sábado, 11 de julio de 2026

LA NOTICIA DEL AÑO

La noticia del año en el orden judicial y sobre el tema de los juicios contra exmilitares por supuestas violaciones a los derechos humanos ocurridas hace más de 50 años, no ha salido en ningún diario ni noticiero radial o televisivo. Y se produjo el 7 de julio último.

Esto porque, como dijera no hace mucho Evelyn Matthei, para los políticos "es un tema prohibido". Y lo es por una razón política: el principal impulsor de esos juicios fue Sebastián Piñera, presidente DC elegido con los votos de la derecha.

Los principales beneficiarios de la ilegalidad consagrada, que profitan de generosas indemnizaciones ilícitamente sustraídas al erario desde hace una década, son abogados de la izquierda marxista. Porque antes esa izquierda todavía no se había apoderado de los tribunales. A raíz de ello un grupo de abogados se han hecho millonarios en esta década. Ellos son los que descubren, proponen y gestionan los juicios ilegales. 

La verdad histórica de los hechos dice que la guerrilla socialista-comunista fue fácilmente derrotada --a pedido de la mayoría popular representada en la Cámara el 22 de agosto de 1973-- por las fuerzas armadas y de orden, en menos de cuatro meses.

Pero ¿qué podía hacer o decir la izquierda si la derecha le había comprado todo el paquete ideológico y económico derivado de la falsificación de la historia de la guerrilla marxista? Nada. Sólo aprovecharlo, "pasar por caja" y cobrar. ¿Y qué podía decir la centroderecha si el principal persecutor de exmilitares y originador del lucro de los abogados marxistas había sido el presidente que ella eligió, Sebastián Piñera? Mirar para otro lado, en el mejor de los casos, o sumarse a la propaganda marxista, en el peor. Las dos cosas han sucedido. 

Así la izquierda pudo imponer su relato sobre los acontecimientos. Lo cual le resultó fácil ante un adversario que se rindió sin luchar. Esto llegó a tanto que un destacado comandante en jefe del Ejército declaró públicamente en diciembre de 2004 que su Ejército había sido "responsable de todos los hechos punibles y moralmente reprochables del pasado". 

"A confesión de parte, relevo de pruebas", dice el aforismo jurídico. ¿Y el marxismo, qué dijo? "De acuerdo", y empezó a encarcelar exmilitares y cobrar. 

Como consecuencia, 500 de ellos y colaboradores civiles de inteligencia han sido condenados, en unos remedos de procesos, mediante un artificio falso, que ideó un juez de extrema izquierda cuyas actuaciones ilegales le habían sido ya observadas al Poder Judicial por la Junta de Gobierno desde los años 70. El entonces presidente de la Corte Suprema, Enrique Urrutia, les había respondido que "ellos se harían cargo del problema". Cosa que no hicieron, pues ese juez llegó en los 90 a ser ministro de Corte y sumariante en juicios de derechos humanos ilegales, mediante un artificio de su propia invención, el "secuestro permanente". El mismo autor del artificio confesó en 2015 ante las cámaras de El Informante, de TVN, dirigido por Juan Manuel Astorga, que todo era ficticio, no probado, inventado por él: "Yo no estoy diciendo que ésa haya sido la realidad", tuvo que confesar. 

Ahora los condenados por "ficciones jurídicas" son ancianos octogenarios y nonagenarios que están falleciendo cada tantos días tras las rejas, con todos sus derechos humanos a un debido proceso y a no ser sometidos a tratos inhumanos y degradantes violados por la Gendarmería de Chile, la cual supuestamente está subordinada al actual gobierno. Pero, como Evelyn, a nombre de los políticos piñeristas, ha confesado y, como otros políticos como José Antonio Kast lo han ratificado con su total indiferencia, para ellos es "un tema prohibido". Y entonces "que se mueran todos." "Solución final" hitleriana.

Pero a alguien le importa mucho este verdadero "geriatricidio", asesinato masivo de ancianos en condiciones inhumanas, como lo ha bautizado la abogada penalista Carla Fernánez Montero, única persona que se ha jugado profesionalmente por denunciar y perseguir el "geriatricidio". Ella no oculta su identidad política, pues ha aceptado presidir la "Corporación 11 de Septiembre.

