jueves, 22 de agosto de 2019

Derogando la Ley de la Oferta y la Demanda

Eugenio Tironi es un columnista de izquierda de "El Mercurio" que no ha podido resistir su impaciencia antes de su próxima columna y ha mandado hoy una carta al diario para comunicar públicamente la derrota de Milton Friedman, quien sostenía que la principal meta de las empresas era tener las mayores ganancias posibles. Tironi fundamenta su tesis en que un panel de los principales directivos de empresas norteamericanas ha declarado que buscará un equilibrio entre los intereses de los accionistas con los de consumidores, empleados, proveedores y comunidades locales. De allí deduce que todos ellos "han abandonado la tesis de Friedman".

Pero está equivocado. Desde luego, Milton Friedman era partidario de la libertad económica y, dentro de ella, uno puede ser empresario exclusivamente para ganar plata o puede serlo por cualquier otro móvil, como el de alcanzar fama, aunque gane poca plata; o porque tiene vocación para ejercer una determinada actividad, aunque gane poco. La sociedad libre no lo prohíbe. Lo que Friedman sostenía era que, en el hecho, los accionistas de las empresas, por mayoría aplastante, buscaban maximizar las ganancias de las mismas. Eso sigue siendo así. Lo dice todos los días el mercado. Si alguien invierte en la Bolsa, normalmente busca comprar las acciones que tienen más rentabilidad, más liquidez y menor riesgo y éstas suben sus precios. Si cualquier empresa tiene menos utilidades, su acción baja de precio. La Bolsa de Comercio ratifica todos los días la tesis de Friedman. 

Y buscar las acciones con más rentabilidad, más liquidez y menor riesgo es la manera de construir fortuna, que es lo que casi todos quieren. Pues en la sociedad libre a nadie se le prohíbe renunciar a las ganancias, pero casi nadie lo hace. Yo escribo este blog gratuitamente y no pretendo, a raíz de eso, sostener que Friedman estaba equivocado. Él sabía perfectamente que había personas que actuaban sin fines de lucro, otras que renunciaban parcialmente a obtenerlo y, por supuesto, una gran mayoría que lo buscaba afanosamente, como primera prioridad. 

De hecho, la Business Roundtable a que se refiere Tironi y que reúne a los principales CEO de grandes empresas norteamericanas, lo que probablemente cree estar haciendo es ofrecer una imagen más popular y más benévola ante el público, para que éste continúe comprando sus productos y votando en las elecciones por candidatos que defiendan su libertad de iniciativas económicas. Es decir, quieren aparecer como "socialmente buenas personas" precisamente para evitar "juicios por los diarios" que desprestigien sus productos y disminuyan sus ganancias. De ninguna manera están buscando perder plata. 

Si la gente actuara en la economía perdiendo y sin ánimo de lucro, la curva de demanda ya no tendría pendiente negativa, es decir, señalando que a mayor precio se compra menos y a menor precio se compra más. Se derogaría la ley de la oferta y la demanda. Le atribuyen a un Presidente chileno del pasado, que enfrentaba una alta inflación y exigía de su ministro de Hacienda bajar los precios por decreto, a lo cual éste se oponía argumentando que, según la ley de la oferta y la demanda, eso generaría escasez, haber dictaminado: "Entonces tenemos que derogar la ley de la oferta y la demanda". Eso es lo que hace hoy Maduro y en Chile hacía Allende y por eso bajo ambos hay y había escasez y descontento general.

La gran virtud de la economía libre reside en que funciona de acuerdo a la realidad de la condición humana. La economía socialista cree que puede funcionar desconociendo a esta última y de acuerdo con los planes y órdenes de los gobernantes, y como eso no funciona, ella casi ha desaparecido de la faz de la Tierra. Pues la gente que vive bajo ella quiere irse a países con economías libres, búsqueda de ganancias y mucha gente rica que compra acciones cuando dan más dividendos. 

El hecho es que hoy, en todo el mundo, la gente con su conducta desmiente a Tironi y reafirma a Friedman. "Elige con los pies" y se marcha a los países en que la ley de la oferta y la demanda es respetada y no derogada y donde el ser humano libre y mayoritario prefiere más que menos y es más feliz cuando gana que cuando pierde.

El "hombre nuevo", que trabaja como yo en este blog, sin esperar ganancia alguna, es minoría, es una anomalía, y si las reglas de la economía se dictaran como si fuéramos mayoría, desoyendo a Friedman, el desastre del socialismo volvería a reeditarse como antes del "fin de la historia", que por suerte ya tuvo lugar. 

martes, 20 de agosto de 2019

Adiós a Rodolfo Menéndez

Uno de los patriotas más inclaudicables que quedaba en Chile fue enterrado el sábado. Se llamaba Rodolfo Menéndez y siempre decía: "a mí a humilde no me la gana nadie", así es que pidió a los suyos no publicar su defunción. Pero sus amigos llenamos la iglesia.

Varias veces en este blog relaté una anécdota suya, por considerarla muy decidora. Cuando hace unos años apareció el billete de 20 mil pesos y recibió uno, pagó con él la bencina en una bomba, diciéndole al bombero: "Este billete nuevo viene con la efigie de mi general Pinochet". El bombero lo examinó, sonrió y le dijo: "Eso va  suceder en cincuenta años más". Sabiduría popular.

Nunca "se dio vuelta la chaqueta". Tal vez porque era hijo de español y una sola generación no basta para aprender a cambiarse de bando.

Conoció a muchas promociones de ingenieros comerciales de la Universidad Católica, porque hacía clases de contabilidad en esa carrera. En una oportunidad le pidieron publicar en "La Segunda" una reseña histórica de la Facultad de Economía de la UC. Me pidió auxilio y yo le sugerí entrevistar al primer decano que había tenido esa facultad, relativamente nueva. Se trataba del abogado don Julio Chaná Cariola, que estaba ya retirado. Fuimos a verlo y ahí me enteré del origen de los "Chicago Boys", que cambiaron la historia de Chile cuando la Junta les entregó la conducción de la economía.

Don Julio nos refirió que en los años 50 el rector de la Universidad, monseñor Alfredo Silva Santiago, lo había convocado y le había dicho: "Aquí en Chile todos enseñan economía socialista, mientras en el mundo los países más prósperos son capitalistas. ¿Por qué no trae profesores norteamericanos a su facultad?". Don Julio sabía que en ella había un alumno que trabajaba en un programa norteamericano de ayuda llamado "Punto Cuarto". Habló con él y le dijo: "Dígale a su jefe que contrate profesores norteamericanos para la Católica". El jefe eligió a la Universidad de Chicago y uno de los primeros en venir fue Arnold Harberger; y de los primeros chilenos en ir a estudiar allá fueron Ernesto Fontaine, Sergio de Castro y Rolf Lüders. Ése fue el origen del "milagro chileno".

El mejor amigo de Rodolfo fue también un "Chicago Boy", Pablo Baraona, que falleció antes que él.

Rodolfo formaba grupos y reunía personas. El "Grupo Portada", que tanto contribuyó a mantener viva la llama de la libertad durante la UP, no habría existido sin él. Tampoco el de los "Trotadores del San Cristóbal".

En 2005 un agricultor, Ramón Montero, a quien yo no conocía, me llamó y me notificó de que organizaría una comida en mi honor por mi defensa del Gobierno Militar. Pero me pidió el concurso de alguien próximo a mí para convocar a mis amigos. Yo le pedí hacerlo a Rodolfo, que con un teléfono en la mano podía estremecer Santiago. La cena en Casapiedra se autofinanció y hubo que poner mesas de emergencia en los pasillos. Pero él me previno que entre "mis mejores amigos" uno se negó a adherir a la comida y otro, que tampoco lo hizo, le advirtió: "no te metas en eso". Nunca me dio su nombre.

