Hoy es el día onomástico del comunismo. Porque ni siquiera el nombre, "Día del Trabajo", es verdad, dado que en este día nadie trabaja. Explicaba bien eso Winston Churchill, cuando decía: "El comunista, cuando habla, miente".
Hizo patente este distanciamiento de la verdad el antecesor máximo y padre del marxismo-leninismo, Wladimir Ilich Ulianov, que se hizo rebautizar como "Lenin", palabra que deriva de Lena, un río de Siberia, cuando estipuló: "Si los hechos contradicen a la Revolución, peor para los hechos".
Decidoramente, el Partido Comunista de Chile acaba de reivindicar su carácter "leninista".
Pero la función principal de los comunistas no es mentir, sino matar. Cuando un grupo de intelectuales franceses, encabezados por Stephane Courtois, estudiaron en los años 90 el resultado de la acción de los gobiernos comunistas, probaron que, hasta entonces, como partido gobernante, había provocado casi 100 millones de muertes.
Hubo regímenes comunistas más eficaces que otros. El más efectivo por sus logros en el siglo XX fue el de Pol Pot, que a la cabeza de su Jmer Rojo dio muerte a un tercio de los 7 millones de habitantes de Camboya, es decir, a unos dos millones de personas.
Tanto horrorizó a la prensa mundial ese caso que el New York Times dedicó seis editoriales, durante los años 70, a denunciar el genocidio camboyano. Pero los estudiosos de la prensa norteamericana comprobaron que, en el mismo período, ese diario publicó 66 editoriales contra la Junta Militar chilena, cuya acción contra el terrorismo socialista-comunista dio origen a 2.279 bajas de ambos bandos en 16,5 años, según consta en el Informe Rettig.
El Partido Comunista es hábil para manipular a medios de comunicación de su lado y del otro, en Chile y el mundo. En general, Fidel Castro y sus 17 mil muertos ("Libro Negro") tuvo mucho mejor prensa que Augusto Pinochet y sus 2.279. El comunismo es maestro en el "character assassination" de sus adversarios. Y la "prensa independiente" acoge más consignas comunistas contra sus adversarios que los de éstos contra el comunismo.
A la hora en que escribo estas líneas supongo que la violencia habrá hecho lo suyo en este 1° de mayo y preveo, con un ciento por ciento de certeza, que la prensa va a ser más severa con los guardianes del orden que con los que llaman a "quemarlo y destruirlo todo".
¿El remedio contra la violencia? Una Ley de Defensa de la Democracia como la que el presidente González Videla propició y obtuvo en 1948 y que proscribió al comunismo de la vida pública durante ocho años transcurridos entre 1949, con su "revolución de la chaucha", y 1957, con la del levantamiento de 2 y 3 de abril de ese año, Así el comunismo "agradeció" al general la derogación de la "Ley Maldita", que resultó bendita para la paz interna de Chile.
Pero "los países que no aprenden de su historia están condenados a repetirla" (George Santayana).