de los kerenskys locales, que siempre han terminado haciendo lo que ellos dicen; y, por cierto, con el aplauso de los socialistas, que se habían vuelto más extremos y también preparaban la lucha armada mediante su sucursal terrorista, el MIR, comenzando los años ’60.

          Por una de esas ironías de la historia, la que ahora renace desde las cenizas es la derecha política chilena, proscrita progresivamente bajo los gobiernos de la Concertación (incluido entre ellos el de Piñera) y de la Nueva Mayoría. Excluida del espectro político chileno, como lo dice explícitamente el libro de Andrés Allamand, “La Salida”, según el cual dicho espectro termina, hacia la derecha, donde está él, es decir, en la “centroderecha”, después de la cual ya no existe nada más; y cuya misión es cumplir “el legado de Aylwin” (que, entre paréntesis, era de centroizquierda). ¡Decidora paradoja!

No obstante, la elección del domingo dejó en evidencia que la derecha sí existía: José Antonio Kast obtuvo una votación superior a la que le auguraban las encuestas. Además, las urnas encerraron una enorme sorpresa: le dieron una gran mayoría al nombre más representativo del legado del Gobierno Militar y su continuidad, Cristián Labbé, coronel implacablemente perseguido por la justicia prevaricadora de izquierda y marginado de su partido, la UDI, a su vez capturado por el piñerismo centroizquierdista (véase en The Clinic la confesión en tal sentido de los hijos de Piñera).

              Pues el nombre de Cristián Labbé, hijo del coronel (r), había sido silenciosamente incluido en la nómina de candidatos a consejeros regionales de la UDI. Eso provocó un estallido electoral espontáneo e imprevisto: 75 mil personas le marcaron preferencia sin decir nada, pero diciéndolo todo.

Sólo un candidato a diputado, Giorgio Jackson, y un candidato a senador, Francisco Chahuán, obtuvieron más votos que Cristián Labbé en todo el país. Y, desde luego, éste superó a Ricardo Lagos Weber, Isabel Allende y Ximena Rincón, amén de haber superado a los dos candidatos de extrema izquierda a la Presidencia, Artés y Navarro, sumados, sin siquiera haberse asomado a la franja televisiva electoral en la cual estuvieron ambos convocando a adherentes que no llegaron.

La respuesta espontánea de la ciudadanía a la proposición del nombre-insignia “Cristián Labbé” ratifica que el legado del Gobierno Militar y el pensamiento de derecha, que vienen siendo una misma cosa, cuentan con gran arraigo popular. Los que han abandonado ese legado y esas ideas ven desmoronarse su capital político. En la propia UDI han sido derrotados los candidatos más piñeristas y han triunfado quienes lo son menos, es decir, los que permanecen más fieles al pensamiento y la obra del fundador, Jaime Guzmán.

Todo eso refuerza la iniciativa del único candidato presidencial de derecha en el sentido de fundar una nueva colectividad representativa de las ideas de libertad y orden que crearon la “república en forma” y luego la salvaron de la arremetida totalitaria. Las ideas están y, lo estamos viendo, el respaldo popular también.

¡Y qué fue, y qué fue, aquí estamos otra vez!

domingo, 26 de noviembre de 2017

Prueba de Vida


          Nunca se había registrado en los anales de la política chilena un esfuerzo mayor y más concertado para hacer desaparecer a una fuerza política que el que se ha emprendido contra la derecha, entendiendo por tal el sector heredero del conservantismo portaliano que dio nacimiento a la “república en forma” durante el siglo XIX, la salvó con el apoyo militar de la embestida totalitaria durante el siglo XX e instituyó las bases para la sociedad libre que ha presidido el más extenso período de auge económico y estabilidad política de nuestra historia a fines del siglo XX y comienzos del XXI.

          Mediante “trampas, mentiras y videos”, según reza mi blog anterior, el piñerismo y la izquierda se las arreglaron para privar a la derecha y su candidato, José Antonio Kast, de gran parte de su caudal electoral efectivo para los efectos de la elección presidencial. La eficacia de esta conspiración contra la derecha de la izquierda y el piñerismo fue tan grande que el jueves pasado, cuando me reuní en una tradicional mesa con otros tres derechistas, a quienes consideraba seguros votos para José Antonio Kast (con quien, por añadidura, estaban todas sus simpatías políticas) me confesaron cabizbajos que la campaña del “voto útil”, los videos de Longueira y Lavín y las encuestas truchas los habían convencido de votar por Piñera y su supuesto triunfo en primera vuelta. Uno de ellos señaló que se le había hecho sicológicamente imposible en su casa y su familia decir que iba a votar por Kast.

