José Antonio Kast ha adoptado una estrategia de no-confrontación con la izquierda, pero tomando medidas que permitan combatir mejor la delincuencia y el terrorismo y que disminuyan los obstáculos que dicha izquierda, nacional e internacional (ONU), ha instalado en Chile para dificultar la creación de empleo y el crecimiento. Está bien. Son políticas positivas para salir del marasmo. Pero Chile va a crecer sólo 1,8 % este año.
Miremos cuarenta años atrás para saber qué se hizo entonces para salir del marasmo de la crisis de la deuda de esa década ("la década perdida de América Latina") y empezar a crecer tres veces más que hoy.
Dos cosas: se combatió a la delincuencia y el terrorismo con toda la fuerza del Estado, como se había venido haciendo desde 1973, hasta pacificar completamente al país. Eso se logró derrotando a los subversivos en combates y apresándolos tras procesos ante la justicia ordinaria, que era independiente. La Junta y el presidente siempre respetaron al Poder Judicial y acataron sus fallos.
Con esa justicia despolitizada, había en 1990 más de 900 delincuentes y subversivos presos. Y nunca el ambiente de seguridad y tranquilidad había sido tan pleno. Sobre todo en las poblaciones populares. ¿De dónde creen ustedes que venían los miles que hicieron cola toda la noche para despedir los restos del presidente Pinochet? ¿De las señoras "empingorotadas" de que hablaba Aylwin II, némesis de Aylwin I, que defendía a los militares? Pero Aylwin II inició el declive en la seguridad indultando ¡a todos! los delincuentes y terroristas presos. Y sentó en el banquillo de los acusados a los militares que los habían derrotado. Entonces no pregunte por qué aumentó la inseguridad y se llegó a perpetrar finalmente un golpe subversivo totalitario en 2019 con el lumpen en primera línea y 600 cubanos y venezolanos organizando el caos.
La dupla Pinochet-Büchi, entre 1985 y 1989, privatizó: disminuyó el tamaño del Estado. La electricidad, la telefonía, el gas, el acero y el salitre pasaron a manos privadas. De ser empresas estatales con pérdidas, pasaron a ser empresas particulares con utilidades y que pagaban impuestos. Éstos fueron bajados y se dio especiales garantías de invariabilidad tributaria a los inversionistas extranjeros en el DL600, después derogado por Bachelet II.
Todo eso "cambió de pelo" a Chile, que dobló su PIB en una década. El mundo lo llamó "milagro chileno". Joaquín Lavín (hoy un incomprensible "arrepentido") escribió "Chile: Revolución Silenciosa" explicando lo logrado.
Entre 1985 y 1989 Chile pasó a crecer 6,4 % anual, según cifras del Banco Central. Y después Bill Clinton, antes de venir en los 90, le escribía a Eduardo Frei Ruiz-Tagle que nuestro país era "la joya más preciada de la corona latinoamericana".
Ahí está la diferencia. La estrategia actual de José Antonio Kast sólo promete disminuir los problemas. La estrategia de la "derecha a secas" (Pinochet-Büchi, Johannes) consiste en erradicar los problemas.
Y Kaiser será imposible de derrotar, porque hará al pueblo una oferta que no podrá rechazar.
Para empezar indultará a todos los hoy ancianos presos sobrevivientes que combatieron a la guerrilla y el terrorismo marxistas. Quedan alrededor de 400, pues han muerto cien, pero cada día aumentan los "juicios de derechos humanos" que, atropellando el debido proceso, sustraen ilícitamente y por ya más de una década recursos fiscales.
Pienso que la prevaricación con fines de lucro de los juicios de derechos humanos es el mayor atentado a la legalidad que se ha cometido en la historia del país. Fue agudizado por Sebastián Piñera, que tenía una legión de abogados de izquierda para perseguir militares y no tenía ninguno para apresar a los marxistas que intentaron derrocarlo mediante el golpe de 2019.
Entonces, por fortuna en Chile habrá, dentro de tres años, alternancia en el poder, pero hacia la derecha. Johannes Kaiser ha señalado que indultará a los presos políticos militares y privatizará Codelco, con cuyo precio se podrá pagar a sus dueños (todos los chilenos, la mitad de los cuales nunca ha tenido un millón de pesos), dos millones a cada uno. Y sólo para empezar.
Tal vez pueda ser más. Es una cifra prudencial. Y, por añadidura, el Estado mantiene una treintena de empresas que desarrollan negocios particulares. Bajo un régimen de "Estado Subsidiario" no tienen por qué estar en manos de la burocracia estatal. También serán privatizadas. Oportunamente se les irá anunciando a sus dueños, "todos los chilenos", cómo y cuándo recibirán el precio de las que se licite al mejor postor.
Será una oferta que el pueblo no podrá rechazar. Por tanto, habrá alternancia en el poder, pero hacia la derecha y desde un régimen que, en busca de acuerdos con la izquierda, no indulta ni privatiza.
Tal nuevo régimen será perfectamente democrático y todos estaremos mejor: el Estado, más pequeño, será más eficiente y barato de financiar. Los particulares verán sus patrimonios aumentados. Chile, creciendo a un ritmo más de tres veces superior al actual, difícilmente va a volver a cambiar de conducción, porque el auge hará que haya menos envidiosos que en 1988, 1989 o 2021, cuando mayorías jubilosas de tarados celebraron haber matado a la "gallina de los huevos de oro".
Hay que volver a insistir
ResponderEliminarLas privatizaciones ocurridas durante la dictadura del mandril uniformado (Soquimich, Endesa, etc) pasaron a manos de amigos e incondicionales del poder a precio de huevo y para colmo, financiados con créditos del mismo estado.
O sea, los ciudadanos de a pie se verían forzados a prestarle plata a los esforzados e incomprendidos “empresarios” para que estos se puedan hacer de empresas que supuestamente le perteneces a los propios ciudadanos.
¡Pero qué manera de querer joder al ciudadano de pie a beneficio de unos cuantos!!!!
Y que triste que tan poco les haya durado el gusto de haber “elegido” a un presidente de derecha que inmediatamente los haya decepcionado por no liberar a los criminales que tuvimos en bien encarcelar y no regalarle las empresas del estado a sus amigos.
ResponderEliminar¿Cuándo les dará el mate para entender que no es lo mismo con guitarra?