viernes, 31 de julio de 2020

El Piñerismo y la Censura Previa

Cuando la conductora Tonka Tomicic me expulsó del programa "Bienvenidos" de canal 13, por defender la política de derechos humanos del gobierno militar, la gente se dio cuenta de que algo andaba mal en nuestra convivencia democrática y de que se había perdido la tolerancia. 

Nótese que el dueño del canal, Andrónico Luksic, tuiteó ese día diciendo que había sido un error convidarme y pidiendo perdón a la audiencia por ello, es decir, cohonestó la censura. Pero después el director del canal me llamó y me dio amplias explicaciones, que yo acepté.

En todo caso, a la gente le quedó dando vueltas en la cabeza la idea de que la censura previa de las opiniones no es compatible con la libertad de expresión. Hoy mismo viene en "El Mercurio" un artículo del Obispo Emérito Alejandro Goic y del presidente de la Comisión Justicia y Paz de Rancagua, Ramón Galaz, llamando a "recuperar el alma de Chile", donde dicen: "El diálogo cambió por la algarada, la reflexión por la funa --el cobarde ataque en patota-- o bien simplemente se impide por la fuerza la realización de algún foro, se destituye a profesores o se cierra la televisión al que lleva posiciones indeseadas". (La cursiva es mía).

Pero el clima de intolerancia no lo han instalado sólo el comunismo y la extrema izquierda, sino un aliado ocasional de ambos, el piñerismo de derecha. Este último controló por largo tiempo el Colegio de Abogados y en marzo de 2015, cuando yo mandé a su Revista del Abogado un artículo criticando la antijuridicidad de un fallo que desconocía preceptos penales básicos, se negó a publicarlo. Practicó la censura previa. Sin ninguna explicación. Hizo lo mismo que Tonka Tomicic: me echó para afuera y excluyó mi opinión.

Entonces yo publiqué ese mismo artículo en este blog el 27 de marzo de 2015, bajo el título de "Artículo Impublicable en la Revista del Abogado". A la sazón ha tenido 2.063 lecturas y 99 comentarios.

Fue exactamente lo mismo que en "Bienvenidos", como dicen Goic y Galaz: "se cierra la televisión (en este caso la revista) a posiciones indeseadas". En eso la extrema izquierda y el piñerismo de derecha son aliados, como además lo son en un pacto tácito de persecución ilegal contra los militares que combatieron el terrorismo marxista, y en la denostación del gobierno militar y la consagración de una verdad histórica "oficial", a través de una legislación que pretende castigar el "negacionismo", como llaman a todo lo que contradiga la versión marxista-piñerista de la historia reciente. 

Nótese que la derecha piñerista no ha votado en contra de ese proyecto, sino que se abstiene. El mismo sigue su trámite en el Congreso y ha sido bautizado por algunos académicos como de "Cárcel para los Historiadores", no obstante que uno de sus patrocinadores, el senador Navarro, me ha honrado al llamarlo "Ley Hermógenes".

Si sus parlamentarios se han abstenido, Piñera mucho menos lo va a vetar cuando se apruebe en el Congreso. En él tienen depositadas sus esperanzas el piñerismo y la extrema izquierda, cuyo diputado Vidal ha anunciado hoy, ante una fotografía del diputado Ignacio Urrutia en que aparece a sus espaldas una imagen del Presidente Pinochet, que cuando la ley contra el "negacionismo" esté vigente, a Urrutia lo va a meter preso.

Además, hay otras formas de censura piñerista: durante seis años, 2010 a 2016, mi blog fue publicado al menos semanalmente por el diario digital de izquierda "El Mostrador", que es el de mayor lectura entre sus similares. Pero en su segunda campaña presidencial supongo que Piñera consideró que no podía tolerar eso y "El Mostrador" dejó de publicarme, por primera vez en seis años. Sintomática y simultáneamente un connotado piñerista abordó al dueño de otro diario digital, "Chile Informa", el periodista Fernando Martínez Collins, y le ofreció triplicar sus ingresos si dejaba de publicarme, como siempre lo hace habitualmente, pero Martínez se negó, porque está hecho de otra fibra moral que el piñerismo. Y me sigue publicando hasta hoy, acrecentando así constantemente el lucro cesante derivado de no haberse dejado sobornar.

Para recuperar nuevamente "el alma de Chile", que es lo que piden el obispo emérito Goic y el diocesano Galaz, el país debe dejar atrás la actual alianza del piñerismo con el marxismo-leninismo, que practican la censura previa de las opiniones y que, en este momento, como escribí ayer, nos mantienen bajo un régimen institucional de facto incompatible con los fundamentos de una sociedad libre y democrática. 


jueves, 30 de julio de 2020

Doctrina Schneider y Régimen de Facto

Chile ya no vive bajo una democracia constitucional, sino bajo un régimen de facto. El golpe de estado lo perpetró la oposición el 12 de noviembre del año pasado cuando, desde comunistas a democratacristianos, proclamaron que debía establecerse una Asamblea Constituyente, pues "la ciudadanía movilizada" (es decir, la violencia callejera, no una elección) había "corrido el cerco de lo posible" para "establecer un nuevo modelo político, económico y social", comunicándole al país que "el proceso constituyente ya estaba establecido por la vía de los hechos", es decir (palabras de ellos), de facto.

El gobierno, lejos de meter presos a los sediciosos, cayó presa del pánico, se rindió, se plegó a ellos y el 15 de noviembre convino con los mismos un itinerario para llevar a cabo el golpe "establecido por la vía de los hechos". Todos aliados dictaron entonces la ley 21.200 de reforma de la Constitución para legalizar el golpe. Pero la institucionalidad se había venido abajo. Los ecos de la Ley de la Selva llegan a todas partes. Hoy en "El Mercurio" el agricultor Karin Schmutzer escribe: "El 28 de julio nos robaron 130 paltos plantados hace dos años. Esto se suma a la sustracción permanente de paltos y nueces. Lo de ahora nos deja sin futura producción y en la duda de si replantar o no..." Esto pasa no sólo en la Araucanía, sino en la comuna de Santa María, región de Valparaíso y en todas partes. 

Ahora todo puede suceder, porque no hay quien garantice el orden. Antes, las fuerzas armadas lo garantizaban. E incluso antes de eso regía la "Doctrina Legalista de Schneider", establecida en un Consejo de Generales de 23 de julio de 1970, según la cual el Ejército declaraba que "hacer uso de las armas para asignarse una opción implica una traición al país", pero añadía: "La única limitación de este pensamiento legalista está en que los poderes del estado abandonen su propia posición legal. En tal caso las fuerzas armadas, que se deben a la nación --que es lo permanente-- más que al estado --que es lo temporal-- quedan en libertad para resolver una situación absolutamente anormal y que sale de los marcos jurídicos en que se sustenta la conducción del país". Es lo que sucede hoy.

Por eso mismo en 1973, cuando Allende se salió de la Constitución, la mayoría democrática civil hizo un llamado a las fuerzas armadas, que lo acogieron y sacaron al presidente del poder. Pero ahora la mayoría democrática civil no está representada en ninguna parte y no dice nada.

De hecho (de facto) está pasando lo que proponían en la elección de 2017 los candidatos Artés, comunista que sacó el 0,5 % de los votos, y Navarro, chavista que obtuvo el 0,35 %. Piñera, con 55 %, ganó precisamente porque la mayoría no quería que pasara nada de eso. Pero ahora Piñera está a la cabeza de la sedición que nos trae todo eso.

