viernes, 20 de octubre de 2017

Era Sólo un Militar (r)


          Antes del 11 de septiembre, en 1973, los civiles no-marxistas estaban furiosos con los militares porque no hacían nada, mientras Allende preparaba a su ejército paralelo para instalar acá otra Cuba. Los demócratas iban a lanzarles a los militares plumas de gallina a sus domicilios y a sus cuarteles. Frei Montalva los imprecaba: “¡Ustedes tienen las bayonetas y no las usan!”, como le confesó a la directiva de la SFF haberle espetado a un general (Acta Rivera).

En octubre de 1973, cuando todavía el miedo era cosa viva, Aylwin I se negaba a criticar a los militares “desde detrás de un escritorio” porque, decía, “ellos están recibiendo el fuego”. En ese fin de año 1973 hubo 1.800 muertos, el 56 % de los 3.197 registrados entre 1973 y 1990. El mismo 11 cayeron 30 uniformados bajo las balas extremistas (Informe del Ejército a la Comisión Rettig, que ésta ni siquiera leyó, pues había sido formada por Aylwin II en 1990 para complacer a los comunistas y condenar a los militares, no al ejército paralelo de la izquierda). 

A éste y sus descendientes hoy el erario les pasa unos 400 millones de dólares anuales para indemnizarlos por habérseles impedido liquidar a los altos mandos e instalar un régimen totalitario, mientras los uniformados que le hicieron caso al mismo Aylwin I en 1973 se pudren en la cárcel cada vez en mayor número. El principal cómplice activo de la prevaricación general en su contra, Sebastián Piñera, encabeza las encuestas de popularidad, porque la mayoría, con el cerebro convenientemente lavado por años de propaganda falsa, no sabe la verdad ni entiende nada.

          En un acto de prevaricato más, la ministra Marianela Santibáñez mandó detener al comandante (r) de la Fuerza Aérea Carlos Alberto Rey Cortés, de 71 años, por haber comandado una patrulla que en 1974 disparó contra un individuo que no respetó el toque de queda, dándole muerte. Esa muerte, por supuesto, estaba amnistiada desde 1978, prescrita desde 1979 y amparada por la cosa juzgada desde que un tribunal militar sobreseyó los hechos después de ocurridos.

         Pero el comandante (r) Rey Cortés sabía que en Chile, para él y sus camaradas, no existe el estado de derecho ni rigen las leyes, puesto que en el auto de procesamiento en su contra la ministra Marianela Cifuentes afirmaba que “existen presunciones fundadas en cuanto a la participación de Carlos Alberto Rey Cortés como autor del referido delito de homicidio”. No es verdad, como ella declaró a “El Mercurio”, que su auto de procesamiento “no implica necesariamente una condena”. Sí la implica, hoy en Chile. Por consiguiente, Rey Cortés sabía que, una vez preso, iba a continuar en esa calidad por constituir “un peligro para la seguridad de la sociedad” durante los años que durara el proceso y que, finalmente, iba a ser ilegalmente condenado a cinco años y un día y posiblemente diez años y un día si finalmente el proceso llegaba a la sala penal de la Corte Suprema donde los ministros Juica, Kunsemüller y Brito forman una sólida mayoría de izquierda y un previsible abogado integrante DC, redactor del fallo, lo iba a tratar en él de “delincuente” en sus considerandos. 

          Y todo eso después de haber consumido gran parte de sus ahorros pagando abogados defensores caros e inútiles, porque ninguno de los jueces rojos antes nombrados ni sus inferiores, como la ministra Cifuentes, hacen el menor caso de lo que dicen as leyes vigentes. 

         Entonces el comandante (r) Rey Cortés se pegó un balazo en la sien cuando iba a ser detenido por “la brigada de DD. HH. de la PDI”. Quiso evitarse y evitarle a su cónyuge y familia una década o más de ordalía judicial, de publicaciones injuriosas en los diarios, de que la ahíta Lorena Pizarro y sus funadores rojos lo fueran a insultar cada vez que acudiera engrillado a prestar declaración y de que, octogenario y enfermo, tuvieran que llevarlo también engrillado y con una casaquilla amarilla de reo a ser atendido al Hospital de la FACH en medio de la indiferencia de sus camaradas activos.

          Claro, el comandante (r) Rey Cortés sabía que a él le venía lo que ha sucedido en todos los casos que terminan donde Juica, Brito, Kunsemüller et al, como el de los cinco oficiales (r) del Cuartel Ancla II de Talcahuano, donde murió en 1973 el mirista entrenado en Cuba Rudy Cárcamo. Tres ex oficiales de la Armada, uno de Carabineros y otro de la PDI venían condenados a 541 días de presidio remitido desde primera instancia y la Corte de Apelaciones, pero en la Suprema se les subió a cinco años y un día efectivos (con voto de minoría de Juica por diez años y un día), fallo redactado por el abogado integrante DC Luis Bates y criticado en un artículo mío para la revista del Colegio de Abogados, cuya mayoría de “centroderecha” decidió  censurarlo y no publicarlo, y que yo entonces sí publiqué en este blog el 27 de marzo de 2015. ¿Y por qué llegó ese caso a la Sala Penal de izquierda de la Suprema? Porque la Oficina de Derechos Humanos del ministerio del Interior de Sebastián Piñera interpuso un recurso de casación contra la sentencia de 541 días remitidos, pidiendo elevarla a cinco años y un día efectivos, para que los ex oficiales no tuvieran posibilidad de cumplir su pena en libertad.

          Carlos Alberto Rey Cortés quiso evitarse y evitarles a su cónyuge y su familia todo eso, años de injusticias, ilegalidades, funas comunistas y versiones desdorosas en su contra en la prensa; referencias de Piñera a él como “violador de derechos humanos”, enormes gastos en defensa judicial y, sabiéndose carente de tales derechos, partiendo por el más básico de que a su respecto se aplicaran las leyes vigentes, puso fin a sus días.

          Era sólo un militar (r), así es que, al final, “nadie dijo nada, nadie dijo nada”.

martes, 17 de octubre de 2017

Ante Notario


          La gente importante nunca tiene que ir a una notaría, porque su abogado le hace el trámite y “le saca la firma” a su notario de confianza. Pero yo no soy importante y hace poco Impuestos Internos nos notificó a mi mujer y a mí que debíamos acompañar sendos mandatos a nuestra contadora y fotocopias legalizadas de nuestros carnets de identidad, todo certificado “ante notario”.

          Entonces fuimos a la notaría de Los Cobres de Vitacura. Cuando llegamos, ya se apiñaba una multitud ante la puerta. Entramos en medio de la apretura y pregunté en un mesón, donde me dijeron que podía elegir entre sacar número y hacer cola. Hicimos ambas cosas: sacamos el número 95, cuando iban atendiendo al 44; y nos pusimos en la cola, donde había unas ocho personas delante de  nosotros, pero pululaban otras, varias extranjeras, que preguntaban “cómo se hacía” y, me pareció, algunas con vocación de “colarse”.

Había un solo funcionario atendiendo, el cual desaparecía cada cierto rato con los papeles de dos o tres que habían cumplido el trámite, marchándose para sacar la firma al notario. Volvía después de un cuarto de hora. El ambiente de la muchedumbre era de desconcierto y resignación, porque la gente veía que, según los números, le faltaban 50 para ser atendidos y, según la cola, ocho o diez personas antes, más los que “se colaran”. Como mínimo teníamos para dos horas.

Allí parado me empecé a indignar. La gente en Chile es muy resignada. La tratan como a un rebaño y soporta. Yo pensaba que alguien –no yo, por supuesto-- debería subirse al mesón y gritar a voz en cuello que eso no se podía aguantar, que por qué el notario, que cobra $2.500 por firma, no pone a más funcionarios a atender; que todo el público aglomerado en la puerta, afuera y en los pasillos, tiene que alzarse contra ese estado cosas y romper un vidrio o algo (incendiar la notaría no, por favor, eso es cosa de waichafes).

