sábado, 19 de febrero de 2022
¡Que Vengan los Amarillos!
miércoles, 16 de febrero de 2022
No Hay Mal Que Por Bien No Venga
martes, 15 de febrero de 2022
Lo Que Nunca Ví Venir
viernes, 11 de febrero de 2022
Un Caso de Suicidio Asistido
Chile se está quitando la vida como exmejor país de América Latina, con la colaboración al suicidio de parte de la élite encabezada por el rey del entreguismo político, Sebastián Piñera, que aportó el revólver para ser puesto en la sien del país y que fuera gatillado el 15 de noviembre de 2019.
Ya con una bala en la cabeza Chile intenta sobrevivir. Lo mismo le pasó a la mayor de Carabineros Ingrid Olderock, víctima propiciatoria entre las mujeres uniformadas, de igual forma como el brigadier Miguel Krassnoff lo es entre los varones. La leyenda negra urdida por el marxismo la presenta como la "Bestia", en un film corto, candidato al Óscar, según vi en la primera página de "El Mercurio" de días pasados. La propaganda describe mundialmente a la mayor como "hija de padres nazis" que se dedicaba a amaestrar Dobermans para violar mujeres presas "por pensar distinto".
Todo falso, porque sus padres llegaron a Chile en 1926, cuando el nazismo estaba en pañales y lejos de gobernar Alemania. Nunca nadie denunció ni probó ante tribunal alguno que Ingrid, de hondos principios cristianos, hubiera utilizado un perro para violar mujeres. Lo único cierto era que en su casa acogía caninos y tenía 15, ninguno Doberman. Sirvió en centros de detención de mujeres delincuentes y guerrilleras antes de que existiera la DINA, pero a las órdenes del entonces coronel Manuel Contreras. La leyenda negra sólo proviene de versiones de exmiristas presas que siguen el instructivo guerrillero conocido como "Manual de Marighella", que ordena inventar torturas atroces a todo extremista que sea detenido. Tal asesinato de imagen llevó a que alguien atentara contra la mayor, disparándole dos tiros: uno le atravesó la mandíbula y el otro quedó alojado en su cráneo. Sobrevivió en estado precario y ello condujo a su muerte prematura, a los 58 años, estando ya en condición de retiro.
"Murió en la impunidad", reclama ahora la prensa roja. Otra mentira, pues cualquiera pudo haber accionado contra ella durante el gobierno militar, como sucedió con los detectives del "Comando de Vengadores de Mártires", condenados en los años '70 por aplicar apremios ilegítimos; o con el oficial que aplicó malos tratos a un transportista del FPMR. Bajo el gobierno militar fue la primera vez en Chile que se condenó por torturas, pese a las previas, comprobadas y confesas, practicadas en los gobiernos de Frei Montalva y Allende, en particular por el subdirector de Investigaciones de éste, el comunista Carlos Toro, al dirigente juvenil Juan Luis Ossa, en enero de 1972 y publicadas en detalle en "El Mercurio" de la época, sin que nadie lo desmintiera. Contra la mayor Olderock, en cambio, no había pruebas, ni las hay hasta ahora, de las monstruosidades que se le imputan.
La izquierda espera horrorizar al mundo con el film "La Bestia", sobre todo si obtiene el Óscar; y acentuar la predisposición global contra el régimen que salvó a Chile --sólo transitoriamente, por lo que vemos ahora-- del comunismo.
Entretanto, en la Convención Constituyente totalitaria (la domina la izquierda extrema, heredera de la URSS) se han rechazado iniciativas de norma fundadas en decenas de miles de firmas para garantizar la libertad de pensamiento, de culto y de conciencia. También se rechazó otra, patrocinada por gremios empresariales, destinada a garantizar la libertad económica. Y otra que garantizaba el derecho de propiedad. Los propios convencionales de izquierda se sintieron expuestos y han tenido que presentar textos sustitutivos sobre libertad y propiedad que no han dejado contento a nadie.
Así están alojando en el cráneo del exmejor-país-de-América-Latina un proyectil que quedará ahí para darle muerte lenta, con pérdida de las libertades esenciales. Pues no se ha olvidado al jurista y catedrático de izquierda Enrique Silva Cimma, que declaraba su admiración por la forma en que la Carta de 1980 garantizaba libertades y derechos. Ni se puede olvidar que bajo la actual Constitución de la Libertad se redujo la pobreza de 40 a 8 % ni que el quintil más pobre aumentó su ingreso el doble que el más rico ni que el indicador de desigualdad Gini disminuyó de 57 a 46 ni que éramos el país con mayor permeabilidad socio-económica (facilidad de los más pobres para ascender a más ricos) de toda la OECD. Pero, mientras nos llenamos de inmigrantes que vienen al "capitalismo salvaje" a buscar lo que no encuentran bajo el "socialismo del siglo XXI", el periodismo rojo convenció a una opinión pública dócil a las consignas de que los pobres estaban peor y éramos cada vez más desiguales.