Y ella ha interpuesto cuatro querellas, patrocinando a igual número de  exmilitares, contra un ministro sumariante de derechos humanos, Álvaro Mesa Latorre, que ha hecho escarnio público de la juridicidad y del derecho por muchos años, condenando impunemente sin pruebas a exuniformados.

Carla Fernández Interpuso las querellas ante el tribunal competente y éste, sorprendentemente, respetó la ley y la acogió a tramitación. Mesa Latorre no lo podía creer. Hace más de diez años viene prevaricando con entera impunidad y amplia publicidad, siempre yendo un paso adelante de otros jueces prevaricadores. Pues ha condenado por "el delito de haber sido militares", de su exclusiva creación.

Ante la querella, Mesa interpuso un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones. Como ha escrito Carla Fernández, "la herramienta que la Constitución creó para proteger a las personas frente al poder, empleada esta vez para blindar al poder frente a las personas".

"Nadie apostaba por estas querellas", continúa Carla Fernández, añadiendo: "Querellar a un ministro de Corte en ejercicio, por la forma en que dictó sentencia, era de esas causas que la profesión entera da por perdidas antes de empezar: el querellado integra el tribunal que califica a la jueza que debía admitirlas, su Corte completa debió inhabilitarse porque el imputado era uno de los suyos; y su defensa quedó en manos de la Defensoría Penal Pública --institución creada para defender a quienes no pueden pagar un abogado-- que desplegó al Defensor Regional de la Araucanía ante el Juzgado de Garantía y a tres profesionales de su Unidad de Corte ante la Corte Suprema. Del otro lado, una abogada sola. No les resultó. Cayó (el recurso) en Valdivia. Apeló ante el máximo tribunal. Ayer cayó también ahí".

Fue la noticia del día 7 de julio y también del año. Pero ningún medio importante la publicó. ¿Qué nos dice eso del estado actual de nuestra prensa, de nuestra política y de nuestra sociedad?

Pero lo sucedido es una luz al final del túnel. Apenas una, pero luz al fin.

miércoles, 8 de julio de 2026

EL SISTEMA Y LAS PERSONAS

El sistema es bueno. Las personas a veces no. El sistema dice que si usted es dueño de un inmueble y alguien lo usurpa sin su autorización ("toma"), usted lo puede denunciar a los carabineros, éstos acudirán al inmueble y detendrán al ocupante ilegal porque está cometiendo un delito flagrante.

Carabineros debe, según el sistema, denunciar el hecho a la Fiscalía, poniendo a su disposición al detenido, y ello debe dar comienzo a un juicio. En el antiguo procedimiento penal el oficio de Carabineros al Juez del Crimen se llamaba "auto cabeza de proceso". En el nuevo es un requerimiento a la Fiscalía.

El sistema dice que entonces el ocupante quedará sometido a proceso. Si el sistema funcionara, habría pocos ocupantes ilegales de inmuebles, porque esa conducta motivaría un proceso penal contra ellos. 

Pero una cosa es "el sistema" y otro son "las personas". Hoy Chile está plagado de ocupaciones ilegales de inmuebles, que con el tiempo se transformaron en "poblaciones", porque "las personas" no respetan "el sistema".

Porque si a usted le "toman" hoy un inmueble y acude a Carabineros, éstos no van al lugar ni detienen al que lo está ocupando. Por experiencia propia sé que Carabineros le responde su pedido de auxilio diciéndole que sólo irán al lugar de los hechos si hay una orden judicial que les ordene hacerlo.

Luego, el sistema no funciona porque las personas no lo respetan. Y no lo respetan porque nada les sucede si no cumplen su obligación. Explicablemente, prefieren no hacer una cosa desagradable a hacerla. Si un carabinero puede seguir sentado en su comisaría ante un escritorio que ir a detener a un sujeto que está cometiendo un delito.

El resultado es que el país está plagado de "tomas" porque la gente sabe que éstas han llegado a ser un medio para hacerse de un inmueble sin pagar nada por ello.