La Constitución de 1980, que el país ratificó en sucesivos plebiscitos, decía expresamente que "las fuerzas armadas garantizan el orden institucional de la República." Pero la reforma de Lagos de 2005 suprimió esa frase y la reemplazó por otra inocua: "las fuerzas armadas son esenciales para la seguridad nacional". Así, la izquierda, siempre violenta y con votos de la derecha, consiguió la ansiada impunidad para atropellar la Constitución. Y ahora la atropella.

Ya mucho antes lo había hecho el Poder Judicial, desde que la extrema izquierda fue mayoría en la Corte Suprema y violó sistemáticamente las leyes vigentes para meter presos a militares y consagrar en favor de sus guerrilleros o sus familias millonarios pagos que ya han sobrepasado los seis mil millones de dólares, según informó el año pasado la subsecretaria de Justicia, Lorena Recabarren. Todo fuera de la ley y la Constitución.

Las instituciones armadas nada dijeron ni hicieron ante la dictadura judicial roja ni la prisión arbitraria de su personal en retiro. Es decir, abandonaron a sus "caídos tras las líneas enemigas". Ya el Ejército había olvidado, para esos efectos, la "doctrina Schneider" y tampoco dijo nada. Por lo menos cuando lo encabezaba Pinochet, éste les había advertido a los jueces: "Si tocan a uno solo de mis hombres, se acaba el estado de derecho". Mientras estuvo él, respetaron la Constitución y las leyes. Lo peor fue que la derecha, alineada tras Piñera --que declara no ser de derecha-- se convirtió en coautora de esa prevaricación de los jueces: triplicó, desde su ministerio del Interior, el número de querellas ilegales contra militares (r), trasladó a los oficiales de alta graduación del penal "Cordillera" a un recinto peor, Punta Peuco, en medio del aplauso comunista y con el símbolo de la hoz y el martillo instalado en el pórtico del primer recinto.

Claro, es verdad que el Ejército ya se había rendido públicamente a la izquierda años antes, al declarar su comandante en jefe, Juan Emilio Cheyre ("El Mercurio", 10.12.04) "el Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir la responsabilidad que como institución le cabe en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado". Convirtió al Ejército en chivo expiatorio, en "el único malo de la película". Pero los jueces rojos le pagaron a Cheyre poco y mal su servicio, porque también él fue condenado ilegalmente por hechos no probados, que estaban amnistiados y prescritos. Pero al menos le remitieron la pena. No lo habría pasado bien en Punta Peuco.

Además del Poder Judicial y del Poder Ejecutivo aliados en la contravención de la ley y la Constitución, el Poder Legislativo resolvió también sumarse, contravenirlas y tomar la iniciativa de legislar en materias que, según la misma Constitución, son de iniciativa exclusiva del Ejecutivo. Esta la establece clarísimamente el artículo 65 de la Constitución y no puede contravenirse ni por una ley ni por una reforma constitucional. Pero el gobierno, al no ejercer su derecho de veto ni recurrir al Tribunal Constitucional, de nuevo se plegó al régimen de facto al promulgar y publicar leyes inconstitucionales.

La única voz que se ha alzado contra el golpe ha sido el Partido Republicano, que tiene un diputado, y le escribió el 01.03.20 al Presidente: "Como Partido Republicano nos declaramos en oposición a este gobierno. Rechazamos el itinerario constitucional  que usted ha definido como solución a los problemas de Chile y que su gobierno ha posibilitado como respuesta a la crisis de violencia que vive Chile".

Y bajo el mismo régimen de facto el Tribunal Constitucional ha sido marginado de hecho. El otro día se reunió para analizar su triste papel ante la sucesión de inconstitucionalidades. Su ministro Juan Ignacio Vásquez lamentó que se le haya negado el ejercicio de sus atribuciones en el proceso constituyente, haciendo notar que el "Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución" fue obtenido "en un grave contexto de violencia política que no cesó tras la dictación de la ley 21.200."

Nadie que se tomara el poder hoy día estaría más fuera del orden institucional que los que hoy lo ostentan. En esta "ley de la selva", cualquier cosa puede suceder, aunque lo más probable es que no suceda nada. Lo cual es una mala noticia, porque Chile no puede estar peor.

viernes, 24 de julio de 2020

La Derecha Se Pone a Temblar


Los parlamentarios, los ministros y el presidente de la República han jurado, al asumir sus cargos, respetar la Constitución y la ley. La mayoría ha roto ese juramento.

La Constitución dice (art. 65) que corresponderá al presidente la iniciativa exclusiva para (6°) modificar las normas sobre seguridad social. Además, añade que “el Congreso Nacional sólo podrá aceptar, disminuir o rechazar los servicios, empleos, emolumentos, préstamos, beneficios, gastos y demás iniciativas sobre la materia que proponga el presidente de la República.”

Pero una mayoría del Congreso ha modificado la seguridad social sin que haya habido iniciativa del presidente.

¿Cómo lo ha hecho? Haciendo trampa: fingiendo que esta modificación de la seguridad social se hace a través de una reforma constitucional, que no requeriría iniciativa exclusiva del presidente.

Pero eso no es verdad, porque el artículo 65 confiere iniciativa exclusiva sin distinguir si la seguridad social se modifica por ley o por reforma constitucional. Y “donde la ley no distingue, no le es lícito al hombre distinguir.” Simplemente la Constitución prohíbe modificar la seguridad social sin iniciativa presidencial.

Lo que se ha hecho no es usar “un resquicio”: es simplemente un atropello a la Constitución. Además, en el capítulo sobre reforma constitucional la Carta dice que “en lo no previsto en este Capítulo serán aplicables a la tramitación de los proyectos de reforma constitucional las normas sobre formación de la ley”. Y la iniciativa exclusiva del presidente es una de esas normas no previstas ahí. Por tanto, debe aplicarse.

La derecha tiene toda la razón legal y constitucional, pero tiene miedo. Y si además de tener miedo puede ganar plata a costa del Estado, no tiene dónde perderse y por eso parte de sus parlamentarios se pasaron al campo adversario. Y por eso Sebastián Piñera, en el ejercicio más repetido de su vida política, se pasó al otro bando, renunció al veto y a recurrir al Tribunal Constitucional y promulgó la reforma inconstitucional y perjudicial que permite retirar el 10 % del ahorro previsional.

Además, cuando su antecesora, la ex ayudista del MIR y ex conviviente del vocero del FPMR fue elegida presidente de la República por amplia mayoría en 2006, una de sus primeras frases dirigidas al país fue: “Cuando la izquierda sale a la calle, la derecha se pone a temblar”. Tenía toda la razón.

La izquierda salió a la calle a fines del año pasado, destrozó todo a su paso, la derecha se puso a temblar y entregó todo, hasta la Constitución.

Ahora la izquierda va por el sistema de capitalización individual y dijo que si no se aprobaba el retiro del diez por ciento de los fondos acumulados iba a volver a salir a la calle. Entonces la derecha de nuevo se puso a temblar y volvió a entregar todo, renunciando a vetar el proyecto inconstitucional y a ir al Tribunal Constitucional.