          Ya mucho antes, y mediante arbitrios deleznables, el piñerismo se había apoderado del único partido de derecha, la UDI, desvirtuándola. Tanto fue así que ésta, durante el gobierno de Piñera, marginó de toda posibilidad parlamentaria al ex alcalde de Providencia, Cristián Labbé, que había sido víctima de una maniobra conjunta de la justicia de izquierda y la Nueva Mayoría para desplazarlo de su alcaldía en la elección de 2012, arguyendo supuestas “torturas” ocurridas en 1973 y siendo militar, en un lugar, Tejas Verdes, donde nunca había estado. Se logró desterrarlo de la vida política mediante un prevaricato ostensible, de todo lo cual la directiva piñerista UDI se hizo cómplice. El más artificial y escandaloso traslado de nuevos electores a Providencia y el recurso a una candidata izquierdista con apellido de derecha, en la elección de 2012, no pudieron ocultar el hecho de que Labbé ganó, como siempre lo había hecho, en las mesas antiguas de la comuna, votación desvirtuada por la mayoría en contra suya en las mesas nuevas artificiales creadas por la maniobra de las fuerzas del odio. Lograron así sacar de las elecciones a un militar retirado, amplia y popularmente elegido tres veces consecutivas, representativo como nadie de las ideas de derecha y del legado del Gobierno Militar que salvó al país y lo trasladó de la insolvencia y la inminente guerra civil a la cabeza del hemisferio y dotado de estabilidad cívica ejemplar.

          Pero hubo una cosa que la UDI piñerista no pudo u olvidó hacer: impedir que Cristián Labbé, hijo, fuera candidato a consejero regional en la Región Metropolitana en la última elección. Silenciosamente (para que las hordas comunistas no acudieran a “funarlo”), sin mayores recursos, su nombre compitió en la elección en el pacto independiente-UDI. Nadie dijo nada, nadie dijo nada, pero los electores leyeron su nombre en la “sábana” de votación y al final apareció con ¡74.602 votos!, la primera mayoría nacional en consejeros regionales, doblando a otros prestigiados nombres que competían en la nómina. Tuvo mayor votación que casi todos los diputados elegidos en medio de la fanfarria y no estuvo tan lejos de la primera mayoría nacional de Giorgio Jackson (100.000 votos).

         Con Cristián Labbé Martínez la derecha ha dado, en consecuencia, “una prueba de vida”. Está sólo secuestrada y amordazada por sus captores, pero no muerta. Las “trampas, mentiras y videos” pudieron afectar la votación de su candidato presidencial, José Antonio Kast, a quien la “madre de todas las encuestas” daba un 2,7 % y obtuvo efectivamente un 7,93 % pero, si no hubiera sido por la conjura, sobradamente habría podido alcanzar el doble o más y aspirar a pasar a segunda vuelta.

          La derecha “a secas” existe y ahora espera la constitución de un partido que la represente. Ya tiene candidato presidencial para la elección de 2021 y éste está recorriendo el país, al cual espera rescatar entonces del estado lamentable de anarquía y postración en que los autores de la conjura en su contra –todavía no sabemos cuál de ellos— en cuatro años más seguramente lo van a dejar.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Trampas, Mentiras y Videos


          Piñera ganó con trampa y ahora casi todos dicen que debemos premiarlo por eso y votar por él el 17 de diciembre. Pero yo, al menos, no me dejaré extorsionar.

          ¿Por qué digo que ganó con trampa? Porque tengo la prueba. Hay una comuna del país que es absolutamente de derecha. No de centroderecha, sino de derecha: Vitacura.

          Es tan de derecha que fue la única en que yo gané tanto a Eduardo Frei Ruiz-Tagle como a Sebastián Piñera en la senatorial de 1989. Y en 1993 ganó ahí José Piñera al mismo Frei y a Arturo Alessandri, en la presidencial de 1993. Y hasta en 2013, cuando Michelle Bachelet arrasó con el 62 % en todo el país, en esa comuna Evelyn Matthei la superó con el 80% de los votos.

          Ahí la derecha sólo podía ser derrotada mediante alguna trampa. Y se la hicieron en la elección del 19 de noviembre último: la encuesta CEP, “la madre de todas las encuestas”, anunció que el candidato de derecha, José Antonio Kast, contaba con sólo un 2,7 % de apoyo, mientras Sebastián Piñera, de centroderecha, se acercaba al 45 % y, con un poco de gimnasia estadística, que sus partidarios publicaron profusamente, sobrepasaba el 50 % y podía ganar en primera vuelta.

          Esto fue reforzado por videos de Longueira y Lavín, distribuidos a más de cien mil destinos en las redes, diciendo que votar por Kast era perder el voto y ponía en peligro el inminente triunfo de Piñera en primera vuelta.

          El fruto de la doble trampa se manifestó en la elección en general y en la mesa donde mi hijo mayor fue vocal el 19, donde siempre triunfaba ampliamente la derecha: tuvo una concurrencia del 90 % de los votantes, por contraste con el 46 % del resto del país. Hecho el escrutinio, éste se desvió de la historia de la comuna: Piñera obtuvo 270 votos, Kast 17 y los otros seis candidatos se repartieron los trece votos restantes.

          Ése fue el efecto de la encuesta CEP, reforzada por los propagandistas de Piñera, en el resultado electoral. Si no hubiera habido trampas, mentiras ni videos, Kast habría obtenido en esa mesa unos 170 votos y Piñera unos 117, como siempre fue antes.