Con su partida, los que antes estábamos unidos estamos más desunidos y se reduce irremisiblemente el número, nunca significativo, de los que en Chile "no se dan vuelta la chaqueta".

sábado, 17 de agosto de 2019

No Tienen Nada Qué Decir

Dentro de la posición minoritaria que he mantenido durante ya muchos años, supongo que no debería sorprenderme. Pero por suerte no he perdido todavía la capacidad de sorprenderme, así es que, de hecho, me he seguido sorprendiendo en estos días al ver que el sector de la derecha con el cual me sentía identificado, el de José Antonio Kast y su Partido Republicano en formación, no tenían nada qué decir en su Declaración de Principios sobre el legado del Gobierno Militar y el abandono que han hecho los jueces de izquierda, que predominan en el Poder Judicial, de todas la bases del derecho y del debido proceso en los juicios contra militares (r).

Cuando observé eso en este blog y en algunos comentarios en YouTube, también me sorprendí de que me refutaran públicamente el diputado Ignacio Urrutia y el académico Gonzalo Rojas, a quienes siempre en mis comentarios he destacado precisamente por lo mucho que tenían ambos qué decir acerca del legado del Gobierno Militar, de la calidad de estadista del ex Presidente Pinochet y de los abusos legales y judiciales a expensas de los derechos básicos de los militares que combatieron el terrorismo de extrema izquierda. Eran las personas de las que menos habría esperado una refutación a mi crítica de que el Partido Republicano, en su Declaración de Principios, no tuviera nada qué decir sobre esos temas.

Gonzalo Rojas, en un comentario de la televisión por streaming de Radio Bío Bío, expresa que no hay un fundamento para tratar esos temas en la Declaración de Principios republicana. Pero yo leo esta última y encuentro en su punto 11° una descripción de la situación del narcotráfico y la lenidad de las autoridades gubernativas y judiciales para combatirlo, y me pregunto por qué sobre esa situación el partido en formación sí tiene algo qué decir y, en cambio, sobre una tanto o más grave, ilegal y amenazadora para la sana conciencia nacional, como lo es la desfiguración histórica y el abandono del debido proceso, no merece siquiera una mención en la misma Declaración de Principios. Es que hay "algo" o "alguien" que se lo impide.

En "La Segunda" de hace algunos días se reproduce nuevamente una supuesta conversación --pues ella nunca tuvo lugar-- que el diputado Urrutia dice haber tenido conmigo sobre esos temas y en la cual, afirma, terminaba diciéndome "entonces ándate a Fuerza Nacional". Pero siendo Fuerza Nacional otro partido de derecha en formación, el único que tiene algo qué decir y que lo dice en su Declaración de Principios, sobre el legado del Gobierno Militar y la persecución ilegal de los jueces de izquierda contra los militares (r), es obvio que he hecho lo que Urrutia sostiene que me dijo, pero no me dijo (pues nunca he conversado con él de eso) que es "irme a Fuerza Nacional". En  concreto, estoy planificando aportar a esa colectividad en formación lo mismo que aporté a los inicios de la candidatura presidencial de José Antonio Kast: un mes de avisos radiales grabados por mí, convocando a quien quisiera oírlos a ir a firmar en notaría por esa postulación y, ahora, por la inscripción del único partido en Chile que "tiene algo qué decir". Y donde, evidentemente, no hay "alguien" o "algo" que les impida referirse a esos temas.

En estos mismos momentos, en el grupo de whatsapp "Abogados por la Vida", el ex diputado Gonzalo Ibáñez Santa María ha emitido una declaración y convocado a una reunión el 19 de agosto, expresando una serie de puntos básicos de pensamiento y acción con los cuales concuerdo plenamente, pero en los cuales tampoco "tiene nada qué decir" respecto al legado del Gobierno Militar ni la prevaricación de los jueces de izquierda. Por supuesto, esa omisión hace que no me sienta convocado por el ex diputado a su reunión, porque yo pienso que hay mucho qué decir al respecto, sobre todo en este tiempo, y estimo que su documento adolece de una grave omisión.

Hace unos años la Armada también declaró que "no tenía nada qué decir" sobre un fallo judicial en que la ministra sumariante de la Corte de Valparaíso, Eliana Quezada, afirmaba que el ex sacerdote Miguel Woodward, quien tras abandonar los hábitos abrazó la causa guerrillera en 1973, era mantenido "bajo detención o encierro en recintos de la Armada, lo que se ha prolongado desde el mes de septiembre de 1973 hasta la época actual". Preguntada la superioridad de la Armada sobre ese delito que habría estado cometiendo hasta la actualidad, declaró que "no tenía nada qué decir". Increíble. Admite tácitamente ("quien calla otorga") tener detenido ilegalmente a Woodward hasta hoy.

Cuando le llevé mi libro "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" a la Academia de Guerra del Ejército el año pasado, me contestaron que no lo editarían por "alejarse de la orientación editorial de esta institución". Es que era una obra que reivindicaba la verdad de la actuación militar 1973-1990. El traductor al inglés de dicha obra me refirió que un distinguido ex alto funcionario civil del Gobierno Militar le habría objetado ex ante su contenido, por ser indefendible dicho régimen. El traductor le preguntó por qué y me refirió que aquél habría mencionado los "ratones en la vagina" de las presas de ese régimen. Su ex alto funcionario, un hombre de derecha, repite la más grosera consigna comunista, como si la Junta, al mismo tiempo que en su Declaración de Principios establecía el respeto a los DD. HH. y emitía circulares y ordenanzas conocidas disponiendo el buen trato a todo detenido, hubiera dictaminado introducir "ratones en la vagina" de las presas. ¡Qué increíble viraje derechista!

El Colegio de Abogados, devenido una institución funambulesca a raíz de su "corrección política" (funambulesca, pues incorporó las "cuotas de género", totalmente antidemocráticas, para incorporar a más mujeres, pero éstas sacaron tantos más votos que los hombres que la cuota de género entonces operó al revés y obligó a incorporar a hombres sin suficientes votos, marginando a mujeres con superior votación, de la directiva: eso es lo funambulesco). Pues bien, el Colegio de Abogados, con más o menos hombres y mujeres, "no tiene nada qué decir" del hecho de que la justicia de izquierda atropelle sistemática, pública y desembozadamente el debido proceso, siendo que en los Estatutos del Colegio se estipula como una de sus misiones la de velar por el estado de derecho y el debido proceso.

Tanto "no tiene nada qué decir" al respecto que rechazó un artículo mío que, como abogado, presenté a la Revista del Abogado, exponiendo textualmente cómo un abogado integrante, redactor de un fallo de la Corte Suprema, reconocía no haberse probado un delito y, sin embargo, aplicaba una condena a quienes no podía probar que lo habían cometido, entre otros atropellos a la legalidad, a la verdad y al sentido común. Como el Colegio "no tenía nada qué decir" al respecto, publiqué mi artículo en este blog el 27 de marzo de 2015 y éste ya ha pasado de dos mil lecturas, las cuales aumentan cada vez que menciono el increíble episodio de censura previa a la libertad de expresión de los abogados.

Cuando ya tanta gente en la derecha "no tiene nada qué decir" no cabe sino apoyar a los únicos que sí tienen algo qué decir, los que esforzadamente, sin cobertura de prensa, con escasos medios pero con mucha personalidad y pertinacia, sí mencionan en su Declaración de Principios el legado del Gobierno Militar y los actuales atropellos de la dictadura judicial de izquierda. Son quienes procuran fundar el partido Fuerza Nacional, que con todos los pecados que les imputan los que "no tienen nada qué decir", merecen ganar una tribuna pública para expresar lo que los demás silencian.

martes, 13 de agosto de 2019

En Argentina No Está Todo Dicho

Los mercados se han anticipado al desastre en Argentina y con su colapso revelan que dan por ganador a Fernández sobre Macri. Pero no está todo dicho. Cuando los países están al borde del abismo, siempre hay un porcentaje de gente que reacciona. En Chile, donde hay mayoría de izquierda, en 2017 hubo ese porcentaje de la mayoría que quiso evitar la reedición de la UP o, lo que es lo mismo, una "Chilezuela", y se cambió de bando en la votación presidencial, privando del gobierno a la izquierda, que había ganado la Cámara, el Senado y las Consejerías Regionales.