¿Y los derechos humanos en Chile? Depende de quiénes sean esos derechos: he aquí el testimonio de una realidad presente del "sistema" que los rige: un "geriatricidio carcelario". En Colina 1 hay 171 ancianos donde caben noventa. Lea este párrafo de su única abogada defensora:

"Mientras usted lee esta carta, en Colina 1 y en Punta Peuco hay cientos de hombres de más deochenta años acostándose con miedo a no despertar, no por sus enfermedades, sino por el lugar donde se decidió que las padezcan. El geriatricidio carcelario avanza puntual, un funeral cada tres semanas, con dos sentencias incumplidas como telón de fondo. El Estado sabía. Los jueces sabían. Ahora usted también lo sabe. Y desde hoy, el próximo muerto ya no podrá atribuirse a la ignorancia". Carla Fernández Montero. Abogada.

Pero una "estrategia política" determina que sea preferible seguir atropellando los derechos humanos de un grupo de ancianos a los cuales defiende una sola persona, la abogada Carla Fernández Montero, a malquistarse con la izquierda. 

¡Vaya "estrategia", vaya "sistema"; vaya "moral" para no utilizar una facultad soberana que se tiene, vaya precio humano a pagar!

sábado, 4 de julio de 2026

BIEN CON DIOS Y CON EL DIABLO

José Antonio Kast ha elegido a su adversario: los que fueron sus partidarios de derecha a secas, los "pinochetistas", como nos pusieron los comunistas cuando creyeron haber difamado suficiente y universalmente al exJefe de Estado. 

Muy distinto a lo que habría sucedido si hubiera hecho las cosas que los derechistas a secas haríamos primero y desde ya al asumir el poder: indultos a todos los presos políticos militares y uniformados del estallido, privatización de Codelco y Enap, querellas ante las fiscalías en contra de todos los jueces, ministros sumariantes y de corte prevaricadores, como primeras medidas. El marxismo le habría declarado la guerra en los matinales y habría convocado a desórdenes públicos, terminando con mil presos por fallos judiciales, como tenía Pinochet en 1990 en el país más tranquilo que ha conocido nuestra historia. A esos mil Aylwin los indultó en 1990 y nadie dijo nada. Irse a la izquierda tiene muchas ventajas.

Eligiendo a la derecha como su adversario, al no hacer prácticamente nada de lo que ésta haría en lo inmediato, Kast está libre de todo reproche. Los derechistas opositores no asesinamos, no atacamos a la fuerza pública ni a la propiedad privada ni estatal y si desfilamos lo hacemos con amplio respeto a Carabineros, sin incendiar buses, comercios, iglesias ni edificios. Como opositores, somos lo más cómodo que hay.

Apenas escribimos columnas como ésta, que no llegan a los medios ni los matinales, Al grueso público poco le importa que no vayamos a poder repetir "los mejores treinta años de nuestra historia", de los cuales nada sabía el zurderío local, que en 2019, en medio de su insondable ignorancia, repetía: "si no son los 30 pesos, son los 30 años", creyendo que habían sido los peores. Porque así son. 

Los opositores de derecha apenas amenazamos con volver a competir en 2030 con Johannes Kaiser, en circunstancias que ellos ya tienen un abanico de políticos ansiosos por volver a repartir "el dinero de los demás", encabezados por Franco Parisi o el mismísimo Gabriel Boric, pues si la mayoría ya una vez se equivocó con él, perfectamente puede volverlo a hacer.

De modo que José Antonio Kast puede decirse a sí mismo que estos cuatro años en la mal llamada "Casa Donde Tanto Se Sufre" pueden serle bastante gratos. Lo viajado, comido y bailado no se lo va a poder quitar nadie, los viejos de Punta Peuco se están muriendo rápido. y así el tema también morirá. 

Y como político experimentado que es, sabe que habrá instalado su nombre en la panoplia de los reelegibles, que nadie lo recordará con odiosidad, pues la derecha no es rencorosa y él se habrá abstenido de irritar a los marxistas, que sí lo son.

Kast no tiene dónde perderse. Ahora, épico, como Pinochet, nunca va a ser.


miércoles, 1 de julio de 2026

AYLWINLANDIA ES ASÍ

La izquierda marxista está más soberbia que nunca. Vi un video del senador socialista Fidel Espinoza en el Senado y parece que le estaba pidiendo al presidente de la sala que expulsara al ministro de Defensa, que asistía a la sesión, debido a que, en el tiempo del secuestro ilícito en Londres del senador Pinochet, había colaborado con su liberación.