Nada de lo cual hice, por supuesto, sino que nos limitamos a mascullar en voz baja con mi mujer contra el sistema, el Estado y la demás gente, que no hacía nada.

Un feligrés que estaba en la fila delante de mí se volvió y me preguntó: “¿Cómo se arregla esto?”. “Con más competencia”, le respondí. “Si hubiera muchas notarías le aseguro que se esmerarían por atenderlo bien a uno”.

Tras media hora en medio del tumulto de indignados-pero-resignados saqué la cuenta de que me quedaban dos horas como mínimo de espera y le dije a mi mujer: “Vámonos a una notaría de El Golf, donde hay que esperar menos, y sentados y organizados”.

          Bajamos hasta El Golf y la espera era, en efecto, mucho más civilizada: sentados en asientos de cuero y con una pantalla indicadora de los números llamados y del módulo en que uno sería atendido. Fue como pasar de África a Europa.

No llevábamos más de un cuarto de hora cuando el notario, que es mi amigo, me vio y nos hizo pasar.

          “Tienes que escribir que esto no es culpa de que haya pocos notarios”, me dijo, sino de las AFP, los bancos y las instituciones del Estado, que para todo exigen firmas ‘ante notario’, lo que mantiene llenos los locales de gente que espera horas”.

          Cumplo con hacerlo: ¿por qué la burocracia privada y pública no se conforma con un mandato simple, si la falsificación de firma es un delito castigado severamente? Si no se trata de transferencia de bienes, sino sólo de autorización para hacer un trámite o cosas tan banales como ésa, bastaría con un poder simple. Y la fotocopia del carnet de identidad debería bastar, pues no hay necesidad de que un notario certifique que es idéntica al original.

          Los poderosos no saben de estas cosas porque sus abogados les van a sacar la firma y luego un notario amigo certifica que lo hizo ante él. Pero los ciudadanos de a pie carecemos de abogados paltones y tenemos derecho a no ser vejados, a que no se nos envíe sistemáticamente a la selva de las aglomeraciones y esperas eternas porque a un burócrata cómodo se le ocurre.

          Ahí está la raíz del problema y mi amigo notario, que ofrece la mejor sala de espera, tiene toda la razón, de modo que me complazco en cumplir su encargo y transmitir “urbi et orbi” que se ponga término a la exigencia funcionaria de que todo, y hasta las cosas más baladíes, sea “firmado ante notario”.

domingo, 15 de octubre de 2017

¿Qué Hace la Derecha con su Plata?


          Lo que le da la gana, naturalmente. Pero no puedo estar más en desacuerdo con su aporte electoral: en “El Mercurio” del sábado 14.10.17 se informa sobre sus donaciones a candidatos presidenciales a través del Servicio Electoral. Allí aparecen $1.709 millones para Sebastián Piñera versus menos de $74 millones para José Antonio Kast. En otra publicación se da cuenta de las distinguidas familias, otrora partidarias del “Sí” a Pinochet, que han hecho los mayores aportes al candidato denostador del Gobierno Militar (en 2009 lo declaró “el peor de la historia”), que no es de derecha y que se irguió, bajo el gobierno que encabezó, en el peor perseguidor de los militares que dominaron al terrorismo marxista a partir de 1973 (con mil de las mil 300 querellas en contra de ellos).

          De las nóminas de aportes se desprende que muchos bendecidos por la fortuna han apostado a “lado y lado”, porque Guillier aparece recibiendo apetitosos $1.103 millones y hasta la Beatriz Sánchez se eleva por sobre los $503 millones.

          ¿Por qué la derecha no quiere financiar al ÚNICO candidato de derecha? Esto no sólo es ideológicamente inexplicable, sino pragmáticamente absurdo, porque en la primera vuelta se presentará una ocasión irrepetible de dejar fuera del Gobierno a las izquierdas, que van divididas en seis candidaturas, mientras del centro a la derecha van sólo dos.

          Aparte del “voto duro” con que puede contar José Antonio Kast, de gente que sigue siendo defensora del legado del Gobierno Militar, está el claro compromiso con él de la “familia militar”, que, si tiene alguna lealtad con los presos políticos uniformados (r), debería votar unánimemente Kast; y, asimismo, está el voto valórico de los evangélicos en su favor, anunciado expresa y sorpresivamente por uno de sus principales pastores el viernes pasado en el programa de Checho Hirane, ante el desagrado de éste.

          La posibilidad de excluir a la Nueva Mayoría en la primera vuelta es excelente y lo menos que podrían hacer los que fueron partidarios del Gobierno Militar y se beneficiaron de sus políticas sería apoyar al segundo candidato del centro a la derecha, además de Piñera, que puede superar a cada uno de los seis de la Nueva Mayoría. Le aportarían así lo poco que le falta para sumar un poco más de veinte por ciento de votos, con lo que superaría a todos los aspirantes que se disputan los votos del centro hacia la izquierda.

          Lamentablemente la derecha no es leal con su mejor gente. La semana pasada vi cómo dos medios de dicho sector, al cual pertenecen sus respectivos propietarios, se sumaban a la campaña de “asesinato moral” contra Loreto Letelier, la candidata UDI que dijo la verdad sobre el caso “Quemados”, en el sentido de que habían sido víctimas de un accidente que provocó el incendio de los artefactos explosivos y el combustible que portaban. Sin embargo, vi en “Teletrece”, del canal de Andrónico Luksic (que figuró aportando $29 millones a Piñera) afirmar que había sido un “tribunal militar” el que en 1986 sostuvo dicha tesis. Y “La Tercera”, de otro empresario de derecha, Álvaro Saieh, dijo el 14.10.17 en pág. 18, refiriéndose a Loreto Letelier, que “su propio partido (tomó)  distancia de ella, (pues) al parecer nadie le explicó que su creencia se basaba en un fallo de la justicia militar”.

          Falso, pues se trató de un fallo del ministro civil de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alberto Echavarría Lorca, designado como ministro en visita, que atribuyó a un tropezón accidental el volcamiento de una botella altamente explosiva y a los movimientos de Carmen Gloria Quintana el derrame de un bidón de bencina cuyo contenido, al inflamarse, la quemó  a ella y a su acompañante Rodrigo Rojas.

          Esa sentencia civil, dictada con fecha 24 de agosto de 1986 en el proceso rol 1609-86, es la verdad judicial vigente en Chile, que dos medios de derecha intentan inexplicable e infundadamente desvirtuar como emanada de un tribunal militar.

          Si la derecha dejara de perseguir, a través de sus medios, a una candidata de derecha que ha dicho la verdad y utilizara sus recursos monetarios para favorecer al único candidato de derecha, la causa de la verdad estaría mejor servida en Chile y sería posible concretar en la primera vuelta presidencial el triunfo de José Antonio Kast sobre todos y cada uno de los seis candidatos de izquierda. Esto último evitaría que otro izquierdista pase a una segunda vuelta donde, reagrupados todos de nuevo tras una sola figura, tendrían alta probabilidad (basta sumar, para apreciarlo, sus porcentajes en las encuestas) de seguir malconduciendo los destinos del país por otros cuatro años.

jueves, 12 de octubre de 2017

"Va, Pensiero..."

          Hay un Gran Sobornador, millones de sobornables y muchos sobornados, a los más visibles de los cuales tengo perfectamente ubicados. Pero, aquí como en todas partes, hay algo que no se puede sobornar: el pensamiento. Por eso los judíos cautivos de Nabucodonosor en Babilonia, hace 2.600 años, sabían que, si bien no podían escapar a la libertad, sus pensamientos sí eran libres y los enviaban fuera de su prisión a volar hacia su tierra añorada, dando lugar al aria de ópera que yo juzgo la más bella de todas, el “Va, Pensiero…” (“Vuela, Pensamiento…”) de Nabucco, de Giuseppe Verdi.

          Acá un reciente pensamiento no sobornado vuela libre sobre la realidad política chilena y ha remecido al “establishment”, hasta ahora convencido de que es preciso “comerse el sapo” (léase Piñera) para librarse del socialismo revolucionario (léase Bachelet 2.0 y sus aspirantes a sucesores).