          Téngase en cuenta que el escrutinio nacional determinó que José Antonio Kast tenía el 7,93 % de los votos y no el 2,7 % que le asignaba la CEP, es decir, tres veces más; y que Sebastián Piñera no tenía el 45 %, sino el 36,6 %, es decir, 8,4 puntos menos. Si la opinión pública hubiera sabido eso, no podrían haber tenido efecto las mentiras estadísticas ni los videos y Kast habría obtenido muchos más votos todavía y Piñera muchos menos, pero probablemente ambos pasando a segunda vuelta y despejando el temor de otro gobierno de izquierda desde 2018. La Bolsa habría tenido un “boom” en lugar de un colapso. Pero Piñera, como siempre, quería “todas las bolitas” para sí y, también como siempre, sacrificó al país en pos de eso.

          Es un mal sujeto, como lo reveló la Kyoto en 1993, cuando le daba a Pedro Pablo Díaz sus instrucciones para Juan Andrés Richards con el fin de perjudicar a Evelyn Matthei, su competidora por la candidatura presidencial, en la TV: “Cagándola, pero diciéndole, sabís qué más Evelyn, retírate de esta huevá, estai haciendo el loco…”

          Ahora, con las trampas, mentiras y videos, “ca…ó” a José Antonio Kast y la derecha. Y otra vez ha quedado impune.

          Como escribía en “El Mercurio” el rector Peña el 23.08.15: “Es un pícaro oportunista, alguien que sabe aprovechar la constelación de las circunstancias, tomar ventaja de las debilidades de sus competidores, saltarse las reglas cuando nadie vigila… Se produce así la máxima paradoja, que es habitual en la política: frente a un mismo hecho, las vinculaciones con el caso Penta o Soquimich, el que posee el peor comportamiento previo es el que corre el menor riesgo de salir dañado”. Peña poco después “vio la luz” y actualmente proclama a Piñera como refundador de una nueva derecha chilena… Así nos cambia la vida.

          Anoche, en la entrevista de don Francisco, éste reprodujo la escena en que el aspirante a reelegirse le propinaba un empellón a su propia señora para que no le disputara el centro de un escenario. Eso desmintió todas sus anteriores y frecuentes referencias en la misma entrevista al “alma” y al “corazón”, como si fueran constantes inspiradores de sus acciones.

Como creo que “el fin no justifica los medios”, no votaré por él el 17 de diciembre. Ni lo haré por Guillier, pese a que es una buena persona, porque su programa es malo para el país. Así, la decencia mínima ordena la abstención.

                                                                                                     

lunes, 20 de noviembre de 2017

Piñera Sale de Compras


          La izquierda nunca ha sabido cómo funciona el mundo y por eso le ha ido tan mal en todo el mundo. Lo pensé anoche cuando vi en TV a Francisco Vidal sacar las cuentas alegres obvias del que no conoce el mundo real: dijo que Piñera más Kast eran el 44,56 por ciento y que desde la DC hasta la izquierda eran el 55,44 por ciento, de modo que Guillier tenía la elección poco menos que ganada.

          Eso es lo que piensa mucha gente porque es obvio. Hasta lo creen los mercados, por el momento. Pero yo, que conozco el mundo real (por eso soy de derecha) y, sobre todo, conozco a Piñera (por eso siempre seré su adversario) creo que la historia puede ser muy diferente: hoy día mismo, les aseguro, Piñera “sale de compras”, mientras Guillier está feliz con su 55,44 % y confiando en que es cosa de “coser y cantar” durante menos de un mes más para ceñirse la banda. Pero es que no tiene idea de “la chichita con que se está curando”.

          En un juego de imaginación, supongamos que Piñera comprara, al contado y en un momento de crisis y semi-liquidación, a la DC completa. Según los votos obtenidos por Carolina Goic, serían el 5,88 % del total. Sumemos 44,56 de derecha y centroderecha más 5,88 y ya estaremos en 50,44 %. ¡Sale Piñera y pierde Guillier, a quien el 49,56 con que se ha quedado tras la venta en liquidación de la DC ya no le alcanza!

          ¿Que las cosas no son así en el mundo real? De acuerdo. ¡Es que son peores! ¡Piñera no sólo va a comprar DC; también va a comprar más a la izquierda! Y ya comenzó, les aseguro, esta mañana temprano.

          ¿Cómo lo sé? Porque he competido con él, porque había comentaristas políticos que repentinamente ya no me nombraban más y sólo lo mencionaban a él, porque en los diarios aparecía la “noticia” de que votando por él los votos aprovechaban a ambos de la lista pero votando por mí se perdían, porque me llamaban del comando del candidato presidencial para notificarme de que no iban a ir los candidatos a senadores a una concentración suya y yo no iba por eso, pero Piñera sí iba y monopolizaba los aplausos, porque mis zepelines de propaganda se iban cortados hacia el Atlántico y los micrófonos por los que iba a hablar eran desconectados cuando yo recién comenzaba y nadie me oía y un larguísimo etcétera.

          Como decía un conocido locutor deportivo que era, a la vez, abogado, “¡esto comienza, señores!”.