La izquierda asusta con su prepotencia y su violencia. Mienten descaradamente pero a voz en cuello, lo que siempre ha sido muy efectivo. A veces hasta parece que creen sus propias mentiras. Y como en la derecha hay un sector que se asusta fácilmente, que es la llamada "centroderecha", los marxistas hacen un gran negocio. Es lo que está ahora de hecho sucediendo. Porque ya no cabe duda de que el actual es otro gobierno de Piñera, pero sin Piñera. Es verdad que Kast no es perseguidor judicial de los militares, como fue aquél --cuyo gobierno triplicó las querellas ilegales contra ellos-- pero ya está visto que no hará nada por remediar el mayor escándalo de nuestro tiempo: la prevaricación de los jueces para encarcelar a los exuniformados que derrotaron a la guerrilla. Y para, a la vez, sustraer ilícitamente dinero al erario y regalárselo a la subversión de extrema izquierda o sus sucesores.

El principal responsable originario de este desastre ideológico, económico y moral que se abate sobre el país fue Patricio Aylwin. Fue el de la "gran vuelta de chaqueta gran". Como decía un correligionario suyo pero que siguió siempre, y hasta su muerte, adhiriendo al gobierno militar, Juan de Dios Carmona --de respetada memoria, junto a William Thayer Arteaga-- los DC "usaron a los militares para echar a los comunistas y después usaron a los comunistas para encarcelar a los militares". Así no más fue.

Cuando Aylwin se convirtió en prócer nacional, con homenaje en editorial de El Mercurio y monumento en la Plaza de la Constitución, Chile pasó a ser Aylwinlandia.

Tanto que acá en los últimos años ha habido que fundar sucesivos partidos de derecha, porque los que había se iban yendo a la izquierda. Cuando RN en los 90 reformó sus estatutos para borrar el reconocimiento al gobierno militar y se fugó a la izquierda junto a Piñera, en la derecha quedó sólo a UDI, pero ésta también se infectó y se fue con Piñera al No. De modo que hubo que fundar el Partido Republicano. Pero cuando Kast dijo que no era pinochetista y se llevó a los republicanos a la izquierda, al "Acuerdo por Chile" de Piñera y Boric para cambiar la Constitución de 1980, entonces Johannes Kaiser debió formar un nuevo partido de derecha, el Nacional Libertario. 

Los de derecha a secas debemos estar siempre con el arma al brazo y listos para formar otro partido, para cuando el nuestro se aylwinice y se marche a la izquierda.

Ahora yo soy nacional libertario y no creo que nada de eso suceda, porque los hermanos Kaiser dan garantías de solidez de principios y de conocimientos históricos, aunque alguno haga de vez en cuando concesiones injustificadas a la izquierda a este respecto. Pero les recomiendo fervientemente leer mi último libro, "Pinochet Probado Inocente", sin memorizar el cual no pueden pasar el examen de grado para ser de derecha a secas. 

En el PNL ofrece garantía total su secretario general, Juan Antonio Urzúa. El día que él desertara consideraría seriamente tomar un vaso de cicuta.

Pero todo esto no hace sino reforzar la prepotencia y la soberbia de la izquierda marxista. Tienen una capacidad de mentir que no admite parangón. Aprovecho de reconocer que hay alguien que sobrepasa al senador Fidel Esñinoza, y es la diputada comunista Lorena Pizarro. Hasta ahora el único que "le ha parado el carro" ha sido Johannes Kaiser.

Pero a ella, con sus cien millones de muertos a cuestas, no se le mueve un pelo para proclamarse "víctima" y quienquiera la contradiga es acusado de "revictimizarla". 

Y no se andan con chicas: el exsenador Alejandro Navarro me honró dejando presentada en el Senado una moción de "Ley Hermógenes", para castigar con tres años de presidio a quien sostenga cosas como las que acredito en mi último libro, "Pinochet Probado Inocente".

Así son los sedicentes padres de "la democracia que tanto nos costó recuperar", que no lo son, pues la dejó plasmada la Constitución de 1980, exitosa y múltiplemente ratificada por la mayoría popular y pese a la oposición de ellos en 1980. De modo que, por mucho que vociferen, no son padres de nada.