          Pues ha aparecido un candidato, José Antonio Kast, que expone los siguientes axiomas:

1) Es mejor, más fácil y más seguro derrotar a la revolución socialista en la primera vuelta presidencial que en la segunda, porque en aquélla va dividida en seis candidaturas y en ésta se presentará unida.

          2) Del centro hacia la derecha hay dos candidaturas; del centro hacia la izquierda hay seis. Si las votaciones se distribuyeran igualitariamente, sin discusión pasarían a segunda vuelta las candidaturas de centroderecha y se evitaría todo peligro de triunfo de la revolución socialista en la segunda vuelta.

          3) Como, según todas las encuestas, Piñera tiene la más alta votación, si parte de quienes van a votar por él lo hicieran por José Antonio Kast, es muy probable que ambos obtuvieran más sufragios que cualquiera de los candidatos del centro hacia la izquierda.

          Por eso yo he escrito en el insobornable semanario “Estrategia”, donde mantengo una columna semanal, lo siguiente:

“¿Quién Aconseja a Luksic?
          “El otro día “La Segunda” publicó las donaciones a las campañas y me dejó en vergüenza. Andrónico Luksic aparecía dando $29 millones a Piñera. El presidente de la Bolsa, que dice que si no sale Piñera habrá un “colapso bursátil”, apareció dándole $13 millones. Y yo aparecí donando apenas cien mil pesos a mi candidato, Kast. ¡Qué vergüenza!
          “Pero la plata mejor invertida es la mía, porque ayudando a Kast en vez de a Piñera hay más posibilidades de evitar otro gobierno de izquierda que castigue a la economía. En efecto, si pasan a segunda vuelta Piñera y Guillier, se van a unir tras este último los otros cinco candidatos hostiles a las empresas y así tendrá buenas posibilidades de ganar en dicha segunda vuelta. En cambio, en la primera ellos van divididos entre seis candidaturas y bastaría que Kast sacara veinte por ciento o poco más para que él y Piñera pasaran a segunda vuelta, erradicando el mismo 19 de noviembre el peligro de otro gobierno hostil a la inversión, al crecimiento… y a la Bolsa.
          “Nadie duda de que Piñera pasará a segunda vuelta. Luego, el esfuerzo debe hacerse para que también pase Kast, el único candidato de derecha. No hay plata mejor invertida que la dedicada a ayudarlo a él en la campaña. Es la única manera de erradicar el peligro izquierdista en la primera vuelta, sin esperar a que la izquierda se una en la segunda.
          “¿Quién aconseja a Luksic dar $29 millones a Piñera, a quien le sobra la plata (pero es cierto que es avaro y prefiere que otros se la den), y también le sobran votos, en vez de a Kast? ¿El mismo que le aconsejó comprar el banco en España? Y el presidente de la Bolsa ¿no se ha dado cuenta de que la manera mejor y más rápida de evitar un colapso bursátil es que Kast y Piñera pasen a segunda vuelta? ¿Por qué entonces no redireccionó sus $13 millones al primero, puesto que el segundo tiene asegurado su paso y, además, tiene plata de sobra?
          “Algo anda mal en la planificación estratégica del gran capital. Y yo, por mi parte, voy a mejorar mis aportes a Kast para no quedar en vergüenza otra vez.”

          Este pensamiento libre, imposible de sobornar, ha puesto al “establishment” a hacer algo que casi nunca hace, salvo cuando estudia cómo ganar más dinero: pensar por su cuenta. Y como el Gran Sobornador no ha podido todavía comprar el pensamiento, éste se propaga. Él quisiera, como siempre, “quedarse con todas las bolitas”, pero cada vez más gente se da cuenta de que, para erradicar a la revolución socialista y su retroexcavadora cuanto antes, lo mejor es apoyar a Kast en primera vuelta, privando a Piñera de algunas bolitas y llevándolo a competir con Kast y no con el candidato de la revolución socialista en la segunda vuelta, cuando la izquierda va a estar reagrupada tras una sola bandera roja y va a tener buenas posibilidades de ganar.

          “Va, Pensiero”. Vuela, pensamiento no sobornado. En más de un mes de esforzada meditación, de aquí al 19 de noviembre, hasta una mayoría de chilenos podría llegar a entender.

domingo, 8 de octubre de 2017

Voto Moral y Útil


          El otro día estuve en una de esas plateas de las clínicas privadas esperando atención y cuando fui llamado al módulo 2 se pararon varias personas y fueron a felicitarme por decir la verdad en televisión. La funcionaria del módulo 2 protestó porque no podía atenderme. Es que días antes, olvidando la prohibición de Piñera y del Gobierno de invitarme a foros y debates televisivos (supongo que me consideran un personaje peligroso y subversivo que puede salir con la verdad en cualquier momento, lo que no conviene al uno ni al otro) “El Informante” de TVN me convidó a participar en un segmento en que se abordó el “caso Quemados” y tuve tiempo para contar la verdad de ese episodio que, por cierto, la opinión pública desconoce. Porque el piñerismo y la Concertación le han lavado el cerebro a la gente y han consagrado como verdad la versión falsa y condenatoria del Gobierno Militar. Pero éste tiene un “voto duro” silente que conoce la verdad histórica, celebra cuando la oye y me impide desplazarme por lugares públicos sin ser felicitado al menos dos veces en cada trayecto, con sólo deshonrosas excepciones, como la del individuo que, sin  el menor respeto por la verdad, me gritó días atrás al cruzarse conmigo: “¡Por Dios que estás viejo, Hermógenes!”

          Como defensor de la verdad histórica soy partidario, por supuesto, de José Antonio Kast, pero no pocas personas me dicen que, también prefiriéndolo, van a votar por Sebastián Piñera para derrotar a la izquierda, pues creen que su voto será así más “útil”. Pero yo suelo replicarles, cuando tienen tiempo, que el voto de ellos por Kast no sólo será más útil para ese fin que buscan, sino, además, moralmente más sólido.

          Tras decirles eso les hago, cuando me dejan, una síntesis de la negra hoja de vida de Piñera, que incluye su desastroso cometido en los ’70 y ’80 como gerente el Banco de Talca, gestión que le valió estar 23 días procesado y prófugo de la justicia por haber perdido cinco veces el capital del banco al haber hecho préstamos a sociedades de papel, de algunas de las cuales él formaba parte, para comprar acciones del propio banco; sus trampas y atentados en mi contra cuando competimos como candidatos a senadores en 1989, que pueden leerse en mi autobiografía, en venta por una módica suma en este mismo blog; su otra conspiración posterior contra su competidora, la pre-candidata presidencial Evelyn Matthei, para “c…arla” y “dejarla como cabra chica” en un programa de televisión; sus gestiones como senador para comprar a Corfo acciones de LAN, mientras al mismo tiempo negociaba con el gobierno de Aylwin y conseguía apoyo de RN para las políticas de éste; su aparición en los diarios como presidente de una sociedad anónima siendo senador, lo que debió haberle acarreado (pero no le acarreó) el inmediato cese en su cargo parlamentario; su negociación para vender tarjetas de crédito a los bancos, mientras era senador y presentaba una moción de ley para que los bancos (que se negaban a pagarle lo que él pedía) tuvieran que pagar intereses en las cuentas corrientes, moción que retiró cuando los bancos “entendieron”; su impresentable gestión ante Endesa España para conseguir venderle a un precio privilegiado sus acciones de las eléctricas; su actuación para conseguir con Kirchner la autorización para LAN  de operar en Argentina, por la cual sigue estando imputado por el delito de soborno ante el juez Canicoba Corral de Buenos Aires; su condena por la Superintendencia de Sociedades Anónimas, antes de ser elegido Presidente de la República, por comprar acciones de LAN con información privilegiada; el uso por sus sociedades de facturas falsas para obtener financiamiento electoral para su campaña de varias empresas (incluso usando parte de lo así recaudado para pagar a sus ejecutivos de otra empresa suya); sus presiones, ya como Presidente, para obligar a Julio Ponce a fusionar las sociedades Cascadas, lo que lo beneficiaría económicamente; el engaño, como candidato en 2009, a los militares, prometiéndoles debido proceso y prescripción, sólo para, una vez elegido, transformarse en su peor perseguidor a través de querellas ilegales, que son mil de las mil trescientas presentadas, incluyendo la del general Orozco, hoy nonagenario y con demencia senil, a quien el subsecretario Ubilla de Piñera persiguió judicialmente por “el delito” de haber salido a averiguar qué había sucedido en el exterior del regimiento Yungay en 1973, al oírse una descarga contra dos presos que huían; el engaño fenomenal a la opinión pública, a la cual aseguraba, bajo su gobierno, que su patrimonio lo administraba un “fideicomiso ciego”, en  circunstancias que estaba sacando al exterior 1.800 millones de dólares del patrimonio que tenía e invirtiendo los mismos en paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes y Luxemburgo; su intervención subrepticia, siendo Presidente y a la vez controlador de Colo Colo, para remover a Mayne-Nicholls como presidente de la ANFP, quien quería repartir igualitariamente las ganancias del Canal de Fútbol entre todos los clubes, sin privilegiar a “los tres grandes”; y su inminente condena por la Cámara (salvo que otra vez “dé vuelta” a la mayoría en su favor) por haber comprado acciones de la pesquera peruana Exalmar en pleno litigio marítimo de Perú con Chile.