Y, además, el 86 % de la opinión pública apoya el retiro. ¡Era que no! A los que casi no tienen plata en sus cuentas les van a devolver más de lo ahorrado, es decir, les van a regalar plata. Y a los que tienen mucho depositado les van a permitir retirar su 10 % sin pagar impuesto a la renta. ¡Todos reciben un regalo!

Hasta las amenazadas AFPs están contentas, porque al devolver fondos a los imponentes pueden reducir el encaje que están obligadas a mantener por los depósitos. Un par de cientos de millones de dólares que no les vendrán mal.

Si todos ganan, ¿quién pierde? Chile en su conjunto, porque está gastando sus ahorros, va a tener menos fondos para pagar pensiones en el futuro y menos recursos para financiar la inversión y el crecimiento. Pero ¿quién es Chile, hoy? Nadie. 

Una de las razones principales que lo llevaron del último lugar de América Latina al primero en ingreso y crecimiento fue el sistema de capitalización individual. Al descapitalizarlo, crecerá menos y pagará menores pensiones en el futuro.

Pero ¿a quién le interesa el futuro? A Pinochet, que pensando en él fundó la Carretera Austral y el sistema de capitalización individual. Pero está muerto y es repudiado por la mayoría de los vivos. Y el mundo actual es de los vivos, sobre todo de los más vivos, que dicen: “si al viejo no podemos destruirle la Carretera Austral, por lo menos destruyámosle el sistema de capitalización individual”.

martes, 21 de julio de 2020

Chile Vuelve a Ser Chile


Viví la mayor parte de mi vida en un país rasca y de tercera clase que se llamaba Chile. Hasta 1973 y desde que tuve uso de razón, casi todos eran pobres, acá todo era peor y se echaba a perder cada vez más. Cuando yo era chico hasta faltaba la electricidad, porque los gobiernos izquierdistas habían congelado las tarifas de la luz y los dueños de la compañía, que eran gringos, habían dejado de invertir. Pues los gringos eran los que producían de verdad electricidad, teléfonos y habían descubierto y creado las minas de cobre, el primer ferrocarril y todas esas cosas, mientras los de acá pensaban que debíamos venderles a ellos el país y “comprarnos algo más chico y más cerca de París” (Acario Cotapos).

Así es que estudiando a la luz de las velas veíamos cómo el izquierdismo deterioraba todo, hasta la leche, porque también le habían fijado el precio, y la mantequilla era margarina y la carne era de caballo, pero yo a los diez años ya me daba cuenta y pensaba para mis adentros cómo sería vivir en un país en que hubiera leche-leche, carne-carne y mantequilla-mantequilla. Ni siquiera había autos nuevos, porque !as escasas “divisas” había que gastarlas en importar alimentos. Pero de repente y por un período corto el país se llenaba de Chevrolets nuevos, porque algún negociado socialista le abría la puerta por un tiempo a esa marca y no a las otras. Y después había autos “armados en Arica” que valían más caros que los Mercedes afuera, pero tenían la pintura opaca.

Salir al extranjero desde ese Chile era salir a otro mundo, lleno de cosas que los chilenos no habíamos visto nunca. Por eso “un viaje” era lo máximo, pero a uno le vendían sólo “cuotas de viaje” de 300 dólares y debía dejar un aval acá para que pagara sus impuestos, por si no volvía. Afuera veíamos cosas extraordinarias, como escaleras mecánicas, cuando aquí había una sola desde los años treinta, la del Pre Unic, pues la única otra que había, la de Gath & Chaves, se había acabado a fines de los 40 porque los dueños, ingleses, se fueron después de la enésima huelga ilegal promovida por el sindicato comunista.

Todo era penca en Chile y si no era penca, los chilenos lo volvíamos penca. Cuando yo tenía como diez años las micros y las góndolas eran unas cacharras como las de la India o países africanos, con racimos de gente colgando. De repente, por algún “negociado” de alguien, llegó una flota de buses nuevos norteamericanos, los buses Reo, increíbles, bonitos y hasta de buen olor, pero al poco tiempo los chilenos les habían rajado todos los asientos de cuero con navajas y hubo que reemplazar los tapices con tablas. Cuando ahora recorro Santiago o Valparaíso devastados por los vándalos, me acuerdo de los buses Reo y pienso que han vuelto esos chilenos de antes que cuando ven algo bueno lo único que piensan es cómo romperlo.

Y de hecho cada cierto tiempo los comunistas rompían la ciudad entera, botaban los postes, asaltaban Los Gobelinos y la Ville de Nice y les rompían los escaparates e incendiaban las micros, tanto que en cada una hubo que poner un conscripto con fusil. Eso lo vi por largos meses el 49 y así dejaron de quemarlas. Muchos muertos, claro, porque en ese tiempo los carabineros tenían revólver y lo disparaban. Recuerdo que la Ramona Parra era una comunista muy bonita, como la Camila Vallejo, y murió de un balazo en un conato revolucionario cuando quisieron tomarse La Moneda. Pero así se superó la Revolución de la Chaucha y también la del 2 y 3 de abril del 57, cuando los tanques se paraban en Ahumada y ni siquiera los comunistas se atrevían contra ellos. Nunca se supo el número de muertos. Pero entonces siempre había después una reacción mayoritaria en busca de orden, como la hubo el 73, la misma que ahora parece haberse perdido. Esa exmayoría silenciosa el 52 eligió al general Ibáñez, al que habían depuesto como dictador veinte años antes, pero ahora lo traían de vuelta para que pusiera orden, porque el país era un desastre. Esa misma mayoría volvió a elegir un derechista de orden, Jorge Alessandri, el 58, pero “El Paleta” tuvo “partida de caballo inglés y llegada de burro”: durante un par de años liberó la economía y la abrió al exterior, pero no supo manejar el cambio fijo a un escudo por dólar y perdió el tercio en el Congreso, tuvo que llamar a los radicales y con eso el modelo de economía libre se fue al diablo y pronto Chile volvió a ser Chile.

Hasta que el Chile rasca terminó de irse a la punta del cerro el 73 y se produjo un verdadero milagro, increíble, inesperado: unos tipos completamente locos se conquistaron el respaldo de Pinochet, equilibraron el presupuesto, liberaron los precios y abrieron la economía y devolvieron campos y empresas a sus dueños, todas medidas impopulares y descabelladas. El precio del pan se fue a las nubes y parecía que se venía el mundo abajo. Estaban todos furiosos con la política económica. Pero había pan en todas partes y al poco tiempo hasta empezó a bajar de precio, porque los panificadores, que se habían subido por el chorro, se dieron cuenta de que “no sólo de pan vive el hombre” y la gente dejó de comprarlo, hasta que tuvieron que ponerse en vereda. Todos los chilenos estaban furiosos, incluidos los militares, pero había uno al que Sergio de Castro tenía convencido y se llamaba Pinochet. Y éste se la jugó personalmente y sostuvo la política económica a como diere lugar. Se abrió la economía al mundo, se plantaron bosques, viñas y frutales como nunca antes. No hubo que invertir en ampliar los puertos porque simplemente terminaron con los monopolios sindicales, el “medio pollo” y el “cuarto de pollo” y con las mismas instalaciones se pudo importar y exportar mucho más. Hubo superávit presupuestario, cosa que nunca habíamos visto, y Chile crecía al 8 y 9 por ciento al año hasta el 81. Y entremedio la audacia llegaba a tanto que se creó la previsión privada, que eran enormes cantidades de plata ahora invertidas en la producción, plata que antes se iba en préstamos que los políticos pedían a las cajas de previsión y, con la inflación, devolvían menos de lo que habían recibido; o compraban baratos departamentos de lujo que construían las cajas o los arrendaban a precio de huevo. Los obreros tenían que tener 20 años de imposiciones para jubilar y si no, perdían todo. Por supuesto, los políticos jubilaban con sólo diez años, porque eran los dueños del negocio y conocían todos los vericuetos, así es que tenían jubilaciones “perseguidoras”, que se reajustaban igual que los cargos en actividad.