En Argentina puede suceder lo mismo. Hubo en la primaria una diferencia de 15 puntos entre Fernández y Macri. Pero Lavagna obtuvo 8 que pueden ir a Macri en el balotaje, lo mismo que de otros candidatos menores y, además, seguramente hay a lo menos 4 de los 47 de la mayoría que están ahora espantados de lo que hicieron y se pueden cambiar de bando en octubre, en primera y, si la hay, en segunda vuelta, ganando así Macri en esta última.

Son cambios en el margen, que bastan para alterar el resultado final. En Chile el margen que se cambió de izquierda a derecha en la presidencial impidió la nueva UP que querían Bachelet 2.0 y Guillier.


¿Tiene remedio la economía Argentina? Si lo tuvo Chile el 73, Argentina también puede tenerlo. Macri es gradualista, pero va en el sentido correcto. Pinochet acá aplicó un "shock" en 1975 y solucionó el problema echando al 30 % de la burocracia. El presupuesto se equilibró y el país empezó a crecer como nunca antes. Milton Friedman lo había predicho en 1975, pronosticando que si Chile equilibraba el presupuesto ese año, comenzaría a crecer al 6 o 7 por ciento. Pinochet nombró a Cauas biministro y éste aplicó la terapia de "shock": disminuyó la burocracia estatal en 30 % en un año (echó a 90 mil de 300 mil funcionarios).



La mayoría de los argentinos sabe eso y sabe que en su país 9 millones de personas que trabajan deben mantener a 15 millones que son pagadas por el Estado. En Chile hay 6 millones que trabajan para mantener a 3 millones pagados por el Estado. En los EE. UU. 142 millones que trabajan mantienen a 66 millones pagados por el Estado (Andrés Oppenheimer, "El Mercurio" 05.08.19).  

Es seguro que un número suficiente de argentinos sabe que se necesita un Pinochet o, en todo caso, alguien como Macri que gradualmente vaya reduciendo el problema, pero que su país no puede permitirse una recaída kirchnerista. Con los 8 puntos de Lavagna y cuatro de los 47 de Fernández que recapaciten en  la elección de octubre, más los 32 que ya tiene Macri, amén de los de candidatos menores que no pasen a segunda vuelta, Argentina se salva.

Milton Friedman dijo que había tres sistemas económicos: el capitalismo, con su lógica; el socialismo, con la suya; y Argentina, sin ninguna. Pero una pequeña minoría todavía conserva la razón y con eso bastaría para que Macri ganara en segunda vuelta.


Por eso sostengo que allá todavía no se ha dicho la última palabra. 

sábado, 10 de agosto de 2019

Vallejo, Piñera y Compañía Ilimitada

Camila Vallejo propuso disminuir las horas semanales de trabajo a 40, conservando los mismos sueldos. Un disparate socialmente regresivo, pues significa empobrecer a los que ya son los más pobres. En efecto, encarece el salario en el mercado formal, lo que disminuye el empleo ahí y así lanza a los que menos ganan al mercado informal, donde ya están los más pobres de todos. Los mismos, debido a la nueva competencia de más gente buscando trabajo, verán disminuidos sus ya exiguos salarios informales menores que el mínimo legal obligatorio.

Una tontería digna de Tontilandia, donde el 74 %, según las encuestas, apoya la medida. Esto desencadenó que su Presidente encuestocrático se apresurara a hacer suya la idea, pero proponiendo rebajar las horas a 41. Siempre Piñera ha querido hacer suyo todo, pero en particular le han encantado las ideas de los comunistas, como la de meter presos a los militares que impidieron acá el "golpe de Praga" a que se refería Aylwin en 1973. Ahora está reeditando las "chaquetas vino tinto" discurridas hace años por otro marxista, Hugo Chávez, y ha hecho confeccionar casacas coloradas gruesas que hacen sudar a sus ministros, ministras y ministres obligados a usarlas con los 26 grados de agosto.

En Tontilandia hay siempre una mayoría sólida para apoyar los disparates. Pero rigen diferentes quórum en favor de los mismos. Cuando son simplemente malas ideas, la aprobación ronda los 2/3 (los famosos "dos tercios" chilenos que eligieron a Allende en el Congreso). Cuando son pésimas, como la de Vallejo, Piñera Ilimitada, suscitan la aprobación, según las encuestas, de casi 3/4 (74%). Y cuando, además de malas o pésimas, son inmorales o delictuales, como la iniciativa de 1971 de robarles la Gran Minería a los norteamericanos, suscitan la unanimidad de los votos en el Congreso. 

Piñera estaba ayer viernes tan ufano de haber adherido a la idea de su socia Camila que, cuando supo de la novena presea dorada récord obtenida por los deportistas chilenos en los Panamericanos del Perú, ordenó disponer al avión presidencial para viajar allá inmediatamente y a tiempo de aparecer él en los noticieros nocturnos al centro de la escena y mordiendo el oro de la medalla. No le importó nada el déficit presupuestario de más de 2 % del PIB ni menos se acordó de su crítica de falta de austeridad a la FACH por haber hecho una demostración aérea en su aniversario.

Es que no resiste la tentación de apropiarse de un éxito ajeno y aparecer en el centro de la foto. Sin duda, Tontilandia tiene el Presidente que se merece.

jueves, 8 de agosto de 2019

Doble Requisito

Para contar con mi amistad política, las personas deben cumplir un doble requisito: ser partidarias de Augusto Pinochet y detractoras de Sebastián Piñera. 

Un grupo de Old Georgians, de una generación más joven que la mía, y que satisface el doble requisito, me convidó a almorzar al Sport Francais para fortalecer su fe. 

Resultó muy grato para mí, porque me dejaron expandirme a mis anchas, cosa que me sucede raramente y me agrada sobremanera.

Cuando después del almuerzo salí y me encontraba abriendo el auto en el estacionamiento, se me aproximó decididamente un gigante de rostro colorado y pelo canoso. Yo estaba dispuesto a entregarle el vehículo, pero él entonces extendió una manaza y me dijo:

"¡Usted es el único leal en este país en que todos, pero todos, son traidores!"

Lo acompañaba un caddie moreno y autóctono, que sólo atinó a exclamar "¡Ah, cresta!", ante las expresiones de su cliente, no se sabe si por acuerdo o desacuerdo con ellas.

Ambos se alejaron sin más comentarios y a paso rápido hacia las canchas de golf.

Consideré que el gigante canoso había hecho una descripción bastante exacta del temple moral del Chile actual.

martes, 6 de agosto de 2019

Conversación Imaginaria

Me han enviado un video de un acto del Partido Republicano (en formación) en que el diputado Ignacio Urrutia refiere una conversación que habría tenido conmigo y en la cual me expresaba su desacuerdo con mi crítica a que dicho partido no haya incluido en su Declaración de Principios referencia alguna al Gobierno Militar ni a la dictadura judicial de izquierda hoy imperante en los juicios contra ex uniformados. 

Pero el diputado nunca ha mantenido tal conversación conmigo, por vívidamente que la haya descrito a su audiencia. Y, en todo caso, los argumentos que dice haberme dado en ese video están lejos de convencerme. Sigo creyendo que el distingo fundamental en la política chilena sigue siendo entre los partidarios del Sí y del No y que son los primeros los que tienen las reales soluciones a los grandes problemas nacionales, soluciones que se encontraron hasta 1990 aplicando el rigor de la ley a la delincuencia y consagrando mayores libertades para los ciudadanos en todos los ámbitos y en particular los de la salud y la educación. Había paz en la Araucanía y la justicia cumplía su papel, en términos que nadie habría concebido algo como lo que sucede hoy: que sostenidamente los tribunales dicten fallos contrarios a leyes expresas y vigentes (delito reiterado de prevaricación) con absoluta impunidad.