          Si la gente vota por ese prontuario, allá ella. Si el “Señor Probidad” aparece formando parte de su comando, allá él. Pero quienquiera se mire al espejo cada día, convencido de ver la imagen de una persona honesta, que lleva a cabo acciones honestas y dueña de un voto moral, no tiene dónde perderse para saber que, entre Piñera y Kast, debe optar por el segundo.

          Y así votará, además, de la manera más “útil”. Porque nadie duda de que Piñera pasará a segunda vuelta: todas las encuestas lo aseguran. Es decir, le sobran votos para eso. Luego, uno más para él es, esencialmente, un “voto inútil”. En cambio, si más votos se desplazan en favor de Kast, ambos, Piñera y él, pasarán a segunda vuelta, pues los candidatos de centroizquierda e izquierda son seis y eso asegura una gran división de su contingente electoral y que ninguno pase del 15 %. Luego, bastaría un 10 % de votantes de Piñera que lo hicieran por Kast para GARANTIZAR que no habrá otro dañino gobierno de izquierda.

          ¿Qué voto puede ser más útil que el que garantice eso? En cambio, hacerlo por Piñera sólo asegura que un izquierdista, Guillier o Sánchez, pase a segunda vuelta y, ya terminada la dispersión en ese sector, tenga grandes posibilidades de vencer y continuar con un gobierno tan perjudicial como el actual.

jueves, 5 de octubre de 2017

La Fuerza de la Razón


          Es pintoresco que Piñera critique a Bachelet por ceder ante la huelga de hambre terrorista en el sur, poniendo al  borde de la renuncia a su subsecretario Aleuy (partidario de una mayor firmeza), cuando él hizo exactamente lo mismo en su gobierno, modificando y suavizando la ley antiterrorista para poner término a una huelga de hambre de entonces. Justamente coincidió eso con el agravamiento de los crímenes en el sur, que culminó en el asesinato mediante incendio, bajo el gobierno del mismo Piñera, del matrimonio Luchsinger-MacKay.

          Hoy se ha publicado otro antecedente demostrativo más de las consecuencias de las concesiones que hizo Piñera a la delincuencia: “El Mercurio” (05.10.17, p. C 6) ha publicado que en diciembre de 2010, al comienzo de la administración Piñera, el indicador de robos o intentos de robo era de 33 % de hogares víctimas, mientras hacia el final de su gobierno, en diciembre de 2013, había subido a 40,2 %. La actitud populista de tener contemplaciones con la delincuencia, para ganar apoyo en la izquierda y remontar en las encuestas, redundó en el aumento de los robos.

          La propaganda piñerista insiste en que su régimen “creó muchos empleos”. Lo primero no fue verdad, porque no los creó él, sino que aprovechó el impulso fiscal y monetario sin precedentes de Andrés Velasco en 2009 (aumento del gasto fiscal en un inédito 16,5% y de la inversión pública en un también inédito 25,1%) que permitieron crear 500 mil empleos en 2010. Después de beneficiarse de ese envión, Piñera endeudó al Estado (50% de aumento de la deuda pública como porcentaje del PIB), pese a beneficiarse en 2011 de un  precio del cobre de cuatro dólares por libra; y también redujo la inversión pública en su último año de gobierno e hizo caer al país en el ránking de competitividad mundial durante su mandato.

          Por suerte la fuerza de la razón ha ido comprobando que si los votos hacia la mitad derecha del espectro se dividen más igualitariamente entre Kast y Piñera, es decir, si más gente vota por Kast, ambos pasarán a la segunda vuelta, asegurando que ninguno de los candidatos de izquierda lo logre, pues su mitad del espectro electoral estará dividida entre seis. Es obvio que una mitad dividida por dos arroja votaciones mayores que todas las de la otra, dividida por seis.

Por tanto, existe una clara posibilidad de que Kast y Piñera pasen a la segunda vuelta, asegurando que no se renueve en el gobierno el fracasado programa socialista que hoy rechaza una mayoría del país, según todas las encuestas.


Y, también, así una mayoría podría informarse mejor, durante la eventual campaña para la segunda vuelta, de cuál es el candidato más honesto, más preparado para defender las libertades de los chilenos y más resuelto a enfrentar con energía el problema de la delincuencia y el terrorismo, que es el que más preocupa a la ciudadanía hoy.

lunes, 2 de octubre de 2017

La Verdad No Tiene Su Hora


          Eduardo Frei Montalva acertó con el título de su libro “La Verdad Tiene Su Hora”, donde se mostró como un político “nuevo”, lo que le granjeó gran prestigio a mediados de los años ’50. Pero era un libro vago, ni capitalista ni socialista, buscando un consenso, como en el punto de que si hubiera en la región un “gran arquitecto político” los estados desunidos de América Latina podrían parecerse más a los Estados Unidos de América Anglosajona y con la tenue sugerencia de que ese gran arquitecto podría ser él.

          Logró cinco ediciones en un año y Frei quedó posicionado como candidato seguro del centro y la derecha para la elección de 1958, sobre todo que su partido, la Falange Nacional, nombre que había tomado del partido fascista español en los años ’30, se lo cambió convenientemente a Partido Demócrata Cristiano, el mismo de las colectividades europeas occidentales que habían derrotado al nazi-fascismo, vencían a la izquierda y prosperaban bajo economías sociales de mercado. Pero Frei falló en que no quiso pedir el apoyo del Partido Conservador, por ser muy de derecha, y éste levantó la figura de Jorge Alessandri, un candidato que sí era de derecha pero de éxito electoral aparentemente muy improbable, no obstante lo cual terminó ganando la elección de ese año sobre Salvador Allende, dejando a Frei relegado al tercer lugar.

          Fue como si este año ganara Kast, segundo fuera Guillier y tercero Piñera.

          El país de entonces tenía en común con el de ahora que en ninguno de ellos la verdad tuvo ni tiene “su hora”. En Chile reina desde hace años una Gran Mentira Oficial, que se ha hecho más patente que nunca en estos días con la actualización del “caso quemados”. Estos, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri, lo fueron en 1986 a raíz de que explotó accidentalmente una botella altamente combustible que ambos llevaban para perpetrar atentados en la vía pública e impedir la circulación de la locomoción colectiva en un día de “protesta” opositora contra el Gobierno Militar.