Todo eso cambió y los trabajadores pasaron a ser dueños de las empresas con sus fondos de jubilación y eso fue una inyección a la vena, porque enormes cantidades de plata que se llevaban los políticos en préstamos subsidiados y departamentos de lujo a precio de huevo pasaron a ser inversión, así es que el país dio un gran salto adelante y, gracias a las demás privatizaciones, pasó a ser el de mayor crecimiento de América Latina, el “milagro chileno”, después de haber sido el último, incluso detrás de Haití, en 1973. Lavín escribía “La Revolución Silenciosa” y “Adiós América Latina”, porque Chile había dejado atrás el rasquerío del vecindario.

Por eso, cuando perdió Pinochet el 88 gracias al millonario apoyo norteamericano y europeo a la Campaña del “No”, pensé que todo se nos venía abajo. Pero no. Se produjo “el segundo milagro chileno”: los gobiernos políticos no lo echaron todo a perder. Respetaron las privatizaciones, los mercados libres, las AFP y las Isapres y la libertad de precios. Nadie lo habría podido suponer. Apenas le rayaron la pintura al modelo, subiendo impuestos y creando regulaciones, burocracia y nuevos ministerios, pero las bases no fueron alteradas. El país fue creciendo cada vez menos, es verdad, pero siempre más que los otros. El modelo nos puso a la cabeza de América Latina. 

Los políticos multiplicaron por siete el gasto público entre el 90 y el 2019 y los burócratas ganan 32 % más que en iguales funciones en el sector privado. El gasto social para los pobres se multiplicó gracias al modelo, pero no les llega a los pobres. La burocracia se quedó con él. Si les llegara a los hogares pobres, éstos ganarían 2 millones 400 mil pesos mensuales y no serían pobres. Si se le bajara en diez por ciento el sueldo a la burocracia dorada estatal por parejo y eso se destinara a las pensiones, no habría ninguna de menos de 400 mil pesos. Los políticos y sus clientelas se quedaron con la plata, pero los políticos culpan “al modelo” que la produjo para que ellos se la robaran.  

Y así hasta el 18-O, en que ya no sólo le rayaron la pintura, sino que semidestruyeron el país y al final le dispararon un balazo al corazón del organismo productivo, derogando la Constitución y dándole el zarpazo a las AFP. Y con un apoyo, según las encuestas, del 86 % de los chilenos, ejercimos nuestro derecho a ser imbéciles y Chile vuelve a ser Chile.

De aquí a volver al sistema de reparto es sólo cuestión de tiempo. Sobre todo que el país ha perdido todas sus defensas: la derecha se pasó al “No” con Piñera, quien fue el peor cuchillo del Gobierno Militar y los Presos Políticos, Lavín y Chadwick “se arrepintieron”, RN y la UDI sacaron de sus Declaraciones de Principios el reconocimiento al Gobierno Militar para que los comunistas no los siguieran insultando y ni siquiera los Republicanos se atrevieron a poner ese reconocimiento en su propia Declaración de Principios, a lo cual sólo se ha atrevido mi partido en formación, Fuerza Nacional, pero hasta ahora no le alcanzan las firmas para constituirse.  

Es cuestión de tiempo que los políticos se apoderen del 90 % restante de la torta y lo usen para lo que ellos quieran. Chile vuelve a ser Chile, el país rasca donde había que estudiar a la luz de las velas, en el cual viví gran parte de mi vida y ahora espero morir.

sábado, 18 de julio de 2020

El Waterloo de Piñera

Napoleón estaba enfermo el día de la batalla de Waterloo, pues si hubiera estado sano jamás habría permitido que el mariscal Grouchy, al cual había enviado a seguir a los prusianos de Blücher, hubiera restado sus 30 mil hombres del frente crítico de la batalla, con el resultado de que Blücher volvió antes al combate principal y fue decisivo en el triunfo de la coalición prusiano-holando-británica, mientras Grouchy, a su zaga, sólo llegó a la hora nona, cuando la derrota francesa --que se habría evitado si su división hubiera vuelto antes-- ya estaba consumada.

A Napoleón en su plenitud jamás le habría podido ocurrir. A Sebastián Piñera en su plenitud tampoco le habría podido ocurrir que se le dieran vuelta en contra parlamentarios de su propia coalición, sobre todo en un proyecto decisivo como el de la devolución del 10 % de los fondos previsionales. Al contrario, él estaba acostumbrado a dar vuelta a los adversarios que eran mayoría, como en el caso de la comisión investigadora de su compra de acciones con información privilegiada, en 2010, donde sus opositores tenían mayoría de 5 a 3 para pedir a la Bolsa la grabación de la voz que dio la orden de compra (él se defendía diciendo que la había dado "un programa automático", pero la grabación habría revelado una voz perfectamente conocida y nada de "automática"). Sin embargo, triunfó Piñera 5 a 3, no hubo acuerdo para obtener la grabación y la comisión investigadora presidida por Jorge Burgos fracasó. 

O cuando después la sala de la Cámara, de nuevo con mayoría concertacionista y de izquierda de 31 votos a 18, debía aprobar o rechazar el informe desfavorable a Piñera de la comisión investigadora de su compra de acciones a la peruana Exalmar, pero alguien dio vuelta esa mayoría adversa y ésta rechazó el informe desfavorable a él. 

Esta vez era, teóricamente, mucho más fácil que eso rechazar en la Cámara el retiro del 10 %, sólo evitando que se diera vuelta un trío de diputados propios. Bastaba hacerles un ofrecimiento que no pudieran dejar de aceptar. Y, sin embargo, ni siquiera se pudo lograr eso. Y después ahora, en el Senado, parece que tampoco el Presidente será capaz de evitar que se le den vuelta un par de senadores propios, lo que años atrás habría sido "pan comido" para un Sebastián Piñera en la plenitud de sus facultades. 

Algo está fallando. Algo le falta a su equipo. Yo creo saber lo que es, pero no lo voy a decir. Y esa carencia le ha generado a Piñera su propio Waterloo y una situación política delicada. Ya un cuarteto de lúcidos comentaristas y twitteros dan por fracasado su segundo gobierno e incluso ponen en duda su permanencia a la cabeza del poder. 

Yo creo que exageran. Sacar a un gobernante en Chile demanda un alineamiento de los astros que se da cada mil años. Un Merino que manda un papelito señalando el día D y la hora H, el cual firman los otros comandantes en jefe, y todo eso antecedido por un Acuerdo de una mayoría política sustancial, que convoca a hacer lo que dice el papelito... eso no va a volver a pasar. No le pidan a la Virgen del Carmen lo que no puede dar. 