¡Sácate la bala de la cabeza, Chile! ¡Entierra la olla de grillos y recupera tu libertad!
lunes, 7 de febrero de 2022
Andrés Allamand 1972-2022
En 1972, en pleno Chile socialista, yo tenía un programa diario en Agricultura donde predicaba la economía libre, aprendida en el libro "Capitalismo y Libertad", de Milton Friedman. Un senador de derecha, Pedro Ibáñez, participaba de esas ideas y me convidaba a dar charlas en su Escuela de Negocios de Viña del Mar (hoy Universidad Adolfo Ibáñez), a las cuales iban estudiantes secundarios como Andrés Allamand y Andrés Chadwick, que se burlaban y me discutían al final de las charlas, pues el país estaba infectado de socialismo y ellos un poco también.
En los los '80 Andrés Allamand fue un activo partícipe del "Acuerdo Nacional", alcanzado por figuras de derecha, centro e izquierda y dirigido a poner término anticipado al gobierno de Pinochet. Recuerdo una larga pero vana sesión de convencimiento suya, dirigida a Juan Pablo Illanes y a mí, para obtener el apoyo de "El Mercurio" a la iniciativa. No lo consiguió. Al final Pinochet no quiso siquiera recibírle el texto del "Acuerdo" a quien lo encabezaba, el Cardenal Fresno, y lo volvió a meter en la bocamanga del prelado, dándole un abrazo y un regalo navideños. Y del "Acuerdo" nunca más se supo.
En la segunda mitad de los '80 el director de "Qué Pasa" ofrecía frecuentes almuerzos pluralistas y recuerdo que, cuando el partido gobiernista Unión Nacional se dividió en UDI (pinochetista) y Renovación Nacional (entreguista), hubo choques frontales en esos almuerzos entre personeros de ambos. En uno de ellos Allamand me hizo el siguiente vaticinio acerca de la UDI: "Después de 1990 van a desaparecer". En ese tiempo el entreguismo ya era mayoritario en la derecha, no obstante lo cual toda ella estuvo unida tras el "Sí" en 1988. Y el vaticinio de Andrés no se cumplió, pues diez años después a la UDI le iba mejor que a RN.
En 1989 las encuestas impusieron a Hernán Büchi, que no era político, como candidato natural de la derecha y del gobierno, que eran casi lo mismo, para la presidencial de ese año. Andrés Allamand se hizo muy amigo del candidato y lo convenció de nombrar generalísimo a un DC, Sebastián Piñera, que se había jugado por Eduardo Frei Ruiz-Tagle en la interna de su partido y había resultado derrotado por la astucia de Patricio Aylwin.
Como era de esperar, Piñera suscitó una "contradicción vital" en Hernán Büchi y éste, aduciéndola, se retiró de la contienda. Pero meses después reasumió la candidatura, cuando ya Piñera era candidato a senador y Allamand a diputado y estaban dedicados a lo suyo. Aylwin fue ampliamente electo presidente y también lo fueron Piñera como senador, Allamand y Evelyn Matthei, como diputados, por RN. Los tres bautizados por "Qué Pasa" como "los muchachos impacientes" de RN.
Éstos condujeron a su partido a amplios acuerdos con Aylwin, apoyando sus aumentos de impuestos ("para legitimar el modelo") y su persecución de los militares mediante la Comisión Rettig, tanto que Allamand declaraba que su político más admirado era Aylwin y que el sesgado e inconstitucional Informe Rettig, condenatorio de los militares, debería ser usado como material de enseñanza en los colegios. El lavado de cerebros ya estaba lanzado en Chile.
Pero Piñera quería ser presidente "ya", en 1994. Y Evelyn Matthei también. Entonces el capitán Diez, de contraespionaje, descubrió y le entregó a ella la cinta de una conversación telefónica del primero con unos amigotes, conspirando en forma inaceptable y desleal contra su correligionaria y competidora. Ricardo Claro recibió la cinta y la dio a conocer en su canal, Megavisión, con un demudado Piñera al frente. Escándalo general. Pero al final Piñera ganó ampliamente el respectivo "juicio por los diarios", quedando como "víctima". Evelyn quedó como "la mala de la película", sólo por no haber revelado que el capitán Diez le había entregado la grabación. Pero los dichos de Piñera eran incompatibles con su aspiración presidencial y, "en el país donde todo se olvida", debió esperar unos años más.
