No sé si Johannes Kaiser está consciente de que, cuando dijo que se debía privatizar Codelco y darse el precio de venta a sus dueños, que son todos los chilenos, y calculó prudencialmente que corresponderían unos dos millones de pesos a cada habitante, inició una revolución política que va a ser muy difícil de derrotar o detener, porque es seguro que cuenta con un respaldo popular, si no unánime, muy mayoritario.
Mi opinión es que Kaiser así aseguró su elección como el próximo presidente de la república y de un parlamento cuya mayoría lo respalde.
Sobre todo si la privatización es tan razonable como factible. Claramente va en favor del mejor interés nacional, porque Codelco es una empresa estatal mal administrada, que ha disminuido su producción de cobre en los mejores tiempos del precio del metal, se ha endeudado en exceso y se ha prestado para que intereses políticos y compadrazgos obtengan de ella centenares de millones de dólares anuales en pagos "no destinados a la producción de cobre" Es decir, prebendas políticas.
Las privatizaciones fueron puestas en boga, en el mundo, por otro gobierno chileno, el del presidente Pinochet y su ministro Hernán Büchi, a partir de 1985. En Chile se privatizó la telefonía, la electricidad, el gas, el acero y el salitre, que estaban en manos de empresas estatales mayoritariamente perdidosas y que fueron adquiridas por privados en sendas licitaciones..
Eso generó un ejemplo que distintos países importantes siguieron, como reconoció el autor británico Niall Ferguson, cuando escribió: "los primeros fueron los militares chilenos; Reagan y Thatcher vinieron después". Y tras éstos vinieron los países socialistas, que se volcaron al capitalismo, partiendo por la Unión Soviética.
Lo que tiene de novedoso la propuesta de Kaiser es que contempla dar el precio de la privatización a los actuales dueños de las empresas estatales, que somos todos los chilenos. Esto no lo hicieron Pinochet-Büchi, que en cambio, con lo generado por las privatizaciones, equilibraron las finanzas del país, redujeron la deuda externa y pusieron a Chile a crecer al 6,4 % promedio anual entre 1985 y 1989, situándose a la cabeza de América Latina.
Pero cuando Pinochet-Büchi privatizaron, el poder legisativo radicaba en la Junta de Gobierno, que concordaba con el Ejecutivo en ese tema y le facilitó el proceso.
Ahora la privatización requiere de acuerdo del Ejecutivo y del Congreso. Y como todo el mundo sabe o debería saber que una gran mayoría de chilenos no mira con malos ojos la idea de recibir dos millones de pesos cada uno, sobre todo si la mitad o más de ellos nunca ha tenido esa suma en sus manos, es difícil que la revolución privatizadora pueda ser derrotada.
Hasta ahora la izquierda conquistaba mayorias prometiendo al electorado distribuir igualitariamente la riqueza de los demás, pero como "los demás" no veían esa exacción con buenos ojos, las políticas de izquierda resultaron ser invariablemente empobrecedoras de todos. La propuesta de Kaiser, en cambio, es enriqucedora de todos, incluso del Estado, que en lugar de soportar pérdidas va a empezar a obtener impuestos sobre ganancias que los bienes privatizados generan en manos de empresarios particulares.
Así como "los militares chilenos" fueron los primeros en su tiempo, ahora la derecha chilena pasará a ser la primera en iniciar esta revolución económico-social. Ella promete generar el mismo eco imitativo que la iniciada por Pinochet-Büchi en su tiempo, cuyo éxito dejó en ridiculo a Leonid Brezhnev, que había pontificado: "nunca más habrá otro Chile". Pues lo que sucedió fue que lo que no hubo nunca más fue otra Unión Soviética.
"No hay nada más poderoso que una idea a la cual le ha llegado su tiempo", escribió Víctor Hugo. En Chile actual le ha llegado su tiempo a la revolución privatizadora, democrática y popular propuesta por Johannes Kaiser.
Hermogenes una cosa es la que escribes, otra es la realidad, el mundo real.
ResponderEliminarEn el mundo real - en el tema Codelco - el 74% de los chilenos rechaza privatizarla y solo 26% está a favor.
!Y dale con que los pollos mean!!!
EliminarEl tema no es si se privatiza o no se privatiza Codelco, el tema es, si los chilenos deciden democráticamente privatizar una empresa, de que forma se debe privatizar y en que se debe invertir lo de la venta.
Para los descerebrados adeptos a la dictadura, habría que recordarles que las empresas que privatizo el mandril chileno, se las otorgo a sus amigos y parientes y estos recibieron prestamos del estado para pagar por dichas empresas.