         Por mi parte, no votaré por Piñera, aunque sé que el resto del 7,92 % que votó por Kast sí lo hará. Yo no, porque “el fin no justifica los medios”, que se ha convertido en el eslogan moral más despreciado por la derecha política chilena desde que Piñera apareció en escena. Tampoco votaré por Guillier, aunque lo considero una buena persona, porque tiene ideas de izquierda cuya aplicación le haría mal al país. 

        Pero no tanto mal como el que puede generar otro gobierno de Piñera que, como el anterior, será sólo de él, para él y nada más que en gloria y majestad de él. Esto será la mejor garantía de que después advenga el Frente Amplio, tras lo cual, confío, el país se dará cuenta de que la verdadera solución es la que le legó el gobierno que lo convirtió, "desde las cenizas", en “la joya más preciada de la corona latinoamericana" (Clinton, 1991) y votará mayoritariamente por José Antonio Kast si es que, por una vez, antes Piñera no se lo ha comprado todo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

"Famous Last Words"


          Voy a ir a votar a las dos, porque mi hijo vocal (desde hace tres elecciones) me informó que a esa hora no iba nadie. Mi pronóstico es que van a votar 7.300.000 personas. Anticipo como resultado: Piñera 38 %; Kast 15 %; Guillier 14 %; BEA 13 %; Goic 9 %; MEO 8%; Navarro 2 %; Arnés 1 %. Si la derecha es inteligente, la izquierda quedará hoy fuera del poder. En la sobremesa de 20 que hizo una “polla electoral”, la votación a mano alzada de los participantes favoreció a Kast sobre Piñera por 15 a 5, no así sus pronósticos, entre los cuales el mío fue el segundo en mayor cantidad de votos para Kast y también el segundo en menor cantidad de votos para Piñera.

          Las últimas noticias recibidas no son buenas para mis expectativas: Christoph Schiess, cabeza de un grupo económico e hijo de un insigne partidario del Gobierno Militar, Guillermo Schiess, declara en “El Mercurio” que “no tiene inconveniente en decir que va a votar por Piñera”. Mala noticia.  Él debería tener inconveniente, pues cuando nos encontramos en una misa ecuménica por los presos políticos militares entendí que, como buen hijo de sus padres, estaba en contra de la prevaricación judicial contra los vencedores de la guerrilla marxista, prevaricación de la cual Piñera fue coautor y su gobierno principal ejecutor.

          Mi segundo hijo fue a Maipú el jueves y allá trató negocios con un hombre de campo que, durante el Gobierno Militar, pasó de hijo de inquilino pobre en 1973 a “patrón de fundo” rico en 1980. Éste le dijo: “Acá todos votamos por Piñera”. Y le pronosticó: “Va a ganar con el 60 % en primera vuelta”.

Además, expresó festivamente su admiración por el desempeño del candidato cuando en la TV le representaron su última “llegada estrecha”, la compra de una empresa zombi para eludir impuestos (mientras apoyaba el alza tributaria de Aylwin en los ‘90, que no afectaba la elusión mediante las empresas zombi). Decía el agricultor, riéndose con admiración: “El viejo se movía y les contestaba todo a los periodistas”. Es que las “llegadas estrechas” son populares. Las llaman “picardía criolla”.

Me pareció increíble el cambio. Pues el hoy “patrón de fundo” y yo fuimos filmados para la franja televisiva del “Sí” en 1988, cuando Piñera era del “No”. Lo llevé a dar su testimonio porque era viva prueba del progreso que los más pobres podían lograr gracias a la libertad de iniciativas que consagró el Gobierno Militar y de la permeabilidad social que esa libertad hacía posible. Siempre este agricultor fue un gran partidario de Pinochet, pero ahora vota por uno de sus mayores denigradores, quien afirma que su gobierno fue "peor que el de Allende". Algunos llaman a esto “el pago de Chile”. Otros, “mala memoria”. Otros, entre los que me incluyo, “lavado de cerebros”. Y los más conspicuos, “asimetría de información”.

Finalmente, me informan resultados por whatsapp: “Piñera se impone en Islas Caimán” y Artés “fue favorecido por el voto de Kim Jong Un en Corea del Norte”.

Pero mejor es esperar otros cómputos menos obvios.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Otra Elección Que Cambiará Mi Vida


          El 31 de diciembre de 2008 escribí mi última columna en “El Mercurio”, titulada “Mi Alegría Ya Viene”, y anuncié mi renuncia a ese diario después de 46 años. El principal motivo de la misma era su apoyo a Sebastián Piñera, quien en esa época tenía la mitad de su prontuario actual, pero ya más que suficiente para hacerlo inaceptable para mí como candidato presidencial. Desde luego, había resultado recién condenado por haber sido sorprendido comprando acciones con información privilegiada.

          No fue la única razón que tuve para alejarme del diario. En mi autobiografía di seis a lo largo de cinco páginas. Pero aquélla fue la principal.

          Hoy me encuentro en un trance similar, pero no en estado de renunciar a alguna entidad, porque ya no estoy en ninguna. No obstante, simplemente no quiero estar con personas de derecha, de mis mismas ideas, a quienes sé y supe partidarias del Gobierno Militar y que siempre han estado agradecidas de él, pero que hoy, bajando la cabeza (todas lo hacen, como si fueran a confesar “voy a prostituirme”), me digan: “Voy a votar por Piñera”, uno de los principales verdugos de la verdad histórica reciente, de la imagen de ese gobierno y de los presos políticos uniformados. No quiero estar con ellas, con una sola excepción: mi única hermana, con quien almuerzo todos los jueves en su casa en compañía de sus hijos. Seguiré yendo.