Un prestigiado ministro de la Corte de Apelaciones, Alberto Echavarría Lorca, conoció del caso como “ministro en visita” y dictaminó, el 23 de julio de 1986:

          “a) Que Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Quintana Arancibia fueron detenidos, el día 8 de este mes, por una patrulla militar que aseguraba el libre tránsito de vehículos, reteniéndolos transitoriamente en el lugar de su aprehensión, uno al lado de la otra y muy próximos a elementos de fácil combustión, combustión que se produjo debido a un movimiento de la joven y la caída y rotura del envase de uno de esos elementos, causando quemaduras graves a los dos y originando posteriormente la muerte del primero”.

          En la causa hubo finalmente sentencia condenatoria del capitán que comandaba la patrulla, pero sólo por el cuasidelito o negligencia de no haber entregado a carabineros a los detenidos o no haberlos llevado a un hospital, y no por haberlos quemado, pues se comprobó que la pareja llevaba botellas altamente explosivas y un bidón de bencina que se volcó y que un militar resultó quemado al apagarles las llamas. Éste sí fue atendido en la enfermería de su regimiento.

          En el reciente foro presidencial un solo candidato, José Antonio Kast, dijo la verdad en el sentido de que no había ningún condenado por la justicia por haber quemado a la pareja. Piñera, en cambio, inculpó a los militares. El senador Espina, parte de su comando, ha hecho lo mismo en posterior programa de televisión.

          Un ministro sumariante de izquierda, Mario Carroza, ha reabierto ilegalmente el proceso –en el cual ya hubo cosa juzgada— a raíz de que dos conscriptos de la patrulla cambiaron en 2015 su versión de 1986 (bajo los incentivos que es de suponer y a raíz de que el Gobierno había traído al país de vuelta a Carmen Gloria Quintana, actual agregada cultural en Canadá, para reafirmar que “fue quemada”). Pero otros nueve conscriptos no han cambiado su versión de que el incendio fue accidental, aunque uno de ellos –Leonardo Riquelme Alarcón-- ha tenido el coraje de reconocer que fue él quien volcó accidentalmente la botella explosiva al tropezar con la misma en 1986. Han perdido sus trabajos a raíz del proceso, sus familias pasan penurias y han pagado las fianzas para su libertad provisional gracias a colectas entre particulares. Son chilenos modestos que, junto a oficiales inocentes, son víctimas de una persecución político-judicial por mantenerse diciendo la verdad y no someterse a la mentira oficial, lo cual les habría atraído tranquilidad y beneficios económicos. Esos nueve ex conscriptos, y particularmente Riquelme, hacen renacer la esperanza en nuestro pueblo.

          Pero en Chile la verdad de este caso, sostenida única y valerosamente, entre todos los candidatos presidenciales, sólo por José Antonio Kast, no ha tenido su hora ni parece que la vaya a tener, avasallada por la mentira oficial ampliamente publicitada y la complicidad de los demás candidatos y, en particular, de Piñera y su gente. 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El Gran Impune y la Castigada Veraz


          Es pintoresco el revuelo provocado porque “El Mercurio” ha informado de pagos por más de cuatro millones de pesos para la campaña de Piñera en 2009, mediante facturas que no correspondían a servicios prestados a SQM, siendo que hace poco más de dos meses, el 6 de julio, “nadie dijo nada… nadie dijo nada” cuando el mismo diario, en su página C 13, informaba de una nueva formalización a Santiago Valdés, ex encargado electoral de Piñera y ex representante legal de Bancorp y Vox Pópuli, empresas vinculadas a éste, “y quien arriesga una pena de 4 años en el caso Penta”, añadiendo que “Valdés ya enfrenta cargos por la facilitación de facturas ‘falsas’ a SQM que suman $366 millones; por haber solicitado a Jaime de Aguirre, ex director ejecutivo de CHV, la emisión de facturas a la minera por $45 millones, cuando Bancard era la controladora del canal y, además, por la suscripción de un forward con CB –a través de Administradora Bancorp— por el que se obtuvo un traspaso de $49,9 millones a favor de la firma ligada a Piñera”.

          Como soy ingenuo y abogado “de los de antes”, pensé que “donde había la misma razón debía haber la misma disposición”; y que si Rossi y Pizarro habían sido formalizados por hacer similares operaciones por mucho menor monto, Piñera también lo debía ser.

          Pero me olvidé de lo que escribió el rector Carlos Peña el 23 de agosto de 2015 en “El Mercurio”, que ha resultado ser la pura verdad, aun a pesar del cambio de posición posterior de Peña: “Mientras basta cualquier tímida vinculación entre Soquimich o Penta y algún político para que el escándalo estalle, su prestigio resulte dañado, su confiabilidad desmedrada y su palabra dudada… nada de eso ocurre con el ex Presidente Piñera. En su caso nada parece resultar escandaloso. (…) frente a un mismo hecho, el que posee el peor comportamiento previo es el que (…) tiene menos riesgo de salir dañado”.

          ¿Cómo logra su impunidad? ¿Tiene pacto con el Diablo, hace mandas a San Expedito, siempre encuentra a alguien que “pague el pato” por él, formula ofertas que “nadie puede rechazar” o todas las anteriores? El caso es que se ha erigido como “El Gran Impune” de la política chilena, con una sonrisa permanente que revela su absoluta tranquilidad de que, tal como en el caso del Banco de Talca hace 37 años, de la conspiración grabada en una Kyoto hace 25, de la negociación de las tarjetas con los bancos bajo amenaza de una moción suya para que tuvieran que pagar intereses en las cuentas corrientes, de su compra de acciones de LAN a Corfo como parte de la “política de los acuerdos”, de su figuración en el diario como presidente de una S. A. mientras era senador, que constitucionalmente debería haber significado su cesación en este último cargo; de la compra de acciones de LAN con información privilegiada, de sus presiones, ya como Presidente, para sacar a Mayne-Nicholls por querer éste repartir igualitariamente los beneficios del canal del fútbol (perjudicando al club de Piñera) y de sus presiones, también como Presidente, para obligar a Ponce Lerou a fusionar las Cascadas y un largo etcétera, hay dos cosas ciertas: que siempre lo pillan, como recuerda hoy Beatriz Sánchez, pero siempre queda impune.

          Si hubiera un Premio Nacional a la Impunidad, la izquierda, que acapara todos los Premios Nacionales, yo creo que se lo cedería voluntariamente a Piñera.

          Por contraste, la candidata a diputada Loreto Letelier, de la UDI, ha dicho una verdad judicial y real: que “los quemados”, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, lo fueron accidentalmente por el combustible altamente inflamable que ambos portaban. Lo declaró así la sentencia judicial de hace treinta años del ministro de la Corte de Apelaciones Alberto Echavarría Lorca, intachable magistrado. Por añadidura, en el proceso ilegal por los mismos hechos abierto por el magistrado de izquierda, Mario Carroza, uno de los ex conscriptos que participaron en la detención de los extremistas, Leonardo Riquelme Alarcón  –a quien he postulado como “Chileno del Año” por decir la verdad en su propio perjuicio-- se ha autoinculpado y ha revelado que en los momentos de la detención de la pareja, fue él quien, accidentalmente, golpeó una botella altamente inflamable con su botín y les provocó quemaduras a ambos, que se hallaban tendidos en el suelo tras ser detenidos.

          Lo notable del caso es que la UDI, partido de la candidata Loreto Letelier, que ha dicho la verdad con extraordinario coraje político, pretende someterla a un castigo por no alinearse con la versión falsa pero políticamente correcta que ha instalado la izquierda, en este tema como en todos los demás.
Todo lo anterior se aviene con el estado de coma moral que atraviesa el país del Gran Impune y de la Gran Castigada por decir la Verdad.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Kast a Segunda Vuelta


          El escenario que le daría total confianza a los inversionistas –los inversionistas son el uno por ciento de la gente, pero hacen el 80 por ciento de la inversión, es decir, son los que hacen crecer la economía— sería que Kast y Piñera pasaran a segunda vuelta.