Fko., eso era antes de saber que recibirían dos milonescada uno.
ResponderEliminarDon Hermógenes,
EliminarSería interesante que Codelco fuera un capitalismo popular y su debe y haber gobernado como una corporación eficiente, lo que podría ser motivo de exigencia para las otras cupreras. Pero el mundo real es que los políticos extraen los dineros robando en forma de falsos bonos de sobreproducción.
Cenutrio, su nombre lo dice todo: torpe, desmañado, lento de entendederas y completamente estúpido, un lerdo y un zoquete integral.
EliminarNo estoy muy seguro que sea la mejor idea el repartir el producto de la venta de CODELCO. Puede suceder algo parecido a los retiros de las AFP en que los la mayor parte se fue a consumo y no a ahorro e inversión como cambiar el auto un plasma de 55 pulgadas y asi. El resultado sería una bonanza pasajera
ResponderEliminarEntiendo la necesidad de privatizar CODELCO; a parte de los políticos la empresa es un botín de los que en ella trabajan (ver caso de los bonos pagados con productividades falseadas). Se sienten dueños de la estatal pero sólo en la medida que les sirve a ellos o a sus hijos (que tienen prioridad de ser contratados). Si no están de acuerdo con la renegociación se van a paro causando sin asco mil millonarias pérdidas a la empresa.
Creo que hay que pensar en una alternativa de invertir esa plata en algo que genere lucas año a año y en la que el estado y su gobierno de turno no tenga una participación más allá del 20% (resto un privado nacional o extranjero) de modo de al menos tratar de evitar una administración a lo compadre con la plata de los chilenos.
Problema menor cómo se licita. Ya se ve el mecanismo.
EliminarEstos fondos o inversiones debieran quedar como intocables (¿por rango constitucional?) y que de ellos se genere año a año luquitas para algún beneficio social.
La idea no es tan nueva. Funciona en el campo de la educación. Me acuerdo en este minuto el de la UTFSM (Universidad Santa María). No sé al día de hoy, pero en los 80 se financiaba con la plata que dejó para ello don Federico Santa María. Nadie puede decir que mejor habría Sido que don Federico hubiera repartido su fortuna a todos los chilenos de ese entonces.
Caso similar, a otra escala, es el de la Escuelas Matte.
Pero mi muy estimado Ñoño Quingles….
Eliminar¿Y en quien crees tu debiera recaer la responsabilidad de licitar la venta y administrar las utilidades de dicha venta?....
¿En los mismos ciudadanos que en su mayoría se oponen a dicha venta?…. ¿O algún facho hipócrita e “iluminado” tipo Axel Kaiser que en su vida ha trabajado y que estudió y vivió a costa del estado benefactor del que tanto reniega?
¿Problema menor cómo y quién esta a cargo de una licitación de tal envergadura como Codelco?
EliminarEstas definitivamente cagado del mate mi muy estimado Ñoño.
Si la licitación estuviera a cargo de Pepe Piñera o cualquier otro sinvergüenza de la misma calaña, la licitación se haría a puerta cerrada (como lo fue la venta de otras empresas estatales durante la dictadura) y los “afortunados” ganadores de dicha licitación, serian ….por pura casualidad por supuesto… parientes, amigos o aliados políticos de la clase gobernante.
Es la propuesta mas populista y perniciosa, incluso, que la de los retiros de AFP.
ResponderEliminarSu Peña dando ejemplo de la moralidad de Kant excusando a los que agredieron de forma cobarde a una estudiante de la PUC. Algo dice esto. ¡No faltaba más!
EliminarNo es incompatible condenar un acto delictual con intentar elucidar los motivos que subyacen a su comisión. Pero,
EliminarUsted es incapaz de comprender el razonamiento que plantea Peña, menos aún a Kant. No me extraña. Es más, dudo que haya leído la columna.
Condenar a los delincuentes matones zurdos y sus agresiones a mansalva y cobardes . . . y a renglón seguido, como lo hace peña justificarlas por "una desigualdad estructural" no hace mas que promover, avalar y justificar la violencia, elevando a la categoría de Vístimas a los delincuentes victimarios . . . muy propio de peña " el iluminado zurdo " que promueve el marxismo canalla, disfrazado de progresismo woke y edulcorando con bellas palabras bien armadas en "frases bonitas" que parecen verdades, pero que son en realidad "LAS FALACIAS ILUSTRADAS DE PEÑA"
EliminarOtro que padece analfabetismo funcional. Lea. Las palabras no dañan.