          Pues a ella le he explicado reiteradamente que en la elección del domingo hay un solo candidato de derecha, el único que defiende el legado del Gobierno Militar, y lo entiende. Sé que ella comparte el repudio a la persecución ilegal de los militares (r) por parte de los jueces y de los gobiernos de Bachelet y Piñera. Conoce el prontuario de éste. También entiende que bastaría que las personas de derecha votaran por Kast para que éste obtuviera más votos que cualquiera de los seis candidatos de izquierda y dejara a la Nueva Mayoría fuera del poder el domingo (porque nadie duda de que Piñera pasará a segunda vuelta). Por tanto, también entiende que el único voto realmente útil para que se vaya la extrema izquierda del poder es el que emita por José Antonio Kast.

Pero, después de oírme, de enterarse de que sus hijos están de acuerdo conmigo y van a votar por Kast, inclina la cabeza, mira hacia abajo y me dice, con curiosa determinación: “Yo voy a votar por Piñera”.

          Única hermana y única excepción. Seguiré almorzando donde ella los jueves. Pero no iré a ninguna otra reunión, tertulia, conciliábulo, conversación, consejo, almuerzo o evento al que asistan personas de derecha que, bajando la cabeza, hayan confesado: “voy a votar por Piñera” o “voté por Piñera”. Con esa gente ya no tengo “affectio societatis”. ¿Para qué estar con ella?

          Participo completamente del criterio del empresario Matías Pérez Cruz, que les ha escrito a Longueira y Lavín, con motivo del video de éstos destinado a amedrentar a los votantes de Kast, calificándolo como “una carajada”. Pues lo es. Desde luego, porque la verdad es la contraria: votando la derecha por Kast se garantiza la derrota de la izquierda en primera vuelta.

          De Lavín sabemos hace muchos años que se pasó al otro bando y se hizo portador del lema propagandístico de la izquierda sobre “atropellos a los derechos humanos”, que es como llaman a la misión de combatir al ejército paralelo marxista. De éste advirtieron con alarma, al país y al mundo, entre otros, Frei Montalva y Aylwin en 1973. Ello llevó al primero a declarar, en el ABC de Madrid, “los militares han salvado a Chile”… añadiendo “cuando usted tiene un cáncer, llega el momento en que tiene que someterse a una intervención quirúrgica”... “lo acontecido en Chile es exclusiva responsabilidad de Allende y la Unidad Popular”… y, a los empresarios de la SFF, “esto se arregla sólo con fusiles”.

          Hoy parece increíble ver a Longueira abogando por Piñera, cuando fue éste quien lo confrontó hace doce años en la conspiración del ex cura Jolo y Gemita Bueno para destruir a la UDI. Piñera había llamado desde el sur, en 2004, a la oficina de Allamand, alertándolo de que la diputada RN Pía Guzmán “tenía una bomba contra la UDI”. Esto fue revelado por la hermana UDI de la secretaria de Allamand. Teletrece presentó a Gemita Bueno como habiendo sido abusada, cuando niña, por altos personeros de la UDI en orgías en que, afirmaba ella, hasta habían llevado a la muerte a otra menor.

          Ante eso Sebastián Piñera afirmaba “estar conmovido”, mientras los prohombres UDI eran masacrados en el “juicio por los diarios”. Pero Longueira se plantó firme y amenazó llevar todo el asunto a tribunales, donde la secretaria de Allamand y su hermana tendrían que decir la verdad. Entonces el candidato presidencial Lavín les pidió a ambos presidentes de UDI y RN, Longueira y Piñera, renunciar a sus cargos y a cualquier acción judicial para definir el diferendo. Hasta que el globo se desinfló por completo cuando Gemita Bueno le reconoció al ministro sumariante Sergio Muñoz que todo su cuento de abusos por parte de prohombres de la UDI era mentira. Longueira había desenmascarado a Piñera. Éste, entonces, se dedicó a recorrer el país trabajando, como siempre, para sí mismo, reuniéndose con consejeros de la colectividad para que votaran por él y no por Lavín como candidato presidencial, cuando todo el mundo daba por hecho que RN iba a apoyar a Lavín y Sergio Diez, su presidente, decía que él era más lavinista que nadie. Pero llegó el Consejo de la colectividad y una mayoría proclamó a Piñera. Todo hombre tiene su precio. Y finalmente éste ganó en primera vuelta a Lavín por unos pocos miles de votos, mientras la primera mayoría, Michelle Bachelet, declaraba: “Muchos partidarios míos votaron por Piñera para derrotar a Lavín”. Piñera siempre ha sido funcional a la izquierda, como ahora mismo, cuando confiesa estar estudiando la degradación de militares procesados ilegalmente. Y finalmente Michelle fue fácilmente elegida en la segunda vuelta de 2006, pues Piñera a esas alturas sólo pensaba en 2009.