En el mismo video aparecía luego el diputado Rojo Edwards reforzando la argumentación de Urrutia en su imaginaria conversación conmigo, y diciendo que de lo que se trata en el momento actual es de ganar votos y eso debe orientar la acción del partido Republicano en formación. No puedo estar más en desacuerdo. De lo que se trata es de defender la verdad, la legalidad y las ideas en que uno cree. Si para ganar votos hay que adoptar las consignas comunistas y mentir diciendo que el régimen militar tuvo como política atropellar los derechos humanos, eso es inmoral y una mera repetición de una falsedad. El régimen militar tuvo que defenderse contra un terrorismo desatado, pertrechado y financiado desde los países socialistas. Si no se hubiera defendido, habría corrido el destino de Vietnam del Sur o de Irán, que perdieron sus democracias a manos de regímenes totalitarios que tuvieron "buena prensa" en occidente pero destruyeron las defensas contra el comunismo que protegieran la democracia que acá el Gobierno Militar consiguió legar a sus sucesores.

Si el Partido Republicano en formación considera rentable electoralmente ocultar su calidad de heredero del Sí de 1988, es el momento de llamarlo a considerar las evidencias objetivas. Que tenga en cuenta que el "nombre-insignia" del Gobierno Militar, Cristián Labbé, sin mayores medios ni publicidad ganó la primera mayoría nacional en la elección de Consejeros Regionales en 2017, con 70 mil sorprendentes votos, que fueron más que los de cualquier candidato a diputado, salvo Giorgio Jackson, y cualquier candidato a senador, salvo Francisco Chahuán.

La competencia siempre es buena, incluso en política. He aquí lo que dice la Declaración de Principios de Fuerza Nacional, partido definidamente del Sí que también está procurando las firmas necesarias para tener existencia legal: 

"Como partido político entregamos nuestro más irrestricto e incondicional apoyo a nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, como Carabineros de Chile y Policía Civil, reconociendo la contribución que éstas han hecho con sus gestas históricas y libertarias de nuestra Patria, en particular el pronunciamiento libertador de las instituciones armadas que permitió refundar la República de Chile y gozar hoy de una nación libre, próspera y soberana, construyéndose durante el Gobierno Militar las bases del desarrollo económico, social y político que están viviendo nuestros compatriotas. En el citado contexto y dentro de sus objetivos institucionales, Fuerza Nacional agotará todas las instancias judiciales y políticas nacionales e internacionales para obtener la libertad de los Presos Políticos Militares que se encuentran actualmente encarcelados, sin perjuicio de promover iniciativas legislativas que contribuyan a dicho objetivo y también a la reconciliación entre todos los chilenos. Este es el único partido de la derecha que defenderá, reivindicará y proyectará el legado y la gran obra del Gobierno Militar, sin temor y sin complejos".

¿Votaremos en 2021 por José Antonio Kast como el candidato que interpreta cabalmente a los partidarios del Sí o lo haremos por alguien que no ha sido capaz de definirse y representa solamente un "mal menor"?

sábado, 3 de agosto de 2019

Piñera en el Apogeo de la Frescura

Algún día le van a tener que otorgar a Piñera la Medalla de Honor como el Presidente más fresco de la historia de Chile. Esa condición le ha rendido frutos, pues por algo fue reelegido en medio de un vendaval de facturas falsas, tras haber sido la primera vez elegido después de su condena por compra de acciones LAN con información privilegiada. Y sin duda merece la Medalla de Honor de la Frescura Nacional al acusar a los Tribunales de Justicia de no aplicar las leyes, cuando él ha sido coautor y cómplice activo de esos tribunales precisamente al cometer junto con ellos ese delito en los juicios contra militares (r), tipo penal que en el código se llama "prevaricación".

Hay dos casos notables de  coautoría entre Piñera y la Corte Suprema: el del general (r) Orozco, por completo inocente, pero condenado a diez años de presidio, que sufre demencia senil y, como nonagenario, no puede atender siquiera sus necesidades fisiológicas básicas. Pese a ello y en flagrante atropello a sus derechos humanos, la alianza entre Piñera - jueces izquierdistas lo mantiene preso; y el otro caso fue el de los oficiales del Cuartel Ancla 2 de Talcahuano, que habían sido (mal) condenados en primera instancia y Apelaciones a 541 días de pena remitida, pero para quienes un rebuscado recurso de  casación del subsecretario Rodrigo Ubilla obtuvo de la Corte Suprema aumentar la condena a cinco años y un día de presidio efectivo. 

En este último caso los querellantes de extrema izquierda y los abogados defensores de los uniformados se habían conformado con el fallo de 541 días remitidos, pero el gobierno de Piñera pidió se les subiera a cinco años, para poder internarlos en Punta Peuco. Y su ilegal recurso fue acogido por los jueces de izquierda y DC, lo que hicieron atropellando las leyes. La sentencia fue tan prevaricatoria que ¡confesó textualmente no saber lo sucedido a un terrorista entrenado en Cuba, Rudy Cárcamo, del MIR, siendo que el código obliga a probar que existe el delito! Pero el fallo "fingió" que los uniformados tienen al mirista secuestrado hasta hoy.

Suponer un delito que no se puede probar y condenar a alguien a cinco años y un día por ello es, a su vez, otro  delito. Y fueron coautores de éste los jueces que condenaron y el querellante que les pidió que lo hicieran y delinquieran. "Ejemplo republicano": las cabezas del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial coludidas en perpetrar un delito.

En mi libro, recién presentado, "Miserias Morales de la Chilenidad Actual", reproduzco la parte del fallo de la mayoría izquierdista de la Suprema donde ésta confiesa la prevaricación, que dice: "Lo que el tribunal no ha podido determinar es si la víctima muríó o bien recuperó su libertad. De allí que no puede hacer otra cosa que entender que subsiste el estado antijurídico creado con la detención del ofendido". Confesión palmaria de que los jueces no han cumplido su obligación básica, que es probar el delito, sin acreditar lo cual no pueden condenar.

Debo decir que en el acto de la presentación de mi referido libro había unas cuatrocientas personas presentes (un asistente las contó), pese a una cero publicidad previa en diarios, radios o TV, medios en los cuales el oficialismo tiene poder de veto.

Quiere decir que todavía subsiste un "minoría silenciosa" partidaria de la vigencia de la honradez y la legalidad. 

lunes, 29 de julio de 2019

La Rendición Incondicional de Williamson

Los hechos ocurridos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990 no han cambiado: ahí han estado, inconmovibles, por 29 años. Las que han cambiado han sido las personas y sus opiniones. Por ejemplo, el coronel Juan Emilio Cheyre recibió orgulloso su medalla "Mision Cumplida" en 1990, después de un brillante desempeño profesional y como Intendente de la III Región completamente jugado por el Sí en 1988 y, es de suponer, orgulloso de su tarea. Pero en 2004, ya como general y comandante en jefe del Ejército, tras sucesivos gobiernos de la Concertación, se declaró públicamente como coautor de delitos antes de 1990. En efecto, manifestó que su institución había sido culpable de "TODAS las actuaciones penalmente punibles y moralmente inaceptables del pasado". El pasado no había cambiado en una coma, pero él sí y con las anteriores palabras se rindió incondicionalmente a la versión del máximo enemigo del régimen militar, el marxismo-leninismo, absolviéndolo de toda culpa al echárselas al Ejército de Chile.

Bueno, Carlos Williamson, un destacado economista y académico, políticamente afín a la UDI, escribía en carta a "El Mercurio" en 2009 que el Museo de la Memoria constituía "una brutal distorsión de la realidad histórica, que no le hace bien a un país que busca con afán reconciliarse con su pasado". Pero hoy, también en carta a "El Mercurio", escribe que "el Museo de la Memoria tiene legitimidad, qué duda cabe, en cuanto expone crudamente el horizonte de significado de este período histórico" (1973-1990). Pero no sólo cambia de opinión, sino que acusa al gobierno que él seguramente apoyó con su voto en la Consulta de 1978, en el plebiscito de 1980, en el de 1988 y en el confirmatorio de la Constitución en 1989, de "atrocidades" y "violaciones a los derechos humanos de  lo cual todos fuimos culpables". Yo ignoraba su participación en tales supuestas violaciones a los derechos humanos y, desde luego, me excluyo de su definición de "todos", pues nunca participé en nada semejante. Sea como fuere, los hechos de ese período siguen siendo los mismos, aunque las personas hayan cambiado su juicio sobre ellos. 

