Si el Estado vendiera Codelco tendría dinero para hacer las siguientes cosas al mismo tiempo: financiar el déficit fiscal, equilibrando el presupuesto; dar un bono extraordinario a la población vulnerable, estilo IFE de 2021, pero sin aumentar la deuda externa como esa vez, en que la incrementó en US$28 mil millones; podría también reducir dicha deuda externa, mejorando la calificación crediticia de Chile y así abaratando el servicio de la deuda restante y disminuyendo para los chilenos el costo de endeudarse en el exterior.
Ciertamente habría un boom en la economía. Aumentarían el empleo y el crecimiento. Cuando el último presidente de derecha anterior a éste, Augusto Pinochet, privatizó un conjunto de empresas estatales equivalentes a Codelco, a partir de 1985, aumentó el crecimiento a un promedio de 6,4% en 1985-89, el desempleo bajó de 11 % a 5% en enero de 1990 (cifras del Banco Central); y disminuyó en ese quinquenio el déficit fiscal tanto como la deuda externa.
¿Por qué no se puede vender Codelco? Por lo que van a decir los comunistas y sus "compañeros de ruta". ¿Y a quién le importa? Sólo a los políticos, que les tienen miedo por su capacidad difamatoria y porque no sólo practican el "asesinato de la personalidad" sino de la persona. Pero el resto de la población estaría feliz, como se pone la gente cuando recibe billetitos y encuentra empleo con facilidad.
En Codelco lo único que hacen es "pasar por el aro" al resto del país, diciendo que "es de todos los chilenos", cuando sabidamente es de los que trabajan ahí y de las fundaciones de los políticos, que reciben importantes donativos.
El blog más leído desde que inauguré éste en 2010 fue uno en que un comentarista detalló los "gastos de Codelco en finalidades distintas a la de producir cobre". El listado de donativos a entidades vinculadas a los políticos de gobierno era impresionante. Nunca nadie desmintió al lector que hizo ese aporte. Lo leyeron 18 mil personas.
Todo el mundo sabe que Codelco es un nido de ratas. Contribuye menos al Estado que otras mineras privadas. Produce menos y sólo es top one en lo que les paga a sus trabajadores. Ahí hay sueldos de más de 40 millones de pesos y no tienen mayor exposición pública. En cambio, los medios sacrificaron en la hoguera de la atualidad a una candidata cuando descubrieron que había ganado un sueldo de $17 millones en una universidad privada.
Es el el doble estándar chileno instalado acá por el comunismo. Pero se les puede dejar callados preguntándoles por qué no pagan desde hace años las contribuciones de los numerosos bienes raíces que tiene el partido rojo, moratoria que ya se la quisieran los deudores de contribuciones a los cuales les sacan a remate sus inmuebles desde que se atrasan un semestre.
No les sigan mirando la cara a los comunistas. Hagan lo que le conviene al país, vendan Codelco y comencemos los segundos mejores 30 años de la historia de Chile.
Si el gobierno no sabe cómo hacerlo, ya he sugerido que le ofrezcan el ministerio de Minería a José Piñera Echenique, que ya supo hacerlo cuando tuvimos una crisis previsional y cuando tuvimos otra minera debido a la propiedad estatal de los yacimientos determinada en la Constitución.
¿Qué espera, presidente Kast?