          Como la vida tiene muchas vueltas, los dos grandes enemigos de 2005, Longueira y Piñera, hoy se han hecho grandes amigos. El partido que el segundo buscaba aniquilar hace doce años hoy se rinde a sus pies, dispuesto a ayudarlo en su razzia contra los militares, a los cuales ese partido rendía loas entre 1973 y 2005. Y Longueira, junto con Lavín, llama en un video a no votar por el único candidato de derecha y más próximo a sus ideas, José Antonio Kast, sino por Piñera.

          Todo esto lo ha desatado la última encuesta CEP, en la cual no creo para nada, porque es un traje a la medida confeccionado para Sebastián Piñera. Y no creo para nada en ella porque afirma que la mayoría opina las siguientes cosas:

1) Que el candidato más “honesto y confiable” es Sebastián Piñera. Por supuesto, hasta los más partidarios de Piñera saben que esto no es así y conceden que de ninguna manera una mayoría puede afirmarlo.

          2) La CEP dice que el principal requisito que se demanda de un candidato presidencial es su honestidad. Nueva imposibilidad de que la mayoría vote por Sebastián Piñera. Esto constituye una contradicción en los términos. Una encuesta que arroje ambos resultados no puede estar buena.

          3) La CEP de agosto dictaminó que a José Antonio Kast lo conocía el 63 % de los chilenos. La CEP de octubre, después de dos meses de campaña activa de Kast como candidato presidencial, participación en foros, recorriendo el país y apareciendo en todos los medios, dice que ahora sólo el 57 % de los chilenos lo conoce. Es decir, su proclamación, campaña, presencia en radios, diarios y televisión todos los días durante dos meses, han llevado, según la CEP, a que haya bajado su nivel de conocimiento de 63 a 57 %, mucho más que cualquier margen de error. Eso confirma que la CEP tiene un ostensible sesgo anti-Kast. Está mala.


          El domingo, tal vez con todavía alguna otra “carajada” mediante, sabremos la verdad, influida por ellas. Pero, en lo que a mí respecta, habrá otro cambio en mi vida y no perdonaré a los que, sacrificando sus ideas, sus principios y su propio autorrespeto, hayan confesado, bajando la cerviz, “voté por Piñera”. Con la única excepción de mi hermana. Con aquellos, “nunca más”. El voto premeditado contra la conciencia y contra la verdad no es algo con lo cual yo, al menos, esté dispuesto a contemporizar.

martes, 14 de noviembre de 2017

Catón y Piñera


          Catón el Censor (234 a.C.) fue el prototipo del hombre virtuoso en la antigua Roma, así es que nada más explicable que su antónimo chileno, Sebastián Piñera, haya expresado en “Tolerancia Cero”: “no me gustan los catones”. ¡Cómo podrían gustarle si Mónica Rincón le estaba representando que en 1992, cuando él se hallaba en el medio de la “política de los acuerdos” con Aylwin para subirles los impuestos a los chilenos (y para facilitar su compra de acciones LAN a la Corfo), él se hallaba también comprando una sociedad “zombi”, difunta, con cuyas pérdidas se proponía “hacer desaparecer $39 mil millones de utilidades de sus empresas”, según revela el libro “Empresas Zombis” de Rojas y Guzmán (“El Mostrador”, 06.11.17)).

          Catón justamente se distinguió por la conducta contraria, pues cuando le correspondía quedarse con parte del botín obtenido en la conquista de la Hispania, renunció a él y le entregó al erario de Roma la totalidad de lo capturado. En términos de hoy, Catón fue el “antipiñera”, así como Piñera es el “anticatón” por antonomasia. ¿Alguien puede imaginarse a Catón subiéndoles los impuestos a los romanos y al  mismo tiempo llevándose su propio patrimonio a paraísos fiscales, como Piñera en 2010?

          El enojo del candidato con la periodista Mónica Rincón, que se extendió a sus escuderos, cuyos twitts contra ella remecieron las redes, obliga a destacar su insobornabilidad, virtud bastante excepcional en nuestro medio, en el cual las “vueltas de chaqueta” de reputados opinólogos en favor de Piñera han sido espectaculares, sólo, por supuesto, para los que nos enteramos de ellas y no las olvidamos, pues leemos las cosas, entendemos lo que leemos y tenemos buena memoria.

          A propósito de soborno, ha venido teniendo lugar una situación pintoresca, que revela la importancia de una pluma vigilante, por modesta que sea (como es el caso de la mía, cuya modestia, si bien frecuentemente herida, es indiscutible). Yo he venido denunciando en este blog y en mi columna de “Estrategia” las inexplicables “vueltas de chaqueta” de diputados de la Concertación y la Nueva Mayoría cuando se ha tratado de votaciones que afectaban a Piñera.

          En efecto, cuando el entonces diputado Jorge Burgos, un hombre probo, era presidente de la comisión investigadora de la compra de acciones LAN con información privilegiada por parte del candidato Piñera, en 2009, y teniendo la Concertación mayoría de 5 a 3 diputados, “fueron dados vuelta” y ¡rechazaron! pedir la grabación telefónica, de la cual iba a surgir una voz inconfundible dando la orden de compra. Fracasó la comisión y Piñera evitó otra condena.