Evidentemente, admiten interpretaciones. Por ejemplo el historiador de ese período, Jorge Baradit, con gran éxito de ventas, sostiene que un militar roció con combustible en 1986 a Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas y los quemó; pero otro historiador de ese período, yo, en mi "Historia de la Revolución Militar Chilena", (con mucho menor éxito de ventas que Baradit, pero ya con tres ediciones) sostengo que un tropezón accidental de un conscripto volcó un recipiente que llevaban ambos quemadores quemados, y eso les provocó las lesiones. Esos hechos se siguen discutiendo hasta hoy, pero sucedieron de una manera determinada y que no ha cambiado. Últimamente el ministro sumariante Carroza ha condenado a diez años de presidio al coronel (r) Jorge Castañer por haber rociado con combustible a los incendiarios detenidos, pero la propia Carmen Gloria Quintana ha declarado en el proceso que fue quemada por un militar vestido de camuflaje y con el rostro pintado, mientras Castañer ha probado que él ese día vestía de civil, estaba a veinte metros de los hechos y no pudo quemar a nadie. Y todo esto ha levantado un gran debate en redes sociales, donde menudean denuncias sobre la prevaricación judicial. 

Pero los hechos fueron los hechos y no han cambiado en 33 años, aunque dos de quince conscriptos participantes en el episodio de 1986 hayan cambiado treinta años después su versión, permitiendo reabrir el proceso, lo que se ha hecho violando las leyes expresas y vigentes sobre cosa juzgada y prescripción.

Pues lo que ha tenido lugar en Chile es una gigantesca operación de revisionismo interpretativo de los hechos, aunque éstos sigan siendo los mismos. Cuando en 2009 Carlos Williamson calificaba al Museo de la Memoria de "una brutal distorsión de la realidad histórica", todavía no había asumido la Presidencia de la República Sebastián Piñera, un opositor al gobierno militar que arrastró del Sí al No a los dos partidos que apoyaron a ese régimen y la reelección de Pinochet en 1988. Piñera adhería a la versión comunista de los hechos 1973-1990, que antes ya había sido abrazada por la DC y Patricio Aylwin, tanto que éste, en 1993, declaró jamás haber afirmado lo que él mismo decía en 1973, en el sentido de que las fuerzas armadas y carabineros habían salvado a Chile de un régimen comunista que se iba a iniciar con un autogolpe totalitario de Allende. Para su mala fortuna, ambas declaraciones contradictorias suyas quedaron perpetuadas en YouTube.

Lo que pasa es que en Chile existe una institución nacional, consistente en "darse vuelta la chaqueta" cuando la que uno lleva originalmente no exhibe los colores apropiados para una mayor conveniencia del momento. Esto se originó en la revolución de 1891, como he detallado antes en comentarios y escritos; y los chilenos, con escasas y honrosas excepciones, lo practican asiduamente hasta hoy. Así, la derecha se dio vuelta la chaqueta con respecto al gobierno militar. Sus partidos hasta modificaron sus Declaraciones de Principios para adaptarse al reverso colorado de su virada chaqueta. Y esto se torna cada día peor, porque ya casi nadie en la derecha permanece fiel a sus antiguos principios, con excepción de Fuerza Nacional, un partido en formación que precisamente incorpora en su Declaración de Principios las definiciones favorables al régimen militar suprimidas por RN y la UDI. Ni siquiera el Partido Republicano, también en formación y escindido de la UDI, se atrevió a ser tan explícito en su propia Declaración de Principios y en ese punto no se pronunció, de modo que, por el momento, todo el mundo espera su definición.

Yo estoy presentando en estos días un libro con un recuento de estos cambios de opinión de los chilenos que, lamentablemente, sólo refuerzan la versión histórica de la extrema izquierda. Por cierto, el giro de Carlos Williamson habría merecido una mención destacada en ese libro, titulado "Miserias Morales de la Chilenidad Actual", pero da la mala suerte de que ya está impresa su primera edición. Si hubiere una segunda, ciertamente figurará en ella. 


viernes, 26 de julio de 2019

Otro Pillado Diciendo la Verdad

Piñera tiene tan alterada la escala de valores que no echa a sus colaboradores cuando los sorprende mintiendo, sino cuando dicen la verdad. Ahora le ha tocado el turno a Carlos Williamson, a punto de jurar como Subsecretario de Educación  Superior, pero que en una acertada y lúcida carta al diario de 2009 había escrito que el Museo de la Memoria Marxista era "una brutal ditorsión de la realidad histórica que no le hace bien a un país que busca con afán reconciliarse con su pasado y, de paso, hiere a las Fuerzas Armadas chilenas que, al no tener un fundamento de su acción, quedarán sólo como ávidas de poder". ¡Dijo la verdad! Inaceptable. ¡Fuera! ¡No puede ser subsecretario de este gobierno!

Ya un ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas, había ido defenestrado abruptamente por Piñera al comprobársele que había escrito, sobre el mismo Museo, que era "un completo montaje" destinado a "entontecer a la gente". Lo único que podría observársele sería que la gente no tiene necesidad de ser entontecida, pero igual lo echaron.

Tanto lo escrito por Williamson como por Rojas es la estricta verdad. Dicho Museo es equivalente, como lo escribí en su momento en "El Mercurio", a que Adolfo Hitler hubiera montado una exhibición para condenar a Churchill como criminal de guerra por haber lanzado bombas de fósforo y quemar a mujeres y niños en Bremen y Hamburgo durante la II Guerra, exhibiendo nada más que testimonios de esto en el museo.

En cambio, el Presidente de la República puede engañar todo lo que quiera, como cuando aseveró que en la Reforma Previsional se iba a respetar el derecho de los trabajadores a determinar la institución que manejara su aporte adicional del 4 %, en circunstancias que él mismo está prohibiendo a los trabajadores ejercer esa libertad al impedirles llevar sus fondos al más natural y confiable administrador de ellos, como lo es su AFP, y entregarlos a un ente estatal obligado.
¡Mintió!: ergo sigue en el cargo.

Y en su primera administración Piñera le aseguraba al país que su patrimonio estaba siendo administrado por un fideicomiso ciego, del cual él nada sabía y que cumplía en exceso las exigencias impuestas por las leyes, en circunstancias que estaba sacando el 72 % de ese patrimonio a paraísos fiscales del exterior, previo haberlo transferido a sociedades de sus hijos y sus nietos. Todo mientras subía los impuestos a quienes mantenían sus haberes a su propio nombre y en Chile. Es que todo se le perdonaba, porque nunca nadie lograba sorprenderlo diciendo la verdad.

Esto último es lo que cuesta el cargo.

Lo peor es que los castigados por decir la verdad procuran remediar su "imperdonable error" emitiendo improperios contra el gobierno militar del cual alguna vez fueron partidarios. Williamson afirma que no quería "justificar las atrocidades que vinieron después" y repite la consigna impuesta por el rector Peña en "El Mercurio" sobre "torturas y desaparición de civiles", en circunstancias que los regímenes más fundadamente acusados de torturas en Chile fueron los de Frei Montalva, por cien abogados socialistas en 1970, y del propio Allende, por el acuerdo de la Cámara de 22 de agosto de 1973. Resulta pintoresco recordar al efecto cuando Peña fulminó a su colega columnista del diario, Lucía Santa Cruz, por haber ésta justificado su voto Sí en 1988 cohonestando, según Peña, "las torturas", en circunstancias que el propio  marido de ella había sido objeto de pública e impune tortura con electricidad a manos del subdirector de Investigaciones Carlos Toro, comunista, en pleno régimen de Allende, sin que Carlos Peña haya jamás protestado por esta violación pública, comprobada ("El Mercurio", 27.01.72) e impune de los derechos humanos.