          Esto sería perfectamente posible si la derecha fuera leal e inteligente, pero me temo que no sea ninguna de las dos cosas. Bueno, para el caso de que cambie para bien de aquí al 19 de noviembre, le digo lo siguiente: si vota por el único candidato de derecha, que se llama José Antonio Kast, éste obtendrá sobre el veinte por ciento de los sufragios, que representa a los que todavía defienden al Gobierno Militar, y pasará a segunda vuelta.

          En ese caso también pasará Piñera, que no es de derecha pero va a tener una buena votación DC (porque él es, en realidad, DC de alma), y también va a tener una gran votación de la izquierda, cuyo móvil principal en política es el odio (por eso he escrito el 15.09.17 que Bachelet le ha puesto un “broche de odio” a su mandato). Como Piñera satisfizo como nadie ese odio de la izquierda, vituperando a los militares, trasladándolos a un penal peor e interponiendo querellas contra los que combatieron al terrorismo marxista, también va a tener un no pequeño contingente de votantes de izquierda y va a pasar a segunda vuelta.

          Si el escenario electoral se divide en dos partes iguales, una del centro hacia la derecha y otra del centro hacia la izquierda, podemos ver que, en los hechos, hay dos  candidatos (Kast y Piñera) disputándose la primera de esas mitades y seis disputándose la segunda (Artés, Goic, Guillier, ME-O, Navarro y Sánchez). Si se divide una mitad por dos y la otra por seis, es obvio que van a pasar a segunda vuelta los dos de la mitad derecha y ninguno de la izquierda. Además, en este sector van a ir aumentando su votación, a medida que vayan siendo más conocidos, los cuatro candidatos con menores porcentajes en las encuestas, restándosela a los que hoy los tienen mayores. Esto conduce a que Kast y Piñera obtengan, cada uno, más votos que cada uno de los del centro hacia la izquierda y a que aquéllos sean los dos que pasen a segunda vuelta.

          Pero, claro, hemos visto que la derecha no es leal. Constituyó la médula cívica del Gobierno Militar, que, por lo demás, la salvó de la degollina marxista, pero después de ganada la guerra, en la posguerra lo ha traicionado como nadie. Así, la prevaricación ilegal de los jueces de izquierda contra los militares que enfrentaron al terrorismo marxista ha sido originada en y liderada por el gobernante que la derecha eligió en 2009, Sebastián Piñera, con casi mil querellas interpuestas por su subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla, durante su mandato.

Los gobiernos de centroizquierda anteriores sólo habían interpuesto unas trescientas querellas.

          El Colegio de Abogados, donde hay una mayoría de derecha en la directiva, no ha dicho una palabra contra la prevaricación de los jueces de izquierda ni contra la iniciativa del gobierno de Piñera de presentar esas mil querellas. Al contrario, ese Colegio, al que pertenezco, censuró y se negó a publicar un artículo mío en su Revista del Abogado, criticando un fallo prevaricatorio, redactado por un ministro DC (al que sí le publican artículos) contra tres oficiales de la Armada, uno de Carabineros y uno de Investigaciones, por la muerte del mirista entrenado en Cuba, Rudy Cárcamo en 1973, ya sobreseída entonces, luego amnistiada y también prescrita. Los jueces de primera y segunda instancia les habían aplicado pena remitida (se cumple en libertad). Un recurso de casación del ministerio de Piñera elevó el caso a la Sala Penal de la Suprema, bastión de izquierda, que les subió la pena a 5 años y un día efectivos, que están cumpliendo en Punta Peuco.

El Colegio prefirió encubrir al redactor del fallo. Yo denuncié eso y publiqué mi artículo censurado en este blog el 27.03.15 (“Artículo Impublicable en la Revista del Abogado”) que a la fecha tiene 1.947 lecturas.

          Y ahora mismo la derecha está traicionando al único candidato de derecha, José Antonio Kast, pues en el Encuentro Nacional del Agro, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura (que es el corazón de la derecha, o por último, el riñón, si ustedes prefieren) ha organizado un debate presidencial excluyendo a José Antonio y sólo con candidatos que no son de derecha. Increíble pero cierto.

          Con esta derecha ¿quién necesita una izquierda?

          En todo caso, puñaladas traperas aparte, para que Kast y Piñera pasen a segunda vuelta sólo se necesita que el electorado de derecha sea más íntegro y leal que sus dirigentes y vote por el único candidato que la representa. ¿O será mucho pedir?

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Desvergonzados Ignorantes y Frescos


          El debate sobre el alzamiento del secreto de las declaraciones ante la Comisión Valech, para “los que conocemos los hechos” –usando las palabras de Paul Johnson en defensa de Pinochet— sólo revela el grado de desvergüenza y/o ignorancia que preside el debate público chileno.

          La Comisión Valech, en sí, ya fue una vergüenza nacional. El obispo multimillonario de derecha ya había caído muy bajo cuando, presidiendo la Vicaría de la Solidaridad, había quedado en evidencia como encubridor del FPMR, a cuyos heridos en atentados la Vicaría prestaba auxilio clandestino en la Clínica Chiloé, cosa que se descubrió tras el asesinato frentista a mansalva, con premeditación y alevosía, del veinteañero carabinero Miguel Ángel Vásquez. Un ministro en visita designado para investigar el caso encargó reos a un abogado y un médico que auxiliaron a los frentistas heridos tras el asesinato de Vásquez. Después de 1990 Aylwin designó al mismo abogado, convenientemente indultado, como jefe del organismo de seguridad de su gobierno, la ANI. ¡Qué tipos tan frescos!

El ministro en visita le demandó a Valech las fichas de atenciones médicas a terroristas en la Clínica Chiloé, pero éste simplemente no se las entregó. ¿Obstrucción a la justicia, que es un delito? ¿Qué? ¿En qué país vive usted? Valech permaneció impune y la Vicaría siguió siendo el “brazo auxiliar judicial y médico” del FPMR, con la bendición del Cardenal Silva Henríquez, que Dios lo tenga en su santo seno. Pero cuando entrevistaban a Valech en los diarios, decía que él era de derecha.

          Y lo era, pero “a la chilena”, es decir, políticamente correcto. Hijo de un multimillonario de ascendencia siria y de una aristócrata, se educó en el mismo colegio que yo, el Saint George’s, que hasta los años ’60 era católico y de derecha. Cuando yo estaba en tercera preparatoria, Valech estaba en el sexto de humanidades y yo lo veía entrar al comedor todos los días, en 1944, grande, sonriente, bondadoso, con el rostro afectado por el acné. No me extrañó saber después que había entrado al Seminario. Su padre había comprado la Hacienda Apoquindo, la había loteado y vendido después en sitios de cinco mil metros cuadrados, en uno de los cuales vivo con mi familia hoy.

          Ya Vicario de la Solidaridad, como buen derechista acomodaticio, no resistió la tentación de colaborar con una de las mayores canalladas de Lagos, la formación de la Comisión Nacional de la Prisión Política y Tortura. Una comisión de historiadores determinó el 10.12.04 que sólo el 0,3 % de los chilenos sufrió detención bajo el Gobierno Militar. ¡Los socialistas, que habían sido sacados del poder por, entre otras cosas, según el Acuerdo de la Cámara de Diputados, haber “incurrido en frecuentes detenciones ilegales por motivos políticos… y haber tolerado que las víctimas sean sometidas en muchos casos a flagelaciones y torturas”! (Letra g) del Acuerdo).

          La tortura se había practicado siempre en Chile por las policías políticas y también las no políticas. Por algo los abogados de izquierda –entre ellos Ricardo Lagos-- habían acusado ante la Corte Suprema a Frei Montalva de permitirlas. Hubo un Informe de 71 páginas publicado en “Punto Final” de 30 de agosto de 1970 relatando atrocidades. Y después el gobierno de la UP, a su vez torturó a todo el mundo, incluidos dos diputados elegidos junto conmigo en marzo de 1973, Maximiano Errázuriz y Juan Luis Ossa. ¡Y ni siquiera había guerrilla antigubernamental!