          Después, cuando la comisión investigadora en el caso Cascadas condenó a Piñera por no abstenerse en una negociación de acciones, como era su obligación en cuanto Presidente, al elevarse el informe condenatorio respectivo a la sala de la Cámara, y teniendo en ella mayoría de 41 a 31 la Concertación, suficientes diputados “fueron dados vuelta” y ¡se rechazó! el informe por 41 a 31, salvándose de nuevo Piñera.

          Y otra vez más, cuando una tercera comisión de la Cámara pidió oficiar a la Superintendencia para que detallara las sanciones impuestas por ella a las sociedades-insignia de Piñera, Bancard y Bancorp, numerosos diputados de la Nueva Mayoría tuvieron urgencias fisiológicas y debieron ausentarse de la votación para ir al baño, momento en que los escuderos de Piñera y los parlamentarios de ChileVamos (sus permanentes encubridores), aprovecharon para rechazar el envío ese oficio.

          Como yo comentaba en este blog y en “Estrategia” todas estas sospechosas “vueltas de chaqueta”, los diputados de la Nueva Mayoría se sintieron vigilados y, por una vez, ¡no “se dieron vuelta!”, cuando se trató del informe de la comisión sobre el caso Exalmar, en el cual una empresa de Piñera compró acciones de la pesquera peruana que podía resultar beneficiada con el fallo de La Haya. La justicia absolvió a Piñera de haber cometido delito con esa compra, pero la comisión de la Cámara lo condenó por no haber observado el deber de abstención de comprar esas acciones en pleno litigo chileno-peruano.

          Después correspondía que la sala de la Cámara votara ese informe, en vista de lo cual los escuderos de Piñera han interpuesto un recurso dilatorio ante el consejo de ética de la corporación, por haberse detectado un “copy-paste” en el texto que, con o sin “copy-paste”, concluye que Piñera no cumplió su deber de prescindencia y abstención y lo condena por ello. Pero ya así han postergado la condena para después de la primera vuelta.

          Y todo porque la vigilancia de este columnista, el más modesto (y molesto) de los Catones, ha conducido a que los diputados que “se daban vuelta” ahora no puedan hacerlo impunemente, al sentirse vigilados.

          ¡Qué buena es la libertad de prensa! ¡Qué bueno que siempre haya alguien que no puede ser sobornado! ¡Grande, Catón! Por algo le caes mal a Piñera.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Historia se Repite


          En 1957 la derecha estaba a punto de renunciar a todo con tal de evitar que el marxista Allende llegara a La Moneda. “Renunciar a todo” era apoyar al DC Frei a cambio de nada, y sólo porque la suma de la derecha y el centro derrotaban a la izquierda. Pero Raúl Marín Balmaceda, un derechista de tomo y lomo, evitó a costa de su vida (murió tras pronunciar un discurso contra Frei Montalva) que el Consejo del Partido Liberal apoyara a este último. El presidente conservador, Juan Antonio Coloma, contuvo a su vez a las propias huestes, que pretendían irse, presa del pánico, con Frei, proclamándose a sí mismo, primero, como candidato presidencial y luego transfiriéndole el apoyo del Partido Conservador a un candidato de derecha, Jorge Alessandri. ¡Sorpresa! Alessandri fue elegido Presidente, venciendo a Allende y a Frei, en 1958. Triunfo de la derecha que no se habría producido sin la muerte de Raúl Marín ni el coraje de Juan Antonio Coloma, ambos derechistas de verdad.

          Lamentablemente en 1964 ya no existían. La derecha tenía candidato propio, un radical absolutamente identificado con ella, Julio Durán. Éste encabezó el Frente Democrático, que se aprestaba a volver a derrotar tanto a Allende como a Frei Montalva. Pero hubo una elección complementaria de diputado en Curicó que ganó el doctor Naranjo, un médico marxista muy popular. Segundo salió el candidato de derecha, Rodolfo Ramírez, representativo de Durán; y tercero el “Vitrola” Fuenzalida, representativo de Frei. Y adivinen ustedes: la derecha entró en pánico, y pese a haber llegado segunda defenestró a Durán restándole su apoyo y se fue en masa con Frei, que había llegado último, ¡a cambio de nada! para derrotar a Allende. ¿Cómo le pagó su apoyo Frei? La destruyó. En la elección parlamentaria de 1965 los partidos de derecha prácticamente desaparecieron, cuando hasta entonces, en conjunto, eran la primera fuerza política. Y el programa socialista de Frei destruyó la base económica de la derecha, el agro.

          El resultado lo resume una frase obscena que repetía un amigo derechista fallecido hace poco: “Ya una vez en 1964 un democratacristiano me (autocensurado con triple X), y no me gustó”. Pero no le hicieron caso en 2009, cuando la derecha reincidió en apoyar a un democratacristiano (pese a que éste estaba recién condenado por comprar acciones con información privilegiada y antes había estado prófugo de la justicia, y “no por lindo”). Así es que se repitió el desenlace de 1970: al final terminó gobernando la heredera de Allende.