Vivimos bajo un clima moral lamentable, cuyo derivado es que los terroristas están libres y quienes persiguieron sus delitos están presos. Dentro de esa lógica social, es natural que quienes son sorprendidos diciendo la verdad sean exonerados por los que mienten por sistema y, por tanto, tienen sus cargos asegurados.

jueves, 25 de julio de 2019

Murphy Radicado en Chile

Al que escribió los sucesivos tomos con las Leyes de Murphy siempre lo consideré un humorista, pero en la vida me he ido encontrando con personas que lo toman muy en serio e incluso conozco a alguien que rompió y botó esos libros porque sostenía que eran responsables de hacerle salir todo mal.

Una ley fundamental de Murphy dice que siempre las cosas malas pueden ponerse peores. Yo encontraba que dejar libres a los terroristas y meter presos a los militares era el peor los mundos, pero eso podía todavía empeorar y entonces salió la noticia de que será monumento nacional la sede donde operaba el principal terrorista durante la UP, el Comandante Pepe. Muchos pensarían que el guerrillero más importante era Miguel Enríquez, jefe del MIR, pero el hombre que operaba en terreno y llevaba a cabo la mayor guerra contra la ley y la propiedad, y con mayor eficacia, era Pepe, que se había adueñado de centenares de miles de hectáreas, como un nuevo rey Orelie Antoine en el sur, y esperaba que las huestes de Enríquez bajaran desde el norte, según sus propias palabras.

Y, dentro de todo, la actuación del gobierno tiene cierta lógica: si mete presos a los militares, lo congruente es que homenajee a los terroristas. Si Piñera despidió al director del Museo Histórico por incluir en una muestra a Pinochet o despidió (94 horas después de haberlo nombrado) a su ministro de las Culturas por haber afirmado que el Museo de la Memoria Marxista es un completo montaje, lo consecuente es que respalde a su ministra Valdés Chadwick por declarar monumento nacional la sede de la guerrilla.

Pero en Chile todo puede ser todavía mucho peor con Piñera. Me hace recordar a Luis Corvalán en los años 60, cuando decía, respecto de los DC: "atáquenlos, atáquenlos, hasta que hagan lo que nosotros decimos". E hicieron lo que ellos decían. El programa de Tomic el 70 era igual al de Allende. Los comunistas tienen pocos votos, pero atacan y atemorizan a los elementos más temerosos, que terminan haciendo y diciendo lo que ellos dicen. Y no sólo los DC, también la derecha. Vean ustedes cómo RN y la UDI modificaron sus declaraciones de principios para excluir toda referencia favorable al gobierno militar, sólo porque los comunistas les decían que eran cómplices de las violaciones a los derechos humanos. Atacando y atacando logran que todos digan lo mismo que ellos. Hasta los militares, que el año pasado echaron al director de la Escuela por haberse rendido allí un homenaje, en un acto deportivo, a un ex subdirector, hoy preso político por la persecución ilegal comunista en los tribunales que ellos controlan. ¿Y qué dijo "El Mercurio" cuando se destituyó al director? Apoyó la medida afirmando que el homenaje "lesiona esfuerzos transversales por establecer una doctrina inequívoca de rechazo a las violaciones de los derechos humanos" (21.10.18). Hizo suya la consigna comunista de que gobierno militar y violaciones a los DD. HH. es lo mismo.

Y todavía todo puede ser peor. Ayer leí en "La Segunda" a un columnista de derecha, Fernando Claro, criticando a Kast por pedir la remoción de la estatua de Allende. Afirma que éste fue elegido democráticamente y "no mandó a desaparecer, matar ni torturar a nadie", comprando el paquete comunista que le atribuye a Pinochet esto último, todo lo cual es mentira; y además olvidando que bajo Allende el subdirector de Investigaciones le aplicó tortura eléctrica a un futuro diputado de derecha para hacerlo confesar que estaba conspirando ("El Mercurio" 27.01.72). Pero Allende mantuvo en el cargo a Víctor Toro, el comunista torturador.

En "La Tercera" del 04.01.19 la vicepresidenta de la Juventud de RN, Francisca Richards, refiriéndose al gobierno militar dice: "No hay nada más nefasto que revivir un pasado tan oscuro como las terribles violaciones a los derechos humanos, todas injustificables y aberrantes". También compró el paquete comunista completo y dice lo mismo que ellos.

¿Qué de extraño tiene que su gobierno despida a los que critican al marxismo y respalde a los que erigen monumentos a la guerrilla?

Todo puede ponerse todavía peor. Viendo lo que pasa me digo: "Si Murphy no está radicado en Chile, pega en el palo."

sábado, 20 de julio de 2019

Apología del Terrorismo

El decreto publicado en el Diario Oficial del 6 de julio en que, "por orden del Presidente de la República", la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés Chadwick, rindió homenaje y declaró monumento nacional el recinto guerrillero de Neltume, desde el cual el "Comandante Pepe", del MIR, atacó en septiembre de 1973, con un centenar de subversivos, el cuartel de Carabineros de la localidad, sólo es un testimonio más del estado alterado de conciencia por el que atraviesan el jefe del Estado, su gobierno y, a veces, el país.

El primero ha protagonizado, en los días recientes, actuaciones peculiares: anunció que se marcharía a un evento privado en los Estados Unidos, durante cinco días, haciendo uso de sus "días administrativos". Éstas son jornadas durante las cuales el personal del sector público puede faltar a su trabajo para realizar trámites que sólo pueden cumplirse en horario hábil. En el caso de Piñera era simplemente otro ardid, pues no iba a realizar ningún trámite administrativo sino a participar de un evento particular en los Estados Unidos, donde esperaba fotografiarse o filmarse con personajes internacionales de alto coturno. Pero un accidente contaminó el agua potable de Osorno, cuyo abastecimiento fue interrumpido y el Presidente, siempre atento a la encuestas, juzgó que no podía ausentarse a pasarlo bien en los Estados Unidos mientras Osorno se quedaba sin agua, y entonces se fue para el sur.

Pero también ese día se había comprometido a asistir a una cumbre de Mercosur en Argentina, que le garantizaba figuración junto a otros mandatarios. Entonces no resistió y voló a Argentina, pero llegó atrasado. Jair Bolsonaro, que estaba pronunciando un discurso, dijo resignado, aunque sonriente, ante la irrupción tardía, "Piñera... Piñera...", mientras el visitante tomaba una posición que no le correspondía y era sacado de ella para ocupar la que realmente le estaba asignada, todo en medio de la expectación de la sala.

Y como acá, por orden suya, en el Diario Oficial se había rendido homenaje al ataque armado terrorista a un cuartel policial, protagonizado en 1973 por las hordas del Comandante Pepe, y ni la prensa ni la radio ni la televisión se daban por enteradas de esta apología a la subversión dispuesta "por orden del Presidente de la República", la presidenta de la UDI, senadora Jacqueline Van Rysselberghe, juzgó que no podía seguir manteniendo silencio y criticó la declaratoria de "monumento nacional" del recinto terrorista. A raíz de ello, por fin, la prensa escrita publicó algo sobre el tema, que pese a su silencio había provocado conmoción en las redes sociales, como que el blog en que di a conocer el insólito decreto ya ha pasado de las siete mil lecturas, en circunstancias de que normalmente no atrae más de mil quinientas.

La ministra ha argüido, sorprendentemente, que si no promulgaba el decreto podría haber sido acusada de "notable abandono de deberes". Pero la verdad es que, justamente, al ordenar publicarlo ha incurrido en una conducta sancionada por la ley antiterrorista desde siempre, con penas que van de tres años y un día a cinco años: "propagar o fomentar ... doctrinas que tiendan a destruir por medio de la violencia el orden social o la organización política y jurídica de la nación", que era lo que propiciaban las huestes del homenajeado Comandante Pepe.