EliminarEl problema, señor "genuino", que Peña esconde a través de una moralidad del alemán Kant es que entre el grupo de protestantes había un subgrupo "organizado" de choque, con parkas de color negro, gorros e antifaces para no ser descubiertos y dotados de palos o bastones flexibles para causar el mayor daño contra quien desea protestar en contra pacíficamente. Eso NO es delincuencia común, eso es más bien alevosía al crimen de los que están detrás de la marcha, sin preocuparse en absoluto de los estudiantes desarmados de la PUC.
Eliminar"Es obvio entonces que cuando las personas resuelven sus diferencias a golpes o hacen valer sus ideas a patadas, ese ideal se desconoce, se abandona."
O sea, este tarado dice que las personas resuelven sus diferencias a golpes, ¡siendo UNA AGRESIÓN DE UNOS SUJETOS A personas indefensas! ¡Textual!
Muy bien Don Nacho libertario, define perfectamente la doble faz de Peña, que tiene asesores comunistas en la UDP...
EliminarFacho Ordinario y Cenutrio el "sínico"....¿quién será Melón y quien sera Melame?
EliminarCenturio y don Nacho tienen severos problemas cognitivos.
EliminarMire, ciego, eso es una agresión.
EliminarNo he leído ninguna columna del rector justificando esehecho. Su problema es que no entiende el planteamiento o derechamente no ha leído la columna. Fin
EliminarOiga, se la pongo aquí para que lea el enredo de Peña con Kant, sin decir que es una agresión de sujetos encapuchados contra personas de bien:
Eliminar"¡Faltaba más!
No cabe duda de que en una democracia —donde todos nos reconocemos la misma capacidad de discernimiento— los problemas y los conflictos han de resolverse mediante el diálogo o, si se prefiere, el intercambio de razones.
Es obvio entonces que cuando las personas resuelven sus diferencias a golpes o hacen valer sus ideas a patadas, ese ideal se desconoce, se abandona.
Es lo que acaba de ocurrir —un abandono de ese ideal— en los incidentes frente a la Universidad Católica el pasado jueves. Entonces algunos integrantes de una marcha estudiantil agredieron a algunos estudiantes que enarbolaban lienzos cuyos mensajes se oponían a aquello que proferían los primeros.
Es obvio que se trató de un hecho condenable. Faltaba más.
La pregunta que, sin embargo, cabe plantear es cuál es el proceso subyacente a esa agresión o a ese incidente. En otras palabras ¿signo de qué es esa actitud agresiva de unos estudiantes? Responder una pregunta como esta, o pensar acerca de una probable respuesta, no tiene por objeto exculpar a los estudiantes agresores, tampoco justificar sus acciones, sino intentar explicar las causas y los procesos subyacentes. No se requiere haber leído a Kant —aunque no estaría de más que algunos hicieran el esfuerzo— para saber que la razón humana es capaz de formular dos preguntas distintas frente a una misma conducta. Una es si acaso es correcta (quid juris); la otra es qué hechos la explican (quid factis). Y por eso no hay ninguna contradicción entre condenar un hecho y, acto seguido, intentar comprender por qué se produjo.
Y vale la pena recordar esa distinción en esta época en que existe la tentación de moralizarlo todo, y reducir la reacción pública a la condena. Entonces frente a hechos como los del jueves, abundan las reacciones por llamarlas así morales (es un hecho condenable, un acto inaceptable a la luz de la universidad, etcétera) y escasean las preguntas que apunten a discernir las causas y los significados de esos hechos. Es probable que esa reducción del análisis se deba a los acontecimientos de octubre del 19 y su carácter de verdadero trauma. Un trauma es un evento que para una persona es imposible procesar, un hecho que rompe la continuidad de la propia comprensión, como una página en blanco en una novela que amenaza con despojar de sentido a todas las páginas anteriores y a las siguientes. Eso que ocurre a las personas ocurre también a las sociedades. Y es probable que por eso —porque cada hecho violento parece hoy un signo de eso que entonces ocurrió— acontecimientos como los del jueves desatan la condena y silencian la comprensión del fenómeno.
Y, sin embargo, se avanza poco si al lado de la condena, no existe un esfuerzo un poco más reflexivo acerca de hechos como los del jueves.
Desde luego, no se trató de hordas inflamadas de ideología las que protagonizaron esos hechos. No. Eran estudiantes que realizaban una marcha de protesta legítima, envuelta en la dinámica de una masa donde la reflexión disminuye y la agresión tiende a brotar. No es necesario advertir que ese tipo de hechos seguirán, desgraciadamente, ocurriendo porque son propios de la dinámica social. Esto no quiere decir que no haya que controlarlos, solo quiere decir que, mal que pese, seguirán de algún modo ocurriendo de lado y lado.