Además, el Waterloo de Piñera y de Chile Vamos ya se anunció cuando hubo rendición incondicional ante el adversario el 15 de noviembre y Chile, dicho "con respeto", como se advierte ahora antes de lanzar una barbaridad, ya se jodió. Y el 82,5 % de la gente, según las encuestas sobre el proyecto del 10 %, está de acuerdo en que definitivamente se joda.

Aprendamos a vivir con eso, porque "lo demás es música", como decía Lavín cuando, junto con Longueira, presentaban ese video falso que indujo a la mayor parte de la derecha en 2017 a meternos en esto, votando por Piñera y no por Kast.

jueves, 16 de julio de 2020

Revolución Sanitaria y Revolución Roja

Por fortuna no tengo a nadie cercano contagiado con Covid19, pero si lo tuviera le pediría a un médico de confianza que le recetara el remedio del doctor Richard Bartlett, un esteroide usado desde antiguo para aliviar el asma, que se llama budesonide o budesonida (pero puede tener otro nombre que cualquier doctor conoce, seguramente, porque es común aplicarlo para el asma, que afecta a alrededor del siete por ciento de la población).

El doctor Bartlett, de Texas, ha atendido a centenares de personas afectadas por el Covid19 desde marzo hasta el 2 de julio, cuando expuso públicamente su tratamiento en una entrevista televisada que he visto varias veces. En cuatro meses no tuvo un solo paciente fallecido. Pocas sesiones de cinco minutos aspirando el esteroide bastaron para mejorar. Y ya desde la primera sesión hubo alivio, porque disminuye la inflamación pulmonar que dificulta la respiración.

El mismo tratamiento se aplica generalizadamente en Taiwán, con 24 millones de habitantes y sólo siete fallecidos por la pandemia; Japón, con 124 millones de habitantes y mil muertes por esa causa; Singapur, con doce muertes e Islandia, con diez. En ninguno de esos países, por tanto, ya es amenaza el Covd19, porque saben la cura, que es sencilla y barata. No necesitan vacuna. No tienen el problema. No encierran ni confinan a su población, porque mueren menos personas por ese virus que por la gripe común. Por consiguiente, no sufren crisis económico-social.

¿Por qué en Chile no se ha aplicado ese remedio ni el país se ha librado del virus? Porque nadie me hace caso. Yo recomendé el tratamiento el 10 de julio. Es que la buena salud tiene mala prensa. El budesonide o su equivalente farmacológico no es barato, pues cuesta $ 150 mil, pero ahorra la hospitalización. Además, abunda en las farmacias y el tratamiento es tan sencillo e indoloro como respirar.

Si Leonardo Farkas se comunicara con el doctor Bartlett y hasta lo trajera al país, y se aplicara su remedio, los chilenos afectados por el Covid 19 comenzarían a sanar en los siguientes días, los hospitales y clínicas comenzarían a vaciarse, las cuarentenas deberían alzarse y la vida nacional recobraría su normalidad. Es decir, tendríamos a los comunistas destrozando todo en las noches y la Plaza Baquedano volvería a ser arrasada por los vándalos, los comercios destruidos, los supermercados saqueados y las estaciones del metro y las iglesias de nuevo incendiadas. Y Piñera volvería a entregar todo a los rojos. El Chile normal de antes de la pandemia.

Claro, a lo mejor la revolución roja desataría una guerra civil, pero con contendientes de ambos bandos sanos y sin miedo a contagiarse con el virus. 

Si el país sanara de éste gracias al mecenas, "Farkas presidente" sería inatajable en 2021. Sus retratos con los salvados del Covid19 serían "grito y plata", como decía Michelle del delantal blanco y del estetoscopio en su primera presidencia.

¿Pruebas en apoyo de la factibilidad de lo que estoy diciendo? Vean las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins sobre Japón, Taiwán, Islandia y Singapur en materia de Covid19. Que un periodista siga por unos días la evolución de un enfermo grave de Covid19 sometido a cinco días de tratamiento respiratorio con budesonida o su equivalente y luego dejando la clínica o el hospital en cuestión de días.

De paso, debo decir que el doctor Bartlett no niega los efectos positivos del uso de hidroxicloroquina, pero sostiene que el tratamiento con el antiasmático es más efectivo.

Otro tema es si quienes manejan a la opinión pública del país admitirían quedarse de un día para otro sin la pandemia, que les ha dado un público cautivo de millones.

Pero a las personas que sufren la enfermedad les recomiendo encarecidamente consultar con su médico el uso de este remedio que las va a sanar. Y si él no se lo receta, cambien de médico. Pues no tiene efectos colaterales, es conocido por más de veinte años y, desde la primera vez que lo aspiren, les va a permitir sentirse mejor y, por cierto, a quienes estén en mayor riesgo les salvará la vida.

Ahora, si no lo quiere hacer Farkas, en una de éstas a Piñera se le puede ocurrir. Remontar en las encuestas no le vendría mal. Pero debería soportar la idea de salvarse gracias a una sugerencia mía.

lunes, 13 de julio de 2020

Piñera Versus Bolsonaro

Dios ha sido injusto con Chile, pues nos dio un Piñera, mientras que ha sido generoso con Brasil y le ha dado un Bolsonaro.

Éste se ha ganado la odiosidad de la izquierda mundial por haber manifestado públicamente su admiración por Pinochet, en razón de haber salvado éste a Chile del comunismo. El único otro jefe de estado que se ha atrevido a decir públicamente esa gran verdad universal ha sido Donald Trump, a quien el Señor ojalá mantenga por otros cuatro años en su alto cargo.

En medio de tanta lucidez existe un Piñera, un tipo tan perdido que encuentra mejor presidente a Allende que a Pinochet, siendo que el primero dejó a Chile en el vagón de cola del hemisferio, detrás de Haití, con hiperinflación, escasez y al borde de la guerra civil, mientras el segundo lo elevó a la cabeza de América Latina y a la calidad de "la joya más preciada de la corona latinoamericana" (Bill Clinton).

Parece que ese reciente informe desmentido por la Clínica UC Christus según el cual Juan Sebastián Ramón (o algo así) Piñera Echenique sufría de agnosis, es decir, pérdida de la capacidad de inteligir o entender las cosas, era tan falso como acertado en el diagnóstico.

Con las políticas de confinamiento antipandemia y de mano blanda con el terrorismo de Piñera, el PIB chileno va a caer más de seis por ciento este año. Con las contrarias al encierro y mano dura contra la delincuencia y el terrorismo de Bolsonaro, el PIB de Brasil no sólo no va a caer, sino que hasta puede haber un pequeño crecimiento de 0,02 %.  Porque ese presidente se ha preocupado de que las políticas sanitarias y las cuarentenas no castiguen la producción ni hagan caer el nivel de vida de la población.

Como Bolsonaro es de derecha, tiene mala prensa y los periodistas critican sus políticas y exageran los contagios y las muertes a causa del coronavirus en Brasil. Pero ese gran país sólo tiene 8.778 contagiados por millón de habitantes, mientras el Chile de Piñera tiene 16.476, es decir, casi el doble. Y el número de muertes por millón de habitantes debidos a la enfermedad es, en Brasil, de 339, mientras en Chile es de 365. (Ver sección "Países con más contagios" en página A 5 de "El Mercurio" de hoy 13.07.20.)