En realidad, si el país estuviera dentro de sus cabales debería dictarse "por orden del Presidente de la República" un decreto declarando monumento nacional al Cuartel de Carabineros de Neltume, donde cuatro suboficiales y sus familias, cercados por numerosos miristas armados que les disparaban y arrojaban explosivos, resistieron toda una noche sin rendirse y respondiendo el fuego adversario,

Durante toda la noche el sargento 1° Benito Carrasco, el cabo Juan Campos y los carabineros René Cáceres y Belisario Navarrete resistieron el asedio de los miristas comandados por Pepe. Habían llevado a sus familias al interior del cuartel para protegerlas y la señora de Carrasco, doña Rosa García, se comportaba como una Javiera Carrera o Paula Jaraquemada, asistiendo a los uniformados y recargándoles sus armas.

Sólo al amanecer llegaron refuerzos desde Choshuenco, los que hicieron huir a los miristas, que dejaron lleno de orificios de balas y forados causados por explosiones el benemérito cuartel, que no se rindió, pero nunca ha sido homenajeado.

En lugar de eso, hoy se rinde culto al terrorismo y la ministra teme que, si no lo hace, podría ser acusada constitucionalmente.

Cabe preguntarse si el país y su gobierno están su sano juicio.

martes, 16 de julio de 2019

Gran Prensa Controlada

La primera lección que reciben los periodistas cuando asisten a la universidad es la de que su deber es informar las noticias. Y para definir qué es noticia se les dice: "Miren, si al Presidente de la Corte Suprema lo muerde un perro, eso no es noticia; pero si el Presidente de la Corte Suprema muerde a un perro, eso sí es noticia".

Si un gobierno de izquierda hubiera declarado monumento histórico a un recinto terrorista de extrema izquierda, eso no habría sido noticia. La extrema izquierda en todo el mundo prohíja el terrorismo, que es el medio que tiene para alcanzar el poder, pues mediante los votos no lo consigue, salvo que haya un pueblo tan tonto que la elija y no me voy a meter a averiguar cuál lo hizo.

Pero si un gobierno integrado por los partidos de derecha declara monumento nacional a un recinto terrorista, eso es como si el Presidente de la Corte Suprema mordiera a un perro y ciertamente es una tremenda noticia. Por eso, cuando vi en un whatsapp la reproducción del Diario Oficial de un decreto mediante el cual el gobierno de Piñera, en que están los partidos de derecha, UDI y RN, ha rendido homenaje al más resuelto jefe de la guerrilla armada que ha existido en Chile, superando incluso en la acción a Miguel Enríquez, como fue el caso del Comandante Pepe, supe que estaba ante una tremenda noticia. Así es que la comenté en este blog y, de tener los habituales mil a mil quinientos lectores, su número saltó a cerca de seis mil, convirtiéndose en trending topic y mereciendo comentarios de otros participantes en las redes, notoriamente Johannes Kaiser, cuyos espacios son muy vistos y que se mandó un comentario desde Austria que ha batido récords de audiencia.

Pero nada de lo anterior es demasiado notable, porque era esperable. Lo inesperado a inesperable ha sido que la "gran prensa", los principales diarios, radios y canales de TV, no han dicho una sola palabra acerca de este verdadero notición, aparecido ni más ni menos que en el Diario Oficial, donde se publican las leyes y decretos y que nadie informado deja de mirar; donde "por orden del Presidente de la República", la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio", Consuelo Valdés Chadwick, rinde este homenaje y declara "monumento nacional" a la sede de la guerrilla armada ilegal más significativa que ha existido en Chile.

¿Qué pasa en la derecha? ¿Es que en sus medios de prensa, radio y televisión ya no hay verdaderos periodistas que se preocupen de publicar las reales noticias?  ¿Es que no han captado el contraste habido entre la inmediata aceptación de la renuncia del subsecretario de Salud, Luis Castillo, por un comentario baladí y, por lo demás, perfectamente ajustado a la verdad, en el sentido de que hay personas que acuden a los consultorios a sociabilizar en un lugar abrigado? Todo eso ha sido noticia y se ha publicado y comentado, pero el homenaje público de un gobierno de los partidos de derecha a la guerrilla extremista no.

¿Tan controlada está la prensa de la corriente dominante que, cuando Piñera es sorprendido, una vez más ("siempre lo pillan") en una inconsecuencia mayúscula y escandalosa, toda ella es silenciada y soterrada, como sucedía cuando Stalin daba una "orden de no publicar"?

Esto  no lo había visto nunca en Chile, desde luego no durante el Gobierno Militar bajo sus términos más rigurosos, en que nunca se censuró una noticia fundada en una publicación del Diario Oficial. 

Por suerte existen las redes sociales, porque sin ellas quizás cuántas cosas más se nos ocultarían bajo el actual control oficial ¡hasta de la información oficial!

lunes, 15 de julio de 2019

Castañer Duro de Roer

Muchos se mostraron críticos del coronel Julio Castañer por su intervención en "Mentiras Verdaderas" de La Red, porque lo encontraron "blando", frente a la inmensidad del abuso de que es víctima. Pero él ha logrado algo que ninguno de los Militares Perseguidos Políticos ha conseguido hasta ahora: presentar la verdad de su caso a la opinión pública en un medio masivo.

El proceso por los quemadores quemados sería el más escandaloso de todos los que ha incoado la Dictadura Judicial de Izquierda que impera en el país, con la coautoría y completa complicidad de Piñera, por supuesto, (dedicado últimamente a instalar monumentos históricos de homenaje a la guerrilla extremista del '73), si no existiera otro proceso todavía más vergonzoso y también prohijado por Piñera: el caso Frei.

Castañer fue completamente ajeno al desenlace sufrido por los quemadores quemados, Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, pero lo han condenado a diez años de presidio que pronto debe entrar a cumplir. Lo importante es que ha logrado probar públicamente su inocencia en los hechos, con lo cual el descrédito del ministro Carroza, que le impuso la pena, ha caído al más bajo nivel, porque no sólo ha quedado en evidencia que ha prevaricado al pasar por sobre la cosa juzgada y la prescripción, sino también por haber contravenido la verdad de los hechos: como ha probado el coronel (r) Cristián Slater, Carmen Gloria Quintana declaró que la había rociado con combustible un militar con uniforme de camuflaje y cara pintada... y Castañer ha probado que ese día vestía de civil, sin pintura en la cara y estaba a veinte metros de distancia de los hechos.

Jeannette Reyes de Castañer ha conducido, en las redes sociales, la defensa de su marido con una tenacidad y un coraje que ya se quisieran los hombres chilenos y ha allegado pruebas documentales que por sí solas quitan toda base al argumento fundamental del ministro Carroza para reabrir una causa que estaba cerrada: ha probado que el único conscripto (entre los que participaron en los hechos) que, 29 años después de sus declaraciones de 1986, se ha contradicho y cambiado su versión, merodeó en 2015 a políticos DC y de izquierda y tiene antecedentes psiquiátricos que le restan credibilidad.

La actuación contra legem del ministro Carroza ha sido de una gran crueldad con personas modestas y que viven de su trabajo, como los conscriptos envueltos en el caso en 1986, que han sido sometidos a prisión por él y algunos de los cuales han perdido sus ocupaciones, siendo gente de escasos recursos. Pero entre ellos ha destacado Leonardo Riquelme Alarcón, que en este ilegal proceso reveló voluntariamente algo que nadie sabía: que fue él quien, en el episodio de 1986, cuando los quemadores de buses y personas fueron sorprendidos portando elementos altamente combustibles, de manera casual tropezó con un recipiente, quebrándolo y provocando las llamas que quemaron a ambos extremistas. Ese solo testimonio exculpa adicionalmente al coronel Castañer.

El coraje y honestidad de Riquelme Alarcón me llevaron a proclamarlo "chileno del año" en 2017 y concitaron la admiración de un grupo de patriotas que hasta hoy colabora en su defensa contra la persecución judicial ilícita que está sufriendo. Habla bien del pueblo chileno que, de más de una docena de conscriptos del año 86, sólo dos hayan caído, 29 años después, en la tentación de contradecir su testimonio de entonces, por móviles que sólo cabe conjeturar. Y de ambos, sólo uno inculpa al coronel Castañer.

