Desde hace muchos años he estado a cargo del país. Hasta 2008 lo conduje a través de una columna en El Mercurio. El último día de ese año renuncié al diario y poco después seguí conduciendo a Chile desde este blog. Muchas veces, a lo largo de tantos años, distintas personas me han asegurado que el país no se ha dado cuenta de que yo lo estoy conduciendo, porque las mayorías han hecho o dicho lo contrario de lo que yo les aconsejo. Eso es efectivo, pero también lo es que nadie puede despedirme del cargo ni yo pienso dejarlo.
Hace quince años cambiamos la sede de los negocios familiares de Providencia a Huechuraba. Desde entonces la municipalidad nos cobra una patente comercial del medio por ciento del patrimonio de cada sociedad que tenemos, aunque ninguna haya invertido en Huechuraba, salvo por el bien raíz. Las sociedades tienen acciones y fondos mutuos. Un amigo me preguntó hace años que para qué había formado sociedades y le respondí que el impuesto a la renta era la mitad del tributo personal. Pero me replicó: "la vaina te está saliendo más cara que el sable". Porque si hago sociedades debo llevar contabilidad y eso significa varios millones de pesos anuales y también hay que pagar patente comercial, que es el 0,5 % del patrimonio, lo cual significa otros millones que un particular se ahorra. Y me dijo que él no tenía ninguna sociedad, ningún contador ni pagaba ninguna patente y al fin de cuentas le salía todo más barato. Y se ahorraba molestias, balances, inspecciones, trámites, iniciaciones de actividades, términos de giro y otras gabelas. Y además el SII le hacía su declaración anual de renta gratis.
Me acordé de todo eso en enero pasado, cuando me llegó una citación del Juzgado de Policía Local de Huechuraba acusándome de no haber pagado un derecho como empresario individual que desarrolla actividad comercial sin pagar patente. Nunca tuve allí otra actividad que dirigir el país desde un blog y desde una oficina a la cual, por lo demás, dejé de ir hace seis años. Pero me siguen cobrando hasta hoy. Estar a cargo del país a través de un blog, libros y videos desde otra comuna es una actividad comercial en Huechuraba, dice su municipio. Tuve que pagar alrededor de tres y medio millones de pesos por esta inexistente actividad, intereses y multas. Y acabo de pagar la primera cuota de 2026, en circunstancias que hace seis años no voy allá. "¡Es el Estado, estúpido!"
Sigo a cargo del país desde Las Condes y diversos lugares de la costa. Espero que en ninguno me cobren derechos por eso.
Y estoy iniciando el "término de giro" de actividades que nunca tuve. El SII quiere saber hasta cuánto miden los intersticios de mis dientes y debo acreditarlo. Parece que será complejo.
Pero sigo a cargo del país, sin duda. Me acosa una comuna a la cual no voy hace seis años y donde nunca en 15 años desplegué actividad alguna. ¿Alguien estará intentando que deje a Chile entregado a su propia suerte? Si es así le advierto, aquí y ahora, como diría Ricardo Lagos, que no se me pasa por la mente.
Así es que vamos pegando... y pagando.