Entonces, sin sacrificar la economía, Bolsonaro ha defendido de la pandemia a su pueblo mejor que Piñera al suyo, hundiendo su economía. Pero cuando uno ve o lee los comentarios de la prensa parecería que en Brasil ya no tienen terreno para enterrar a las víctimas del Covid19 mientras que en Chile estaríamos derrotando la peste. Pero es todo al revés.

Para no hablar del orden público y la seguridad general. En Brasil los delincuentes y vándalos saben que los uniformados de allá les corren bala si atentan contra las personas honradas o la tranquilidad urbana, porque Bolsonaro respalda a su gente. En cambio, acá los vándalos y delincuentes reinan y saben que pueden hacer cualquier cosa, porque los agentes de DD. HH. pagados por el gobierno y los jueces de izquierda (que son casi todos los jueces) sólo se preocupan de perseguir a policías y militares y dejar libres a malhechores.

Entonces, cuando pase la pandemia y se levanten el estado de catástrofe y el toque de queda, la violencia se va a volver a apoderar de Chile, porque Piñera no se atreve a actuar contra los subversivos de izquierda sino, al contrario, se rinde una y otra vez ante ellos. Así es que nuestra economía no va a mejorar, porque no va a haber paz interna. En cambio, cuando pase la pandemia el Brasil de Bolsonaro, pacificado y próspero, como lo fue el Chile de Pinochet, va a volver a crecer más y su pueblo a disfrutar de la prosperidad económica y la paz social, mientras los izquierdistas se van a contentar con que no los pillen en más robos y escándalos cometidos cuando estaban en el poder. .

Aunque la dupla Matamala-Rincón sufra espasmos de horror, diré por último lo siguiente: ¡cuánto no daríamos los chilenos por tener de presidente a un Bolsonaro en vez del Piñera que en mala hora fuimos a elegir!

domingo, 12 de julio de 2020

El Principio del Fin

Todos los que entienden algo del tema están de acuerdo en que el retiro del 10 % del ahorro previsional es un disparate, pero ese disparate cuenta con el apoyo del 83 % de la gente, según las encuestas. Y eso explica que parte de los parlamentarios de gobierno se hayan pasado a la oposición. "El gobierno y la oposición unidos jamás serán vencidos".

Es que la mayoría, sobre todo en estos tiempos de estrechez, no entiende razones y le importa un rábano que el sistema previsional y el país se vayan al cuerno, como se van a ir. Lo único claro que tiene es que va a recibir plata, la que sea, en diez días.

Como el proyecto es un disparo al corazón del sistema previsional, que a su vez es el corazón del  modelo económico que le permitió al país pasar de último del hemisferio, detrás de Haití, con hiperinflación, escasez y caída del producto, en 1973,  a "el primero del curso" en 1990, tras "el milagro chileno", muchos dicen que estamos en "el principio del fin". Según la carta de Claudia Sanhueza y Gabriel Boric de hoy en "El Mercurio" estamos, definitivamente, pasando a un sistema de reparto como el que había antes del DL 3.500, sistema causante de las mayores injusticias sociales, los mayores abusos de los políticos y el mayor déficit público conocido en 1973. 

Este proyecto del 10 % representa la segunda mayor derrota política sufrida por el actual gobierno. Pues la primera la sufrió el 15 de noviembre pasado, cuando se rindió a la izquierda violenta, entregó la Constitución y pasamos a depender de "una hoja en blanco". 

Y esta segunda claudicación se ha debido a que parte decisiva de los diputados de gobierno se pasaron a la oposición. Esto es considerado una derrota tan grave del régimen que uno de un whatsapp se ha atrevido a preguntar si se suicidará Piñera. Por supuesto que no. Él jamás le haría ningún daño a la persona que más quiere en el mundo, pero podría ordenarle a Blumel que se suicide, como responsable político de este segundo desastre, o que, en subsidio, se vaya para la casa, como tuvo que irse Chadwick después de regalar la Constitución.

Nada de esto es lo que necesita el país, por supuesto. Éste requiere que el Estado se reduzca y los políticos y su clientela devuelvan la plata que el modelo entregó para los pobres y ellos y sus apitutados se han llevado para la casa. La economista Bettina Horst probó, en columna de 15 de marzo de este año, que el tamaño del gasto estatal se multiplicó por siete entre 1990 y 2019, en términos reales. El economista y ex Director de Presupuestos, Rodrigo Cerda, según "El Mercurio" de 27 de mayo de este año, señaló que los funcionarios públicos ganan 32 % más que los de equivalentes funciones en el sector privado. Y la misma Bettina Horst añadía que si se redujeran en diez por ciento las remuneraciones de la burocracia dorada, TODAS las pensiones del sistema previsional pasarían a ser de un mínimo de $400 mil mensuales. ¡Ahí está la plata! ¡Ahí está la solución!

¡Que los políticos se vayan todos, no sin antes devolver la plata! Y Piñera se vaya a algún paraíso fiscal donde tenga parte de su fortuna.

Que el Senado rechace el disparatado proyecto del 10 %.

Que cuando pase la pandemia las policías y, si es necesario, los militares, sean autorizados para usar sus armas para reprimir a los violentos y pacificar el país, con garantía de inmunidad.

Que los Presos Políticos Militares sean liberados y, en su lugar, vayan a cumplir condena a Punta Peuco los jueces prevaricadores que los mandaron para allá, tras, ahora sí, un debido proceso.

¡Aún tenemos Patria, ciudadanos!

viernes, 10 de julio de 2020

Demasiado Importante Como Para No Saberlo

El doctor Richard Bartlett de Texas, EE. UU., de larga práctica en ese estado, ha revelado que él trata con éxito de ciento por ciento a todos sus pacientes afectados por el coronavirus, con  un remedio antiguo y barato para tratar el asma y que es un esteroide llamado "budesonide", disponible en las farmacias y sin contraindicaciones. Este remedio ataca la inflamación pulmonar que provoca el virus y así el enfermo afectado por él rápidamente sana.

Basta aspirar "budesonide" durante cinco minutos cada vez, preferiblemente con un nebulizador, para que los síntomas del coronavirus cedan y finalmente desaparezcan. Sostiene Bartelett que ninguno de los pacientes de la pandemia a los cuales ha tratado ha muerto, siendo que algunos pertenecían a grupos de riesgo o tenían graves enfermedades de base, en un caso un cáncer doble.

Él está poniendo en manos del senador de su estado, Ted Cruz, y del Presidente Trump su receta. Sostiene que la misma ha sido aplicada en Taiwán, Japón, Singapur e Islandia, cuyas poblaciones así se han librado del contagio masivo. Cita a Taiwán, con 24 millones de habitantes de un territorio tan pequeño que no puede haber distanciamiento, no obstante lo cual han tenido sólo siete muertes por el virus.

Asimismo, sostiene que Japón, con 121 millones de habitantes, no ha necesitado restringir las actividades productivas y, sin embargo, ha tenido apenas mil muertos por Covid19. 

En Islandia, bajo el mismo tratamiento, sólo se han registrado 12 fallecimientos y no se ha alterado la vida interna normal.