El caso de éste revela que vivimos en un país en que quienes dicen la verdad van a la cárcel, lo mismo que quienes velan por el orden público impidiendo que transeúntes inocentes sean quemados; y, en cambio, quienes consuman actos terroristas son indemnizados, premiados y hasta objeto de homenajes públicos y monumentos nacionales.

Una dictadura judicial desnaturalizada y un gobierno coautor de su prevaricación y que rinde culto a los contravalores sociales no pueden durar. El coraje del matrimonio Castañer en defensa de los verdaderos valores establece un antes y un después en este Chile de desnaturalización de la historia, la verdad y la justicia.

viernes, 12 de julio de 2019

Homenaje al Comandante Pepe

En el Diario Oficial del 6 de julio último se publicó el Decreto N° 32, dictado "por orden del Presidente de la República" y firmado por su Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés Chadwick, que ordena instituir como "monumentos nacionales" los recintos en que operó y fue capturado en 1973 el guerrillero José Gregorio Liendo, mejor conocido como "Comandante Pepe".

Se trata de un lugar de culto,  para que los chilenos de hoy y mañana se prosternen ante una figura histórica que se esforzaba en el noble propósito de hacernos pasar a una mejor vida.

Este homenaje presidencial seguramente se justifica por la admiración que debe haber despertado en el Jefe del Estado la siguiente frase del egregio Comandante Pepe, dicha a la periodista Nena Ossa, en entrevista personal con ella de 1972, reproducida en su libro "Allende, Thank You": 

“Nena Ossa: ¿Cuál es el plan de fondo de ustedes, a corto mediano o largo plazo?

“Comandante Pepe: Tomarnos los campos y los pueblos del sur, violentamente si es necesario, mientras en Santiago el MIR se toma la ciudad y bajan a unirse con nosotros a medio camino.
“Nena Ossa: O sea la meta es ‘tomarse’ todo Chile violentamente. ¿No les importa si muere gente?
“Comandante Pepe: Claro que violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no va a resultar”.

Esta generación guerrillera de 1972 fue entrenada en el campo de Punto Cero, en Cuba, y en Argel y Libia. Pero los abyectos militares que les impidieron su propósito, por lo menos hoy están pagándolo caro. Los cientos de querellas de la Concertación y las mil y tantas de Piñera y Ubilla los han encerrado en los penales, como se merecen por haber frustrado el logro epónimo de llevar a un millón de chilenos a una vida mejor. Y esos uniformados están muy justamente, además, sujetos a aleccionadoras leyes de libertad condicional que no les permitirán acceder a la misma antes del año 2400 (como se les comunica en sendos y serios oficios Gendarmería).

La sabia, homérica y admirable frase, "tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución", debe haber cautivado a Piñera más que las de Volodia, a quien describiera como "un grande de la historia de Chile" y que las de Chávez, en cuya capilla ardiente hizo guardia de honor vis-a-vis con Raúl Castro.

¡Éstas son las circunstancias que el gobierno de Chile Vamos a la Izquierda quiere destacar! No la horrorosa cita de la frase de Pinochet sobre la derrota del marxismo, que llevó al mismo Piñera a ordenar a su entonces ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Alejandra Pérez, a despedir al director del Museo Histórico que había permitido presentarla, junto a la efigie del general, en una muestra. La actual ministra en cambio, que por algo lleva el tranquilizador segundo apellido "Chadwick", sí conoce la vocación histórica del Presidente y ha obedecido feliz la orden de firmar el decreto que rinde homenaje e instala como monumentos nacionales los recintos donde el Comandante Pepe quiso llevar a cabo su histórica tarea.

El decreto también afirma que el Comandante fue detenido utilizando "un montaje comunicacional conocido como 'Plan Z', ideado por los servicios de seguridad de la Armada de Chile y utilizado como discurso de legitimación del golpe de Estado". ¡Qué canallada de los marinos! ¡Y qué digno compromiso de Piñera y su Ministra con la izquierda al delatarla! ¡Qué brillantes han estado ambos para esclarecer la memoria de los chilenos! 

¡Volodia, Gladys, Sebastián y Consuelo, el marxismo en armas chileno nunca olvidará los servicios que le habéis prestado ni los homenajes tributados! (Ni los dineros recibidos). ¡Hasta la victoria siempre!

martes, 9 de julio de 2019

Arrugar o No Arrugar

"Como partido político entregamos nuestro más irrestricto e incondicional apoyo a nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, como Carabineros de Chile y Policía Civil, reconociendo la contribución que éstas han hecho con sus gestas históricas y libertarias de nuestra Patria, en particular el pronunciamiento libertador de las instituciones armadas que permitió refundar la República de Chile y gozar hoy de una nación libre, próspera y soberana, construyéndose durante el Gobierno Militar las bases del desarrollo económico, social y político que están viviendo nuestros compatriotas. En el citado contexto y dentro de sus objetivos institucionales, Fuerza Nacional agotará todas las instancias judiciales y políticas nacionales e internacionales para obtener la libertad de los Presos Políticos Militares que se encuentran actualmente encarcelados, sin perjuicio de promover iniciativas legislativas que contribuyan a dicho objetivo y también a la reconciliación entre todos los chilenos. Este es el único partido de la derecha que defenderá, reivindicará y proyectará el legado y la gran obra del Gobierno Militar, sin temor y sin complejos".

Eso está contenido en la Declaración de Principios de Fuerza Nacional, un partido en formación que tiene una particularidad: no ha "arrugado".

"Arrugar" es acobardarse, tener miedo, pensar en el "qué dirán", evitar que a uno los comunistas lo insulten o, peor, por supuesto, lo maten. Es tratar de acomodarse a la corriente dominante chilena, que no es "ni fu ni fa".

En columnas anteriores manifesté mi incredulidad cuando, en la Declaración de Principios del Partido Republicano, no apareció ninguna referencia a lo sucedido entre 1973 y 1990 ni a la falsificación de la verdad histórica en el país; ni, lo peor, al atropello del estado de derecho y del debido proceso en los juicios contra ex uniformados. Ni menos hallé una crítica a la consagración de una clase económica privilegiada, constituida por el entorno terrorista de extrema izquierda que ha obtenido seis  mil millones de dólares en indemnizaciones ilegales y, según reconoce la subsecretaria de DD. HH., Lorena Recabarren, contempla recibir dos mil millones de dólares estos cinco años.

¿Cómo es posible que en una Declaración de Principios de un partido de derecha no se haga una sola referencia a principios fundamentales de una nación, como son el respeto a la verdad histórica, el debido proceso en los juicios, la sana administración de los recursos públicos, en términos que ellos no vayan a parar a manos del terrorismo subversivo? Si esos no son principios dignos de ser proclamados, ¿cuáles lo serán?

En Chile casi toda la derecha política "ha arrugado". Hoy en "La Segunda" leo que el famoso tenista Hans Gildemeister declara haber ido al cerro Chacarillas en apoyo a Pinochet en 1977 y se disculpa: "En esa época se sabía poco lo que estaba pasando". Hans también "arrugó". Porque en esa época se sabía todo lo que estaba pasando. La realidad se ha falseado después de 1990. ¿Qué pasaba en 1977? Según el Informe Rettig, hubo ese año 25 fallecidos por el enfrentamiento gobierno-guerrilla en el país. Dos caídos al mes. Al año siguiente el número bajó a nueve, menos de uno al mes. Un país pacificado. Por eso iba la juventud a Chacarillas, porque el país crecía, se reconstruía y la delincuencia y el terrorismo habían dejado de ser un problema. Pero después se ha reescrito la historia y los incautos caen en aceptar la versión falsificada. De los 2.279 muertos que contabilizó el Informe Rettig durante el Gobierno Militar, 1.269 cayeron entre septiembre y diciembre de 1973. Y justamente en esos meses Patricio Aylwin y Eduardo Frei Montalva elogiaban a la Junta y la apoyaban, 

Si es por Declaraciones de Principios, ciertamente me identifico más con la de Fuerza Nacional, que no ha "arrugado" a la hora de defender la verdad y el debido proceso.