          A los derechistas presos en el caso Schneider los torturaron salvajemente, primero la policía de Frei y después la de Allende, tanto que en la revista “Portada” N° 16 de noviembre de 1970 sugeríamos legalizar la tortura, como se ha hecho en Israel y Estados Unidos (“waterboarding”).

          Pero en este país ignorante de los hechos ya nadie recuerda nada.

          Después, cuando los militares se encontraron ante más de veinte mil guerrilleros, llamaron a 80 detectives de Investigaciones para los interrogatorios. Uno de ellos, Sergio Rivas, entrevistado por “El Mercurio” del 21 de noviembre de 2004, dice que interrogó en Londres 38, lugar de detención, pero no aplicó torturas, aunque había elementos eléctricos: “¿Escuchó gritos de dolor? En Londres, no. (…) tampoco allí vi cosas terribles”. Pero la propaganda de izquierda dijo otra cosa y los cerebros lavados se la creen: Londres 38 es “la casa del horror”. “¡Ratones en la vagina!” gritan los abogados comunistas apenas los enfoca una cámara.

          Pues como el KGB divulgaba por el mundo “las torturas” en Chile, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos envió una delegación en 1974 a investigar, y “de 109 casos… sólo 19 declaran haber recibido golpizas en los últimos tiempos y de éstas sólo tres pueden mostrar señales en sus cuerpos que podrían ser causadas por esa clase de malos tratos” (Whelan, “Desde las Cenizas”, p. 664).

          Hasta el historiador Gonzalo Vial, miembro de la ya sesgada Comisión Rettig, ridiculizó a la de la Tortura: “Si… hubiera examinado los 35.865 casos, la Comisión, que trabajó trece meses, habría tenido que estudiar entre 130 y 140 casos por día. (…) La mayoría de los casos descansa en el solo testimonio de la persona que se declara víctima." (“La Segunda”, 01.09.04).

          En realidad, Lagos estableció el secreto de las declaraciones por 50 años para no pasar él vergüenza, porque un llamado a recibir una pensión de $130 mil pesos mensuales (hoy debe estar en el doble, por lo menos) más toda suerte de beneficios y prebendas adicionales, obtenibles con sólo decir “me maltrataron”, es un ardid político desvergonzado. Tanto que el 7 de diciembre de 2004 el ex guerrillero socialista Juan M. Flores Burgos escribió a “Las Últimas Noticias” que no había ido a declarar a la Comisión Valech, pese a que fue capturado en el Cordón Vicuña Mackenna en los días siguientes al 11, pasó por el Estadio Chile y el Estadio Nacional, fue maltratado y finalmente liberado condicionalmente, porque asume su “mea culpa, sin chivos expiatorios ni caza de brujas”. Un chileno honrado. Con vergüenza. Una aguja en un pajar.

          ¡Qué país de frescos! Con razón las encuestas las encabeza Piñera.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Trending Topic Mundial


          Sebastián Piñera cree tener comprada la elección, y en esto puede tener razón, pero no la tiene al creer por eso innecesario ir a foros de poco rating con los demás candidatos, como el que hubo sobre el futuro, la ciencia y la tecnología, porque resultó que al exterior le interesó el evento más que a los chilenos y se convirtió en trending topic mundial. Y acá debió repetirse la noche de ayer sábado.

          Al final votaron los telespectadores chilenos y resultó triunfadora Beatriz Sánchez por algún margen sobre Alejandro Guillier, que fue seguido muy de cerca por José Antonio Kast, el único de derecha entre todos los candidatos (incluyendo al ausente). Con escasa votación quedaron más atrás Carolina Goic, ME-O, Navarro y Artés.

          ¿Por qué el mundo se interesó más que Chile? Porque algo sucedió acá hace más de cuarenta años que transformó a la sociedad, de ser una de las más postradas del Tercer Mundo a ser una de las más exitosas. Y como la propaganda izquierdista mundial, atizada por el KGB, pintó al artífice del cambio, Pinochet, como un monstruo, el mundo siempre tiene interés en informarse por qué un monstruo pudo transformar un país atrasado y mediocre en el mejor de los que están en vías de desarrollo.

          Por ejemplo, el New York Times publicó no hace mucho un artículo en que citó la tasa de homicidios de los países y, pese a que en Chile la delincuencia es un grave problema interno para la población, resultó que es el país que, por lejos, tiene la tasa de homicidios más baja entre los numerosos citados en el reportaje: algo más del 2 por cien mil habitantes, mientras Estados Unidos aparecía con 8 y la tabla la encabezaban Honduras y El Salvador con 19. En Sudamérica aparecían Ecuador, Argentina y Uruguay con las otras tasas más bajas, pero sobre 6.

          Algo tiene Chile. ¿Por qué nos hemos llenado de inmigrantes? Porque acá se vive mejor que en otras partes. Hubo un modelo que fue capaz de generar recursos para que el Estado duplique, en subsidios, lo que ganan los trabajadores más pobres. Luego, los trabajadores más pobres de otras partes, que ya no pueden irse fácilmente a los Estados Unidos o a Europa, como lo hacían antes, se vienen al “segundo mejor” destino, Chile.

Entonces, la opinión pública mundial se interesa por lo que sucede acá y convierte en “trending topic” un foro de siete candidatos presidenciales, porque quiere saber cómo son los habitantes de este país que pasó a ser mucho mejor después de haber sido gobernado por un monstruo. Es probable que el rating del programa entre los chilenos haya sido menor que en el extranjero, porque acá el desinterés por la política es tan grande que encabeza las encuestas un individuo con el prontuario más negro entre todos los aspirantes, pero que tiene una generalísima de campaña que le garantiza el triunfo: Michelle Bachelet. Una mayoría relativa dice que con tal de que ella se vaya no importa que vuelva Piñera. Y eso sería todo, porque el 70 % de los encuestados nunca hablan de política y no tienen idea del prontuario de los candidatos, pero sí saben que Michelle Bachelet ha echado a perder el país y prefieren asirse de un clavo ardiente que ya conocen, a que ella siga.

          Los escuderos de Piñera han salido ex post a vocear que el foro fue malo, pero no lo fue. Sirvió para comprobar que una mayoría de candidatos cree más en el Estado que en las personas –Navarro, Artés, Sánchez, ME-O—; una minoría cree en ambos, Estado y personas –Guillier y Goic— y sólo un candidato cree en la libertad personal, Kast.

          Por supuesto, los hechos dan la razón a este último: el adelanto tecnológico más importante del último tiempo en beneficio de las personas se llama Uber y nació del ejercicio de la libertad individual y no del Estado. El desastre tecnológico mayor de los últimos tiempos en Chile se llama Transantiago y nació de la gestión estatal.

          Y, en fin, si Piñera sigue actuando como si ya tuviera la elección en el bolsillo, podría llevarse una sorpresa desagradable el 19 de noviembre, sobre todo si la gente comienza a informarse sobre su prontuario.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Un Broche de Odio


          El odio ha triunfado completamente en Chile. De eso no cabe duda. De partida, nos gobiernan los que siempre profesaron como doctrina la eliminación física del adversario y que personificó como nadie su apóstol, el “Ché” Guevara, organizador confeso de una “fría máquina de matar”, como él mismo escribió, según cita del historiador Álvaro Góngora en su última columna de “El Mercurio”, que ha suscitado las iras de los intelectuales de izquierda, pues ellos habían logrado impunemente transformar ante la opinión pública a los victimarios en “víctimas” (con enorme rédito económico, por añadidura) y, por tanto, a lo que más temen es a la verdad de los hechos que los delata como portaestandartes del odio.

          El triunfo de éste ha impedido la reconciliación de los chilenos y se ha producido acá exactamente el fenómeno previsto por Orwell en “1984”, en que el manejo de la opinión pública requiere, tal como en la novela citada, en que periódicamente el gobierno convocaba a “dos minutos de odio” de toda la población contra su “Enemigo Público N° 1”, Emmanuel Goldstein, acá lo mismo se haga contra el Enemigo N° 1 de los portaestandartes del odio, Augusto Pinochet.