En 1997 Andrés Allamand (RN) compitió con Carlos Bombal (UDI) por la senaturía en Santiago oriente, pero éste lo ganó y fue elegido. En un vuelo al sur me tocó al lado un joven personero UDI que me dijo: "Piñera ayudó a Bombal en la elección". Lo encontré increíble. "¿Quién te lo dijo?", le pregunté. "Carlos", me contestó.
La tendencia de Allamand de irse hacia el otro bando fructificó en su favor en 2014, cuando a su vez la DC se había ido demasiado a la izquierda y su electorado moderado la abandonó: luego, en lugar de votar por Soledad Alvear, que siempre había sido su figura más votada, muchos lo hicieron por Allamand, que tanto se les acercaba. Gracias a ello superó al UDI Laurence Golborne. A la vez, resultó electo el socialista Carlos Montes, que superó en votos a Alvear, siendo por tanto "hijo del binominal", porque sacó menos sufragios que Golborne, pero éste y Allamand no alcanzaron a doblar.
Como sabidamente la de ministro es mejor "pega" que la de senador, Allamand renunció a su curul y asumió la cartera de Defensa en el primer mandato de Piñera. Y luego ocupó la Cancillería en este segundo período que está por terminar. Si bien ha terminado su desempeño de manera algo abrupta y no muy elegante, no ha caído totalmente en desgracia, porque ha asumido un alto cargo internacional (Secretario General Iberoamericano).
Al mismo tiempo, ha anunciado su definitivo retiro de la política, lo cual nadie le cree, porque, "read my lips", quiéralo o no, queda posicionado para 2026 (o antes, si hay peligro de todos sabemos qué). Antecedentes: votó "Si". Votó "Rechazo". En contra: en Defensa persiguió a militares(r). Su posible ventaja: "no soy amenaza para nadie" (Ramón Barros Luco), fórmula exitosa en nuestro medio.
Y tiene apenas 66 años, de modo que hay Allamand para rato.
jueves, 3 de febrero de 2022
Eterno Retorno de "Imbéciles"
Creo que no hay semana reciente en que no reciba, a través de whatsapp, una columna mía titulada "Imbéciles", publicada aquí el 28 de abril de 2020. La acabo de recibir de nuevo. A veces la reproducción trae mi firma, otras no, pero no importa. Fue una parodia que hice de una conversación imaginaria entre dos dirigentes comunistas, que comentaban lo que podían lograr en este país, dada la existencia en él de una mayoría de imbéciles, imbécilas, imbécilis, imbécilos e imbécilus, todo lo cual, supongo, es suficientemente inclusivo.
Lo notable es que gran parte de lo que imaginariamente urdían se ha venido cumpliendo. Por eso, en este momento, los comunistas ya se sienten co-dueños del país. Por eso han recibido suficiente compensación en el futuro gabinete, quedándose con una cuota significativa en Defensa a cambio de todo lo que tuvieron que ceder en Hacienda.
En el exterior la gente razonable no puede entender que la mejor nación de América Latina, que se elevó desde el último lugar al primero en crecimiento bajo la presidencia de Pinochet, y que disminuyó la pobreza y la desigualdad, esté a punto de tomar la misma ruta decadente de Cuba y Venezuela. De hecho, el muy visto y oído comentarista argentino Agustin Laje lo atribuye, con todas sus letras, a que acá hay una mayoría imbécil.
Pero también existe una amplia cuota de miseria moral. Pertenece a este rango la sospecha de que Sebastián Piñera pueda no designar a Rosanna Costa presidente del Banco Central, para llenar la vacante dejada por Mario Marcel. Él tiene todas las facultades y ella cuenta con todos los atributos profesionales y técnicos para desempeñar el cargo. Garantiza como nadie más la defensa de la autonomía del instituto emisor. ¿Por qué dilata Piñera su nombramiento? Se sospecha que pueda estar pergeñando alguna oscura negociación de la cual pueda extraer un dividendo. Sería muy representativo de sus mandatos y de su personalidad finalizar el segundo y último (espero) de aquellos con una postrera puñalada trapera. Pero si la llegare a propinar, prometo triplicar la frecuencia de publicación de su oscuro prontuario político-judicial completo.
Es que no puede ser lo que está sucediendo en Chile. No puede ser que la imbecilidad haya penetrado a la derecha en tal grado que algunos de sus integrantes sostengan que ella debe plegarse a "los cambios" que propicia la izquierda, cuando el país debe todos sus éxitos y su progreso a los que realizó la misma derecha bajo el régimen militar y tiene un amplio futuro si reafirma y profundiza estos últimos y no los retrógrados y disruptivos de la izquierda.
Por favor, señores y señoras chilenos de la mayoría, no sigan haciendo que constantemente se deba recircular por whatsapp y otros medios mi columna del 28 de abril de 2020, confirmando el acierto de su título, que, por otra parte, nunca imaginé iba a resultar tan premonitorio.