En ningún país debería dejar de aplicarse este tratamiento tan eficaz como barato y, además, antiguo y sin efectos colaterales. 

jueves, 9 de julio de 2020

La Pérdida de la Virginidad

Sin los votos de la UDI y RN no habría habido zarpazo a los fondos previsionales. Sin los de la sola UDI tampoco. Pero ambas se sumaron en suficiente número para dar lugar a la orgía general.

Es que ya perdieron la virginidad hace demasiados años. Claro, una cosa es perderla una sola vez, por amor y "la puntita nada más": no hay que ser tan exagerado, eso fue sólo un desliz. Una cosa muy distinta de perderla para después terminar dedicándose al comercio sexual.

Es que cuando ya te entregaste al enemigo y votaste por Piñera, sobre todo en 2017, cuando había la alternativa propia y de derecha de Kast; cuando miraste para otro lado ante la traición y la persecución ilegal contra los militares que gobernaron contigo codo a codo y dijiste "problema de los milicos"; cuando Piñera derogó el carácter terrorista del delito de incendio y no dijiste nada, con la subsecuente inmolación de los Luchsinger McKay y entonces dijiste "problema de los agricultores del sur"; cuando levantaste bandera blanca y sacaste toda referencia al gobierno militar de tu declaración de principios (es que los habías abandonado); cuando dejaste que tu gobierno no les hiciera casi nada a los vándalos que arrasaron el país, pero acosaste a los carabineros; cuando te hiciste cómplice del abandono de deberes presidencial por no ser capaz de mantener el orden público; cuando finalmente entregaste la Constitución ¡la Constitución! con tal de que la izquierda calmara a los subversivos y dejaste al solitario Ignacio Urrutia en la Cámara y al solitario Kenneth Pugh en el Senado diciendo lo que tú habrías debido decir y votando como tú habrías debido votar para salvar la institucionalidad (pues tenías los votos para salvarla); y cuando ahora ves cómo se arrasa con la iniciativa exclusiva presidencial de los proyectos (era el caso del 10 % previsional), eludida con el resquicio de la reforma constitucional; y ahora ves que está en marcha la pérdida de la autonomía del Banco Central al abrirle la puerta a las emisiones para financiar el déficit fiscal; y cuando sabes que viene el impuesto al patrimonio por la misma vía irregular y desconociendo también la iniciativa presidencial; y cuando cohonestas la semana de 40 horas con la de 41 y te quedas impávido cuando un sicario asesina al dueño de un terreno por encargo de sus usurpadores y a éstos no les pasa nada y no dices ni haces nada; cuando cohonestas todo eso, entonces no me vengas con que ha sido sólo un desliz tu pérdida de la virginidad, pues fue tu primer paso para "lanzarte a la vida" y entrar de lleno en el ejercicio del comercio sexual. ¿Qué diría hoy Jaime Guzmán ante esta prostitución del partido que  fundó?

Ni siquiera hablo de RN, porque es otra cosa, todos lo sabemos. Por algo es el partido de Piñera, el mismo "capaz de todo", que no es de derecha y estaba vis-a-vis con Raúl Castro en la capilla ardiente de Chávez. Hablo de la derecha, de la UDI, del partido que rodeó en particular a Pinochet y a Merino y juntos refundaron la república, su economía, su sociedad y su democracia en torno a principios y valores.

Lo de ayer en la Cámara arrasó con todo eso. Habla mal del país. Chile siempre tuvo una derecha que lo salvara al final y sacara la cara por la Patria. Ahora ésta carece de ella. El diagnóstico de lo que viene no puede ser peor. El pueblo está asistiendo a una de esas fiestas bailables donde comienzan a verse algunas inconductas y los dueños de casa y demás concurrentes, supuestamente "respetables", las dejan pasar. Y entonces una niña ligera de ropas y de principios se sube a una mesa, se saca algunas prendas y las lanza al medio del salón. Y otras más también. Y entonces sobreviene ese fenómeno o evento nacional, sea dicho "con  respeto" (como siempre se advierte antes de lanzar una barbaridad), que se llama "la cueca en pelotas".

Chile ya está bailándola. Acá ya no hay derecha ni hay derecho. Usted, váyase ahora mismo para su casa o, si no, empiece a sacarse la ropa, porque viene una orgía general.

martes, 7 de julio de 2020

Cinco Razones Para Rechazar a Mera

El Senado debe rechazar la designación de Raúl Mera Muñoz como ministro de la Corte Suprema porque, primero, fue sorprendido al menos una vez aplicando las leyes a uniformados y absolviéndolos en un fallo. Eso es inadmisible bajo el actual régimen de dictadura judicial rojo-piñerista plenamente vigente en la actualidad.

Segundo, porque la designación de Mera Muñoz debilitaría el precedente sentado al rechazarse las proposiciones de los nombres de Dobra Lusic y Juan Manuel Muñoz Pardo, ambos impugnados por la mayoría de izquierda del Senado, tras denunciarse que habían sido sorprendidos acogiendo recursos de amparo de personas condenadas en el caso Frei, caso este último emblemático del espíritu de desconocimiento permanente de las leyes vigentes y de la verdad de los hechos, que está en la esencia de la actual etapa de la evolución jurídica del país presidida por la dictadura judicial rojo-piñerista. ¿Qué se obtiene con tener preso a un nonagenario con alzheimer y que no controla sus esfínteres, como el general (r) Orozco, y quien es además inocente del delito que se le imputa, si toda esa ejemplar dureza es abandonada al permitir la designación de Mera Muñoz? ¿Puede el país permitirse esta señal de debilidad en la defensa de su antijuridicidad?

Tercero, porque, además, tener contemplaciones con Mera Muñoz debilitaría otro severo y esencial precedente establecido en años recientes, al rechazarse a priori nombres de magistrados declaradamente partidarios de respetar la legalidad vigente, como la ex ministra Raquel Camposano y el ex ministro Alfredo Pfeiffer, ambos exponentes de un peligroso apego a la letra de las leyes y a la verdad de los hechos, inadmisibles en la presente etapa de la evolución rojo-piñerista de la justicia del  país. 

Cuarto, porque (y esto es gravísimo) mediante el fallo comentado en el número uno quedó en evidencia una falsedad más del Informe Rettig, que en 1991 había asegurado que Raúl Pelegrin y Cecilia Magni, miembros del FPMR que asaltaron el cuartel de Los Queñes y asesinaron a un suboficial de Carabineros, habían sido torturados y asesinados por efectivos policiales y arrojados a las aguas de un río. Es inadmisible que en el Chile actual, donde hasta el mismísimo senador Andrés Allamand ha dicho que el Informe Rettig debería ser de lectura obligatoria en los colegios, se desprestigie a ese extremo uno de los dos instrumentos básicos utilizados para el lavado cerebral de los chilenos durante los últimos treinta años, siendo el otro, como se sabe, el Informe Valech. 

Sobre todo sería grave caer en tales vacilaciones y miramientos teniendo en cuenta que el redactor principal del Informe Rettig, el jurista Gonzalo Vial Correa, fue después, ya en estado de arrepentimiento, un detractor inmisericorde del Informe Valech, cuya validez objetó en columnas del diario "La Segunda" que no han podido ser borradas de la memoria histórica nacional, publicadas entre el 1 y el 3 de septiembre de 2004. Desvirtuado el segundo instrumento del lavado cerebral ¿podemos caer en el renunciamiento burgués de dar pábulo al debilitamiento del primero?