          Doña Michelle Bachelet quiere terminar su mandato con tres medidas de exacerbación del odio: el traslado de los ancianos Presos Políticos Militares a una cárcel común, la plena publicidad de los relatos formulados ante la más escandalosa de las comisiones formadas bajo la Concertación para falsificar la historia reciente, la de “Prisión Política y Tortura”, que su fundador y formador, Ricardo Lagos, en un rapto de pudor que es propio de los conversos (él ponía bombas en su tiempo, como lo denunció Clotario Blest, pero terminó siendo “amado por los empresarios”), había decretado que no podrían publicarse en 50 años; y la renovación, como se hace cada cuatro años y cuando se avecina una elección, del supuesto “asesinato de Eduardo Frei”.  

          Michelle Bachelet sabe que el odio reditúa en política. Cuando su antecesor, Sebastián Piñera, caía a los más bajos niveles de aprobación durante su mandato, tras ser sorprendido manipulando la elección de directiva de la ANFP para favorecer al club del cual era accionista controlador, y ello redundó en el despido de Bielsa, discurrió  como maniobra publicitaria y para remontar con la adhesión de los profesionales del odio, trasladar a los oficiales presos políticos en el penal Cordillera a Punta Peuco. Eso le permitió dejar el poder con un 34 % de aprobación, según la encuesta CEP, porque se ganó el aplauso de los comunistas cuando una decena de oficiales ancianos fueron transportados en buses que recibían las piedras de los frentistas al atravesar el pórtico del penal Cordillera, sobre el cual convenientemente se había instalado el emblema de la hoz y el martillo.

          Ella espera similar cosecha pronto, al trasladar a los Presos Políticos a un penal común, cumpliendo la petición que le formulara Carmen Gloria Quintana, que fuera sorprendida en 1986 portando recipientes altamente explosivos para incendiar buses de la locomoción colectiva, uno de los cuales fue volcado accidentalmente y la quemó a ella, convirtiéndola en mártir internacional y consiguiendo, además, que el Enemigo Público N° 1 de la izquierda sea execrado adicionalmente por “quemar a personas que pensaban distinto”, como declarara un político de derecha cuyo cerebro, como el de la mayoría, había sido convenientemente lavado.

          La publicación de los relatos ante la Comisión de la Tortura (necesarios para conseguir una pensión y otras prebendas), se espera, provocarán similar efecto, sobre todo si se evita la publicación de similares relatos de torturas de presos del MIR bajo Frei Montalva, que un grupo de abogados en que estaba Ricardo Lagos denunció a la Corte Suprema en 1970, o los relatos de políticos opositores a la UP, como Juan Luis Ossa y Maximiano Errázuriz sufrieron a manos de Investigaciones bajo Allende, cuando no había guerrilla armada (salvo la que éste organizaba) y se torturaba para no interrumpir la antigua tradición chilena en esa materia, que ahora se oculta para poder culpar exclusivamente al Gobierno Militar y pertrechar con otros cientos de millones de dólares fiscales anuales a los agentes del odio.

          En fin, la peritonitis mal operada de Frei Montalva, de la cual estaba consciente la hermana de Martita Larraechea que lo tenía a su cuidado y un yerno médico del mismo paciente, que nunca se hizo parte de la denuncia, servirá también de “broche de odio” para el término del mandato de Michelle Bachelet.

          Ésta podrá así dejar el poder cultivando odio hasta el último día de su mandato, sin otro riesgo que el de que cada vez más chilenos sigan acordándose de que bajo la Presidencia de su Enemigo Público N° 1 había paz en la Araucanía, los delincuentes eran castigados, y no los carabineros, y la inversión aumentaba y fluía al país, que crecía a una tasa de dos dígitos anuales y se ponía a la cabeza de América Latina.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Aniversario de la Revolución


          Me convidaron de una ciudad del sur a estar presente en la conmemoración del 11 de septiembre. Toda gente de derecha, que fue partidaria del “Sí”, con algunas interesantes presencias de jóvenes cuyos cerebros no han sido lavados y de candidatos a diputados que están con José Antonio Kast, pero que me pidieron expresivamente “mantener cerrada la boca” porque sus partidos apoyan a Piñera.

          Cuando hice uso de la palabra estuve a punto de introducir una tesis: la de que el 11 de septiembre de 1973 no tuvo lugar un “golpe de Estado” ni un “pronunciamiento militar”, sino una genuina, importante y decisiva Revolución. Tan importante para la Humanidad --y puedo probarlo-- como la Revolución Francesa o la Revolución Rusa, pero para bien del planeta. Pues ella no sólo cambió un gobierno, sino las estructuras política, económica y social del país e influyó, con su éxito, en que cambiaran otras del mundo entero, hasta culminar en la caída del Muro de Berlín. Tesis que estoy dispuesto a fundamentar en cualquier ocasión en que se me proporcione el tiempo o el espacio suficientes.

         En el viaje de ida y en el de vuelta leí la mitad del nuevo libro de Adolfo Paúl Latorre, “Prevaricato”, sobre las sentencias de los jueces de izquierda dictadas contra militares transgrediendo numerosas leyes expresas.

Ellas y el caso del general Orozco, nonagenario y con demencia senil, detenido en pijama una madrugada por detectives de la Brigada de DD. HH., motivaron un artículo en “El Mercurio”, firmado por dieciséis ex Comandantes en Jefe y ex Generales Directores. El artículo dio lugar a una furiosa réplica del Ministro de Defensa, José Antonio Gómez. Es que el caso del general (r) Orozco ya fue demasiado. Tanto que hasta originó una crítica de Sebastián Piñera a la penosa situación ¡que había originado él mismo, a través de una querella de su subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla! Pues ni el gobierno de Bachelet ni sus partidos tuvieron parte en ese asunto: fue una prevaricación promovida exclusivamente por el gobierno de Piñera.

          Los hechos tuvieron lugar en diciembre de 1973, a la salida del Regimiento “Yungay” de San Felipe, cuando dos presos sometidos a un Tribunal en Tiempo de Guerra, Rigoberto Achú y Salomón Wegner, eran devueltos a la cárcel, tras prestar declaración ante la Fiscalía Militar.

Una camioneta del Ejército los trasladaba, vigilados por un conscripto de apellido Bañados, armado con un fusil automático SIG. Conducía la camioneta el teniente Sergio Jara, que debió detenerse a poner bencina al salir del regimiento. Cuando lo hacía, oyó una ráfaga del fusil SIG del conscripto, se bajó a mirar, y vio los cuerpos de Achú y Wegner tendidos en la calle, mientras Bañados, que les había disparado, temblaba entero y sólo atinaba a decir “¡se arrancaron, se arrancaron!”

          El entonces coronel Orozco, comandante del Regimiento, se limitó a salir a ver lo que había sucedido, tras escuchar la ráfaga del SIG.

          Hoy, más de cuarenta años después, Bañados está fallecido, de modo que no puede ser condenado, pero Orozco y Jara han sido sentenciados a 18 años de presidio porque los jueces de izquierda de la Corte de Apelaciones de Valparaíso y de la mayoría de la sala penal de la Corte Suprema sostienen, sin evidencia alguna, la absurda tesis de que ambos también dispararon contra los detenidos y fueron coautores de un “delito de lesa humanidad”.

          Un gobierno respetuoso de la legalidad no habría interpuesto esa querella, pues los hechos estaban sobreseídos, prescritos y amnistiados, pero el de Sebastián Piñera fue, una vez más, cómplice activo de la prevaricación de los jueces de izquierda e inició cerca de mil de las casi mil trescientas querellas contra militares, presentadas bajo gobiernos de la Concertación, de los cuales el suyo fue sólo uno más.

El costo político de la absurda condena al general anciano y enfermo lo paga, sin embargo, el gobierno de Bachelet, que no tuvo nada que ver en la iniciación del proceso, y el dividendo lo cosecha Piñera, pese a haber sido su régimen el que inició el indebido proceso.

          Es que así es la política. Y porque hay que cambiarla votaré por José Antonio Kast.