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Tampoco hay que echarse tierra a los ojos —una de las tentaciones de estos días— y creer, o desear creer, que no hay motivos de frustración entre los más jóvenes o entre los estudiantes. Los hay. Después de décadas de proyectos, de análisis y de reformas, la cuestión educacional sigue más o menos donde mismo (un sistema escolar gravemente segregado por nivel de ingreso, expectativas desatadas por la expansión educacional aún insatisfechas, un horizonte ahora mismo sombrío particularmente para los más jóvenes, una inseguridad que más que ciudadana es vital, trayectorias vitales aún determinadas por la cuna, etcétera). Y los jóvenes justamente porque se saben y se sienten iguales a todos los demás, detectan y se hieren por esas diferencias inmerecidas.
EliminarHay, pues, un proceso subyacente cuyas contradicciones no se han resuelto. Es verdad (la idea es de Jorge Millas) que los jóvenes no saben cómo resolver los problemas, pero suelen detectarlos.
Ah, y por supuesto, los hechos del jueves fueron hechos condenables, delictuales, impropios de jóvenes educados, contrarios a la democracia, hechos que todos deben condenar, nada justifica golpear a otro, válgame Dios lo que será de la sociedad con estos jóvenes, etcétera, etcétera.
Faltaría más."
Y además usted, arrogante con su "fin"...
¡No faltaba más!
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Más claro echarle agua. Condena claramente el hecho y luego reflexiona en torno a qué subyace a esas conductas agresivas.
Eliminar¿Cuántas veces habrá tenido Cenutrio que pasar sus últimos balbuceos por el corrector de ortografía para eliminar todas las faltas que acostumbra?
EliminarSupongo que usted condena el crimen perpetrado por el Sr. Alvaro Corbalan en contra del dirigente sindical Tucapel Jimenez, para luego preguntarse qué subyace a esa conducta criminal psicopática del militar y sus subalternos; en otras palabras, signo de qué fue esa acción delictuosa del sr. Corbalan y sus secuaces. Vé que no es difícil? Piense.
Eliminar"Ah, y por supuesto, los hechos del jueves fueron hechos condenables, delictuales, impropios de jóvenes educados, contrarios a la democracia, hechos que todos deben condenar, nada justifica golpear a otro, válgame Dios lo que será de la sociedad con estos jóvenes, etcétera, etcétera."
EliminarO sea, este tipo no individualiza al agresor y al agredido. Piense.
Centurio . . . o cenutrio como te dicen los vagos de este chat . . . en la vida no somos todos iguales . . unos mas bonitos OTROS mas feos . . . no todos tenemos la misma capacidad de discernimiento . . . basta ver las reacciones en este pequeño universo a los variados estímulos de orden ideológico que se manifiestan irredargüibles a nuestra propia idiosincrasia para darse cuenta de las distancias siderales entre unos y otros
Eliminar¡ No faltaba mas !
FIN
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En conclusión: No entiende nada. Centurio se da el trabajo de copiar y pegar una columna, cuyo texto no comprende. Jajajaja!! Con la tontera nada se puede razonar. FIN.
EliminarOiga, Sr. arrogante "FIN", lea y verá que el personaje no desea separar al agresor y al agredido. ¿Usted lo puede discernir o es algo que también ha heredado de la agresión del Ejército Popular para el Poder Popular, llamado así por el propio Chicho, cuyo inocente arsenal era consistente en armamento de combate avanzado para la época y luego trató de repetir la agresión en 1986? Tan pero tan víctima... A usted le encanta que se perpetúe la guerra larvada para seguir lucrando con falsos museos y falsos memoriales.
EliminarDon Centurio: Ese "personaje" al que usted alude, de quién no desea separar al agresor y al agredido?
EliminarCreo que es una brillante idea, asi paramos con este festin de los políticos y gobernantes, que de una vez por todas nos llegue un dinero que siempre habla que es de todos los y a mi jamas en mis 62 años me ha llegado un misero peso, todo ha sido demagogia.
ResponderEliminarRepartir las utilidades de la venta de Codelco NO ES LO MISMO que sacar la plata de las AFP. Estas son ahorros que se invierten en el mercado de valores.
ResponderEliminarLa venta en cambio es muy distinta, porque inyecta dinero fresco y nuevo.
Aunque igualmente la inyección de golpe de harto dinero en el mercado tiene un impacto inflacionario similar al de los retiros de las AFP, pero con diferencias estructurales muy profundas en el origen del dinero, la valoración de la moneda y las finanzas del Estado
Si usted fuera ministro de hacienda, nuestra economía sería peor que la de Haití.
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