Quinto, porque tampoco basta para hacer al ministro aspirante digno de integrar la Corte Suprema que él haya prevaricado en diversas otras oportunidades, condenando a uniformados contra leyes expresas y vigentes, como las de amnistía y de prescripción. Pues para ser integrante de la Corte Suprema actual se exige haber prevaricado SIEMPRE y sin claudicaciones.

Si no se quiere que Chile se deslice por la peligrosa pendiente del respeto a las leyes y a la verdad de los hechos, dejando así expuesta a la dictadura rojo-piñerista actual a gravísimas consecuencias e incluso represalias, es esencial rechazar de raíz la proposición del Ejecutivo del nombre del ministro Raúl Mera Muñoz como nuevo integrante de la Corte Suprema. 

domingo, 5 de julio de 2020

John Cobin ¿Condenado a Perpetua o a Muerte?

John Cobin está preso en Valparaíso con fiebre, tos, vómitos y se siente mal. Tiene 57 años y una "condición basal", de modo que el covid19 es una amenaza para su vida. No se sabe si lo ha contraído.

Ya ha cumplido más de 200 días en prisión preventiva. Es decir, ya ha cumplido una pena de presidio menor en su grado mínimo, que es la que va de 61 a 540 días, sin haber sido condenado. 

La libertad provisional es un derecho de toda persona mientras no ha sido condenada, pero a él no se lo reconocen y ni siquiera le dan la posibilidad de cumplir la prisión preventiva en arresto domiciliario, como los jueces conceden a los vándalos de la "primera línea". Es que a John lo afectan varias agravantes: es de origen norteamericano, es un "libertario" de derecha con un PhD en Economía por sus estudios de la Escuela Austríaca y se nacionalizó chileno cuando creyó que el país libre, tranquilo y progresista que entregó Pinochet a los civiles duraría para siempre. "You should have known better, John". 

Durante la insurrección de izquierda del año pasado la misma turba que destruyó Reñaca, donde él residía, apedreó su auto. John, en legítima defensa, disparó al aire varias veces un arma inscrita y que tenía derecho legal a portar, pero como el ataque no cesara, disparó a una pierna de un agresor próximo, gracias a lo cual escapó de la lluvia de piedras. 

Como aquí hay una dictadura judicial de izquierda, respaldada por Piñera, que ha interpuesto las tres cuartas partes de las querellas contra los militares que combatieron el terrorismo, su Intendente  en Valparaíso obró en consecuencia y se querelló por "homicidio frustrado" contra John Cobin, como si éste hubiera salido a buscar a los vándalos que destruían Reñaca y apedreaban su camioneta, con el fin de matarlos. 

Porque en el Chile de hoy y desde hace muchos años los "agresores" son los que se defienden de los "agredidos" o "víctimas", que son violentistas que atacan personas, establecimientos y, en general, el orden legal constituido y después reciben millonarias indemnizaciones cuando los defensores de la legalidad (que siempre terminan presos) les han hecho algo.

John me ha dicho que el juez considera que cada uno de los disparos que él hizo, casi todos al aire, constituyeron un homicidio frustrado separado. Por tanto, su condena por el conjunto de esos supuestos homicidios frustrados será de entre 13 y 17 años, es decir, estará preso hasta que tenga 70 o 74 años. Prácticamente una condena a presidio perpetuo, si sobrevive a la actual amenaza de muerte en el penal por contagiarse con la pandemia. Pues si se ha contagiado o se contagia, puede haber sido condenado, en el hecho, a muerte, dada su "condición basal". 

Y todos le piden plata, mucha plata, que no tiene. Un amigo le financió un abogado que cobró 13 millones de pesos y no obtuvo nada ni ya ahora lo defiende. ¿Qué se obtiene con un abogado si el tema no es jurídico, sino de vindicta política? Le mandan decir que si les paga a unos peritos una suma similar le va a ir muy bien en el juicio. Y el atacante que recibió la bala en la pierna le pide $50 millones por desistirse de su querella. Pero John no tiene dinero y su mujer sobrevive malamente gracias a las ayudas de emergencia de sus amigos. 

Todo parecido con la justicia de un régimen marxista-leninista no es mera coincidencia: los que votaron por Piñera y lo eligieron supieron o debieron saber que él siempre condenará a los que se defienden de los marxistas y terminará premiando a éstos.

jueves, 2 de julio de 2020

Dejé de Ser el Único en el Mundo

"El Mercurio" reaccionó y publicó hoy (C-1) los cinco países con más contagios por millón de habitantes, que son: 1. Quatar, con 34.548; 2. San Marino, con 20.571 (esto es una ficción, pues ese país no tiene siquiera un millón, sino sólo 33.931 habitantes); 3. Bahrein, con 16.120; 4. El Vaticano, con 14.981 (otra ficción todavía mayor, pues la Santa Sede tiene apenas 801 habitantes, incluido el Papa); y 5. Chile, con 14.754, al cual yo había puesto como "top-one", fundado en el mismo "El Mercurio" de anteayer y su publicación diaria, "Países con más contagios". Con esta nueva información hemos pasado a top-five en contagios, pero seguimos top-five en fallecimientos por el coronavirus.

Luego, este blog ha perdido su espectable posición de exclusividad en el mundo, pero sobrevivirá a eso, sobre todo si durante más de diez años ha sobrevivido al veto implacable y generalizado de Sebastián Piñera e incluso a una censura previa del Colegio de Abogados (ver blog del 27 de marzo de 2015, "Artículo Impublicable en la Revista del Abogado"). Cada vez que lo menciono, después compruebo cómo aumentan en unos cientos los lectores de dicho blog. Lo mismo sucede con otro de 8 de octubre de 2017, "Voto Moral y Útil", en el cual publiqué por penúltima vez la hoja de vida de Sebastián Piñera y llamé a votar por José Antonio Kast.

La verdad tiene una virtud impregnadora curiosa, pues si bien es cierto que "una mentira mil veces repetida pasa a ser verdad", como dijera Josef Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler, también lo es que "la verdad mil veces repetida termina por vencer a la mentira", frase que hago mía en este mismo momento, pero que cualquier puede utilizar libremente, incluso sin citar a su autor. 

En efecto, en los últimos días he recibido llamados y correos de personas que me felicitan por grabaciones de este blog de meses anteriores, que quedaron aparentemente perdidas en YouTube, pero han ido resucitando y reapareciendo últimamente, y esas personas las han recibido, visto y oído. 

Hay incluso una, enviada a sus contactos electrónicos, y por uno de éstos a mí, de un señor que dice: "Siempre pensé que este personaje (se refería a mí) decía puras mentiras, pero ahora he concluido que decía la verdad", y les adjuntaba una grabación mía denunciando la prevaricación de los jueces de izquierda para condenar ilegalmente a militares (r) y ordenar al pobre fisco pagar ingentes indemnizaciones por hechos amnistiados, prescritos, ya antes juzgados sin condena y generalmente inventados por legiones de jureros falsos.

La verdad hace bien. Yo no aspiro a que reine en Chile ni en el mundo, porque he visto como por ahora se imponen las consignas falsas y una mayoría de opinión pública en todas partes se moviliza tras ellas. Pero al menos la verdad nunca perece. ¿Y quién puede negar que siempre va a existir la posibilidad, por remota que parezca, de que incluso "en el peor de los pueblos", termine por triunfar?