Lo increíble es que de nuevo nos encontramos a fojas uno (muchos escriben “fojas cero”, pese a que, por definición, ella no existe): con tal de que no se repitan el plato los herederos de Allende, nos dicen, hay que apoyar al mismo democratacristiano, Piñera, que tiene en su oficina el retrato de Frei Montalva, era íntimo de Aylwin y fue su continuador en guillotinar militares que combatieron el terrorismo marxista; y que ahora dice ser más próximo a Mariana Aylwin que a José Antonio Kast, el único candidato de derecha. ¡Y lo es!

Recuerdo que un pro-hombre conservador, el senador Francisco Bulnes Sanfuentes, relataba que cuando los derechistas se lamentaban de lo que les había hecho Frei Montalva, después de haber la derecha contribuido a elegirlo en 1964 tras defenestrar, presa del pánico, al candidato propio, Julio Durán (que a todo esto hizo una muy buena campaña ese mismo 1964 y evitó que el radicalismo se fuera con Allende), les replicaba: “Por culpa tuya, imbécil”.

Pues la fuga derechista hacia la DC destruyó a la derecha y no hizo sino tornar inevitable el triunfo marxista en 1970.

Hoy la historia se repite. Gran parte de la derecha insiste en desertar de su cauce natural e impedir que su candidato propio, el único de derecha, José Antonio Kast, pase a segunda vuelta. Irónicamente, bastarían a éste los votos de derecha para lograrlo, pero éstos, una vez más, huyen hacia el DC como en 1957 (lo impidió la muerte de Marín Balmaceda) y como en 1964 (Bulnes no lo pudo impedir), “para atajar a Allende o sus herederos”, y como en 2009, con las peores consecuencias para ella misma, las que siempre ha sufrido cuando ha cedido al ya histórico chantaje que hoy tiene lugar una vez más.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Lo Llaman "Darse un Gustito"


          Cuando yo era niño le preguntaba mucho a mi padre, y mi madre me retaba por ser tan “preguntón”. Una vez, supongo que hace como setenta años, él iba saliendo y le pregunté dónde iba. Me contestó, “a votar”. Le pregunté por quién iba a votar y me dijo “Por Pablo Aldunate Phillips”; le pregunté por qué, y me dijo: “Porque es un hombre muy honorable”. No olvidé más esa lección.

          Pasaron más de veinte años y en 1973 yo era candidato a diputado. Me llamó don Pablo Aldunate para pedirme que fuera a su oficina. Me dio un cheque de aporte a mi campaña y yo le conté que mi padre votaba por él y por qué.

          Después han pasado más de cuarenta años y me dispongo a votar por José Antonio Kast por la razón que me enseñaron, es decir, porque es “un hombre muy honorable”, aparte de interpretar mis ideas. Pero desde una candidatura que no cumple ninguno de ambos requisitos insisten en decirme que eso es “darse un gustito”, como si fuera algo pecaminoso.

          Pues impera una nueva modalidad o moralidad, fundada en que “hay que ganar” como sea y en que “el fin  justifica los medios”. No importa que el candidato no sea de nuestras ideas ni muy honorable, sino porque “va a ganar”. Lo que importa es sacar a la izquierda del poder, dicen.

Pero el contrasentido de eso reside en que, además, la forma más segura de sacar a la izquierda del poder es votando por José Antonio Kast para que aventaje a los candidatos de la izquierda, cosa que debiera ser fácil, porque ellos son seis que se dividen una mitad de la votación, mientras los del centro a la derecha son dos para dividirse la otra mitad. De tal manera que si mucha gente “se diera un gustito” votando por el único candidato de derecha, pasarían a segunda vuelta él y el de centroderecha (de quien nadie duda que tiene asegurado su paso a segunda vuelta), dejando fuera del poder a la izquierda en nueve días más.

          Pero parece que los que extorsionan con eso de “darse un gustito” piensan que la gente de derecha y que respeta la ética es tonta y no es capaz de darse cuenta de lo explicado en el párrafo anterior. En el hecho, “la honradez premiada” puede tener lugar una vez más, pues votar por Kast no sólo es más moral sino que también resulta más electoralmente conveniente.

          El candidato al cual se quiere favorecer con el chantage está tan seguro de que es verdad lo que dice la encuesta CEP, en el sentido de que el 81 % de la gente de derecha vota por él, que ha iniciado una maniobra hacia la centroizquierda, de “toma de control hostil” de la DC. Para este fin ha lanzado una crítica ética a su candidata, acusándola de nepotismo y olvidando completamente el refrán que aconseja: “no lances piedras a tu vecino cuando tengas tejado de vidrio”.

          Pues la agredida ha contraatacado detallando públicamente el prontuario de su agresor, quien a su vez ha duplicado diciendo que no caerá en “revolcarse en el barro”, como supuestamente lo estaría haciendo ella. Traducción: “revolcarse en el barro” = lectura del prontuario del candidato que la acusó.

          Soy de derecha y votaré por un candidato de derecha. Y lo haré, además, porque es “un hombre muy honorable”. Me lo enseñaron desde niño y –“la honradez premiada”— confiando en sacar a la izquierda del poder en la primera vuelta.